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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-01-2013

Contrainsurgencia y resistencia zapatista

Neil Harvey
La Jornada


Las marchas silenciosas de miles de zapatistas en cinco cabeceras de Chiapas, el 21 de diciembre, lograron recordar a la sociedad dos cosas: la capacidad organizativa del EZLN y su vigencia poltica. Contra aquellos que decan que el zapatismo era cosa del pasado, los aproximadamente 40 mil indgenas que participaron en las movilizaciones demostraron el fracaso de la estrategia contrainsurgente que han aplicado los diferentes gobiernos durante los pasados 18 aos. La marcha tambin demostr la renovacin de las bases del movimiento, con la participacin de nuevos cuadros de jvenes hombres y mujeres que han crecido en el mismo periodo y, a pesar de todas las agresiones en contra de sus comunidades autnomas, mantienen vivas las demandas. Como en otras ocasiones, los zapatistas escogieron un da fuera del calendario de los partidos polticos para llevar a cabo estas marchas. Al contrario, celebraron el inicio de una nueva era maya y al mismo tiempo afirmaron la actualidad y vigencia de las luchas de los pueblos indgenas por sus derechos colectivos y la autonoma.

Aunque la movilizacin demuestra una vez ms su capacidad organizativa, es preciso no olvidar las consecuencias de las agresiones en su contra a lo largo de estos 18 aos. El zapatismo ha tenido que defenderse del Ejrcito Mexicano y de los diversos grupos paramilitares, los cuales, dentro de una poltica contrainsurgente implementada desde enero de 1995, han intentado desgastar a las bases de apoyo y crear las condiciones propicias para dividir comunidades y sembrar el miedo. El alto grado de organizacin que los zapatistas demostraron el 21 de diciembre tambin se ha manifestado en casi dos dcadas de resistencia para no caer en las provocaciones de sus opositores y as seguir construyendo alternativas autnomas.

Por lo tanto, es preocupante que los grupos paramilitares sigan operando en el estado. A lo largo del 2012 las cinco Juntas de Buen Gobierno (JBG) zapatistas difundieron varias denuncias de agresiones de grupos armados que buscan quitarles tierras o robarles los productos del trabajo de las comunidades. Un ejemplo reciente es la agresin de miembros del grupo Desarrollo, Paz y Justicia a la comunidad Nuevo Poblado Comandante Abel, ubicada en el municipio autnomo La Dignidad (oficialmente, Sabanilla) en la zona norte de Chiapas.

Segn el Informe de la Caravana de Solidaridad y Documentacin al Nuevo Poblado Comandante Abel (www.sipaz. org/images/stories/boletines/Informe_Caravana_.pdf), el 6 de septiembre unos 55 agresores armados llegaron a la comunidad y tiraron balas para agredir a los zapatistas. El grupo invasor construy su propio campamento y trincheras a la orilla de un ro donde se posicionaron para amenazarlos con armas. En pocos das, el nmero de este grupo creci a 150 y sus integrantes tomaron la mitad de las 147 hectreas de la comunidad. Los observadores de la caravana constataron que las balas haban alcanzado las paredes de la escuela autnoma y las tiendas cooperativas. En vez de enfrentar a los agresores, la mayora de las bases de apoyo zapatistas salieron y, despus de caminar en el monte por dos a tres das, encontraron refugio en otra comunidad, San Marcos. Durante este lapso, las mujeres y nios sufrieron enfermedades y hambre, mientras los zapatistas que se quedaron en la comunidad no pudieron salir a sus milpas. Una situacin similar vivieron cuatro familias que tuvieron que salir de la comunidad Unin Hidalgo debido a amenazas de un grupo de pristas. Historias como estas eran muy comunes en los aos 90, sobre todo durante las semanas despus de la ofensiva militar del 9 de febrero de 1995, ordenada por el entonces presidente Ernesto Zedillo. El hecho de que estas agresiones an ocurran con frecuencia debe llamar la atencin para que se tomen acciones con la finalidad de detenerlas y, en su lugar, poner en prctica los Acuerdos de San Andrs.

Cabe sealar que uno de los logros de las JBG ha sido la creacin de mecanismos autnomos para resolver conflictos. Varios estudios sobre la autonoma zapatista han documentado la importancia de estos espacios para que los grupos no zapatistas puedan resolver disputas sin costo y con personas de la misma comunidad y posicin socioeconmica. Los zapatistas tambin reconocen la necesidad del acceso a la tierra de otras familias que no participan en la organizacin. Ejemplo fue la fundacin del mismo Nuevo Poblado Comandante Abel en mayo del 2012, cuando la comunidad de San Patricio decidi reubicarse en un predio distinto y as evitar mayores conflictos. Como explica un comunicado de la JBG de Roberto Barrios (11 de septiembre), la decisin de reubicarse fue para que ellos tengan su parte porque tambin tienen derecho a la vida. (enlacezapatista.org.mx).

Sin embargo, como hemos mencionado, las agresiones continan debido a los intereses polticos que buscan desgastar a las bases de apoyo zapatistas. No obstante, la resistencia sigue, como dicen los integrantes de la JBG en la zona norte: lo que nos hace el mal gobierno intentando invadir, es su manera de guerra y desgaste para rendirnos. No dejamos nuestra lucha y no nos vamos a rendir; ellos piensan que s, pero no nos vamos a rendir. Nuestra lucha es por la tierra y la nacin. (Informe de la Caravana de Solidaridad y Documentacin).

Los zapatistas, al no aceptar el asistencialismo del gobierno, han demostrado que s es posible poner en prctica diversos proyectos autnomos que respondan a las necesidades sociales, econmicas y polticas de las comunidades. Por eso los gobiernos han tratado de reprimir, achicar, dividir, cooptar o, ante la imposibilidad de todo esto, simplemente ignorar su presencia. Ante esta realidad, las recientes marchas dan cuenta de la vitalidad de la autonoma indgena que, a pesar de las agresiones, sigue siendo una alternativa con amplio respaldo popular en Chiapas, en Mxico, y un ejemplo para el mundo.

Neil Harvey. Profesor-investigador de la Universidad Estatal de Nuevo Mxico, autor del libro La rebelin de Chiapas.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2012/12/31/index.php?section=opinion&article=012a1pol 



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