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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-01-2013

Por una estrategia poltica del campo popular en Argentina

Astor Vitali
Rebelin


La poltica es algo serio y en ella se va la vida de las personas. Por tanto, hablar de los asuntos que se infieren de ella debera ser motivo de una toma de posicin en base a una premisa bsica: intentar hablar de y hacer poltica fundado en la conviccin de que mis ideas son construidas en base a un sesudo anlisis en el contexto en el que mis conocimientos y herramientas me lo permitan.

En otras palabras, todo pretendido militante poltico intentara dejar de lado el manual de las chicanas, los pseudo argumentos de escribas de cotilln (porque el problema es tan profundo que incluso escasean escribas rigurosos o por lo menos con algo de atencin por una mnima calidad y verosimilitud), y por supuesto alejarse de las reacciones de tribuna (al estilo secundario) en defensa de algn slogan que ni si quiera se est en condiciones de desarrollar como concepto.

La poltica es la palestra en el que los diferentes sectores sociales dirimen la puja por gobernar segn los intereses de unos por sobre otros. Y reitrese: de unos por sobre otros. Por tanto es tambin el lugar donde nos intentaremos desenvolver aquellos que necesitamos modificar la actual situacin socio-econmico-cultural, sea por fuerza de opresin o de conciencia.

No hay otro lugar donde sta pelea pueda darse, mal que le pese a predicadores de enduido y difusores de la mediocridad del slvese quien pueda con la felicidad individual. Lucha de clases no es una frase destinada a habitar en el limbo da las orgas sociolgicas como reliquia de antao y goce intelectual. La lucha de clases es una categora sin la cual no se entiende la realidad en que se habita. Negarla y que se niegue fue la tarea de los movimientos fascistas e imperialistas. Que sectores enteros de oprimidos la nieguen es el triunfo ms impactante de sta pelea.

Mucho hay escrito en torno de que la derrota cultural sufrida a raz de la desarticulacin de los proyectos y procesos revolucionaros a travs del plan Cndor es la ms grave.

Tambin se escribe mucho sobre cierta reconstruccin y acerca la consagrada recuperacin de la poltica en trminos de una suerte de principio de cambio de sentido luego de la desarticulacin por genocidio. Recuperacin de la poltica segn la cual habra reaparecido el Estado como un actor principal que articula los diferentes sectores sociales y corporativos.

Deberamos tambin discutir si cabe el trmino reaparicin, como si en los 90 el Estado no hubiera sido fundamental como herramienta de la burguesa financiera para destruir todo atisbo que no sugiriera adhesin absoluta al pensamiento neoliberal. Pero demos por sentado que la poltica reapareci con ste pretendida reparacin del Estado para no extendernos en ste asunto.

Una primera diferencia sustancial en la poltica desde la perspectiva popular frente a la burguesa es pensar en clave de participacin en la toma de decisiones. Es decir, el problema del poder. ste es medible en proporcin a la capacidad popular de inferir en la toma de decisiones de manera directa. La estructura de la representacin es una herramienta de dominacin. Dgase nuevamente. Nadie dio la vida por al democracia burguesa sino por el socialismo. La democracia burguesa permite ciertas cosas pero jams puede confundrsela con el objetivo final.

El problema central de la poltica popular hoy en la Argentina es la imposibilidad de discutir proyecto y elegir qu discutir. Cmo es que aquellos que se reivindican herederos de las tradiciones de orientacin revolucionaria (vale la palabra an a est altura de la Historia) agotan sus energas en discutir como temas centrales los que imponen las agendas mediticas privadas o el Gobierno nacional? No est claro ya sobre todo cuando Cristina Fernndez se encarga de repetirlo- que ste gobierno tiene un claro carcter de clase y aspira a mejorar el capitalismo en ste pas? Qu significa mejorar el capitalismo? Levante la mano quin quiere mejorar el capitalismo. Ahora levante la mano quin con la mano en el corazn- cree que es posible mejorar el capitalismo. Quin ser capaz de soslayar al archisabido hecho de que el capitalismo tiene un destino nico de concentracin de riquezas y exclusin social, que la concentracin en es su razn de ser y que pretender humanizarlo al margen de que ya fue ensayado- es ms utpico que pretender el socialismo? O qu estamos discutiendo? Qu estamos discutiendo? Porque la poltica es el lugar donde se discuten modelos de sociedad diferentes. Y lo que hoy se observa como centro de la discusin es una gama de matices dentro de un mismo sistema como paradigma de organizacin social y como modelo civilizatorio.

O no es permitido ya habar de revolucin y de socialismo? Quin corri la longitud de lo posible? Si est tan claro, en los enunciados, que nos derrotaron en lo cultural, no est tan claro que para salir de sta derrota el imaginario de lo posible no lo puede imponer ninguna agenda ajena a la que fijemos los sectores populares. Negar la posibilidad de las revoluciones y del socialismo es declararse analfabeto poltico, anti dialctico e imbcil. El mundo y con l la Historia no sigue girando? No ocurren revoluciones y hechos en el marco de los devenires y dirimires del transcurso histrico? Puede llegarse a la estupidez de pensar que la Humanidad qued esttica en un lugar fijo de la Historia como si esto hubiera ocurrido alguna vez?

El problema no est en qu har un gobierno de carcter burgus con alguna intencin re distributiva. Y no se trata de ser ajenos a la poltica real. No se trata de no defender medidas que favorecen a los sectores populares, o atisbos de reformas que ayuden a profundizar ste marco democrtico. Podremos defender una y mil veces lo defendible de cualquier gobierno frente al ataque de las derechas recalcitrantes nacionales e internacionales. Pero no podemos terminar ah el debate. Es un suicidio y en eso se nos escurre la Historia, el Hombre y el hambre.

El problema, en otras palabras, es qu hacemos nosotros, aquellos que s aspiramos a transformaciones profundas. La discusin es cmo nos organizamos. La discusin es cmo nos organizamos para gobernarnos. La discusin no puede ser nunca cmo apoyamos al partido o coalicin menos neoliberal sino cmo construimos los sectores populares una herramienta poltica propia.

La poltica es la posibilidad de la organizacin popular para la transformacin de todas las cosas que deban ser transformadas. Quienes se auto proclamen de izquierda o progresistas y tomen stas palabras como utpicas deberan repensar su ubicacin ideolgica en la otra mitad del arco poltico. El posibilismo es nuestro peor enemigo y nuestra mayor derrota.

Discutamos qu sociedad queremos. Eso es la poltica. Defendamos si hay que defender alguna medida. Eso es una prctica habitual. Pero que en eso no se nos vaya la vida y vayamos a lo nuestro.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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