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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-01-2013

Sobre las razones de FEDEGAN para ausentarse del Foro sobre Desarrollo Rural Integral
Los santos inocentes, as de sencillo

Timolen Jimnez
Agencia de Noticias Nueva Colombia (ANNCOL)


El 20 de diciembre de 2012 fue publicada a pgina entera en el diario EL TIEMPO la carta que FEDEGAN dirigi al seor Bruno Moro en particular, y a los ganaderos colombianos y opinin pblica en general, a objeto de explicar su ausencia del foro sobre Desarrollo Rural Integral que se cumpla en la capital del pas. La misiva tiene la virtud de expresar de manera franca el enfoque del gremio que la suscribe, lo cual resulta un importante aporte al desbroce de las causas del conflicto colombiano y al estudio de las frmulas ms justas para salir definitivamente de l.

De acuerdo con la versin de FEDEGAN, la fecha de hoy, 28 de diciembre, parece ms que apropiada para representar el clamor de los santos inocentes del campo colombiano, segn el cual lo vivido por su gremio representa un fenmeno de despojo masivo y verdadero genocidio. Es abiertamente conocido que las tierras dedicadas a la ganadera extensiva en Colombia sobrepasan por lo menos en diez veces las destinadas a la agricultura, protuberante realidad ignorada en la carta y que ms bien trae a la memoria la fbula de Rafael Pombo sobre la pobre viejecita.

FEDEGAN cuenta an con suficiente poder como para que su versin de la historia sea incesantemente difundida por la gran prensa, influencia de la que han carecido desde tiempos inmemoriales las grandes masas de campesinos, indgenas y mineros secularmente violentados. Este escrito, por ejemplo, no lo 4publicara jams EL TIEMPO. Pero no slo los grandes ganaderos promovieron y financiaron el paramilitarismo para persistir con su vieja tarea expropiadora. Tambin lo hicieron grandes compaas agrcolas y mineras. En vergonzante contubernio con la fuerza pblica y buena parte de la clase poltica. De lo que se trata ahora es de confundir las cosas. A los grandes ganaderos con los medianos y pequeos, a los poderosos empresarios del agro con el campesinado pobre, a los guerrilleros revolucionarios con los paramilitares sin entraas, al desarrollo rural con el bienestar exclusivo de algunos, a los dilogos de paz con la rendicin incondicional de la insurgencia. Una estrategia suficientemente conocida para evadir las responsabilidades directas en el conflicto. Mientras FEDEGAN y los otros implicados no las reconozcan y asuman, estaremos muy lejos de alcanzar la paz.

Con el argumento de que las FARC han destruido el campo durante ms de medio siglo, FEDEGAN rechaza de plano que asuntos como el Desarrollo Rural y la Tierra sean negociados con nosotros. En realidad a las FARC, como lo sostuvimos desde la primera reunin con el gobierno, no nos interesa negociar nada en la Mesa de Conversaciones. Nunca hemos entendido la paz como el producto de un acuerdo de intereses entre el Gobierno y los guerrilleros, sino como el resultado del dilogo abierto con todos los sectores de la realidad nacional. Con esa perspectiva concebimos el foro de que tratamos.

FEDEGAN ocupa apenas un peldao ms alto que la posicin oficial en torno al proceso de paz en curso. Su carta deja al descubierto que el gremio est pensando seriamente en reconvertir su actividad tradicional, amenazada por la lgica neoliberal de los tratados de libre comercio, a fin de ponerse a tono con las posibilidades de la creciente demanda mundial de alimentos y biocombustibles. Sus nuevas banderas son la gran agricultura empresarial de exportacin y la ganadera moderna y sostenible, coincidiendo con el inocuo estribillo oficial de generar de este modo empleo y bienestar general.

Su carta pretexta que Desarrollo Rural no puede significar reparto de tierras destinadas a la proliferacin de nuevos minifundios. Se trata es de crear condiciones para que los campesinos que tercamente an sobreviven, puedan asociarse libremente con la gran empresa y obtener conexin con los mercados. Como quien dice, el burro amarrado expuesto al tigre. Su coincidencia con las locomotoras santistas es plena, con nfasis en que la restitucin de tierras debe afectar exclusivamente a las que estn en manos de narcotraficantes u organizaciones ilegales, mientras las dems deben permanecer intocadas.

Lo que les disgusta sobremanera es que se discuta ese asunto con las FARC. Su negativa de asistir al foro nada tena que ver con que los acusaran all de paramilitares y asesinos, cuestin que daban por descontada y que los tena sin cuidado. Se relacionaba ms bien con su desacuerdo en celebrar un evento as, capaz de despertar un sinnmero de reclamaciones y aspiraciones sobre el destino del campo, completamente distintas a lo ya definido por el gobierno. Para qu azuzar ante tanta gente el avispero de la inconformidad y la peligrosa cuestin de la redistribucin de la tierra?

FEDEGAN no comparte que se les haya reconocido a las FARC un carcter deliberativo. Y mucho menos a todas esas organizaciones y personas que describe como de izquierda radical. Para qu ir a repetir ante ese pblico tan refractario las propuestas que una y otra vez ha hecho al gobierno y que l no solamente conoce sino que ya implementa? Igual a como obraron las autoridades espaolas frente al reclamo de los comuneros de Jos Antonio Galn, o el Frente Nacional ante los ruegos de los colonos de las zonas agrarias, de lo que se trata ahora es de imputar toda clase de crmenes a sus contradictores.

Y a eso se dedica FEDEGAN. A difamar con toda intensidad de las FARC-EP, para tapar con un dedo la irresistible radiacin emitida por sus propias atrocidades. Claro que las FARC hemos apelado al uso de las armas, para defender nuestra vida y la de los miles y miles de colombianos agredidos y perseguidos por la violencia del Estado y sus grupos de asesinos encubiertos. Claro que hemos golpeado a los patrocinadores del paramilitarismo, a los sucesivos ejecutores del terror contra el pueblo colombiano. Y en ello hemos perdido miles de vidas. Y sufrido indeciblemente.

Como los centenares de miles de compatriotas que perdieron la vida slo en el ltimo cuarto de siglo a manos de la ofensiva terrorista del Estado. Como los millones de desterrados y despojados por la misma locura que hoy se viste de ley para culminar su obra. Si los seores de FEDEGAN adoptaron libremente la decisin de no asistir al foro sobre Desarrollo Rural Integral, las FARC-EP, que s queramos acudir, no pudimos hacerlo porque el gobierno nacional, en su particular manera de concebir la discusin democrtica y la paz, se opuso terminantemente a ello. La nica voz que al final cuenta es la suya.

La poltica de desarrollo rural del Presidente Santos, otro santo inocente, al igual que todas sus dems polticas, atiende solamente los intereses de un grupo selecto, ha sido concebida a espaldas de la mayora de sus destinatarios y afectados. Creemos, al igual que muchsimos colombianos, que la voz de estos debe ser escuchada y atendida. La democracia y la paz significan eso, un foro permanente de discusin sobre el destino del pas y la sociedad. Que se atienda y respete la opinin de la gente. Cuando eso suceda, habr desaparecido por fin el conflicto armado en Colombia. Es as de sencillo, seores.

(*) Timolen Jimnez es Comandante del Estado Mayor Central de las FARC-EP

Fuente: http://www.anncol.eu/index.php/colombia/insurgencia/farc-ep/1195-dec-28-escribe-timoleon-jimenez-los-santos-inocentes-asi-de-sencillo


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