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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-01-2013

Frente Cvico: La emergencia de un Nuevo Espacio Pblico

Manolo Monereo
Rebelin


En recuerdo de Paco Fernndez Buey, comunista discreto, maestro y amigo

Si algo ha caracterizado a Julio Anguita es su intuicin poltica y su sentido histrico. l fue siempre un adelantado, un profeta armado con un punto de vista fundado en la cultura popular y en la democracia plebeya. Siempre nos despist a todos y nunca fue fcil clasificarlo: derecha, izquierda, renovador, leninista, hasta falangista, segn el insigne Santiago Carrillo, que Dios tenga en su gloria.

Antes de la cada del muro, mucho antes (l saba mucho de ese muro y lo que tenia de proteccin frente al enemigo de verdad: el imperialismo euro-norteamericano) se dio cuenta que las viejas formulas no valan y que haba que innovar para seguir siendo comunista. l siempre se defini por los grandes enemigos y escogi al que era ms de derechas y el peor adversario de la izquierda con voluntad socialista: Felipe Gonzlez. Lo combati a fondo y sin tregua. Solo le ganaron cuando rompieron IU y aislaron al PCE.

Perdimos todos y el sistema se reprodujo lindamente. Anguita nos dej y lleg el ensimo encantamiento: Zapatero. No es cosa ahora de hacer balance, baste tan solo constatar que abri casi todos los frentes posibles y que todos los cerr mal; el nico que nunca enfrent, el decisivo, fue el del poder econmico y el del modelo de crecimiento; cuando lleg la crisis dio de s todo lo esperable: sumisin a la oligarqua financiera-inmobiliaria, servilismo ante los dictados de la troika y, cobarda extrema, modificacin de la Constitucin para garantizar el pago de la deuda y la estabilidad presupuestaria, es decir, la conversin de Espaa en un protectorado de la Europa alemana.

Todos esos aos Anguita sigui escribiendo, hablando y estudiando: comprender el mundo para transformarlo, al viejo modo de los tribunos del pueblo, removiendo conciencias, enfrentndose a los poderosos y haciendo bueno aquello de la soledad orgullosa del que se sabe acompaado por muchos y que nunca mira atrs. Eran los aos de la belle poque y del sueo de los espaolitos y espaolitas: somos como ellos, al fin europeos y adis al subdesarrollo. No dur mucho el encantamiento.

La crisis lo cambi todo. Se inici virulentamente la del patrn de acumulacin espaol en el contexto de una profunda y radical mutacin en eso que se llam la globalizacin capitalista; emergi una crtica de fondo a la clase poltica y se puso en cuestin el bipartidismo dominante; la monarqua, piedra angular del sistema de poder, fue denunciada por su carcter parasitario y corrupto y la vieja y nueva cuestin nacional del Estado espaol volvi a situarse en el centro del debate pblico. Era todo el imaginario de la inmaculada transicin democrtica el que entraba en crisis en medio de un desempleo de grandes dimensiones, del crecimiento de las desigualdades y del planificado desmontaje de nuestro dbil Estado Social. Era el inicio de nuestra peculiar marcha hacia el subdesarrollo.

Hace apenas unos das, en el marco de la asamblea anual del CEPS (Centro de Estudios Polticos y Sociales, fundacin, entre otras muchas cosas, especializada en A. Latina y en sus cambios polticos y constitucionales) se suscit en amplio debate sobre una aparente paradoja: la progresiva latinoamericanizacin de Europa precisamente cuando esta intenta, a su modo, europeizarse. La tesis que hemos defendido algunos de nosotros, con ganas de provocar, es verdad, era que empezaban a darse en algunos pases del sur de Europa condiciones nacional-populares, eso que algunos denominan de forma casi siempre descalificatoria, condiciones populistas.

No es este el lugar para un debate de calado sobre estos temas, solo subrayar que estas condiciones nacional-populares tienen, al menos, cuatro rasgos bsicos: (a) la aplicacin sistemtica del modelo neoliberal de transformacin social, con el tratamiento de shock correspondiente, por medio del uso a fondo y sin contemplaciones del poder poltico; (b) la creacin de un modelo poltico y social que promueva el miedo y la inseguridad colectivas y personales hasta el punto que el slvese quien pueda y el individualismo ms atroz e insolidario sea el modo normal de funcionamiento de la sociedad; (c) la disolucin de las viejas identidades de clase y de los viejos alineamientos polticos tradicionales; (d) el desmantelamiento de la accin social protectora del Estado, la supresin de derechos sociales y sindicales en el marco de una mercantilizacin brutal del conjunto de las relaciones sociales.

Todava no estamos en condiciones de valorar en todas su dimensin el 15M como smbolo y ejemplo de resistencia de una parte significativa de la sociedad a la ofensiva del capital y de los poderes econmicos y mediticos. De todas, a mi juicio, la ms importante, fue la emergencia de un nuevo espacio pblico en el terreno y en la lucha democrtica. Siempre hay otras posibilidades y el espacio se fue construyendo en un territorio que pugnaba por una regeneracin democrtica de la sociedad, la economa y del poder. Esa es una batalla que puede marcar una poca.

La gran intuicin de Anguita es darse cuenta que correlativamente a la crisis del rgimen se estaba abriendo un nuevo espacio pblico y que sobre l habra que construir la resistencia democrtica, la reorganizacin de las fuerzas populares y la ofensiva constituyente, ahora s, en su contenido fuerte. Veamos. Cuando un comunista convicto y confeso plantea, como tantos jvenes en las plazas pblicas, que el Frente Cvico no es de derechas o de izquierdas sino de los de abajo, est constatando que las viejas identidades (el PSOE es de izquierdas?) ya dicen poco a las nuevas generaciones y a los nuevos sujetos emergentes, y que la izquierda de verdad, la transformadora, debe aspirar a vertebrar una nueva mayora social capaz de crear y organizar un nuevo rgimen poltico al servicio de una sociedad de hombres y mujeres libres e iguales. Por derecho: no solo conquistar el poder sino transformarlo, democratizarlo.

Se trata, insisto, de un nuevo espacio pblico difuso, heterogneo, mar de muchas mareas donde lo viejo y lo nuevo se confunde, donde las viejas culturas emancipatorias se mezclan con nuevas experiencias apenas vividas y donde el tiempo se comprime y acelera. En esto tampoco cabe engaarse: la batalla estratgica es ampliar este nuevo espacio pblico y restar base de masas a los populismos de extrema derecha o al fascismo puro y duro. Todo esto construido en las luchas, en el enfrentamiento radical a las polticas de la derecha y desde el desarrollo de la democracia como democratizacin sustancial de las relaciones sociales y del poder. No es eso aqu y ahora estrategia socialista en lo real concreto?

Ahora de lo que se trata es poner en marcha un nuevo discurso pblico al servicio de una estrategia de poderes sociales. Ni ms pero tampoco menos. Vayamos por partes. Nuevo discurso pblico. No hay que inventarse nada, solo hay que traducirlo a propuesta poltica. El enemigo est claro: la plutocracia, el gobierno de los ricos con la complicidad de la clase poltica bipartidista ms o menos imperfecta (es decir, con la burguesa vasca y catalana). El objetivo: una democracia de hombres y mujeres libres e iguales. Contenido: una economa al servicio de las necesidades bsicas de las personas y en armoniosa relacin con nuestro medio natural del que formamos parte. Medio-forma: poder constituyente. Mtodo: la accin democrtica.

Esto ltimo tiene su importancia. Lo digo directamente: la rebelin democrtica que Izquierda Unida ha hecho suya en la ltima asamblea requiere un mtodo de lucha, una forma de accin y organizacin que, como dira Rosa Luxenburgo, en los medios estn los fines. Esto significa: desobediencia civil y estrategia pacifista. Sobre estas cosas Paco Fernndez Buey escribi mucho y bien y a l me remito. Una cuestin: hay que leer y estudiar. Los codos y la soledad ayudan a pensar libremente. Tenemos que robar la ciencia a los ricos y entregrsela a nuestra gente comn y corriente.

Estrategia de poderes sociales. Lo dir con una cita, con perdn, del Kautsky marxista (maestro de Lenin: la gente cambia y no siempre para mejor, sobre todo, en momentos de crisis y cuando se ponen en juego los verdaderos fundamentos poltico-morales de los dirigentes) vena a decir as: el partido te coge en la casa cuna y te deja en el cementerio. Traduccin: el Partido Socialdemcrata Alemn haba creado toda una red social organizada que iba desde las guarderas hasta las funerarias al margen del estado y como economa-organizacin popular. Para decirlo de otro modo: se cre en la sociedad un (contra) poder social organizado que era el sustento material de la fuerza poltica. Ms: no solo fue cosa de alemanes, se hizo en casi todas partes y se sigue haciendo hoy. Ejemplos: el PSOE de las Casas del Pueblo y los anarquistas de los Ateneos Populares. Hoy, guste ms guste menos: Hamas y, sobre todo, Hizbul. Para que no se diga: la experiencia de los kibutz tambin comprendida y valorada por una de las personas ms venerables del siglo XX: Martin Buber. Entre nosotros: solo queda algo as en el mundo de HB, ellos nos ensean muchas cosas en una va nada fcil.

De qu se trata?: construir una una economa moral de la multitud un sector pblico voluntario que organice capilarmente este nuevo sector pblico emergente, lo fecunde, reproduzca y la convierta en poder social. La gente cuando se organiza, se compromete y se dota de un proyecto se convierte en poder; en condiciones democrticas (ojo, hay que tenerlo en cuenta) derrotar a los que tienen el poder econmico y controlan el poder meditico y poltico exige de un contrapoder social de las clases subalternas como fundamento de cualquier avance electoral. La condicin para los que no tienen poder es siempre socializarlo y hacerlo carne y sangre de las capas populares. Sobre esto han escrito cosas preciosas Max Abel y Juan Ramn Capella.

Qu tendramos que hacer hoy? Discutir, consensuar y ejecutar un plan para accin. En el centro: exigir la dimisin del gobierno Rajoy y nuevas por elecciones generales. Ser el momento para proponer una lista propia de todos los que estamos por un proceso constituyente. Una salida democrtico-republicana a la crisis de rgimen.

La clave: diferenciar claramente legalidad y legitimidad. Este gobierno no es legtimo: incumple sistemticamente su programa electoral, legisla contra la constitucin vigente y sirve a interese de los grupos de poder econmicos. El derecho y el deber de resistencia frente a la tirana de los mercados, la desobediencia civil ejercida pacficamente y sin violencia es un derecho humano fundamental. La libertad se defiende ejercindola.

La unidad y la convergencia al servicio de la accin consciente organizada es imprescindible. Se dan sntomas de que la movilizacin social esta encontrando lmites polticos para su desarrollo. Parece llegado el momento de la poltica en sentido fuerte. El 2013 por venir ser decisivo: hacia la Revolucin Democrtica.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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