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(defendiendo el libre mercado)
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-01-2013

El porqu del cierre de los CIE
De inmigracin ilegal a desobediencia civil

Ana I. Forns Constn
Rebelin


Reflexiones en torno a las Jornadas de Formacin, Reflexin y Accin en torno a los Centros de Internamiento de Extranjeros. Barcelona. 14,15 y 16 de Diciembre de 2012.

En efecto, que ninguna persona es ilegal es algo perfectamente accesible desde el pensamiento ordinario, emana de nuestro sentido comn. Pero lo que no nos es tan inmediato es que las migraciones en si lo puedan o no ser. Migrar, como cualquier actividad propia que le es al ser humano, en tanto que, animal en el sentido ms fsico (ser vivo interdependiente en un territorio) como metafsico (en cuanto al ser que es especficamente humano en el mundo), tampoco puede ser ilegal. No se puede categorizar como legal o ilegal el vivir, o, en este caso, el sobrevivir en el mundo.

Las leyes, como hechos culturales, como el lenguaje, son contingentes. Es decir, pueden o no ser, y en el caso de ser, pueden serlo de mltiples maneras. Son concretos, y por ello estn ligados a un una realidad histrica, geogrfica y social determinadas. Por lo tanto, por muy naturalizados que estn, responden a una ideologa determinada. Se constituyen como una manera de control social, y en ese sentido estn directamente vinculadas a las relaciones de poder.

En ese sentido las leyes de extranjera se sustentan bajo un paradigma socio-poltico y econmico concreto cuyo objetivo final es mantenerlo. Por ejemplo, en Europa se pudo construir el Estado social de Bienestar mediante una reconversin a un capitalismo soft, que desplaz el conflicto de clase a otros territorios, en donde se concentr un mayor nivel de explotacin, tanto de los recursos como de los seres humanos. En este sentido, parte del entramado econmico-legal sirve o ha servido para mantener esa situacin.

Hacer un giro conceptual sobre las personas migrantes, para dejar de verlas exclusivamente como vctimas, para verlas como sujeto, nos permite analizar nuestra propia realidad de una forma bien distinta. Si cruzar la frontera es ganar una batalla, entonces puede que sea una ilegalidad, pero no en el marco del crimen, sino de la desobediencia civil.

La pobreza como tal no habra de ser un problema. Lo que s lo es, es el empobrecimiento y la miseria extrema a la que es sometida la gente que ha sido despojada de su sistema tradicional de subsistencia, con la imposicin de la economa de mercado. Por ello, los programas pblicos, siendo sistmicos, siempre se enfocan hacia la pobreza, y no hacia la riqueza, que es, en ltima instancia, la verdadera causa del problema. De igual modo que las educadoras sociales deberan trabajar los programas de integracin, no tanto con las personas migrantes, sino con las xenfobas; las trabajadoras sociales, deberan de hacerlo con las personas que tienen un acceso y control mayor (en algunos casos cuasi-absolutos) sobre los recursos, y en concreto sobre el recurso-dinero. Pero claro, se hace como se hace porque el objetivo ltimo no es cambiar el status quo sino ms bien lo contrario. El capitalismo convierte en mercanca lo que no es, ni debe serlo: la tierra y el trabajo. De tal manera, que hace un giro perverso, donde la economa deja de buscar la reproduccin de la vida, de la vida de los seres humanos, pero tambin de la vida en sentido amplio, para reproducir el capital, sometindola para ello. La naturalizacin es de tal envergadura que no somos capaces de imaginarnos otras formas de vivir en el mundo.

Es por ello que las personas migrantes nos abruman. Cmo no sentirnos confrontadas ante nuestra propia vida, y nuestro posicionamiento ante el mundo? Ellas se han negado a su devenir, no aceptan su situacin de exclusin y son quienes realmente cuestionan el sistema. A la ciudadana la contrara consciente o inconscientemente- porque vienen a recordarnos quines somos: seres alienados en estado de pseudo-esclavitud (a travs de hipotecas, crditos y el consumo en general) y pseudo-felicidad (en ese imaginario colectivo que nos hace creernos esa realidad televisiva de cuerpos imposibles y vidas superficiales, que enmascaran un modelo de relacin subyacente a la ideologa dominante). Porque nosotras tambin somos desposedas, ya que no solo hemos sido despojadas de los medios de produccin, sino tambin de los de reproduccin, pese a que nuestro modo de vida low cost nos lo haya invisibilizado.

El poder establecido a travs de las estructuras Estado-nacin, pero tambin a travs de los organismos multilaterales, hace todo lo posible por reprimir y controlar los flujos migratorios, que es la forma abstracta y confusa de denominar a las personas migrantes (el lenguaje tambin es una forma de control y de creacin de pensamiento; es menos duro hablar de control de flujos que de control de personas). Para ello, se ampara en la legalidad, pese a que sta sea criminal, e incluso es capaz de sobrepasarla con las prcticas habituales claramente ilegales e ilegtimas que se dan en las zonas fronterizas, en las calles de las ciudades, o en los CIE.

Adems, el cierre frreo de las fronteras en ltima instancia no evita que las personas no migren, sino que tengan que recurrir o quedar atrapadas por las mafias y por la delincuencia internacional, en la que se incluye desde las redes de tratantes, hasta los gobiernos y las fuerzas de seguridad de los Estados.

Las mujeres, de nuevo, estn sometidas a dobles y triples situaciones de desigualdad. La trata de mujeres con fines de explotacin sexual, una de las mayores aberraciones de nuestro tiempo, e inversamente con menor visibilizacin, obliga a muchas de las migrantes a tener que vincular su proyecto migratorio en algn momento de su trayecto, ya sea voluntaria o forzosamente, a las redes de trata. Las leyes han establecido una estructura perfecta para el comercio de mujeres, y en vez de centrarse en los tratantes, y en las redes sobre las que se mantienen, busca soluciones en ellas, quienes en la mayora de casos, no son capaces de conceptualizar su situacin ni percibirse como vctimas, pese a los distintos niveles obscenamente brutales de violencia a las que son sometidas.

Nosotras no podemos basarnos exclusivamente en la legitimidad de la ley, ya que, como sabemos es contingente. Hoy, no tener permiso de trabajo y residencia es una falta administrativa, pero en cualquier momento, puede ser un hecho penal. De hecho, en breve podremos comprobar con la reforma del cdigo penal, como se podr o no criminalizar acciones que tengan que ver con la reivindicacin de derechos sociales y la solidaridad.

No obstante, en la prctica, ya que nos vemos obligadas a operar en una realidad sociopoltica concreta, hemos aceptado pulpo, como animal de compaa (Democracia Liberal como sistema democrtico) y debemos hacer uso de las herramientas de control y de presin por parte de la ciudadana como mtodo de resistencia e incidencia en lucha social, ya que si no caemos en el peligro de no usar correctamente las reglas de un juego que estamos obligadas a jugar, y que en ltima instancia, repercutir en una mayor alienacin. Aunque, en todo caso, tendremos que combinarlas con la imaginacin y la creatividad para poder generar el cambio social. O al menos, reflexionar si es ste posible, y en qu trminos.

Los CIE son campos de exclusin, tortura, deportacin e incluso muerte de seres humanos que luchan y han luchado por mejorar sus vidas. Son personas que en muchos de los casos, la han arriesgado por un ideal mejor (sea cual fuere este), y de esta manera se han rebelado a su destino y a este sistema-mundo en el que vivimos todas. Luchar por su cierre, es reivindicar la Justicia y su dignidad como personas. Pero tambin la nuestra; tambin significa la lucha por una sociedad ms justa donde la vida pueda ponerse en el centro, y donde podamos reivindicar lo poltico (en tanto aquello que es intrnsecamente humano) sobre lo econmico. De esta manera, nosotras, tambin podemos ser sujeto, tambin podemos posicionarnos crticamente ante el mundo mediante una lucha concreta: el cierre de los campos de deportacin, se llamen CIE o CECE; estn reglamentados o sean un limbo legal.

Adems hay que realizar otro desdoblamiento, y es que a la figura del CIE legal, abstracto en su sentido formal, debemos analizar su realidad, es decir, su singularidad. Y es donde podemos constatar que el funcionamiento de cada CIE no responde a la particularidad, sino que hay demasiadas situaciones anlogas que nos permiten atribuir las condiciones de vida a las que se someten a las presos y presos, a la causalidad, y en ningn caso a la casualidad. Con ello me refiero a las situaciones de arbitrariedad y vulnerabilidad que se dan por la idiosincrasia de un rgimen de encierro con escaso o ningn control externo, junto a la realidad estructural de las infraestructuras, que tienen como finalidad daar la integridad moral de las personas all secuestradas (y de todos sus crculos de relacin). Lo que tenemos claro es que no son accidentales, no son un agujero negro de las Democracias Liberales o de Estado social de Bienestar. Son parte de sus pilares y de su fundamento.

Tener espacios de encuentro, de formacin, reflexin y accin nos permite situarnos mejor ante nuestra propia realidad y tejer nuevas perspectivas. En el camino de esta lucha ms global (y a la que hay otras muchas formas de aproximarse, ya sea desde el trabajo en las fronteras, la denuncia contra las redadas racistas o la trata, la defensa del territorio cuerpo-tierra, el feminismo o cualquier posicionamiento anticapitalista), conocerse y convivir es tan importante porque en el camino contra la Injusticia en sentido abstracto, no podemos olvidarnos de cada paso en sentido concreto, que es ciertamente, lo que nos posibilita: aprender que mirar no significa ver, construyendo y deconstruyendo aprendizajes. Nos aporta la alegra de conocer, y conocerse; de cuidar, y cuidarse. Esto es, de situar la vida en el centro.

Ana I. Forns Constn

@bichodelcesto

Para Voces Meridianas, de Radio Malva.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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