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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-01-2013

Repensando el desarrollo
Debate sobre los modelos de desarrollo de la regin latinoamericana

Miguel Castro
OMAL


La situacin actual de los modelos de desarrollo en Amrica Latina no se puede desligar del efecto que tuvieron los Programas de Ajuste Estructural en la dcada de los 90. Estos programas incluyeron el reconocimiento masivo de privilegios a las empresas transnacionales (contratos de estabilidad tributaria y exoneraciones de impuestos, entre otros), en bsqueda de la rpida integracin del mercado latinoamericano en el mercado global. Se impuls la privatizacin y transnacionalizacin y se profundiz la histrica dependencia econmica de Amrica Latina en el marco del capitalismo neoliberal.

Desde esta misma lgica de mercantilizacin, el neoliberalismo re-organiz los espacios nacionales, se crearon regimenes legales y polticas que facilitaban la integracin en redes transnacionales de inversin, produccin y comercio. En especial ser la explotacin de los recursos naturales la actividad que juega un papel central en este modelo y es desde este sector donde se ha impulsado un debilitamiento deliberado de la institucionalidad estatal, y unos niveles de fragmentacin social y territorial sin precedentes.

En consecuencia, las reformas neoliberales y la imposicin del modelo econmico dictado tras el Consenso de Washington, provoc una desregulacin que afect a los sistemas de tenencia de la tierra, la normativa que rige las inversiones y el sistema impositivo[1]. Todo ello ha profundizado la deuda ecolgica y cultural y ha aumentado los niveles de exclusin social de la poblacin rural, campesina e indgena de Amrica Latina.

En estos contextos, la resistencia de los movimientos sociales no se ha hecho esperar. Las organizaciones campesinas e indgenas se han organizado a nivel local, nacional e internacional, conformando un heterogneo collage de estrategias de luchas y resistencias que se han extendido a lo largo del continente con diferentes grados de xito.

Qu se propone desde los gobiernos "progresistas" de Amrica Latina?

Con los antecedentes expuestos, la reconfiguracin progresista que ha habido en los ltimos aos en Amrica Latina ha constituido un significativo y esperanzador paso para visibilizar diferentes y nuevas maneras de entender y construir estrategias de desarrollo. Estas estrategias atribuyen a los movimientos sociales un rol protagnico como sujetos polticos con la capacidad para abrir caminos hacia una real transformacin social con mayor justicia e inclusin social. Los mecanismos y/o polticas propuestos (desde lo terico y programtico) son:

-Implementacin de ambiciosos programas sociales.
-Mejor redistribucin de la renta estatal.
-Control estatal sobre los recursos naturales estratgicos de cada pas.
-Industrializacin para superar la dependencia de la exportacin de materias primas y lograr una economa de base productiva.
-Formalizacin y constitucionalizacin de los Derechos de la Naturaleza articulados con propuestas del Buen Vivir (Sumak kawsay), como alternativa al desarrollo actual.

Sin embargo, aunque entendemos estos procesos polticos, sociales y econmicos como procesos en continua construccin, han pasado varios aos y las propuestas, an reconociendo tmidos avances, han encontrado enormes dificultades y difusas, ambiguas y contradictorias voluntades polticas para llevarlas adelante.

En los gobiernos progresistas persisten las estrategias de desarrollo con una intensa apropiacin de los recursos naturales, una insercin primarizada en el mercado global y la externalizacin de los impactos ambientales[2]. Por tanto, los gobiernos progresistas no han conseguido trascender la lgica primario exportadora, lgica que les condena a asumir condiciones supranacionales de insercin desfavorable en el mercado global.

Para los gobiernos progresistas, las cuestiones ambientales se han convertido en el flanco ms dbil, flanco plagado de serias contradicciones. La dependencia del extractivismo ha contribuido a un crecimiento econmico que se levanta sobre una montaa de pasivos ambientales y que ha multiplicado la conflictividad social hasta niveles sin precedentes. En este sentido, existe una crisis a la interna de muchos movimientos de izquierda sobre la supeditacin de los distintos modelos de desarrollo. Es decir, existen actualmente varias corrientes que hacen que varias propuestas de modelos de desarrollo estn en disputa. Por ejemplo, cmo es posible potenciar el agro en zonas rurales de Amrica Latina y, al mismo tiempo, tener una indiscriminada poltica de concesiones mineras y petroleras en las mismas regiones?

El llamado neoextractivismo o neodesarrollismo tiene como eje principal la nacionalizacin de la renta conseguida en la explotacin de los recursos, convirtindose as, en un asistencialismo trampa[3], que perpeta crisis recurrentes y consolida mentalidades rentistas[4]. Todo ello, convierte a los pueblos y comunidades afectadas por los impactos sociales y ambientales, en mrtires de un modelo de desarrollo y crecimiento econmico ficticio o, cuando menos, cortoplacista.

El papel de Brasil en los modelos de desarrollo impulsados en Amrica Latina

La primera de las decepciones en la aplicacin de las reformas previstas, y deseadas por los seguidores de la nueva izquierda latinoamericana, la ejemplific Brasil. La importancia de Brasil como nuevo referente en la definicin e imposicin del modelo de desarrollo en la regin est especialmente ligado con la nueva reconfiguracin geopoltica mundial. La nueva y multipolar correlacin de fuerzas entre las potencias mundiales, impulsada por el agotamiento de la hegemona del poder econmico de Estados Unidos, ha convertido a Brasil en un actor relevante en el devenir del futuro de Amrica Latina.

Lamentablemente, la nueva multipolaridad conformada por nuevos actores como China y Brasil no ha venido acompaada de un modelo ms justo, solidario, ambientalmente sostenible y menos hegemnico. Simplemente se han reproducido modelos anteriores y se han diversificado geogrficamente los polos hegemnicos de dominacin capitalista.

Hoy Brasil ya ha dejado de ser un pas sub-imperialista, hay multinacionales brasileas con un nivel de acumulacin de capitales muy fuerte, destacando al Banco Nacional de Desarrollo (BNDES), a Petrobras y a la minera Vale Do Rio Doce. Otro proyecto que apuntala el poder de Brasil, especficamente en Amrica Latina, es la Iniciativa de integracin de la infraestructura regional de Amrica del Sur (IIRSA). Esta iniciativa es un vasto programa de construccin y modernizacin de infraestructuras. Su financiacin est asegurada por el Banco Interamericano de Desarrollo, la Corporacin Andina de Fomento y el BNDES de Brasil y su objetivo es, en particular, asegurar la comunicacin entre las zonas andinas y tropicales. Brasil, como primera potencia regional, desempea en esto un papel preponderante pero no como eje articulador para promover la integracin regional, sino como eje articulador para promover una intercomunicacin regional que tenga al propio Brasil como principal receptor y beneficiario.

En este contexto, la interesante e incipiente apuesta de UNASUR slo se ha convertido en un espacio de discusin y reflexin poltica, ms que un espacio real de definir polticas de integracin econmica regional, porque Brasil quiere continuar y profundizar su rol hegemnico en la regin.

Alternativas al modelo de desarrollo extractivista y basado en grandes infraestructuras

Las propuestas que se pueden sistematizar para que los aportes de la izquierda latinoamericana puedan salir de este bucle de asistencialismo trampa son varias:

-La izquierda latinoamericana tiene como asignatura pendiente una reflexin ms profunda acerca de cmo incorporar a sus propuestas una visin ecologista inclusiva, con aportes terico-prcticos cercanos a la ecologa poltica y al ecofeminismo, en el que se superen, por fin, los parmetros preponderantes de modelos sociales patriarcal-capitalistas.
-Cambiar los paradigmas preestablecidos sobre nuestro rol de dominacin, funcionalizacin e instrumentalizacin de la naturaleza. Para los ms escpticos, o que defienden una visin ms antropocntrica, esta reflexin tambin tendra que ser tenida en cuenta viniendo de la mano de polticas que luchan frente al cambio climtico, la insostenibilidad de mantener la actual matriz energtica y de polticas de decrecimiento reales.
-No sumarse a la moda en la firma de acuerdos comerciales supranacionales con clusulas como las de lucro cesante que, en el mejor de los casos, hace una entrega incondicional al sector privado y al tribunal de arbitraje del Banco Mundial, el CIADI, de sectores econmicos estratgicos y por tanto del futuro econmico y la soberana de determinados Estados.
-Las propuestas de industrializacin orientada al mercado interno de algunos pases no deben sustituir los debates y preocupaciones cercanas a la proteccin ambiental y al impacto de estas polticas en el calentamiento global.
-Asumir, cuantificar y contabilizar los costos sociales y ambientales a medio y largo plazo, no como una puerta de entrada a las polticas de pago por servicios ambientales sino como indicador real de la rentabilidad y contabilidad del negocio extractivista.

Ms all del modelo de desarrollo que prevalezca, lo que si es interesante rescatar, y seguir impulsando, es una mejor y mayor participacin de las poblaciones locales. Este esfuerzo, que proviene principalmente de la idea de construir una sociedad ms inclusiva, democrtica y descentralizada, debera utilizarse de manera deliberada o implcita, tal y como comentbamos anteriormente, para que el conjunto de la ciudadana conozca y/o se apropie de determinados valores asociados al rol no funcional de los ecosistemas, los recursos naturales y el medio ambiente.

La lgica neodesarrollista no ha eliminado el rol de la empresa privada transnacional en la gestin de los recursos estratgicos de los pases, pero s se puede decir que lo ha invisibilizado. Sin embargo, al contrario de ser un aspecto positivo, ste se vuelve ms peligroso, ya que el sector privado ha desplegado estrategias encubiertas de infiltracin y captura de espacios e instituciones pblicas, tanto a nivel nacional como subnacional. Ante lo cul, el anlisis que califica a las multinacionales como socias pierde sentido y se pone de manifiesto la necesidad de articular una relacin de control pblico fuerte sobre estas empresas en sus actividades.

Por todo lo expuesto anteriormente, el buen vivir, entendido como una nueva filosofa de vida an no se ha convertido en algo ms que una utpica declaracin constitucional (haciendo referencia a las Nuevas Constituciones Polticas de Ecuador y Bolivia). La viabilidad de las propuestas relacionadas con el buen vivir depende exclusivamente de la capacidad de adaptacin de la sociedad civil no-indgena a una nueva forma de vida, y la capacidad de apropiacin que la sociedad mestiza tenga de una serie de derechos, y garantas sociales, econmicas y ambientales.

El buen vivir abre la puerta para construir un proyecto que se posicione como aporte indispensable en la construccin de una sociedad sustentada en la solidaridad entre seres humanos y la relacin armnica con la naturaleza.


Miguel Castro es Coordinador de Programa de Minera de ACSUR-Las Segovias en Bolivia.

El presente artculo fue el ensayo final del curso online Repensar el desarrollo: Cooperacin, derechos humanos y empresas transnacionales impulsado por OMAL y que se desarroll del 16 de abril al 11 de mayo de 2012 para alumnado de Bolivia, Nicaragua, El Salvador y Colombia.


Otras referencias bibliogrficas utilizadas:

-Anthony Bebbington, Nuevas polticas extractivas en Amrica Latina: La paradoja de la riqueza: cmo traducir rentas extractivas en desarrollo territorial en Fundacin Tierra, Bolivia Post-Constituyente: Tierra, territorio y autonomas indgenas, La Paz, Memoria Seminario Internacional, 26-28 octubre de 2009.
-Anthony Bebbington, La globalizacin de la gobernanza ambiental: relacin de escala en los movimientos socio ambientales y sus implicaciones para la gobernanza ambiental en zonas mineras en el Per y el Ecuador, Univ. Manchester/Global Greengrants/CEPES/Oxfam, 2007.
-Eduardo Gudynas, El Nuevo Extractivismo del Siglo XXI: Diez tesis urgentes sobre el extractivismo bajo el progresismo sudamericano actual, Washington DC, IRC, Programa Amricas, 2009.
-Eduardo Gudynas, Buen Vivir: Germinando alternativas al desarrollo, Amrica Latina en movimiento, n 462.
-Eduardo Gudynas, Desarrollo, Derechos de la Naturaleza y Buen Vivir despus de Montecristi, Gabriela Weber (ed.) Debates sobre cooperacin y modelos de desarrollo. Perspectivas desde la sociedad civil en el Ecuador. Centro de Investigaciones CIUDAD y Observatorio de la Cooperacin al Desarrollo.
-Miguel Castro, y Antonio R. Carmona, La resistencia de los movimientos sociales frente a los impactos mineros en la regin andina Revista Hacia El Sur n37, 2011.
-Sociedad Civil Peruana, Alternativas al Extractivismo: Por un nuevo acuerdo de gobernabilidad social, ambiental y econmica frente a las industrias extractivas y las grandes inversiones, Lima, Red de organizaciones de la sociedad civil peruana, 2011.
-Pablo Villegas, La minera transfronteriza, a travs de los lmites entre el Neoliberalismo y el Socialismo del Siglo XXI, PetroPress n 16, 2009.
-Pablo Villegas, El rol central de la IIRSA en el modelo de desarrollo vigente en Bolivia, PetroPress n 18, 2009.


Notas

[2]Eduardo Gudynas, La ecologa poltica de la crisis global y los lmites del capitalismo benvolo, ICONOS 36, 2010, pp. 53-67.

[3]Alejandra Alayza y Eduardo Gudynas, Transiciones: Postextractivismo y alternativas al extractivismo en el Per , Lima, CEPES/RedGe/CLAES, 2011.

[4]Alberto Acosta, La Maldicin de la Abundancia, Quito, CEP/Abya Yala/Swissaid, 2009.

Fuente: http://omal.info/spip.php?article4859



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