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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-01-2013

Repensando el desarrollo
Resistir no es aguantar

Francia Mrquez
OMAL


En la entrada de la segunda dcada del siglo XXI Amrica Latina figura como uno de los ejes de la emergente multipolaridad del capitalismo global. Es decir, no solo existe el inters de la inversin directa extranjera histricamente proveniente de Estados Unidos y de Europa, sino que las oligarquas al interior de los pases latinoamericanos estn en funcin de fortalecer e impulsar el modelo capitalista desde sus propios enclaves de poder. Esto implica la reconfiguracin de grupos econmicos emergentes de la economa mundial; necesitando la reconformacin de nuevas estrategias de colonizacin.

Estas estrategias son avanzadas primeramente por un discurso enfocado en la erradicacin de la pobreza a travs del desarrollo capitalista implementado por polticas neoliberales. Lo resultante es una redefinicin del Estado frente a la poblacin que reconfigura a la ciudadana como sujetos del comercio y no como sujetos de derechos individuales y colectivos. Es importante resaltar que los pueblos latinoamericanos han venido desarrollando procesos de lucha y resistencia frente a estos modelos imperantes de creciente poder poltico; creando alternativas desde el auto-reconocimiento tnico-racial en miras a un buen vivir.

Los organismos econmicos internacionales y el modelo de desarrollo en Amrica Latina

Una de las estrategias de colonizacin, necesitada por los grupos econmicos influyentes en las dinmicas del capitalismo global, es dictada por los organismos econmicos internacionales como el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo. Estas instituciones han venido implementando polticas de comercio global en Amrica Latina, a travs de programas de desarrollo capitalistas bajo el discurso de la erradicacin de la pobreza. Unas de las consecuencias es que los Estados se endeudan mediante la adquisicin de crditos condicionados a reformas sociales, jurdicas y polticas que abren las puertas para que los Estados cedan las decisiones de cmo se deben invertir los recursos econmicos nacionales de una manera en que las deudas sean extendidas. Adems, estas condiciones usualmente requieren la privatizacin de las empresas estatales y la entrada de la inversin extranjera directa, que terminan implementando megaproyectos inconsultos a las pueblos tnicos y sociedad civil.

Esta situacin nos lleva a preguntarnos: a quin pertenecen esos organismos econmicos internacionales? Acaso no les conviene que los Estados latinoamericanos permanezcan endeudados? Resolver estos interrogantes nos permitir entender las dinmicas del modelo de desarrollo que viene imperando en Latinoamrica, en tanto que estos organismos econmicos pertenecen a las lites econmicas que histricamente han impulsado sus iniciativas a costa de la misma relacin entre sujetos de derechos colectivos e individuales frente al Estado. Significando sistemticas violaciones de derechos humanos.

En este marco, Colombia sirve como un escenario emblemtico de las dinmicas del capitalismo global en torno al neodesarollismo vigente y su relacin a los pueblos. Se ha venido ajustando la normatividad jurdica interna a la implementacin de planes de desarrollo nacionales enfocados al fortalecimiento de las polticas de economa globales que desconocen los derechos de la sociedad. Por ejemplo, las reformas del cdigo minero que establece la minera artesanal como ilegal, y reconoce solo a la minera industrial a la vez que otorga ttulos a quienes demuestren capacidad tecnolgica y financiera abren las puertas a las empresas multinacionales, quienes tienen el capital econmico para realizar estas explotaciones. De esta manera la reforma minera y reformas homlogas sirven como obstculo para la forma de vida propia de las comunidades. Por ejemplo, niega a los grupos tnicos el reconocimiento de sus derechos colectivos y ancestrales. Adems, dichas empresas desarrollan explotaciones a cielo abierto utilizando cianuro y mercurio. Lo que implica la destruccin del medio ambiente, la salud de las personas, y la prdida de la soberana alimentaria.

La violencia es un aspecto fundamental de la implementacin de modelos de desarrollo neoliberales. El conflicto armado de Colombia es un ejemplo contundente de cmo la violencia es parte de las estrategias impulsadas por las lites polticas y econmicas para facilitar la inversin industrial. Por ende, muchos territorios concedidos a empresas multinacionales durante los ltimos aos estn azotados por actores armados que han violado constantemente los derechos humanos de las comunidades que habitan esos territorios. Estas violaciones se ejercen mediante el desplazamiento forzado, las violaciones a mujeres y nios, masacres, amenazas a lderes y lideresas, y desapariciones.

Estas dinmicas estn contrapuestas en el espacio pblico por las polticas empresariales que dicen atender a las necesidades de las comunidades que estas mismas despojan y explotan. Estas contradicciones son avanzadas por el concepto de responsabilidad social corporativa que plantea el rol de las empresas como parte fundamental del tejido social que responde a una tica de bienestar social comunitaria. Esto se manifiesta en campaas de salud y educacin, en que proveen servicios y productos mnimos a un pequeo porcentaje de la poblacin de forma ineficaz. Dichas polticas sociales corporativas son parte de sus polticas mediticas para lavar su cara por los perjuicios que ha vivido la comunidad mediante la implementacin de las polticas econmicas de dichas empresas. A la vez, estas polticas de responsabilidad social corporativa tambin responden a las polticas econmicas de las empresas mediante a la exoneracin de impuestos.

Un ejemplo de estas prcticas es el programa de responsabilidad social corporativa implementado por la Empresa Hidroelctrica del Pacifico (EPSA)[1] mediante la fundacin EPSA, administrada por la misma en el municipio de Surez (departamento del Cauca, Colombia). Este proyecto se basa en regalar cuadernos para los nios, maletines escolares, al igual que campaas acerca del manejo de electrodomsticos para ahorro de energa, proyectos de cultivos de peces en estanques y siembra de caf, as como capacitaciones a organizaciones comunitarias sobre el liderazgo. Sin embargo, estos proyectos no contribuyen a mejorar la calidad de vida de la comunidad. Ms bien, intentan contrarrestar los profundos y amplios impactos que el desarrollo de la empresa tiene sobre las comunidades. Uno de estos es el desplazamiento de ms de 3 mil familias de sus tierras productivas que hoy se encuentran en los cordones de miseria de grandes ciudades como Cali en el distrito de Aguablanca y Bogot en Ciudad Bolvar. Adems del despojo de la tierra de alrededor de 20.000 personas negras en la zona plana del norte del Cauca y sur del Valle del Cauca lo que fortaleci la implementacin del monocultivo de caa de azcar por parte de los ingenios azucareros.

Frente a estas realidades, los programas de responsabilidad social corporativa se evidencian concretamente en favor de las empresas y no a favor de las poblaciones a quienes reclaman favorecer. Ms cuando se considera la violencia directa a aquellas y aquellos que avanzan proyectos de resistencia frente a la implementacin de polticas nacionales e internacionales que fomenten la expansin industrial por encima de los derechos de las personas. Lo que se viene desarrollando entonces es la colonizacin a varias escalas. No solo el Estado est reconfigurando su relacin a la poblacin a intereses de capitalismo global, fuertemente impulsados por poderes nacionales, sino que el despojo de estas poblaciones fomentan la prdida de su identidad y formas de vida. El desplazamiento forzado de las personas a los mrgenes de las metrpolis donde las organizaciones polticas tradicionales y los tejidos sociales se disponen a travs de la aculturalizacion y asimilacin de valores y a los medios de produccin vigentes en estos espacios. Sin embargo, a medida que la intensidad con la que estos proyectos se imponen incrementa, tambin se incrementa la articulacin de resistencia y lucha de pueblos cuya conciencia tnico-racial es fundamental en la constitucin de posturas polticas de creciente relevancia a nivel regional, nacional y transnacional.

Pueblos en resistencia

Si bien estas violaciones estructurales a los derechos humanos de las personas y las comunidades son continuas, tambin se han venido desarrollando procesos sociales desde las comunidades para hacerle frente a ese modelo arrasador. Desde la creacin de iniciativas de desarrollo local, mecanismos de exigibilidad de derechos a los Estados, la conformacin de procesos polticos propios. Tambin se han venido tejiendo redes de solidaridad e intercambio entre pueblos que les permite confrontar de manera ms eficaz el modelo de desarrollo impulsado travs del Estado por las elites nacionales e internacionales.

En Colombia la organizacin poltica de comunidades negras se ha venido desarrollando a travs de procesos en resistencia a proyectos de desarrollo neoliberales con ndole transnacionales desde los aos ochenta. Como producto de esas luchas, se ha venido reconociendo constitucionalmente las organizaciones polticas propias de estas comunidades. Hoy en da, las comunidades ejercen sus derechos colectivos y especiales no solo para contrarrestar el modelo impuesto, sino para desarrollar y fomentar su propia visin de integridad cultural. Por ejemplo, la comunidad de La Toma, en Surez, Cauca (Colombia), a partir de la ley 70 de la constitucin Colombiana y el convenio 169 de la OIT, ha venido exigiendo al gobierno colombiano el respeto y el reconocimiento a sus territorios ancestrales y a sus practicas y decisiones polticas mediante la aplicacin de la consulta previa y el consentimiento previo libre e informado. Estas formas de resistencia estn fundadas en el auto-reconocimiento tnico-racial de las comunidades que de forma recproca alimenta el desarrollo de iniciativas productivas como la finca tradicional, la explotacin minera limpia artesanal, y planes de vida autnomos que revindiquen la identidad y al respeto al medio ambiente. Otro frente ha sido el rescate de la memoria histrica mediante el fomento de la educacin propia.

En este marco, la resistencia tnico-racial colombiana ha sido parte de una importante coyuntura poltica que enfrenta el avance de proyectos neoliberales de educacin por toda Amrica Latina. La vigencia poltica de organizaciones estudiantiles afro-colombianas forma parte de la resistencia hemisfrica a tales modelos de reforma educativa, con carcter diferenciado y colectivo. A la vez, organizaciones sindicales y laborales han venido articulando el discurso y carcter tnico-racial colectivo en sus posiciones polticas frente al modelo de neodesarrollismo.

En los ltimos aos estos procesos se han venido articulando entre s, con la participacin de varios actores comunes en diferentes espacios que sirven como puentes de comunicacin y articulacin de acciones y propuestas. Eventos como el Congreso de los Pueblos, el Congreso de Tierras y Territorios, la nueva articulacin entre movimientos estudiantiles y sindicatos laborales, y la creciente vinculacin de artistas a las luchas sociales como por ejemplo en pro la educacin anticapitalista y en pro de los derechos de los pueblos frente a la megaminera.

Conclusin

Si bien se vienen implementando en Amrica Latina procesos para el fomento de polticas coloniales mediante la implementacin de tratados de libre comercio y prstamos de organismos econmicos internacionales, no es menos cierto que desde los movimientos sociales hay una creciente articulacin en pro de construir polticas que confronten el modelo hegemnico existente que insiste en continuar violando los derechos humanos individuales y colectivos, y destruyendo el medio ambiente. Lo cual ha venido ocasionando el calentamiento global y la crisis ambiental ocenica. Se debe seguir fomentando la articulacin de iniciativas propias a nivel local, nacional, y transnacional particularmente con las poblaciones desplazadas en los mrgenes de las metrpolis y las que an permanecen en sus territorios.

Francia Mrquez forma parte de la Comunidad Suarez Cauca, Concejo comunitario de la Toma en Colombia.

El presente artculo fue el ensayo final del curso online Repensar el desarrollo: Cooperacin, derechos humanos y empresas transnacionales impulsado por OMAL y que se desarroll del 16 de abril al 11 de mayo de 2012 para alumnado de Bolivia, Nicaragua, El Salvador y Colombia.

Nota:
 

[1]EPSA fue comprada por Unin Fenosa en el ao 2000 y vendida a Clener, Inversiones Argos y Banca de Inversin Bancolombia en diciembre de 2009. La venta se produjo despus de que Gas Natural comprara Unin Fenosa y para recuperar la inversin vendi diversas empresas filiales que tena Fenosa.



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