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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-01-2013

A propsito de la educacin

Manuel Acua Asenjo
Rebelin


Entre las muchas frmulas empleadas para determinar la naturaleza de las universidades ocupa un lugar destacado aquella que concede preponderancia a su carcter de centros de educacin superior, lo cual no deja de ser cierto. Del mismo modo, tambin se dice de ellas que no constituyen sino verdaderos antros del saber. O el lugar donde se hace la verdadera ciencia. Las universidades son, sin lugar a dudas, todo aquello y mucho ms; pero tambin lo son determinados institutos que, por uno u otro motivo, no han alcanzado ese rango. Lo cual pone en entredicho la concepcin de universidad en la forma propuesta.

A pesar de todo, si las universidades fuesen solamente instituciones encargadas de impartir enseanza superior, de todas maneras deberan mantener una estructura administrativa que les permitiesen dar fe de estar cumpliendo tal cometido. Porque la tarea de habilitar a quienes reciben conocimientos especiales para ejercer determinada profesin u oficio, exige un celoso sistema de archivos destinado a conservar la historia del paso de cada persona por sus aulas. La emisin de un instrumento que d cuenta de la pericia del especialista o de su aptitud para ejercer la actividad objeto de su estudio debera encontrarse respaldada por ese historial. Es lo que hace (o pretende hacer) el llamado ttulo universitario. As, pues, el ttulo universitario es ese instrumento material que da fe de haber cumplido el alumno todos los requisitos exigidos por el plantel para ejercer determinada actividad.

Pero todo eso es teora. La prctica es mucho ms rica en matices y situaciones. Para introducirnos en esta materia, preciso es establecer algunas premisas.

La enseanza como disciplina neutra

Constituye un error de proporciones estimar a la enseanza como una disciplina neutra. No lo es, como tampoco posee ese carcter la ciencia ni el conocimiento o saber. Simplemente, constituyen todas esas disciplinas una expresin de la ideologa imperante. El saber que existe no es una verdad absoluta, porque para la ciencia no existen verdades absolutas, sino verdades relativas. Lo que ayer fue certeza, hoy ya no lo es; muchos de los conocimientos que antes sirvieron para la evolucin del ser humano, se presentan hoy en el carcter de inservibles. Un conjunto de ideas que una comunidad ha hecho propio puede ser sustituido por otro que adquiere posteriormente igual poder de aceptacin dentro de la misma. Los paradigmas se imponen por un tiempo dentro de un grupo social, pero luego son reemplazados por otros. Nada es eterno.

La enseanza, pues, constituye una simple expresin de la ideologa imperante; tanto su contenido como la forma de impartirla estn rgidamente determinados por el inters de quienes dominan dentro de una sociedad. Las convicciones constituyen ideologa. Empiezan formndose en el hogar, continan en la escuela, para terminar, finalmente, en la universidad o en el trabajo. Son formas de pensar que guardan estricta correspondencia con otros fenmenos. Constituyen el basamento conceptual de las personas; determinan, igualmente, la moral del grupo humano y sus formas de ser.

El ttulo universitario, entonces, da fe de haberse impartido la enseanza de determinadas disciplinas con estricto apego a las normas dispuestas por los sectores dominantes de una sociedad. De ah la importancia y valor que posee para esos estamentos; de ah la necesidad que para muchos empresarios y polticos tiene la circunstancia de contar con semejante instrumento.

El ttulo universitario en la sociedad capitalista

Bajo el modo de produccin capitalista, la vieja concepcin de universidad perdi gran parte de su esencia. Basta recordar un hecho sintomtico: etimolgicamente, la palabra universidad proviene del vocablo latino universitas. Esta denominacin no se origin por simple capricho sino porque en los aos que empezaron a organizarse las universidades era idea imperante la produccin de un uomo universale [i] . No obstante, con el paso de los aos y, en la medida que se haca presente un nuevo modo de produccin (el capitalista), la necesidad de contar con personas especializadas se hizo imperiosa. El carcter de universitas que posea cedi pronto paso al de specialitas. La enseanza universitaria debi dar como resultado inmejorable la produccin de especialistas. La enseanza impartida por esos centros de saber debi profundizarse cada vez ms y la universidad se vio enfrentada a definirse como tal.

La profundizacin de una disciplina, sin embargo, aleja a quien la practica de la visin global de los problemas que aquejan a la sociedad. El especialista se introduce cada vez ms en lo suyo, se hace ms experto, insuperable en su arte u oficio; en ese mbito no es posible competir con l. Sin embargo, pierde la visin de conjunto.

Producir especialistas no es algo sencillo. Requiere de un proceso previo de seleccin de aptitudes. Un proceso de determinacin de sujetos inteligentes, de personas que perseveran en lo que hacen porque se han asimilado a los requerimientos de la sociedad. Ensead a un nio y obtendris de l lo que os plazca, ha dicho un filsofo. Pero, para lograr aquello es previo realizar otra tarea: dejar de lado las verdaderas aptitudes de los nios y sustituirlas por un sistema previo de seleccin. Eso lo da la estructura de la escuela, los planes de estudios y el examen. Y puesto que as ha sido hecho a lo largo de la historia, la enseanza se imparte actualmente de acuerdo a esas premisas.

Por consiguiente, la promocin de las naturales aptitudes de los nios ha sido sustituida por la elaboracin de planes de estudio que se deben cumplir rigurosamente. Los escolares, sin excepcin, se encuentran compelidos a estudiar materias que se consideran patrimonio del saber, previamente determinadas de acuerdo a las necesidades de la produccin; a la vez, todos deben rendir pruebas y/o exmenes que den cuenta de sus progresos en la asimilacin de dichas materias. Un proceso de seleccin de los mejores, basado en el empleo de tales instrumentos determina la inteligencia de los escolares para que slo puedan ingresar a la universidad aquellos que sean capaces de superar esas formas de seleccin.

Inteligencia versus racionalidad

La inteligencia, pues, ha quedado asimilada a la ms expedita respuesta del alumno a los requerimientos de la escuela. Y puesto que la escuela realiza el proceso de seleccin que debe continuar en la universidad para la produccin de los mejores especialistas, inteligencia pasa a ser sinnimo de la particularizacin del saber; y como dicha particularizacin la pueden realizar exitosamente los ms aptos, tambin la inteligencia pasa a ser concebida, como lo expresa Fromm,

[] el pensamiento al servicio de la supervivencia biolgica [ii] .

No por otro motivo ha quedado incorporado una suerte de darwinismo social a los fundamentos de la enseanza: el triunfo es el de los ms aptos, es decir, de los inteligentes. No debe sorprender, en consecuencia que la inteligencia aparezca profundamente separada de la racionalidad, atributo humano que lo conecta con el todo. La universidad ya no privilegia la comprensin del todo frente a la comprensin de la especialidad. Por el contrario: invita a alejarse de la razn y a privilegiar la inteligencia, invita a la irracionalidad. Permtasenos citarnos, al respecto:

Un invento, un descubrimiento, una innovacin, un simple artilugio es simple producto de la inteligencia. Clculos exactos, dimensiones precisas, seleccin acabada de material, soluciones rpidas, constituyen las ms de las veces manifestaciones de inteligencia, pero no siempre de razn. Una bomba atmica es el ms elaborado producto de la especialidad en el exterminio de los seres humanos. Construida por fsicos, ingenieros de alto nivel acadmico, personajes cuya capacidad nadie osara poner en duda, es resultado de la inteligencia, pero no de la racionalidad. Lo mismo sucede con los misiles. Y con el mecanismo de las mquinas tragamonedas, destinado a quitar su dinero al jugador incauto. Producto de la inteligencia es el clculo que establece el punto mximo de ganancia en los juegos de azar (lotera y otros), el que fija las tarifas diferenciadas para el uso de vehculos de transporte urbano, el que concede pensiones decrecientes a medida que avanza la edad o el que priva de atencin mdica a los enfermos terminales por no resultar econmico su tratamiento. Todas estas innovaciones, presentes en la sociedad moderna, son producto de los ms acabados estudios y recursos tecnolgicos disponibles. Representan, a la vez, el triunfo de una especialidad que encuentra su razn de ser en s misma y se impone por sobre cualquier intento de hacer comprensible el rol del ser humano sobre el planeta. Es ms: representan la forma ms acabada de irracionalidad [iii] .

Si la vieja universidad privilegiaba la produccin de seres humanos con capacidad para razonar, la nueva lo hace con la inteligencia. La diferencia es manifiesta. Y el ttulo universitario da cuenta de ese cambio.

El intelectual patentado .

El estudio de un determinado mbito de la naturaleza presupone la intelectualizacin de una prctica que realizaron otros; implica, a la vez, describir fenmenos, conceptualizarlos, sistematizarlos, compararlos, establecer sus diferencias y semejanzas, clasificarlos, hacerlos objeto de estudio y de taxonoma. El ttulo no constituye, por consiguiente, testimonio de prctica alguna sino, apenas, el conocimiento intelectualizado de prcticas que otros realizaron. Desde este punto de vista, el ttulo universitario da constancia slo del hecho cierto de haberse estudiado una disciplina, no de haberla practicado. Desde otro punto de vista, no da fe del poder del instituto emisor per se sino del simple hecho de tener tras de s el aval de una estructura de poder como lo es el estado.

Las universidades son instituciones que se desenvuelven dentro de un determinado modo de produccin; por ende, forman parte de un sistema social. Si ese sistema social es un sistema de dominacin, vale decir, jerrquico, autoritario y vertical, la enseanza que se ha de impartir en ellas no ser sino jerrquica, autoritaria y vertical. Quienes se asimilen a tales prcticas, recibirn la recompensa eterna, que es la posibilidad de ejercer el oficio; los dems, habrn de dirigirse all, donde ser el llanto y el crujir de dientes.

Nicos Poulantzas [iv] considera que el ttulo universitario es una verdadera patente para actuar dentro de un rea especfica de materias; dicho de otro modo, un permiso concedido por la universidad, con el aval del estado, que habilita a un individuo para ejercer determinado oficio y pronunciarse acerca del mismo. Y puesto que se trata de la simple intelectualizacin de una prctica, los profesionales constituiran un conjunto de intelectuales patentados, es decir, intelectuales habilitados por una patente para actuar dentro de determinadas materias.

Por consiguiente, no puede hablarse de la importancia de un ttulo universitario como si ste fuese un galardn neutro, imparcial. El ttulo no se confiere porque s, de la manera que tampoco se entrega porque s una licencia secundaria; los mejores alumnos, por regla general, son precisamente aquellos cuyas acciones muestran mayor correspondencia con la marcha del sistema. Que, para los efectos de poder tener mejores armas en la lucha por la vida, existan alumnos que se destaquen y se presenten, a veces, como los mejores, aunque su pensamiento sea esencialmente libertario, no significa que esa sea la regla general. Los que triunfan lo hacen precisamente porque han interpretado correctamente los requerimientos del sistema que premia al dcil y sanciona al dscolo. Si as no fuera, estaramos en presencia de un sistema con vocacin suicida, reflexin que no pasara de ser una insensatez.

Las palabras antedichas permiten entender por qu ciertas personas que dicen ser de izquierda tienen, a menudo, comportamientos propios de derecha, y personas de derecha presentan conductas que las asimilan a la izquierda. La ideologa dominante siempre ha de ser la ideologa de las clases dominantes. As, por tanto, un ttulo universitario no da cuenta de la calidad humana de un individuo sino tan slo de haber cumplido su beneficiario con los requisitos que el sistema exige para el ejercicio de determinada actividad; ni siquiera da cuenta de la competencia del titular. Es, simplemente, una garanta conferida la autoridad que, por esa misma circunstancia, no tiene por qu dar cuenta cierta de una aptitud o de una capacidad.

El aparente fatalismo de la enseanza

A primera vista, podra suponerse que todo este problema slo conduce a un fatalismo del cual resultara imposible salir. Nada ms errneo. La vida puede, a menudo, compararse a un juego de ajedrez en donde cada movimiento de piezas brinda la posibilidad de contrarrestar el juego del adversario. As sucede tambin con el juego de las universidades. Sin lugar a dudas. Porque las universidades brindan dos tipos de enseanzas: una es el conocimiento de las materias objeto de estudio; la otra es la metodologa para la investigacin y el anlisis.

Ocurre, no obstante, que el aporte mayor de la universidad a un estudiante est constituido por la metodologa, que se imparte en forma implcita y para la aprobacin de la cual nadie rinde pruebas ni exmenes. Y, sin embargo, es esta disciplina la que permite investigar y analizar porque su instrumento fundamental es la crtica, abriendo, con ello, la ruta hacia mayores espacios de libertad. Una persona que estudi en la universidad puede conocer muy bien el rea de conocimientos que eligi para especializarse, pero si es incapaz de aplicar en la vida diaria la metodologa que se le ense en las aulas jams podr pensar con libertad. Y es que el estudio universitario permite crear profesionales, especialistas, pero no cientficos. Porque al cientfico se le conoce por su metodologa, por su capacidad inagotable de ponerlo todo en duda, por su espritu de crtica; al especialista, que va en vas de hacerse comerciante dentro de una forma de acumular mercantilista y competitiva, por su inteligencia y extraordinaria intuicin para realizar negocios en cada acto social.

No hay, por consiguiente, fatalidad alguna en el hecho que sean las universidades instrumentos del sistema de dominacin. El saber exige la aplicacin de un mtodo que, por naturaleza, no puede prescindir de la crtica Y sta permite desarmar todo el acervo doctrinario, terico y cultural del sistema de enseanza. Permite, incluso, no slo denunciar, sino demoler hasta sus cimientos la estructura misma del sistema.

Ttulos que no son ttulos

Para una sociedad escindida en clases sociales, el ttulo universitario tiene una importancia crucial: separa a unos estamentos de otros, amparado en el saber. Es un instrumento insustituible para la reproduccin de la estructura de clases de la sociedad, como se ver de inmediato. Es tanta su trascendencia que, frecuentemente, acadmicos que jams lo han sido aparecen desempendose como tales o siendo reconocidos en esa calidad por la sociedad [v] .

En efecto, el escandaloso auge de las fortunas particulares e, incluso de las sociedades, ha permitido a determinados empresarios organizar bajo su tutela universidades privadas. En ellas, no slo se han formado quienes se desempean hoy bajo sus rdenes; tambin reciben all distinciones los polticos que han permitido el auge de esos empresarios y los propios empresarios que jams han pisado las puertas de una universidad. El protector de la universidad tambin tiene derecho a poseer un ttulo que lo distinga del conjunto social. No por otro motivo ha sido creado el ttulo de doctor honoris causa. Y el de magister. Son ttulos que habilitan para dar clases magistrales sin haber rendido los exmenes de rigor. Los ttulos universitarios son codiciados, tambin, por empresarios y polticos.

En Suecia, y poco antes de terminar su ltimo perodo como Primer Ministro de ese pas, el seor G ran Persson recibi con entusiasmo la solicitud presentada por el Liceo en donde haba estudiado para transformarse en Universidad. Por supuesto que el poltico ofreci todo su apoyo a la iniciativa. As, cuando ese colegio devino en universidad, su flamante estamento acadmico no encontr nada mejor que invitar a G ran Persson a una ceremonia de agradecimiento en donde se le invisti con el ttulo de doctor, rango que el Primer Ministro no posea.

Hoy se ha hecho frecuente la concesin de tales ttulos. Empresarios que jams pasaron por las aulas universitarias, personas que difcilmente pueden exhibir conocimientos de cierta envergadura pero que se han destacado por ser notables empresarios o polticos ostentan ttulos de esa naturaleza. Es frecuente ver a numerosos jefes de estado (el presidente William Clinton, Al Gore, Mijail Gorbachov, entre otros) dictando permanentemente clases magistrales en los centros de estudios superiores y recibiendo suculentos premios y distinciones.

El valor del ttulo universitario

Contrariamente a lo que se piensa, el ttulo universitario no tiene valor per se, como ya se ha afirmado; su valor no arranca de s mismo, como debera ser en una sociedad donde las aptitudes de una persona, el gusto por el desempeo de ese oficio y su vocacin de servicio pblico fuesen determinantes en la eleccin de una carrera. El ttulo profesional vale porque tras la universidad que lo otorga est la garanta del estado; el ttulo universitario es, por tanto, parte de la institucionalidad. Y, por consiguiente, parte de una estructura coercitiva.

Podemos, s, justificar su existencia en determinados mbitos de la vida pues, como ya lo hemos afirmado, constituye la nica garanta que posee el ciudadano para confiar sus asuntos a la pericia de una persona; particularmente, a quienes practican ciencias vinculadas a la biologa o aquellas que son calificadas de exactas, como las matemticas y la fsica. Pero los dems ttulos nos resultan, por entero, discutibles, especialmente aquellos que dicen relacin con las ciencias sociales. Queremos sealar con ello que no todas las actividades comprendidas en estas ltimas requieren del auxilio de un especialista. De lo cual se deduce que si el estado protege tales profesiones no lo hace para defender los intereses del ciudadano sino la prctica de una actividad para la cual permite el cobro de honorarios. El estado acta respecto de las profesiones en esta materia de la misma manera que lo hace para la proteccin de los aranceles aduaneros, que es la proteccin al negocio nacional; en este caso, el negocio protegido es el que practica la generalidad de los profesionales en el ejercicio de su profesin.

Desde este punto de vista, que es el de las clases y/o fracciones de clase dominantes, el ttulo universitario es importante porque, como ya lo hemos dicho, constituye un elemento importante para el proceso productivo: da fe de la competencia del especialista que va a operar en dicho proceso. Tratndose de aquellos que dan garanta de la pericia de quienes se preocupan del cuidado de la salud y del bienestar de las personas, el ttulo es elemento importante en la reproduccin de la fuerza o capacidad de trabajo. El especialista, al vincularse con personas que practican oficios similares al suyo, se separa del conjunto social y robustece, simultneamente, la estructura de clases de la sociedad. En tanto no se obtenga, hace permanecer en el carcter de alumno dentro de los planteles universitarios a numerosas personas. Esa batalla por la obtencin del ttulo dinamiza el negocio de la enseanza, es motivo de ganancia y, por ende, de transferencia de plusvalor.

Desde el punto de vista de las clases dominadas, el ttulo universitario es una forma de defensa frente a la agresin del sistema. Por una parte, permite a su titular acceder al reconocimiento social, a una mayor estima y a un respeto del que antes careca; por otra parte, le permite acceder a una mayor porcin en el reparto del producto social lo que, en palabras ms simples, equivale a hacerse acreedor a un ingreso diez, veinte e, incluso, hasta cien veces mayor al que comnmente han fijado las clases dominantes para el proletariado.

La circunstancia que el ttulo de cuenta de haberse constituido el beneficiario en parte de un estamento que se separa del conjunto social por la simple circunstancia de dominar una porcin especfica del saber no siempre puede considerarse en forma negativa; en tanto ms profesionales existan, menor posibilidad habr de diferenciar a ese estamento del conjunto social. La proliferacin de ttulos ayuda a una mayor nivelacin social, sin lugar a dudas. Y al profesional a identificarse con los intereses de los dems estamentos sociales. En una sociedad capitalista existe, no obstante, el riesgo de construir una legin de proletarios acadmicos. Puesto que el mercado de la educacin les ofrece posibilidades ilusorias, los nuevos profesionales incuban recelo en contra del sistema, participan en la protesta social y colaboran a que se abra una poca de revolucin. En palabras ms simples: la avaricia de las clases y fracciones de clase dominantes contribuye eficazmente a provocar cambios pues est arrojando permanentemente al mercado a cientos y miles de jvenes que no encuentran futuro y se frustran frente a las promesas que reciben.

El ttulo universitario bajo la nueva forma de acumular.

Cuestiones previas: El modo de produccin y las formas de acumular.

El modo de produccin capitalista tiene profundas contradicciones estructurales que lo hacen experimentar constantemente crisis. Por eso, sus defensores se ocupan de introducirle permanentemente innovaciones econmicas tendientes a afianzar la vigencia del mismo. Estas innovaciones se denominan modelos; ms exactamente modelos econmicos, eufemismos que buscan conceptualizar lo que se conoce como formas de acumular. Un modelo econmico, pues, construye una forma de vida para quienes habitan determinada formacin social; en otras palabras, construye gran parte de las formas morales que han de imperar en esa sociedad. De lo cual ha de colegirse que un modelo cuya finalidad sea privilegiar la competencia por sobre los cordiales rasgos de la cooperacin arrojar como inmejorable producto social individuos preocupados de s mismos y de su entorno familiar, individuos reacios a pensar en los dems cuando no sea como adversarios; de la misma manera va a suceder si el modelo privilegia el mercantilismo como forma de vida. Un modelo de esa naturaleza produce buenos comerciantes y buenos consumidores [vi] .

Las premisas precedentes constituyen una buena referencia para entender la organizacin de la enseanza sobre tales valores.

La temtica del ttulo universitario bajo la nueva forma de acumular no presenta caractersticas nuevas sino ms bien pareciera que algunas de las tendencias que acusaba la marcha misma del sistema de enseanza superior se han acentuado y algunas de ellas se han intensificado. Hay por consiguiente una mayor preponderancia y esa parece ser la gran caracterstica. Vemoslas:

1. Multiplicacin del nmero de universidades.

Las universidades han experimentado un auge sin precedentes. En Chile existen aproximadamente 60 universidades (entre pblicas y privadas) que se reparten por todo el territorio nacional con sedes en las distintas ciudades del pas [vii] .

Este crecimiento no es casual. Las normas dictadas por la dictadura al poner fin a su gestin consagraron el derecho a impartir la enseanza con estricto apego a las normas de la economa social de mercado. La educacin pas a ser un negocio, parte de un modelo que privilegiaba la mercantilizacin de las relaciones sociales por sobre cualquier otra solucin. Esta forma de entender la enseanza no sufri cambios estructurales durante los sucesivos gobiernos de la Concertacin. Se dio como explicacin que la Ley Orgnica Constitucional de la Educacin o LOCE exiga qurum especial para modificarla, lo que era efectivo. Sin embargo, la Concertacin tuvo mayora suficiente en ambas cmaras para poder introducir los cambios que el sistema exiga. No lo hizo porque muchos de sus personeros estaban involucrados en el negocio de la educacin [viii] .

No se crea, sin embargo, que esta inflacin universitaria est referida a un crecimiento desmesurado de la educacin pblica. No. Son las universidades privadas las que han experimentado este fenmeno. Con el aval del estado.

2. Proliferacin de las carreras universitarias.

Las carreras universitarias se han extendido de manera alarmante. En una conversacin privada sostenida en mayo de 2011 entre uno de los integrantes del CODEHS y Harold Beyer, manifestaba ste ltimo, pocas semanas antes de asumir en el carcter de ministro de Educacin, su asombro por el hecho de existir, en Chile, aproximadamente cinco mil carreras universitarias de las cuales slo ochocientas podan tener cierta importancia para el mercado laboral [ix] . El negocio de la educacin era, pues, indesmentible.

En la oferta que actualmente hacen tanto los institutos como las propias universidades est siempre presente el engao, pues muchas de las carreras ofrecidas no son consideradas por el mercado laboral lo que implica segura cesanta para quienes deciden ingresar a ellas [x] . No se piense, sin embargo, que tal circunstancia pueda provocar el cierre, al menos, temporal de algunas carreras. Por el contrario: el mercado ha estado observando otros oficios que se presentan interesantes que ha colocado en la mira de las universidades; entre ellos, el de administrador de edificios y los de corretaje de comercio y de propiedades. Algunos de estos oficios se encuentran actualmente colegiados. El peridico El Mercurio ha sido uno de los ms entusiastas promotores de otorgar el rango de carrera universitaria al corretaje de propiedades. La pretensin del decano de la prensa no es descabellada; la historia de la generalidad de las llamadas profesiones se inicia con simples prcticas de operarios que debieron validar sus oficios cuando el estado decidi transformarlas en carreras universitarias. No debera sorprender que, en una poca en que el mercado exige labores cada vez ms especializadas todas esas ocupaciones sean elevadas al rango de carrera.

La tendencia a universitar cada vez mayores reas de materias es manifiesta. Todo instituto o centro de estudios aspira a ser universidad. El antiguo Instituto Chileno-Britnico de Cultura vocea hoy sus enseanzas como Universidad del Lenguaje adoptando el nombre de Universidad Chileno-Britnica de Lenguaje. El ms reciente invento universitario es el proyecto que lleva adelante el Instituto de Gestin del Transporte IGT cuyo gerente general, Rafael Sotomayor, sealaba, a fines de noviembre pasado:

Nosotros visualizamos que nuestro proyecto es transformarnos en la primera universidad del transporte. Es decir, profesionalizar todos los oficios que se dan [] [xi]

De acuerdo al proyecto que tiene en mente el referido Instituto, el objetivo final sera elevar al rango de carrera universitaria la profesin de chofer o conductor de bus, de carrocero (quien o quienes arreglan las carroceras de los buses), mecnico, prevencionista de riesgos en transportes y a los operarios para los Centros Operativos de Flota.

La discusin acerca de la incorporacin de mayores contingentes humanos a la universidad no se da en un plano adecuado. Las expresiones de un comentarista as parecen constatarlo.

Cuesta concretar una educacin de calidad cuando la seleccin ya no es la mayor virtud de la Universidad; amn de lo propio acadmico, se debern hacer todos los esfuerzos para que los egresados no constituyan una suerte de proletariado profesional. Cuando la medicin de las habilidades de trabajo intelectual arrojan, que el nivel de abstraccin es deficitario, y que la capacidad de anlisis y relacin es muy baja, el esfuerzo inicial para superar esas carencias necesariamente ser muy alto, y todo ello en un contexto global donde el imperio de los medios festinan todo, convirtiendo la vida en un show, y donde las redes sociales reducen los modos de habla a los registros lingsticos vulgares [xii] .

Por eso, sus conclusiones no pueden ser ms deplorables:

Carlos Fuentes nos cuenta que en el Mxico de los aos 50, un populismo mal entendido abri las puertas de la Universidad con demasiada comodidad, cuando por esos mismos aos las exigencias de admisin , asistencia, redaccin, investigacin y examinacin eran igualmente altas no solo para Harvard, sino que tambin para Mosc y Pekn. La universidad no es para todos, la educacin s, es ms debe serlo, y esto es lo que nuestro Chile debe entender.

Es la solucin, entonces, reducir las posibilidades de ingreso a la universidad a travs de hacer una mayor seleccin, es decir, exmenes o pruebas ms difciles para obtener dicho ingreso? Radican, precisamente, all todos los problemas que acarrea la educacin? O es que existe solamente uno de aquellos, que es la seleccin? Cualesquiera que sea la respuesta, el enfoque dado a este problema en la forma expuesta se presenta en el carcter de tremendamente reduccionista.

3. Exigencia del ttulo universitario para acceder a la generalidad de las ocupaciones que ofrece el mercado.

El ttulo universitario se exiga, histricamente, para ejercer actividades especializadas que requeran de un estudio en profundidad. Bajo la nueva forma de acumular, la exigencia del ttulo universitario se ha masificado para los bancos, las industrias y el comercio. Las profesiones ms requeridas son economistas e ingenieros comerciales; la preferencia para acceder a los cargos vacantes es slo para quienes ostentan ttulos universitarios. Y es que para un patrn o empleador no es lo mismo tener como funcionario suyo a un profesional que a un lego. Y si las universidades estn entregando grandes contingentes de especialistas al mercado laboral, lo ms ptimo es aprovechar esa mano de obra especializada frente a la que no lo es. El problema es que las universidades continan fabricando, permanentemente y en exceso, gran cantidad de especialistas. En consecuencia, las expectativas de los nuevos profesionales decrecen; y lo hacen en mayor medida cuando la crisis europea obliga a emigrar a Chile a un gran nmero de profesionales. Por consiguiente, el precio de sus servicios tambin decrece, las remuneraciones se hacen menores. El empresario puede pagar a esos profesionales rentas por debajo de su valor real. Chile se mantiene, as, como un pas altamente rentable y debe continuar sindolo. La produccin de profesionales ha de mantenerse en serie porque es necesario satisfacer con creces la demanda.

Sin embargo, sera errneo sostener que esta acelerada produccin de especialistas obedece nicamente a las necesidades del mercado que busca personas cada vez ms capacitadas. Sostenemos, por el contrario, que si bien tal actitud obedece a tales necesidades, existen otras motivaciones de igual o mayor inters que obligan a adoptarla.

Por una parte, la mercantilizacin de la educacin exige a los institutos no slo ofrecer a la comunidad ese tipo de enseanza sino obtener por ello una ganancia. El lucro no est ajeno a tales ajetreos; hay suma urgencia suma en apropiarse de una cuota cada vez mayor de plusvalor ajeno. Y si la comunidad est consciente que para encontrar trabajo debe perfeccionar sus estudios, nada ms apropiado que ofrecer a ese mercado productos cuyas bondades sean pregonadas por una copiosa propaganda. Si algunos pueden pagar sin problemas por ese servicio, excelente; si otros deben endeudarse para lo mismo, tambin es bueno para la economa. Endeudar a una generacin que busca especializarse para acceder con mayor facilidad al empleo implica dejar a una sociedad amarrada a los lazos del crdito y robustecer, al mismo tiempo, la estructura de clases de la misma, haciendo manifiestas las diferencias sociales basadas en el control del conocimiento y de la informacin.

Sin perjuicio de ello, esas maniobras permiten a las clases dominantes acceder al engranaje de la enseanza internacional con mayores posibilidades en la lucha por la competencia del saber como se ver de inmediato.

4. Mayor control del dominio intelectual (ISI y Scielo).

ISI es una compaa publicadora de base de datos cuya finalidad es proporcionar amplia cobertura a las investigaciones ms importantes e influyentes realizadas en todo el mundo [xiii] . Fue fundado en 1960 por Eugene Garfield con el nombre de Institute for Scientific Information (Instituto para la Investigacin Cientfica). Treinta y dos aos ms tarde (1992), la Thomson Scientific & Healthcare lo adquiri permitiendo que continuara funcionando con ese mismo nombre. Sin embargo, en 2008, cuando la empresa Reuters se apoder de las acciones de la Thomson Scientific & Healthcare, pas a denominarse Thomson Reuters ISI.

SciELO, por su parte, corresponde a la sigla de Scientific Electronic Library Online ( Biblioteca Cientfica Electrnica en Lnea ) es una biblioteca electrnica organizada por la Fundao de Amparo Pesquisa do Estado de So Paulo - FAPESP (Fundacin para el Apoyo a la Investigacin de So Paulo) , Brasil , y del Centro Latinoamericano y del Caribe de Informacin en Ciencias de la Salud (BIREME), que permite la publicacin electrnica de ediciones completas de las revista cientficas y posibilita el acceso a travs de distintos mecanismos, incluyendo listas de ttulos y por materia, ndices de autores y materias y un mecanismo de bsqueda.

Estas organizaciones seleccionan a los autores que publican en esas revistas y no toleran que lo hagan en peridicos o medios de comunicacin no incluidos en sus listas.

En la existencia de estas dos organizaciones que detentan el control de la informacin y del conocimiento se expresa con mayor claridad ese deseo de consagrar una diferenciacin entre quienes dirigen el conjunto social y los dirigidos. Por lo dems, no hay que olvidar un hecho crucial: la mejor sociedad de dominacin es aquella en donde el dominado no slo acepta el dominio que otros ejercen sobre l sino lo defiende como el mejor de los sistemas. As, pues, cuando se organizan esas instituciones como lo son ISI y SCielo no debe sorprender que el estamento acadmico las defienda sino que luche denodadamente por alcanzar ser incorporado a las publicaciones que all se aceptan. Y es porque l a generalidad de los acadmicos pretende ansiosamente ser reconocido como cientfico por estas publicaciones; la meta de mucho ellos es llegar a publicar en ellas sus estudios. El reconocimiento no lo da la ciudadana, sino el estamento acadmico.

5. Arrogancia, ttulos nobiliarios.

Reconocida una persona por el estamento acadmico como parte del mismo queda, a partir de ese momento, separada del conjunto social. Un ttulo da cuenta de ello. Un ttulo que lo distingue de los dems y le hace acreedor a un lugar superior en la sociedad. Don Francisco Antonio Encina, ya en el ao 1912, adverta el efecto que iban a producir los ttulos universitarios al interior de la sociedad y no vacilaba en sealar que se transformaran en los nuevos ttulos nobiliarios [xiv] . En efecto, los ttulos, es decir, los instrumentos que confieren determinada calidad a un individuo tienden, por naturaleza, a distinguir a unas personas de otras; consecuencialmente, robustecen la estructura de clases de la sociedad. No debe sorprender, entonces, que se les emplee con arrogancia; no debe sorprender que constituyan, ms que un instrumento para servir a los dems, el elemento que marca la separacin de ese individuo respecto del conjunto social, separacin que establece una superioridad pues es la autoridad quien otorga tal reconocimiento. Es natural, as, que el portador de semejante ttulo mire con desprecio a quienes no lo tienen. El control que la ideologa dominante ejerce sobre el conjunto social se manifiesta en forma brutal en el estamento de intelectuales patentados. Es la clase social emergente que busca establecerse por sobre el conjunto social para continuar la obra de subordinacin que sobre el mismo ejercen las clases dominantes.

Estar satisfecho de haber cumplido las condiciones impuestas para hacerse acreedor de un reconocimiento es parte de la naturaleza humana; del mismo modo lo es superar los obstculos colocados en su camino. Eso es motivo de satisfaccin. Pero cuando eso constituye orgullo, cuando esa circunstancia pasa a ser un rasgo distintivo de quien la posee, hay tan slo un paso para la arrogancia. En este caso, el actor supone haberse incorporado a una categora social que le permite diferenciarse del resto; el ttulo, que slo da fe de su excelencia en un particular segmento del saber, le hace considerar a esa excelencia como un todo. El profesional, si bien por extraccin no pertenece a la clase o sector de clase dominante, ideolgicamente s ha sido captado por sta.

Esta arrogancia es histrica en algunos casos. El ejemplo ms tpico es la carrera de abogaca. La ley chilena niega el derecho al simple ciudadano a actuar en los tribunales amparndose, de esa manera, en la excusa de proteger los derechos de los ciudadanos cuya defensa requerira de un especialista, de la mejor forma posible. Sin embargo, por otro lado, y hasta 1980 aproximadamente, toler que el Fiscal de la Corte Suprema se desempease sin tener el ttulo de abogado. En la generalidad de los pases del mundo no se exige la calidad de abogado para actuar ante los tribunales ni mucho menos para divorciarse o confeccionar contratos (en Chile las escrituras pblicas, por ley deben ser confeccionadas sobre la base de una minuta redactada por un abogado habilitado para el ejercicio de la profesin, lo que mueve a risa porque no existen abogados no habilitados para ello). La estructura de clases encuentra, pues, su amparo en la propia ley.

6. La sustitucin del actor social por el acadmico.

Otro de los rasgos que presenta la posesin del ttulo universitario es la sustitucin del protagonista de los hechos cotidianos por el especialista. Esta sustitucin se da de dos maneras:

6.1. La sustitucin del actor social particular.

La sustitucin del actor social particular se realiza en el mbito acadmico por los investigadores que escriben la historia. Ya no valen los documentos hechos por los protagonistas sino la exposicin del acadmico que hace una rigurosa taxonoma acerca de causas, efectos, roles, relaciones, elementos y proyecciones. As, la historia que construye el actor social particular comienza a ser escrita por el especialista pues slo de esa manera podr ser reconocida como vlida por las instituciones ligadas al ISI o al SCielo. El relato, si bien puede intentar hacerlo el actor en ciertos y determinados casos, es explicado por el especialista; lo normal, sin embargo, es que al actor no se le considere. En palabras simples: los pueblos construyen la historia, pero los especialistas la explican. Permtasenos, al respecto, presentar un caso.

En un acto realizado en una de las zonas perifricas de Santiago, una persona vinculada al arte popular estaba invitada a relatar su experiencia como luchadora social durante la dictadura; hizo, sin embargo, su entrada a ese lugar un acadmico conocido, que se haba destacado escribiendo acerca de los movimientos populares. Por supuesto que la actitud de los organizadores del acto fue solicitar al acadmico hablase sobre el arte y las luchas sociales, relegando a un segundo trmino a la protagonista. En este caso se unieron dos elementos para robustecer una vez ms la estructura de clases de la sociedad chilena: por una parte, la arrogancia del acadmico que no renunci a exponer el tema reconociendo el valor del testimonio histrico de la protagonista; por otra, la mentalidad altamente armnica con los requerimientos del sistema manifestada por los dirigentes poblacionales que privilegiaron a un acadmico frente a un protagonista. Esta ltima actitud evidencia el absoluto imperio que ejerce la ideologa dominante sobre las clases dominadas.

6.2. La sustitucin del actor social colectivo.

La sustitucin del actor social colectivo se realiza de manera ms grosera. Puesto que la informacin se encuentra concentrada en las universidades, el nico lugar posible para efectuar el debate social es la universidad. La comunidad, que es el lugar en donde se desenvuelven los individuos en su lucha por la diaria existencia, es ignorada: all no se realiza el debate. Incluso, los peridicos (que son considerados fuente originaria de la historia) son despreciados. El nico lugar importante es la universidad y sus centros de investigacin. O los think tanks ligados a ellas. El pueblo no tiene relevancia alguna aunque en su nombre y representacin se paseen actores polticos por sobre el entablado social.

La institucionalizacin de la sustitucin del actor social por el acadmico comenz, paradojalmente, en los gobiernos de la Concertacin de Partidos Por la Democracia, con el advenimiento de un sujeto (hoy comentarista de El Mercurio en la rama de educacin) que adoraba los ttulos universitarios aunque careca de ellos: Jos Joaqun Brunner [xv] .

El ex mapucista intent con xito imponer un modelo que haba sido establecido en Francia y que exiga el ttulo universitario para incorporarse al servicio de las dependencias estatales. Semejante concepcin conllevara, fatalmente, a la nacin gala a establecer un estamento que, por derecho propio, se hara acreedor al desempeo de todo cargo estatal. Segn Patricio Orellana, la Escuela Nacional de Administracin, creada en 1946 bajo esos respectos, en Francia, se caracteriz, precisamente, por tender hacia

[ ] la formacin de una aristocracia funcionaria altamente competente, destinada por definicin a ocupar los cargos ms importantes de la administracin pblica [xvi] .

No es aventurado suponer que las medidas adoptadas por los sucesivos gobiernos concertacionistas y mantenidas por el actual tiendan a conducir, peligrosamente, por ese sendero a la direccin poltica del pas.

7. Tendencia de las clases dominadas al ttulo.

Paradojalmente, no son los elementos provenientes de las clases y/o fracciones de clase dominante quienes muestran una mayor tendencia a obtener ttulos universitarios. Por el contrario, esta lucha se da principalmente en los estamentos de las clases dominadas que lo utilizan para ascender dentro del escalafn social. Muchos jefes de estado, cuya extraccin social proviene de los ms altos estratos sociales, carecen de ttulos universitarios y poco o nada les preocupa ese hecho. Son personajes cuyas fortunas y posicin social les permite desenvolverse sin dificultades a lo largo y ancho de todo el espectro social. No necesitan de ttulo universitario alguno.

En Chile, luego de los escndalos provocados en el caso de la Comisin Nacional de Acreditacin, ha comenzado a instalarse una prctica que si bien ha ido restando la importancia al ttulo universitario reivindica valores vinculados a la jerarquizacin. Como lo expresa muy bien un articulista, lo que hoy empieza a considerarse como rasgo de excelencia es el lugar de procedencia del individuo, no su universidad.

[] el colegio ms que la universidad, define tu clase social o, mejor dicho, a la que pertenecieron tus padres. Es de esas cosas que alguien del primer mundo no entendera, un reflejo de nuestra idiosincrtica y permanente inequidad.

Pero adems de ser reflejo de nuestro provincianismo, la creciente popularidad de la pregunta (En qu colegio estudiaste?) es sintomtica de los graves problemas del sistema de educacin superior. El colegio se ha hecho ms relevante pues la universidad lo es cada vez menos. El mercado laboral necesita informacin, y el colegio la brinda. ste informa de la calidad de educacin que recibiste, el manejo de otro idioma o la red de la que eres parte; todas dimensiones que afectan tu productividad. De all su connotacin econmica [xvii] .

Una ltima reflexin acerca del Bloque en el Poder

Terminemos diciendo aqu que ha sido una constante en nuestros anlisis insistir en el hecho de caracterizar la actual fase en la evolucin del modo de produccin capitalista como de amplio predominio de la fraccin bancaria, por sobre las dems que existen dentro del Bloque en el Poder. Cada una de esas fracciones tiene intereses no siempre coincidentes con los de las otras; es ms: a menudo son abiertamente contradictorios, lo que provoca fuertes disputas entre ellas por el control de la direccin de la sociedad en su conjunto. Las luchas por alcanzar la hegemona dentro de esa estructura no se libran sino para resolver el choque de esos intereses [xviii] . Por ejemplo, un dlar subvalorado perjudica a la fraccin industrial pues hace ilusoria toda esperanza fundada en un retorno rentable de las exportaciones, por regla general; pero permite a la fraccin bancaria acumular divisas para el servicio de la deuda por los prstamos que ha conseguido en el exterior. Lo que a una sirve resulta una traba para la otra. Disminuir la edad para jubilar o facilitar la afluencia de jubilaciones prematuras beneficia a la industria que, para competir con xito, requiere de mano de obra joven, barata y cada vez ms especializada; pero perjudica a la fraccin bancaria cuyos intereses son pagar esas jubilaciones lo ms cerca de la fecha en que el beneficiario pueda fallecer, lo cual le evita comenzar anticipadamente la devolucin del dinero de aquella guardado en sus arcas durante tantos aos.

La produccin de profesionales universitarios es una medida que beneficia a los sectores educacionales ligados a la banca; la industria se beneficia de todas maneras con esas acciones, pero slo en la medida que el precio de esos servicios se mantenga en niveles aceptables o tienda a disminuir, lo que sucede en una situacin normal. Pero cuando esa produccin se privilegia, an cuando los precios por los servicios disminuyan de manera ostensible, va a experimentar un perjuicio de proporciones pues la oferta de tcnicos y obreros especializados se contrae y el precio de estos servicios se dispara: y es que la produccin de profesionales universitarios se realiza constantemente en desmedro de aquella. Es lo que ha sucedido en Chile en estos ltimos aos. Tales conflictos de inters son permanente fuente de disputas para las fracciones dominantes; bien pueden ser aprovechados por los sectores dominados para arrancar a aquellas concesiones que les permitan mejorar sus condiciones de vida y una mayor participacin ciudadana en la direccin del pas.



[i] El uomo universale era el individuo que saba de todos y de todo; era la perfeccin en conocimiento y arte. El modelo estaba representado en la figura de tres grandes hombres que eran Leonardo Da Vinci, Giovanni Pico della Mirandola y el conde Ludovico Sforza.

[ii] Fromm, Erich: El miedo a la libertad, Ediciones Paids Ibrica S.A., Barcelona, 1993, pg. 124.

[iii] Acua, Manuel: In Memoriam, Editorial Senda/Senda F rlag i Stockholm, Stockholm, 2010, pgs. 156 y 157.

[iv] Vase de Nicos Poulantzas su obra Poder poltico y clases sociales en el estado capitalista, publicado por Editorial Siglo XXI.

[v] Permtasenos hacer aqu una reflexin acerca de las clases sociales. La generalidad de los sectores socialdemcratas consideran hoy un tanto anticuado hablar de clases y prefieren sealar que la sociedad est cruzada por intereses de otra ndole: sexo, raza, religin, cultura, en fin. Curiosamente a este retroceso de la llamada izquierda en cuanto a desprenderse del concepto de clase, los sectores empresariales han tomado la iniciativa de insistir en la necesidad de estatuir una clase mundial de negociantes. As, en tanto la izquierda parece haber abolido el concepto de clase, paradojalmente, la derecha lo toma para s.

[vi] El Mostrador: Rector del Instituto Nacional: Antes haba un sentido de la educacin cvica donde se formaba ciudadanos, no como hoy que se forman consumidores, 07 de diciembre de 2012.

[vii] Si agregamos a este nmero las 18 que desde 1990 a la fecha se les ha quitado su personalidad jurdica, el total que ha existido, desde el momento en que la educacin comenz a ser un negocio, se aproximara a las 80.

[viii] Urquieta, Claudia: Las poderosas redes que cierran la puerta a una reforma profunda de la Educacin, El Mostrador, 20 de diciembre de 2012.

[ix] En un documento de propaganda distribuido en diciembre recin pasado, la AIEP de la Universidad Andrs Bello invitaba a incorporarse a ese instituto para estudiar alguna de las 74 carreras! que ofreca para el ao 2013, todas ellas aprobadas por la Comisin Nacional de Acreditacin CNA.

[x] Una de ellas fue la tcnico jurdico, de corta y poco feliz existencia.

[xi] Annimo: Una universidad, proyecto de los empresarios del transporte para suplir el dficit de choferes, El Mercurio, 25 de noviembre de 2012, pg. B-9.

[xii] Ayala, Juan: La Universidad no es para todos, El Mostrador, 20 de diciembre de 2012.

[xiii] Testa, James: La base de datos del ISI y su proceso de seleccin de revistas, documento sin fecha, tomado de Internet.

[xiv] Vase la obra de Francisco Antonio Encina Nuestra inferioridad econmica, publicado en Santiago, 1955, por la Editorial Universitaria.

[xv] En una carta enviada a La Tercera hace algunos aos, y respondiendo a quienes le enrostraban no contar con ttulos acadmicos, Brunner se vanagloriaba de haber recibido un cartn firmado por la Reina de Inglaterra. Como muchos que se destacan en la vida nacional por sus contactos y nexos, se le acepta incluso en el crculo de acadmicos donde tambin se desplazan los doctor honoris causa y los Ph.D.

[xvi] Orellana, Patricio y otros: La ENA, una experiencia chilena de capacitacin para la participacin, 1971/1973, Santiago, junio 2012, pg.11.

[xvii] Urza, Sergio: En qu colegio estudiaste?, El Mercurio, 9 de diciembre de 2012, pg. A-3.

[xviii] Gran parte de los actuales conflictos que se libran en la escena poltica de la nacin tanto entre la Concertacin de Partidos Por la Democracia y los sectores gobernantes como dentro de cada uno de esos conglomerados se originan, precisamente, en la defensa de los intereses de las distintas fracciones de la clase de los compradores de fuerza o capacidad de trabajo; no son, por consiguiente, originadas por otro motivo las que tienen lugar dentro del mismo conglomerado gobernante, principalmente, entre la Unin Demcrata Independiente UDI y Renovacin Nacional RN. Muy pocas veces han de considerarse tales disputas como meras cuestiones personales. Se trata de conflictos de inters, de lucha de clase entre las fracciones que se disputan la conduccin hegemnica del Bloque en el Poder.



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