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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-01-2013

El zapatismo en los tiempos de la restauracin priista

Eduardo Nava Hernndez
Cambio de Michoacn


El cambio de gobierno trajo consigo, como algo siempre factible pero impredecible, la reaparicin del EZLN en el escenario poltico nacional. sta se ha operado, hasta ahora en dos tiempos. Primero, el 21 de diciembre, coincidiendo con el cambio de era correspondiente al calendario maya y en la vspera de cumplirse quince aos de la matanza de Acteal, miles de integrantes del EZLN y de sus bases de apoyo en un nmero estimado hasta en 40 mil salieron a marchar pacfica y silenciosamente en las calles de San Cristbal Las Casas, Ocosingo, Las Margaritas, Palenque y Altamirano, las mismas cabeceras atacadas militarmente el 1 de enero de 1994. Su silencio slo fue acompaado por un breve comunicado del Subcomandante Marcos que aluda a su retorno como una presencia masiva en las regiones y municipios de Chiapas donde se han construido como organizacin y permanecido desde hace 29 aos.

Segundo, el 31 de diciembre y el 1 de enero, nuevamente Marcos difunde tres comunicados, al tiempo que se conmemora en Oventic el 19 aniversario del levantamiento y se celebra en San Cristbal el Tercer Seminario de Reflexin y Anlisis donde se renen diversos activistas e intelectuales poltica e ideolgicamente cercanos al zapatismo o a los movimientos antisistmicos tanto de nuestro pas como del extranjero.

Y un tercer movimiento se anuncia ya en el punto Sexto y final del tercer comunicado, dirigido ste al pueblo de Mxico y a los pueblos y gobiernos del mundo: En los prximos das, dice, el EZLN, a travs de sus comisiones Sexta e Internazional [sic], dar a conocer una serie de iniciativas de carcter civil y pacfico, para seguir caminando junto a los otros pueblos originarios de Mxico y de todo el continente, y junto a quienes, en Mxico y en el mundo entero, resisten y luchan abajo y a la izquierda.

No hay duda, pues, de que el zapatismo, replegado como movimiento nacional desde la llamada Otra Campaa de 2006, y tras un notorio silencio que abarc todo el periodo de gobierno de Felipe Caldern, vuelve a la palestra de la poltica nacional y piensa estar ah durante el prximo periodo.

Los tres comunicados del 1 de enero tienen propsitos muy claros: reafirmar la presencia del zapatismo como organizacin poltica y social en Chiapas; tomar posicin frente al nuevo gobierno del PRI y Pea Nieto; recuperar un papel dirigente en el Congreso Nacional Indgena, anunciar la reasuncin de los vnculos con las agrupaciones que en su momento se integraron al zapatismo a travs de la Sexta Declaracin de la Selva Lacandona y La Otra Campaa; buscar la vinculacin con los nuevos movimientos y organizaciones que han aparecido en el periodo ms reciente (se alude, desde luego, al Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad y al #YoSoy132; probablemente tambin a la resistencia del SME, que Caldern intent intilmente eliminar, y a otros grupos movilizados); deslindarse una vez ms de la poltica electoral y de todos los partidos integrados al sistema poltico; y exigir al nuevo gobierno federal el cumplimiento de los Acuerdos de San Andrs. De paso, despiden al calderonismo por medio de un mensaje a Luis H. lvarez, patriarca blanquiazul que se pretendi fuera un enlace entre los gobiernos del panismo y los pueblos indgenas del pas y fallido negociador con el propio EZLN.

El Comit Clandestino Revolucionario Indgena (CCRI) del EZLN vuelve a usar la tctica que con anterioridad le funcion bien ante el gobierno de Salinas, contra el cual insurgi, y el de Zedillo que intent aniquilarlo: la sorpresa. Hoy, frente al nuevo gobierno de Pea Nieto, refrenda su presencia social, realiza anuncios espectaculares e irrumpe en el cortejo y la luna de miel de ste con diversos elementos del sistema poltico. La prolongada ausencia de los zapatistas de la escena nacional ocasion durante los ltimos seis aos que ninguna de las fuerzas del sistema es decir, el gobierno panista y el PRI, pero tampoco el perredismo o el polo lopezobradorista elaborara un discurso dirigido al zapatismo y a los pueblos indgenas del pas (los ms numerosos, no lo olvidemos, en Nuestra Amrica). Y si bien es probable que ya estn en preparacin o habilitados los planes de contrainsurgencia del nuevo gobierno para enfrentar posibles levantamientos armados, no se sabe si ste tendr una estrategia para actuar ante un zapatismo movilizado de manera masiva y pacfica.

Las condiciones sociales y polticas le son en ms de una manera propicias al EZLN. Ese nuevo gobierno priista y el perredista de Marcelo Ebrard en el Distrito Federal as como el de Miguel ngel Mancera que sucedi a ste revelaron ante a los grupos que se movilizaron el 1 de diciembre contra la toma de posesin del nuevo presidente un talante represivo que se supona desterrado. El PRD, ms que nunca, se evidencia como un proyecto poltico agotado y entrampado en una crisis poltica y tica que lo hace inviable como instrumento de lucha social y cada vez ms alejado de la izquierda (al tiempo que ms cercano al peanietismo). El lopezobradorismo se enfila por la senda electoral sin un proyecto claro, o al menos explcito, de vinculacin con los movimientos sociales. El SME intentar resurgir, asimismo, a travs de un proyecto poltico-electoral, la Organizacin Popular y de los Trabajadores, y al parecer lo mismo intentar el Movimiento de Izquierda Libertaria, lo cual permitir al peanietismo y al IFE manipular con el registro de las agrupaciones y dispersar la fuerza electoral de las izquierdas. Hay nuevas luchas de resistencia, pero stas estn diseminadas y sin un programa nacional comn. Hay pues, un vaco en la izquierda social que, al parecer, el EZLN aspira cubrir. Lo favorecen tambin el creciente descrdito de los grandes medios de comunicacin y la tambin progresiva difusin de las redes sociales.

Pero sobre todo, las condiciones de desigualdad, pobreza y exclusin para amplios grupos sociales, los mayoritarios, no slo se agravaron sino que a ellas se vino a agregar la creciente inseguridad y aun el terror, que completan el cuadro de un Estado fallido y crisis humanitaria, pero que tambin ha dado lugar formas emergentes de autodefensa y poder social en diversos puntos del pas.

No se puede desconocer, por otra parte, que el repliegue del zapatismo en los ltimos seis aos lo alej de muchos de los grupos que en 2006 se integraron a la Sexta Declaracin de la Selva Lacandona, o bien stos se debilitaron y disgregaron. El papel de La Otra Campaa en aquel ao, denunciando permanentemente a Lpez Obrador, y luego su silencio frente a la poltica sangrienta y de saqueo de Felipe Caldern, esparcieron en muchos grupos activos la desconfianza en el zapatismo, y en particular en Marcos, como factores reales de transformacin. Superar esas condiciones y encontrar los puntos de entronque con las nuevas expresiones del movimiento social y partidario es el desafo inmediato para esta nueva etapa del zapatismo; pero no hay duda de que, en el escenario de restauracin del gobierno priista los indgenas del sureste y sus aliados en todo el pas sern de nuevo actores que no podrn ser ignorados ni subestimados.

Eduardo Nava Hernndez. Politlogo UMSNH

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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