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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-01-2013

Sobre la propuesta del Vicepresidente sirio Faruq al-Sharaa a favor de una solucin poltica y de por qu debera tener una respuesta positiva

Wilhelm Langthaler
Anti-imperialist Camp

Traducida del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez


(Vase aqu la entrevista ofrecida por el Vicepresidente Faruq al-Sharaa)

La entrevista publicada por el Vicepresidente sirio Faruq al-Sharaa es una firme seal de una parte del rgimen de que estn finalmente interesados en comenzar un proceso poltico. En sus declaraciones, Sharaa no solo insisti en una solucin poltica (esto no es nuevo, el rgimen ha hecho muchos comunicados en tal sentido), pero tambin especific que ninguna de las partes puede ganar militarmente y, por tanto, ambas partes tendrn que ceder posiciones. Eso significa que hay una disposicin a hacer concesiones que hasta ahora no se haba detectado (esto es, en efecto, un elemento nuevo en la situacin).

Sin embargo, no est muy claro el estatus de esa propuesta. Cuenta con la aprobacin del Presidente? No lo sabemos. Pero Sharaa se atrevi a manifestarla y sigue en su puesto. Es obvio que hay un cierto ancho de banda de posiciones dentro del rgimen y la poltica revolucionaria debe intentar debilitar a los de la lnea dura, quienes, obviamente, tambin estn ah.

Rusia, el principal patrocinador de Asad, dej al mismo tiempo claro que no va a seguir apoyndole a cualquier precio. Esto, por un lado, es una advertencia a Asad para que cree las condiciones previas para una transicin y, por otro, es una seal a los rivales geopolticos de Mosc de que Rusia est dispuesta a llegar a un compromiso. Y est tambin en lnea con la propuesta iran. El cambio que implican estas posiciones es que han evolucionado de la celebracin de elecciones bajo el actual rgimen elecciones que, obviamente, ninguna oposicin seria podra aceptar- a la aceptacin de un gobierno de transicin, despidiendo finalmente a Asad.

Pero, qu pasa con la oposicin? Reconocen estos cambios? Cmo reaccionan ante los mismos?

Las diversas corrientes de la oposicin democrtica interna volvieron a confirmar la postura histrica que llevan defendiendo durante los dos aos que dura la rebelin: dan la bienvenida a un avance firme hacia las negociaciones y una solucin poltica. Pero si de verdad el rgimen pretende ser serio, tiene que transformar las palabras en hechos. Deben cumplirse las exigencias iniciales del movimiento popular: liberacin de los prisioneros polticos, libertad de expresin y organizacin, poner fin a los bombardeos de civiles, detener las masacres y retirar el ejrcito. Es la parte del rgimen la que tiene que dar el primer paso. Si la gente aprecia que el rgimen va en serio, la oposicin democrtica podra pedir una tregua y mantenerla. Podran ser capaces de influir en la rebelin armada, o al menos en una parte de ella. Pero su actor principal es la corriente de la oposicin y sus patrocinadores internacionales.

As pues, qu sucede con la oposicin apoyada desde fuera? Permanecen en silencio y rehyen cualquier acuerdo poltico. Intentan esconderse detrs del apenas convincente argumento moral de que el bao de sangre ha alcanzado ya dimensiones demasiado enormes para poder acabar en una solucin poltica. Veamos los factores polticos que podran influir en sus consideraciones:

La oposicin dominante, sus patrocinadores, as como los medios, continan falseando sus xitos militares. Dicen que estn llamando a las puertas de palacio en Damasco, que el rgimen ya no puede asegurar el aeropuerto, que el ejrcito ha perdido una serie de bases militares y que los rebeldes tomaron el campo de refugiados palestinos de Yarmuk, en la zona sur de la capital. Pero si uno mira un poco ms de cerca, los xitos no estn ya tan claros y la foto se convierte en la imagen de un continuado punto muerto y una larga guerra de desgaste. La batalla de Alepo prosigue, con increble destruccin pero sin ningn cambio significativo de control. Hay informes que indican que se repeli el ataque de los rebeldes sobre el aeropuerto o sobre el corredor de acceso, infligindoles graves prdidas. El campo de Yarmuk fue tomado realmente, pero despus volvi a control palestino.

La corriente principal de la oposicin est apostndolo todo a la carta militar. Sus pequeos avances militares les sirven de confirmacin. Afirman en pblico que como la victoria final no est lejos, no hay necesidad de un acuerdo poltico con el rgimen. Han mostrado esa misma actitud a lo largo de todo 2012.

Al principio, la corriente principal de la oposicin confi en un apoyo militar total y en la intervencin de Occidente. Pero tras la reeleccin de Obama ha quedado claro que tal intervencin no iba a producirse. EEUU considera que la lnea imperialista agresiva es contraproducente y ha adoptado un enfoque ms cauteloso.

La consecuencia ha sido el rpido crecimiento de las fuerzas yihadistas islamistas sunnes dentro de Siria, encabezadas por el Frente Nusra, como han venido informando los medios. Tienen experiencia militar y armas sofisticadas. Cuentan tambin con un poderoso sistema de financiacin, centrado en el Golfo. Sin embargo, no son tteres de esos Estados y no estn bajo su mando directo. Han construido su red para que pueda tambin soportar la presin de esos regmenes en caso de que Washington se lo pidiera, aunque en estas circunstancias especficas, tanto los Estados del Golfo como EEUU parecen tolerar la afluencia de dinero.

Los representantes polticos de la corriente principal de la oposicin en el exterior tambin se negaron a hablar de sectarismo y guerra civil. Insistieron en que se trata nicamente de una revolucin popular. Tienen razn en parte, porque el rgimen hizo cuanto pudo para pintar tambin el movimiento democrtico popular como un monstruo yihadista islamista. Pero, al mismo tiempo, no resulta creble negar la existencia del sectarismo como uno de los aspectos que conforman la realidad. El poderoso desarrollo de Nusra et al. es una prueba clara como el cristal del papel que el sectarismo juega en el conflicto. Y no se trata slo de yihadismo. Hay una amplia gama de sectarismos que estn tambin impregnando los medios ms seculares. (Y viceversa, la capacidad del rgimen de Asad para mantenerse no puede explicarse sin un impulso comunitario sectario). Al embarcarse en el militarismo, la principal corriente de la oposicin ha estado alimentando el sectarismo.

Los grupos como Nusra no son fuerzas revolucionarias, son soldados de guerra civil. Pueden conseguir algunos xitos militares para la oposicin, pero polticamente favorecen al rgimen y es algo ms que recproco su enfoque sectario. En realidad, es una gran confirmacin de la narrativa de Asad. No es solo un informe de la ONU el que advierte del carcter abiertamente sectario que el conflicto ha adquirido. La prueba ms fiable es que las personas ms acreditadas de la esfera sunn estn criticando las amenazas sectarias que emanan de los yihadistas. Las minoras, las clases medias liberales, la izquierda democrtica e incluso los islmicos moderados temen a los yihadistas, aunque con intensidades diferentes. Si asumimos que el rgimen representa slo a una minora, con el mismo derecho podemos asumir que la mayora est en contra de los yihadistas. Por tanto, despus de todo, el crecimiento del yihadismo debilita polticamente a la oposicin. Cierra las filas del campo del rgimen y mantiene a los indecisos a distancia de la oposicin. El hecho de que la principal corriente de la oposicin defendiera a Nusra demuestra tanto su enfoque militarista como su debilidad poltica. Estn lejos de proporcionar una plataforma poltica basada en la democracia para la mayora de los sirios.

En caso de que el conflicto degenere en una guerra civil comunitaria total, ninguna parte va a poder ganar nada. Aunque el rgimen de Asad pierda ms y ms control territorial y se le derroque finalmente, la guerra puede hacerse eterna mientras las comunidades minoritarias podran intentar defenderse contra las amenazas reales o percibidas. Una guerra as causara estragos en el pas y el perdedor sera el pueblo sirio. La guerra civil libanesa que dur ms de una dcada no debera servir de ejemplo a seguir.

El significado ms profundo de una solucin poltica

Muchos defienden que la solucin poltica no es una posibilidad realista, dadas las contradicciones internas e internacionales. Incluso el enviado de las Naciones Unidas, Brahimi, advirti contra cualquier esperanza.

En primer lugar, la lucha a favor de una solucin poltica es fundamental para amortiguar y hacer retroceder el sectarismo. Slo poniendo en marcha una solucin poltica, que implique aceptar como socios a las otras comunidades, puede conformarse una mayora favorable a una transformacin democrtica de todos los grupos comunitarios. El conflicto puede redirigirse hacia concepciones polticas y societarias y no interpretarlo segn las identidades de los grupos confesionales. Es muy probable que cualquier conflicto armado tenga una lectura sectaria. Por tanto, la lucha democrtica revolucionaria debe esforzarse por mantenerse en una va pacfica tanto tiempo como sea posible y contrarrestar cualquier tipo de visin sectaria que pudiera impulsar una deriva hacia una guerra civil sectaria.

El proyecto de una solucin poltica enva al mismo tiempo una seal decisiva a Rusia e Irn: No vamos a caer en manos del campo estadounidense y estamos dispuestos a tener en cuenta vuestros intereses. Mosc ha estado vacilando en dejar caer a Asad ante la falta de alternativas. Si se construye un gobierno de transicin en cooperacin con los rusos, asegurando una especie de neutralidad geopoltica de una Siria democrtica, Rusia acabar aceptndolo. Saben que antes o despus el rgimen de Asad caer, y se arriesgan a perderlo todo si no se embarcan a tiempo en un compromiso. Pero ese compromiso tiene necesidad de dos partes.

En realidad, el claro rechazo de una solucin poltica por parte de la principal corriente de la oposicin revela su dependencia de sus patrocinadores internacionales y regionales. Aunque sera un error asumir (como sugiere la narrativa del rgimen) que todo el movimiento de la oposicin est en manos del bloque estadounidense, su representacin poltica s lo est, por lo que el conflicto se reduce a su dimensin militar. Mientras crean que pueden avanzar por la va militar con apoyo exterior, seguirn aferrados a esa posicin.

As pues, es muy importante hacer una valoracin de los patrocinadores extranjeros:

Lo ms fcil de entender son las motivaciones de los regmenes del Golfo. Actan con un objetivo anti-iran y simplemente quieren infligir tanto dao como puedan a su enemigo sin pararse mucho a pensar en cmo resolver el conflicto. Seguirn as mientras EEUU no los controle.

Turqua es otra cuestin. Ankara esperaba una rpida victoria de la rebelin, que habra ampliado su influencia. Por eso, dejaron a un lado su probada poltica de cero problemas con el vecino, ya que aspiran a ser el papel modelo de una democracia islmica. Mientras el rgimen de Asad iba aguantando, Turqua ha ido cayendo cada vez ms en un callejn sin salida. La opcin militar audaz est casi fuera de la mesa. Ni EEUU la apoyara, ni tampoco la sociedad turca. Pero la retirada del apoyo poltico a la oposicin implicara que Erdogan perdera la cara. La nica salida posible es participar en una solucin poltica. Hay algunas seales que van en esa direccin.

Egipto ha renacido como potencia regional hace slo dos aos. No puede continuar desempeando el papel de ttere de Washington y luchar por conseguir algn margen de independencia. Al ser Egipto el corazn de la Primavera rabe, el rgimen saud le considera una amenaza. Su principal desafo son las relaciones con Irn, que tratarn de suavizar. Por tanto, El Cairo no ser tampoco un obstculo para una solucin poltica.

As pues, nos encontramos con que de nuevo es Washington el principal actor y el que tiene la ltima palabra. No puede haber ninguna duda de que polticamente apoyan a la corriente principal de la oposicin, pero no a cualquier precio. Quienes creen que EEUU es feliz con el caos y una guerra civil eterna que debilite a Siria como un todo, se equivocan. En una situacin global en la que en EEUU est creciendo el caos y la inseguridad, las amenazas al sistema aumentan y la posicin de sus enemigos se fortalece. EEUU teme que si se desborda toda la regin, su influencia podra debilitarse an ms. Por tanto, les interesa realmente un acuerdo, pero tambin sientes que estn en situacin de poder anotarse algunos tantos contra un viejo enemigo.

El ltimo movimiento consisti en reconocer a la principal corriente de la oposicin como representante del pueblo sirio, al mismo tiempo que exclua a los yihadistas, incluyndoles en la lista de terroristas. Esto refleja desconfianza e impone condiciones. Tampoco van a permitir la formacin de un gobierno en el exilio que demuestre que se sienten escpticos de las perspectivas de la oposicin de hacerse con el poder. Washington no ha excluido un acuerdo poltico pero trata de imponer las condiciones y el precio. Tienen tiempo para un pquer, mientras que el tiempo se est acabando para Rusia.

As pues, no parece del todo imposible que se pueda llegar finalmente a un acuerdo poltico. Slo hay que fijar el momento y el precio. Si se tratara de un acuerdo para compartir el poder, podran llegar a sacrificarse las importantes demandas democrticas del pueblo, demandas que a la mayora de los actores regionales y globales no les agradan demasiado o incluso temen.

Desde un punto de vista revolucionario democrtico y antiimperialista, la campaa a favor de una solucin poltica va en la direccin contraria. Debe liberarse el impulso de la revolucin social y democrtica de las masas populares, que, en ltima instancia, va contra el imperialismo y sus aliados locales. De momento, los estados que se oponen a la hegemona estadounidense parecen yuxtaponerse contra el movimiento democrtico. Slo a travs de una solucin poltica podra eliminarse tan peligroso obstculo.

Wilhelm Langthaler es el organizador de la Marcha Global a Jerusaln en Austria y portavoz de Coordinacin Antiimperialista para Austria e Italia.

Fuente: http://www.antiimperialista.org/proposal_sharaa



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