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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-01-2013

Entrevista a Lna y Josep, dos de los autores de este manuscrito
Comunismo: un manifiesto

Offensive

Traducido para Rebelin por M. y J.


El libro Comunismo, un manifiesto recientemente publicado en Francia (Communisme, un manifeste, Editorial NOUS 2012) es tanto un anlisis poltico del mundo actual como una propuesta para organizarse y luchar contra la sociedad capitalista. Entrevistamos a Lna y Josep, dos de los autores de este manuscrito.

Ese manifiesto comunista est firmado por el colectivo para la intervencin. Podis presentarnos a ese colectivo?

Lna : Se trata de un colectivo de amigos que se reunieron para escribir este texto. Tenan en comn la pertenencia a luchas que podemos calificar de autnomas en el sentido de que se desarrollaron a distancia de los sindicatos y grupos representativos. Pero, dentro de las esferas polticas a las cuales pertenecamos, nos encontrbamos en un callejn sin salida. Era entonces necesario renovarse, en la manera de organizarse.

Josep : Era para nosotros, el momento de realizar un balance, tomando en cuenta por un lado la desactivacin de las iniciativas polticas en Francia ligadas a un cambio de gobierno, y, por otro lado la hper-represin policial y judicial. Haba que reaccionar : reaccionar ante el fracaso patente de las formas de intervencin dentro de los movimientos sociales, reaccionar a las tentativas laboriosas de reactivar las luchas un poco marginales como las de los parados y precarios, reaccionar al agotamiento de las luchas de sin-papeles estancadas en formas meramente defensivas... Haba que realizar un balance pensando en algo de otra magnitud, pensando en algo capaz de alcanzar la desmesura : Cmo podramos organizarnos de nuevo de tal manera que no nos volvamos otra vez grupuscularios, pero sin dejar de mantenernos a distancia de los encantamientos de las grandes asambleas sin intervenciones polticas que enfrentan al poder?

Empezis el libro tratando del sistema capitalista que reducs, curiosamente, a la economa.

J : No queremos esclarecer, por medio de una nueva teora poltica, lo que es el capitalismo. Se trata ms bien de establecer un hecho importante. El capitalismo ha sido tan naturalizado como un decorado, como nica forma de organizacin social, que haba que afirmar que es ante todo una poltica, muy voluntarista. Que la economa es la poltica que gobierna a los humanos, que hace resonar sus gestos, sus afectos, sus inteligencias... Esa poltica est llevada a cabo por personas concretas que se encuentran en lugares identificables. Los llamamos activistas de la economa. Son humanos que intervienen para garantizar que lo que se presenta como un sistema se mantenga ; trtese de los patronos, trtese de los propagandistas de los medios de comunicacin, trtese de los gobernantes que fabrican el marco dentro del cual todo se impone por la gestin o la coaccin. Del otro lado, existen fuerzas adversas que no quieren ni la explotacin capitalista ni su gestin por las instituciones estatales. Esas fuerzas adversas, hay que volver a definirlas. Somos nosotros, y son otros. Es esa relacin entre nosotros y esos otros la que debe tambin volver a definirse : trabajar esa relacin es, estrictamente hablando, proponer una forma de organizarse.

Volvis utilizar tambin la separacin entre amigos y enemigos. Son, los enemigos reducibles a esos activistas de la economa?

J : Nos puede bastar decir que son esos activistas de la economa. Pero, en el libro, hablando de sujetos de la economa, realizamos una distincin que puede parecer ambigua. Los activistas de la economa son claramente identificables como lo decamos antes. Los sujetos de la economa son los que, bajo sus conductas, hacen vivir de manera productiva la mquina econmica. Y esos ltimos, somos nosotros tambin, de muchas maneras. No se trata de una leccin de moral. La economa es un sistema de produccin de subjetividad, y no solamente de

mercancas. Fabrica tambin nuestros lazos y nuestros modos de vida. Es en ese lugar que toca dibujar una lnea divisoria entre amigos y enemigos. E interrogarse sobre que supone encontrarse en un lado u otro. Qu significa ser amigo? Qu es la fbrica de amistades para los que se sitan en una relacin antagonista con el capital? Dentro de ese bando amigo, existen diferencias. Pensamos que esas diferencias no deben ser aplastadas por una concepcin del comunismo en la que, a pesar de todo, nos reconocemos.

L. : Si tomamos el asunto bajo el punto de vista del feminismo. No podemos reducir los enemigos a los nicos activistas de la economa. Por lo tanto, la construccin de abstracciones como la de un enemigo permite encontrar la manera de actuar, de luchar desde relaciones de antagonismos. Dentro del movimiento feminista, es importante identificar cul es el enemigo o cul es la abstraccin que nos permitir entrar en lucha. En ese libro, nos centramos en los activistas de la economa porque nos enfrentamos a un poder capaz de jugar la carta de la negociacin en el feminismo (afirmando una seudo-igualdad de las oportunidades) mientras no puede negociar el fin de la economa.

Es all dnde se encuentra la explicacin del abandono de la separacin burgus/proletario que podramos haber esperado encontrar en un manifiesto comunista?

J. : No decimos que esa separacin deja de ser operante o deja de existir. La lucha de clase es activa y se reactiva en todos los lugares hoy en da tal como lo vemos en los pases rabes o en los Estados Unidos. No se trata de saber si ese concepto est pasado sino ms bien interrogarse si es central. Debemos continuar reinventando una figura unificadora, que llamamos proletariado o clase obrera, y que intentamos prolongar con la figura del precario? Queremos salir de esa ficcin de una figura unificadora, a pesar de que toca encontrar una forma para unificar los antagonismos que aparecen en la confrontacin con el capital.

L. :La idea del proletariado es tambin demasiado limitada porque lo que nos hace padecer el capitalismo no se resume a una relacin de produccin. Cuando ya no hay peces en el ro al lado de mi casa, se est explotando un medio vivo, una manera de vivir.

Es por eso que hablis de vidas mutiladas?

J. : La cuestin ha sido preguntarnos sobre los nuevos dispositivos de explotacin del capital. El capitalismo no se basta ya con la explotacin de la fuerza del trabajo, se emplea tambin en capturar las formas de relacionarse de todos los seres en esa tierra, empezando por los humanos pero no slo. Pensamos sencillamente al ejemplo de los patentes sobre lo vivo.

... pasamos entonces de la explotacin del trabajo vivo a la explotacin de la vida como lo comentis en el libro.

J. : S, existen dispositivos muy formalizados para explotar la vida bajo forma de evaluacin, de clculos permanentes... Si tomamos el ejemplo del control de las semillas agrcolas, se introdujeron semillas fabricadas en los laboratorios a las que se aplicaron patentes. Esto se hizo perjudicando a toda una serie de semillas que disponan de un modo de existencia en unas relaciones temporales distintas de la temporalidad capitalista ; perjudicando a relaciones humanas complejas con unos medios. Cada vez, el capital se nutre de formas de relacionarse y despus las aniquila. La llamada revolucin verde es ejemplar en ese aspecto.

L. : Se podra pensar en una contradiccin cuando decimos que el capital mutila las relaciones a la vez que se nutre de ellas. En realidad, el capital estimula las relaciones, y las mediatiza por el intermediario del dinero. Es as que intentar transformar todos los inventos colectivos en innovaciones explotables por el capital.

Referente a eso, decs una cosa sorprendente. Para seguir existiendo a pesar de las destrucciones masivas - el capital necesita solicitar las promesas del comunismo. Podis explicar esa paradoja?

J. : En realidad, el capitalismo nos garantiza muchas cosas : viviendas, el consumo que nos sita en una relacin apasionada con los objetos... Permite inscribirse en un proyecto permanente, de sentirse competente, capaz. Permite disponer de vnculos y de un empleo del da.

L. : La economa para continuar existiendo estimula la interdependencia entre humanos, y estimula la fuerza vital de cualquier campo de trigo que crece para poder realizar ganancias sobre l. Ahora bien, esa interdependencia, esa fuerza vital puede existir sin el capitalismo, pero el capitalismo no puede vivir sin ella.

J. : Todas las fuerzas de cooperaciones, de interdependencias, de invenciones colectivas, de saberes compartidos podran servir para definir el comunismo. Pero el comunismo no necesita de la acumulacin del capital o de la propiedad privada para tejer la existencia de un mundo. En ese sentido el capitalismo solicita formas de vida comunistas para, al final, deshacerlas. Es en ese sentido un verdadero aparato de captacin.

Para vosotros, el comunismo est asociado a lo que llamis autonoma.

J. : Esa palabra, autonoma, es polismica. Podemos hablar de autonoma obrera en referencia a la figura del proletariado negndose como fuerza productiva en los aos 70. El capitalismo rebota en las confrontaciones que se le opone. Los treinta aos gloriosos fueron un periodo de integracin de las aspiraciones de la clase obrera a consumir y a beneficiarse de promocin social; se hizo asimilando el antagonismo entre trabajo y capital. El capitalismo encontr nuevas oportunidades de desarrollo en las mismas aspiraciones de la clase obrera a una distribucin de la riqueza. Podemos decir que los aos 90 constituyeron la edad del capital. Edad en que se nos hizo creer en la ficcin de su autonoma ante el conflicto obrero. Pareca no tener necesidad a integrar lo que se opona a l, tambin porque ya no se le opona nada. No haba otras formas de vida posibles que el desarrollo econmico. El capitalismo poda valerse de haber realizado su utopa. Tocaba entonces volver a formular el concepto de autonoma, volver a activar su carga antagonista.

L. : Quisimos asumir la herencia de la autonoma obrera volviendo a definir lo que hay que entender por autonoma. Nos pareca importante conservar la idea de antagonismo aparecida en esos aos. No se trataba ya de definir una clase productiva sino una clase poltica. Ser autnomo frente al capital significa entonces encontrarse en un antagonismo irreductible. As, cuando se dice que la poltica del comunismo es la autonoma, se trata de decir que lo esencial, a nuestros ojos de comunistas, es que las condiciones de existencia de la poltica estn reunidas. El capitalismo, como poltica aniquil toda poltica. Mientras para nosotros toca mantener viva la poltica como confrontacin, oposicin de puntos de vista, recomposicin de un campo poltico sin la centralidad de cualquier sujeto poltico.

Si declinamos esta idea a un nivel individual, la autonoma de un sujeto ya no es ejercer su libre albedro. Al contrario, las condiciones de existencia de un sujeto corresponden al conjunto de interdependencias con los seres y las cosas que componen su entorno material y social. Dentro de esas cosas con las cuales estamos en interdependencia, una gran parte no puede hacer poltica, son los animales por ejemplo. Es importante, entonces, que como sujeto poltico defendamos nuestro medio ambiente y la continuidad de la vida sobre la tierra.

Hablando de autonoma como interdependencia, tomis distancia con el individualismo aclamado por el capitalismo.

L. : Para el capitalismo, la autonoma consiste en mantenerse de pie solo. Nos decimos que la autonoma es mantenerse de pie, pero no slo. Delegar lo que nos mantiene de pie, es estar dentro de la ficcin segn la cual uno puede mantenerse de pie solo.

J. : En efecto, detrs de la idea de autonoma, est ante todo la idea de dejar de delegar en las instituciones o en las mercancas las mediaciones que nos mantienen juntos. Esto se plantea tanto en la transmisin de saberes como en el cuidado, el transporte, la produccin de comida, de energa, etc...

Puede, la autonoma existir en el mundo capitalista?

L. : No existen posibilidades de situarse fuera del mundo en el que vivimos. Pero existen afueras adentro.

J. : Existen afueras adentro, sino nos encontraramos en una totalizacin que no nos permitira nada de nada. Es uno de los callejones sin salida de la extrema-izquierda que piensa que no se puede actuar de otra forma que dentro del capital. Existen afueras, se trata del conjunto de formas de vida colectiva que se extraen, incluso de forma parcial, del mundo regulado por la gestin estatal del capital. Se verifica a menudo que esas formas de vida se vuelven cada vez ms irreductibles a la valorizacin mercantil. Para nosotros, formas de autonoma pueden emerger y existen algunas aqu y ahora. Toca darles una potencia ofensiva.

Precisamente, el libro ofrece una visin optimista. Hacis de esos lugares de autonoma, puntos de anclaje para una nueva resistencia, mientras podramos verlos como los ltimos bastiones no todava colonizados por el capitalismo.

L. : Son los dos a la vez. Es por eso que nos parece importante que estos lugares se asuman como polticos. Deben por lo menos resistir asumiendo el antagonismo poltico que existen entre ellos y el capitalismo.

J. : En efecto, podramos acusarnos de realizar la apologa de las alternativas. No se trata de esto. Se trata de encontrar formas de co-pertenencia poltica, de volver a construir formas de amistades polticas. La poltica es simultneamente reactivacin de la divisin, de una lnea de particin entre amigos y enemigos, pero tambin recomposicin permanente del campo de los amigos.

As, parece que abandonis el mundo del trabajo. Afirmis : la fbrica ya no es el marco esencial de las luchas polticas

L. : Ese lugar es todava pertinente para las luchas, pero no es central. El invento de un nuevo tipo de organizacin poltica que llamamos de nuestros deseos debera apoyarse sobre la conflictividad que existe en las relaciones de produccin, pero tambin en las experiencias de autonoma material que son espacios importantes de reapropiacin e invencin colectiva. Deberan tambin ser inspiradas por colectividades que tienen la voluntad de resistir a la lectura en el idioma del capital de todas las relaciones humanas que la constituyen y a sus traducciones en dinero. Los llamamos cuerpos opacos en el sentido en que sus racionalidades no son reductibles a la racionalidad econmica : los cuerpos opacos son todos los colectivos, o las personas que los capitalistas designan como locos. La conflictividad ante el capital adquiere entonces otras formas que las que encontramos en el mundo del trabajo.

S, pero el marco del trabajo sigue central, si observamos los ltimos grandes movimientos sociales (defensa de la jubilaciones, u oposicin a la ley sobre el Contrato de Primer Empleo - CPE)

J. : Estbamos presentes en estas luchas, y es siempre una alegra ver emerger fuerzas hostiles a la prepotencia del capital. Pero, debemos eternalmente esperar al siguiente movimiento social? Durante las movilizaciones por las jubilaciones de 2010, no pas mucho ms que una nueva comprobacin de que esas movilizaciones se encuentran totalmente atrapadas por los sindicatos amarillos. Seguiremos dicindonos de forma indefinida que si queremos 150,000 personas en la calle, hay que esperar una llamamiento sindical alrededor del trabajo? Las asambleas griegas, americanas, espaolas son ejemplos en los que sortean a los partidos y a los sindicatos. Pero cmo preservar la continuidad, cmo potenciar sus antagonismos?

L. : El movimiento de las jubilaciones se qued en el juego de reivindicaciones audibles por el capital, son entonces, potencialmente integrables. Al contrario, otro movimiento de magnitud mucho menor como la huelga de parados que tuvo lugar en 2010 jugaba al juego de las reivindicaciones es decir lo explcito pero con reivindicaciones irrealizables por las autoridades. La misma expresin huelga de parados constitua una paradoja inasimilable. De esa manera afirmaba una opacidad mientras buscaba visibilidad. As se afirmaba una racionalidad irreductible al capitalismo, incluso cuando tendencias diversas componan ese movimiento.

Esas ideas se relacionan con vuestra crtica del movimentismo.

J. : Cuidado, no se trata de un desprecio a los movimientos sociales. No queremos descalificar esas movilizaciones. Pero, la cuestin no es necesariamente criticarlas sino ms bien interrogar los callejones sin salida en los que nos llevan. No se trata de decir como se oye a veces son cretinos enrolados por un da por los sindicatos, sino ms bien interrogar lo que podemos hacer dentro de esos movimientos. Y all, enfrentamos estancamientos, incluso en la lgica radical que consiste en incorporarse y luego en radicalizar las manifestaciones... Incluso cuando puede ser estimable, hay un toque vanguardista poco interesante, totalmente efmero.

A este estancamiento del movimentismo, aads el estancamiento de la especializacin activista.

L. : Esta especializacin activista, la encontramos en el movimiento radical, en particular despus del CPE que fue seguido de un debilitamiento de los grandes movimientos. Muchos de nosotros nos implicamos en luchas que llamamos especficas como las luchas antinucleares o el apoyo a los sin-papeles, con la idea que eran lugares de anclaje privilegiados para desplegar anlisis ms globales del capitalismo. Pero muy menudo, esas anlisis las guardamos para nosotros, por miedo a dividir los colectivos en lucha en los que gastamos mucha energa para mantenerlos vivos. Queremos atacar el capital en s, pero precisamente por eso seguimos convencidos que es importante no abandonar las luchas como lugares de confrontacin en la realidad de las situaciones.

De hecho, decs que una solucin es apoyarse en las experiencias comunitarias que han surgido o se han potenciado durante un conflicto y que se trata entonces de mantener, en la medida de lo posible, la comunidad en lucha.

J. : Se trata de distanciarse de cierto sectarismo que se produce en la radicalizacin de las luchas. Comunidades polticas meramente construidas desde afinidades producen lgicas auto-referenciales que vuelven imposible la composicin poltica. Proponiendo en el manifiesto la creacin de comits, deseamos volver a introducir un trabajo de co-pertenencia poltica donde hay muy a menudo desconfianza... Queremos asentar las luchas en la continuidad, escapando a la vez a las lgicas de camaradera en las que nos contamos siempre las mismas historias, preferentemente aquellas las historias que critican a los ms prximos polticamente. La caricatura ha sido la historia de la desidentificacin poltica, cuando ms pretendamos evitar que el poder pudiera catalogarnos ms nos afirmbamos finalmente como grupsculo anarco-autnomo hper-identificado. La cuestin de la visibilidad, para nosotros, debe conciliarse con formas de opacidad ante la transparencia deseada por el capital y el Estado pero sobre todo con formas igualitarias de concentracin poltica. Es por ese motivo que continuamos creyendo en la asamblea como palanca poltica.

L. : Hasta hoy, en los grupos polticos desde los sindicatos hasta los ms radicales parece que tocaba escoger entre, por un lado, una poltica basada en una idea comn, una voluntad comn, una estructura comn a defender y, por otro lado, una poltica basada en una comunidad de amistades, a prueba de la camaradera, en la esperanza de que emergiera un movimiento espontneo. Es una eleccin absurda. Es escoger entre la cscara vaca y el molusco! Nosotros lo que queremos es un organismo vivo, articulado en un esqueleto...

Este organismo vivo, es lo que llamis comits. Podis decirnos ms sobre ello?

L. : Esto queda una campo de trabajo abierto, pero nos parece importante asumir una dosis de formalismo y de visibilidad. Cules son las reglas del juego entre nosotros? En qu estamos de acuerdo o en desacuerdo. La idea es volver posible un trabajo crtico dentro de los colectivos y entre ellos. Esto exige tambin una gran atencin hacia la vida del colectivo, y a las relaciones de dominacin dentro de ellos.

J. : El colectivo que se constituye hoy como comit agrupa a personas que participan en intervenciones polticas diversas. As, la cuestin de formas de autosubsistencia est planteada por algunos en el campo, cuando otros estn implicados en los movimientos de parados y precarios que plantean la cuestin de la precariedad en las polticas de austeridad u otros estn muy involucrados en luchas antinucleares... La cuestin es cmo dar una existencia comn a esas cosas. La cuestin es tambin dar una especificidad poltica a los comits. Debe encontrarse en el hecho de defender en todas partes una poltica comunista y una intervencin poltica que apunta al capitalismo en s y no a tal o tal campo especfico de la gestin estatal-capitalista.

Acabis el manifiesto tratando de lo que llamis horizontes post-capitalistas. Por qu hablar de herencia txica al final y no al principio del libro en vuestra crtica del capitalismo?

L. : La idea era posicionarse en contre de formas de revolucionarismo que nos cuentan futuros que cantan, donde bastara con deshacernos del capitalismo. Pero, si tomamos en serio nuestra posicin de revolucionarios, hay que imaginar desde ahora lo que sera materialmente posible, para no contarnos demasiadas historias. Las estructuras que fueron fabricadas en un mundo capitalista como las centrales nucleares existirn incluso despus del capitalismo. En ese ltimo captulo, intentamos aun cuando el futuro nos demiente siempre cmo hacer cuando heredamos elementos txicos para desmantelarlos sin volver a construir al mundo que les corresponde. Intentamos mirar enfrente los costes que podran tener en un horizonte post-capitalista.

Muy lejos del Apocalipsis, planteis la alegra de vivir.

L. : Hay muchos debates entre nosotros sobre esa expresin de alegra de vivir. Esa idea interviene en balance con la idea de vida mutilada. Pensamos que es posible deshacer la mutilacin de las relaciones humanas en cuanto logramos a extraernos de las mediaciones del capital.

J. : En todo caso, no se trata de una exhortacin a ser alegre. La alegra de vivir sera ms bien una forma de atencin hacia los dems y hacia lugares donde se instauran nuestras relaciones, donde esa atencin se despliega. Es tambin eso que evoca la autonoma de la que hablamos. Para citar el texto del manifiesto, podramos decir : [...] el comunismo, es la confianza otorgada a lo que los seres son y a lo que pueden ser sus relaciones.

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