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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-01-2013

Una glosa de Marx: algunas lneas sobre la enajenacin del trabajo

Alberto Quinez
Rebelin


Antes de entrar en materia o para entrar en ella abruptamente- me permitir citar a Marx in extenso. La argumentacin del presente artculo parte necesariamente de esta cita. En El capital dice Marx:

Partimos del supuesto del trabajo plasmado ya bajo una forma en la que pertenece exclusivamente al hombre. Una araa ejecuta operaciones que semejan a las manipulaciones del tejedor, y la construccin de los panales de las abejas podra avergonzar por su perfeccin a ms, de un maestro de obras. Pero, hay algo en que el peor maestro de obras aventaja, desde luego, a la mejor abeja, y es el hecho de que, antes de ejecutar la construccin, la proyecta en su cerebro. Al final del proceso de trabajo, brota un resultado que antes de comenzar el proceso exista ya en la mente del obrero; es decir, un resultado que tena ya existencia ideal. El obrero no se limita a hacer cambiar de forma la materia que le brinda la naturaleza, sino que, al mismo tiempo, realiza en ella su fin, fin que l sabe que rige como una ley las modalidades de su actuacin y al que tiene necesariamente que supeditar su voluntad. Y esta supeditacin no constituye un acto aislado. Mientras permanezca trabajando, adems de esforzar los rganos que trabajan, el obrero ha de aportar esa voluntad consciente del fin a que llamamos atencin, atencin que deber ser tanto ms reconcentrada cuanto menos atractivo sea el trabajo, por su carcter o por su ejecucin, para quien lo realiza, es decir, cuanto menos disfrute de l el obrero como de un juego de sus fuerzas fsicas y espirituales1.

De esta cita se pueden retomar varios elementos. En primer lugar, el carcter eminentemente humano del trabajo. El trabajo no se limita a ser un desgaste de las fuerzas corpreas. El trabajo es, antes que nada, una actividad orientada por una finalidad; los animales, al carecer de conciencia, no trabajan, en su caso las actividades orientadas a satisfacer sus necesidades, no encuentran justificacin como realizacin de una finalidad sino como simple reproduccin de su corporeidad. Por tanto, esa actividad no va ms all de ella misma.

En segundo lugar, el trabajo como fin pragmtico: el trabajo como creador de bienes de uso es un proceso que encuentra su finalidad en la reproduccin de la vida humana; en ese sentido, no es una finalidad abstracta, sino un proceso concreto que sirve como medio en el contexto del reino de la necesidad. La finalidad es la vida humana, pero ella se realiza a partir de la praxis consciente y esa praxis incluye al trabajo como forma de realizacin.

En tercer lugar, lo que Kosk denomina carcter ontocreador del trabajo o la realizacin del sujeto a partir de su actividad: mientras el trabajo es una finalidad pragmtica en su sentido estrictamente fsico, representa una liberacin posible en el sentido social. El carcter social y socializador, la posibilidad que tiene el sujeto de reconocerse a s mismo en el producto de su trabajo, el desarrollo de destrezas, el peso poltico del trabajo mismo y su significacin histrica, representan los elementos para que el sujeto se realice a travs del trabajo, siendo ambos fuerzas propulsoras de la historia2.

En cuarto lugar, el carcter social del proceso de trabajo.Social en el sentido de que sus caractersticas no pueden aislarse o pueden ser efectuadas como proceso histrico por un individuo, sino slo en la medida en que es un trabajo reconocido socialmente, reconocimiento que le sirve as mismo de normatividad econmica (recordemos que el valor de cambio- se tasa a partir del tiempo de trabajo socialmente necesario, trabajo que es reconocido y que representa una intensidad tcnica media; igualmente, el valor de uso, que es el sostn material del valor de cambio, no encuentra sentido sino slo en funcin de los requerimientos sociales histricamente determinados).

Por ltimo, la posibilidad de que el trabajo se convierta en un proceso destructivo al enajenarse. En tanto la fuerza de trabajo se ponga en funciones, hay un desgaste fsico y mental, ese desgaste es tanto mayor cuanto menos atractivo sea el trabajo. Ese atractivo lo determina en ltima instancia el reconocimiento del sujeto en el proceso y producto de su trabajo. Mientras menor reconocimiento exista entre estos dos elementos, menor posibilidad hay para que el trabajo se presente como realizacin de la subjetividad; el trabajo pierde su atractivo y, por tanto, hay un mayor desgaste de la fuerza de trabajo.

La prdida del reconocimiento entre el sujeto y el producto del trabajo es resultado de que el trabajador haya sido liberado de la propiedad de los medios de produccin; o que siendo propietario de los mismos, el producto de su trabajo sea supeditado por el capital a travs de la subsuncin indirecta, determinando y condicionando la realizacin del sujeto. El trabajo por tanto se lleva a cabo como una obligacin, como un eslabn que lo ata al reino de la necesidad. Ese trabajo enajenado, que no corresponde a la realizacin de las finalidades de los sujetos concretos, destruye las capacidades fsicas, psicolgicas y culturales de las y los trabajadores. De ah que se presente como un proceso que en su realizacin destruye su fuente material de sustento.

En la enajenacin del trabajo, el ser humano es cosificado. Y al perder su carcter ontocreador, al convertirse en el solo proceso de produccin de plusvala sustituyendo a la produccin de valores de uso concretos, de bienes para la vida-, el sujeto se convierte en el individuo abstracto que trafica valores y el valor de cambio se convierte en su norma y rasero. Pero para entonces, una relacin de reciprocidad se establece ya entre la forma en que los individuos se asumen como tales y la forma en que el sistema recrea el contexto para su individuacin y la negacin de su subjetividad.

Pero si el carcter del trabajo rompe con su esencia de ser un proceso ontocreador, si ste reproduce al individuo y lo confronta al sujeto, si ese trabajo crea en escala ampliada las condiciones objetivas para la superacin del reino de la necesidad pero se niega como tal, se cumple la sentencia de Kropotkin como una fatalidad: el derecho al trabajo es, a lo sumo, un presidio industrial3.

Notas:

1 Marx, K. El capital. FCE. 1964. Tomo I. Pgs. 130 131. Subrayados del autor.

2 En efecto, Kosk seala: Sobre la base del trabajo, en el trabajo y por medio del trabajo, el hombre se ha creado a s mismo no slo como ser pensante, cualitativamente distinto de otros animales superiores, sino tambin como el nico ser del universo, conocido de nosotros, capaz de crear la realidad. Kosk, Karel. Dialctica de lo concreto. Grijalbo. Pg. 142.

3 Kropotkin, P. La conquista del pan. Edicin digital. Pg. 14.

Alberto Quinez. Tendencia Revolucionaria (TR)

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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