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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-01-2013

A 180 aos de la usurpacin britnica de nuestras Malvinas

Emilio Marn
La Arena


El jueves se cumplieron 180 aos de la ocupacin militar de las Malvinas, por un barco de guerra ingls. Lejos de avenirse a discutir la cuestin de soberana, Londres incurre en nuevas provocaciones contra la Argentina.

Pocos argentinos no saben que el 3 de enero de 1833 la corbeta inglesa Clio, con su capitn Onslow, lleg a Puerto Soledad e iz la ensea britnica. Dos das ms tarde, el responsable argentino, Federico Pinedo y una veintena de nacionales, pegaba la vuelta a Buenos Aires en la goleta Sarand sin resistir ese desembarco.

Quizs se sepa menos, por razones ligadas a la sesgada historiografa argentina, que el gaucho Rivero, entrerriano, y otros siete criollos e indios, se rebelaron contra las autoridades puestas por Onslow, quien a poco de ocupar las islas se fue en busca de mayores tesoros para Su Majestad. Ese vaco de la fuerza ocupante fue aprovechada por esos peones rurales, superexplotados a los que se segua pagando con papeles carentes de valor.

Esa peonada degoll a varias autoridades que haban quedado en la capital islea por cuenta del imperio, algunos de nacionalidad inglesa, otros franceses, etc. Tuvieron que volver dos barcos y lidiar bastante hasta poder derrotar a los sublevados, que fueron juzgados y deportados a Montevideo. Digresin: Rivero luch el 20 de noviembre de 1845 en la Vuelta de Obligado y muri peleando contra la flota anglo-francesa. Era su segunda patriada...

En este aniversario "redondo", 180, tambin corresponde refrescar el rol de Estados Unidos, siempre listos para secundar a sus pares londinenses en las maniobras contra Argentina, o la Confederacin de aquellos aos. Es que la agresin de la corbeta Clio fue anticipada por una similar, en 1831, de la fragata estadounidense Lexington, que tambin haba arriado el pabelln nacional y reclamado por medio del cnsul estadounidense en Buenos Aires el juzgamiento del gobernador Luis M. Vernet por el horrible delito de pretender regular los derechos de pesca en las islas. Vernet haba puesto obstculos a pesqueros de bandera norteamericana, lo que origin esa reaccin militar. Los norteamericanos negociaron con Londres que le daran apoyo en su reivindicacin de soberana, a cambio de las franquicias para pescar a voluntad.

La alianza de ingleses y norteamericanos contra la causa argentina no comenz en 1982, luego de la recuperacin de las islas, cuando Margaret Thatcher y Ronald Reagan hicieron tan buenas migas y el general estadounidense Alexander Haig haca de falso mediador y verdadero espa britnico. Mucho antes de eso y de la colaboracin poltica, diplomtica, de provisin de armas y de informacin satelital, los norteamericanos ya jugaban decididamente a favor de la Corona.

Haba que ser muy tonto, como el general Leopoldo F. Galtieri, para pensar que Washington pudiera estar de su parte o a lo sumo guardar una neutralidad benvola. Era parte activa de la flota enemiga, en 1833, en 1982 y en el siglo XXI tambin.

Ms revelaciones

El Foreing Office ha permitido la desclasificacin de numerosos documentos relativos a la guerra de Malvinas, al cumplirse los treinta aos de la contienda. Una advertencia, para los que creen en la supuesta transparencia del viejo imperio: an las agencias ms alineadas con su pensamiento aclararon que la quita del secreto no fue total. Muchos cables han visto postergados por otros veinte aos su permitida lectura pblica y muchos ms directamente no tienen fecha de vencimiento de tal impedimento.

S pudo saberse a ciencia cierta cosas que de una forma u otra ya se conocan. Por ejemplo, que el general Haig luego de reunirse con Galtieri en abril de 1982 fue a Londres y cont con pelos y seales a Thatcher todo lo que pudo saber de los planes argentinos. Cmo habr sido de completo su informe que del lado britnico se adopt el temperamento de retacearle alguna data propia por temor a que el ex comandante de la OTAN tambin lo trasladara de similar manera a Buenos Aires.

Haig sigui aconsejando a los ingleses por medio de dilogos y llamadas, hasta desde su casa, con el entonces embajador britnico en EE UU.

Ahora se sabe que la decisin de hundir al ARA General Belgrano, an navegando fuera de la "zona de exclusin" en direccin suroeste, fue adoptada por la gobernante britnica y su reducido gabinete de guerra en una reunin en su residencia de fin de semana de Chequers. No fue discutida ni decidida por el el gabinete en pleno sino por la lder conservadora, el canciller Francis Pym y otros pocos colaboradores. Tambin se conoce que en medio de la guerra hubo hiptesis de bombardear partes de Argentina continental y ocupar el sur argentino, aunque sin llegar a ser planes efectivos ni llevarse adelante. No lo hicieron por bondadosos sino por el clculo poltico de que tal agresin volcara en direccin de Argentina a ms naciones y pueblos de los que ya se haban manifestado en ese sentido.

Otro aspecto que preocupaba al gobierno thatcheriano, pero sobre todo al estadounidense, fue la posibilidad de que al calor de la guerra los militares argentinos terminaran formalizando algn acuerdo poltico y militar con la Unin Sovitica. Se alarmaron cuando, en ese tiempo, volvi a Buenos Aires despus de un ao de estancia en La Habana, del embajador cubano. Lo vieron como un signo de esa posible convergencia de las autoridades argentinas con Mosc.

La ligazn eventual con el bloque socialista, segn la informacin desclasificada, tambin haba puesto los pelos de punta al Vaticano. Juan Pablo II, furibundo anticomunista de origen polaco, crea que Thatcher deba hacer algunas concesiones relativas a las islas, con tal de preservar el alineamiento de Argentina y del resto de Amrica Latina con los valores del "mundo occidental y cristiano".

Las Malvinas eran importantes, le habra admitido Karol Wojtyla a la primer ministra, pero no al punto de justificar una ruptura de tamaa envergadura de la regin con el eje anglo-americano del que el Vaticano era parte indivisible.

Provocaciones actuales. En las semanas previas al 180 aniversario de la usurpacin, la "Vieja Raposa" (as denominada por el poeta espaol Len Felipe), incurri en nuevas provocaciones contra Argentina.

Ya haba enviado al prncipe William para cursos de instruccin militar como piloto de helicpteros a las islas, en febrero de 2012. Tambin haba realizado en las islas, en julio de ese ao, ejercicios misilsticos, deplorados por la cancillera de Hctor Timerman y justificados como "de rutina" por el Foreing Office.

A mediados de agosto y hasta octubre de 2012 estuvo alrededor del archipilago, el HMS Dauntless. Fue el primer destructor tipo 45, una serie de barcos de guerra de ltima generacin de la Royal Navy, que visita el Atlntico Sur. El buque cuenta con misiles antiareos de alta tecnologa, lo que dio pie a nuevas denuncias del Palacio San Martn y por la misma presidenta en Naciones Unidas, contra la militarizacin britnica de esa zona.

En ese mismo agosto Timerman denunci a la petrolera norteamericana Noble Energy por sus tareas de exploracin en el mar adyacente a las islas. Esta firma haba comprado 35 por ciento de las licencias de Falkland Oil & Gas. Otra vez los socios ingleses y estadounidenses en accin contra Argentina...

En octubre hubo otros ejercicios militares ingleses en las islas, tambin supuestamente "rutinarios", entre el 5 y el 19 de ese mes. Previamente, en setiembre pasado, la presidenta Cristina Fernndez haba denunciado la falta de dilogo del Reino Unido, al hablar ante la 67 Asamblea General de la ONU. En junio pasado, ella haba querido entregarle a su par David Cameron un sobre con las resoluciones de la ONU relativas al diferendo de Malvinas.

CFK no tuvo xito, el premier britnico no quiso recibir los papeles, en los pasillos de una cumbre del G-20 en Los Cabos, Mxico. Peor an, el conservador le reiter que en 2013 habr un plebiscito donde los isleos refrendarn su decisin de continuar como estn, o sea lejos de la pretensin de soberana argentina.

En la por ahora ltima provocacin de la serie britnica, promediando diciembre pasado el Foreing Office decidi bautizar como "Tierra de la Reina Isabel" a un sector antrtico que Argentina considera propio. El embajador ingls en Buenos Aires, John Freeman, fue citado a la cancillera, donde el vice canciller Eduardo Zuain le entreg una nota de protesta. All se lee: "esta pretensin del Reino Unido demuestra, una vez ms, las anacrnicas ambiciones imperialistas de ese pas, lo que remonta a antiguas prcticas ya superadas, y no se condice con el espritu de paz y cooperacin que caracteriza al Sistema del Tratado Antrtico".

Ayer la jefa de Estado public en diarios como The Guardian una solicitada donde insisti a Cameron para que devuelva las islas, ubicadas a 14.000 kilmetros del Reino Unido.

Todas esas reclamaciones son necesarias. Pero para que puedan rendir algn fruto, requieren del acompaamiento de medidas econmicas que afecten a las empresas y bancos britnicos radicados en Argentina. Si HSBC, Shell, Unilever, Nobleza Piccardo, Glaxo, etc, siguen tan campantes como hasta ahora, Londres no se ver urgida a negociar nada.

Fuente: http://www.laarena.com.ar/opinion-a_180_anos_de_la_usurpacion_britanica_de_nuestras_malvinas-87308-111.html



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