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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-01-2013

10 aos de gobiernos del PT

Eric Nepomuceno
La Jornada


El pasado martes, primer da de 2013, adems de registrar los dos primeros aniversarios de gobierno de Dilma Rousseff, se conmemoraron 10 aos del Partido de los Trabajadores (PT) en el poder. Primer partido declaradamente de izquierda con un presidente en Brasil, el PT eligi y luego religi al primer sindicalista, Lula da Silva, y la primera mujer, Dilma Rousseff, en el pas ms poblado y de economa ms fuerte de Amrica Latina.

Es, por cierto, un partido bastante diferente del que era hace 10 aos. Y mucho ms distante de hace veintitantos, cuando el discurso radical impidi que un voluntarioso Lula alcanzara el derecho de sentarse en el silln presidencial. Ha sido su fase ms moderada y, principalmente, la estrategia aplicada por el entonces presidente del partido, Jos Dirceu, que permiti al PT ganar las elecciones de 2002 e inaugurar una etapa que podr, en total, sumar 16 aos de gobierno. Segn los sondeos ms recientes, el partido es el franco favorito para las elecciones de 2014, tanto si Dilma se presenta a la releccin como si Lula opta por volver.

En esos 10 aos el PT sufri un doble desgaste. Primero, el natural del poder. Segundo, por las serias denuncias de corrupcin. Pero pasada una dcada, el PT sigue teniendo una fuerza poltica sin rival. Desaparecidas las figuras de los grandes dirigentes de la izquierda, como Leonel Brizola, es la nica referencia.

Es verdad que, en el poder, el PT cambi mucho, y en algunos aspectos para empeorar. Pero Brasil tambin cambi mucho, y para mejorar. Esa es la explicacin directa para que el PT siga como clara referencia de futuro para el pas. Dilma Rousseff termin su periodo con ndices de aprobacin superiores a sus dos antecesores, y encabeza todos los sondeos para las elecciones que ocurrirn en dos aos ms.

Cuando Lula asumi la presidencia, en enero de 2003, saba que inspiraba pavor entre analistas financieros, empresarios, inversionistas y especuladores. La primera gran sorpresa ha sido la manutencin de la poltica econmica heredada. Mantuvo las metas de inflacin y de supervit primario, la estabilidad del cambio, pero congel los mpetus neoliberales del antecesor. Incentiv las exportaciones, busc espacio para encontrar un nicho propio en el escenario global, caz inversiones extranjeras y asegur el cumplimiento de los compromisos externos.

Al mismo tiempo empez acciones que le dieron vuelta al pas en un punto especialmente sensible: redujo de manera drstica la pobreza, la desigualdad y adormeci de forma contundente el fantasma del desempleo. La inclusin social lograda en esos 10 aos son la principal marca del PT en el gobierno.

En una dcada el salario mnimo signific para los trabajadores un aumento de 70 por ciento en su poder adquisitivo acumulado. Los programas sociales llevados adelante disminuyeron de manera contundente los bolsones de miseria.

La poltica externa inaugurada por Lula y seguida por Dilma cambi no slo la imagen, sino tambin el peso poltico del pas en el escenario internacional. En el caso especfico de Amrica Latina, esa mudanza es palpable y evidente. Existe el peso econmico, es verdad. En 2001, Brasil representaba 26.8 por ciento de la economa latino-americana. En 2010, 46.6.

Pero de poco servira ese peso si no hubiese, a la vez, una estrategia clara de favorecer la integracin regional mientras el pas encontraba espacio propio como impulsor de una relacin sur-sur priorizada. Disminuir sensiblemente la dependencia comercial y, sobre todo, poltica de Washington ha sido una opcin clara de Lula y reiterada por Rousseff.

Hay un ejemplo que expone esa determinacin. Luego de haber llegado a la presidencia, en marzo de 2003, Lula viaj a Davos, Suiza, para la tradicional reunin de los ms poderosos del mundo, el Foro Econmico.

Estaban varios mandatarios reunidos en una sala cuando entr George W. Bush, con quien, por cierto, Lula luego desarrollara buenas relaciones personales.

Los grupitos se deshicieron y todos los mandatarios se dirigieron en conjunto a saludar al presidente ms poderoso del planeta. Muy nervioso, un asesor dijo a Lula: Vamos, vamos a saludarlo, presidente. Y Lula, sentado en un silln, contest: No, yo llegu antes. l que venga a saludarme.

La poltica externa brasilea empez a cambiar en este instante.

En el mbito interno, el cambio se dio en el primer da de la llegada del PT al poder, cuando, repitiendo una frase del antroplogo y educador brasileo Darcy Ribeiro, Lula dijo que no se sosegara mientras hubiese un brasileo que no tuviera qu comer tres veces al da.

Bueno, todava hay muchsimos. Pero al menos 50 millones de brasileos pasaron a comer tres veces al da. Y, ms que eso, alcanzaron algo que por siglos les fue negado: la dignidad de ser ciudadanos en su pas.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2013/01/06/index.php?section=opinion&article=018a1mun



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