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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-01-2013

Una visin antropolgica del consumo

Jaime Richart
Rebelin


De las varias acepciones asignadas por el diccionario al verbo "consumir", la primera, "utilizar comestibles u otros bienes para satisfacer necesidades", es la que menos relacin tiene con la economa y la poltica al uso. A la modernidad conciernen justo las otras dos: gastar energa o un producto energtico", y "destruir, extinguir"; en definitiva, consumir...

De modo que, atenindonos a estos dos significados y puesto que cuando se habla de "consumo" no son los bienes de primera necesidad el objeto del debate, podemos decir que consumo y austeridad son nociones antitticas, incompatibles. No es posible ser austero y consumir en tal sentido al mismo tiempo. Adems, ser o no austero depende de que nos sobren los recursos, pues si carecemos de ellos, o los que tenemos hemos de destinarlos a satisfacer primeras necesidades y por consiguiente no podemos elegir; tendremos privaciones pero no podremos ser austeros.

El caso es que todos los dirigentes del orbe capitalista, tanto econmicos como polticos, consideran el "consumo" un bien social, y el grado del mismo es referente del "desarrollo" de cada pas y motor de su economa. As es que, en ms o en menos, cada uno aportando su respectiva cuota de consumo contribuye a la devastacin planetaria. Todos se muestran incapaces de idear una vida colectiva sin consumo, o no desean resolver la paradoja consumo-austeridad, al pertenecer todos al clan de los poseedores. Y esa incapacidad, o negativa voluntaria a idear y poner en prctica otras opciones en las que el consumo no sea el vrtice, les sita a todos a un nivel, antropolgicamente hablando, de muy baja inteligencia y peor voluntad. Pues, al estrago causado a la naturaleza por esa poltica ciega e interesada, hay que aadir la distancia cada vez mayor entre posenadores y desposedos, ese foso cada da ms infranqueable entre las fortalezas donde los opulentos se protegen de las asechanzas de los necesitados, y los espacios cada da ms ocupados por grandes mayoras sin empleo, sin recursos y sin futuro camino hacia la misera. Pero al menos los pases de la Europa vieja se las ingenian para no incurrir en notables diferencias sociales y no caen fcilmente en los expolios y despilfarros escandalosos...

Pero si lo dicho ocurre en todo el sistema, qu decir de este pas... Sus ecnomos y dirigentes polticos slo ven solucin para la vida social en el "consumo". Deciden restricciones y privaciones a la ciudadana, aunque ellos no se las apliquen pese a sobrarles los "bienes para satisfacer necesidades". En Espaa, cada ideologa a su manera, tanto neoconservadores como socialdemcratas sostienen a ultranza la teora de que sin consumo no hay empleo, y sin empleo ni consumo no puede haber bienestar. Aun sabiendo que bienes bsicos (agua potable y energa) escasean cada vez ms; aun teniendo la evidencia de que situar en el "consumo" el motor de la economa es funesto para el porvenir de las prximas generaciones; aun viendo que los esfuerzos por mantenerlo son intiles y conducen al fracaso; pese a ser cada da mayor el nmero de desempleados y menor la capacidad general de consumir no cejan en la idea del consumo como eje economicista alrededor del que gravite el desarrollo, y como nico recurso que evite el desplome del entibado econmico y social.

Y de qu manera afrontan ambas ideologas y sus mentores ese objetivo imposible? Pues engandose a s mismos. Los unos, imaginando que es posible el "consumo sostenido" que postulan, pese a que eso ha terminado siendo la causa de la causa de lo que al pas se le ha venido encima. Los otros, no por la inteligencia que hay en la moderacin exigida por estos tiempos caducos, sino porque no dando ms de s el dinero para seguir el ritmo y extensin del consumo e imaginando que pueden resolver los problemas de la economa "ortodoxa" con soluciones ortodoxas, les basta resolverlo en falso con la poltica necia de ofrecer y permitr slo el consumo a sectores sociales ya saturados que en ltimo trmino lo buscan fuera del pas. Suponen (les interesa suponer por los beneficios, privados, que esperan de la trama) que la solucin est, por un lado, en socializar las prdidas de la banca y de las empresas pblicas rescatadas por el Estado, y por otro, en privatizar los beneficios que puedan generar los bienes propiedad de todos..

Les da lo mismo que semejante poltica no conduzca sino al progresivo deterioro de la salud pblica, que la ya de por s empobrecida cultura de este pas acabe en una supina ignorancia y embrutecimiento generalizados, y que queden excluidos progresivamente los dbiles y los debilitados por las dramticas circunstancias de la actualidad. Les da igual, porque ya saben qu han de hacer ante la eventualidad de una sublevacin popular incontrolable...

Y todo ello sucede precisamente, cuando la civilizacin entera se est percatando de que los recursos naturales se agotan. Y en lugar de considerar el exceso de "consumo" y la incitacin al "consumo" como una gravsima trangresin social, quiz un crimen; un crimen contra la Naturaleza, contra la humanidad y contra las siguientes generaciones a las que las actuales estn desheredando y dejando un planeta virtualmente inhabitable, dirigen todos sus esfuerzos a posibilitar ms consumo...

Sabamos que el capitalismo y el mercado mentirosamente libre forman parte de un sistema organizativo social poltico y econmico causante de los mayores estragos a nivel planetario. Pero ahora estamos comprobando en Espaa que, al atribuir la economa acadmica al consumo la taumaturgia que pueda haber en un seuelo, semejante obstinacin ha terminado por convertirse en una trampa de la que slo salen los depredadores habituales de las sociedades moralmente primitivas o atrasadas.

En todo caso, qu triste el pas que se degrada fundamentando el bienestar de la ciudadana exclusivamente en el efmero placer del consumo y en la Deuda; factores, ambos, que dependen ms de los dems que de uno mismo! No os parece que esa mentalidad es tanto como invitarnos a vivir sin autoestima?

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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