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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-01-2013

Un pie forzado, solo uno

Jess Lozada Guevara
Rebelin


El que acaba de atravesar el puente sin retorno podra recordarse como el ao de los rumberos, los poetas repentistas y los lectores de tabaquera. Las instituciones, siempre cautelosas pero retardadas frente a los saberes populares, han terminado reconociendo lo que cada cubano, de a pie o de a caballo, saba, senta y preservaba en lo profundo de su ser: el Complejo de la Rumba, la Poesa Oral Improvisada y la Lectura de Tabaquera son Patrimonio de la Nacin. Segn la clasificacin de la UNESCO habra que aadirle el adjetivo de intangible, de inmaterial; cosa que funciona dentro de una taxonoma no centrada en lo antropolgico, pues si pensamos, con detenimiento, de seguro llegaramos a la conclusin de que no hay nada de inmaterial en el hombre, o mejor, que no hay nada que escape a su materialidad, ya que ella es recipiente y poder, encarnacin, fuente de donde mana el espritu, por lo que en l todo le pertenece, como materia iluminada. Basta con reconocer la condicin de obra, de contructo cultural, para tengamos que asumir tambin su tangibilidad.

Despus de saltar de la valoracin y preservacin de lo edificado al terreno de los invisibles visibles, de lo que suena y raspa, despus de valorar la piedra habiendo celebrado los susurros y las marcas, la humanidad ha dado un gran paso hacia el tiempo presente como el nico disponible y vivible. Reconocer que algo sea patrimonio comn es identificar y legitimar su vigencia y presencia, luego entonces, lo que se est celebrando es su materialidad en el aqu y ahora.

Hemos llegado hasta los decretos y valoraciones recientes gracias a los portadores, tanto activos como pasivos, que no son tan annimos como suponemos, sino que funcionan en los mbitos de la Cultura Popular, para la que autora, originalidad y propiedad individual no son valores ni categoras rescatables ni destacables; y, por otro lado, el jolgorio es posible gracias a la intervencin conciente de investigadores, promotores y gerentes de la cultura, o, fundamentalmente, por la permanencia de los receptores de esos saberes que continan asumindolos y consumindolos. El olvido y la memoria son motores de accin simultnea, imprescindibles, que obligan a las artes populares a entrar en procesos de permanente resignificacin y refuncionalizacin.

Si la rumba, la lectura en voz alta o el repentismo, se hubieran congelado dentro de una tradicin hubieran muerto. Los poetas orales ya asumen ms temas urbanos o librescos que buclicos; los rumberos tiene tanto de hip hop o de reguetn como de yamb, columbia o gaganc, y los lectores de tabaquera saltan de la noticia al panfleto, del informe a la arenga, de la poesa a la novela, de la obra clsica a la contempornea; y es que sus cultores y consumidores no viven en una campana de cristal o en la torre de marfil del pasado, por mucho que este pueda parecerse a una edad de oro.

Celebramos, como pas, las declaraciones y legitimaciones sucesivas, que son necesarias, en tanto focalizan la atencin y obligan a que los que deciden vayan ms all de su propia subjetividad, escala de valores o salten por encima de prioridades, vaivenes y circunstancias. Que una manifestacin o gnero de la Cultura Popular est en la lista de lo hay que conservar y estimular garantiza su preservacin desde la igualdad y la identidad en el reconocimiento y la jerarqua. Por lo tanto habra que seguir ampliando el rango de lo conservable.

La poesa cantada e improvisada, en la rumba y el repentismo, as como la lectura en voz alta, por su cualidad performtica, son manifestaciones de la Oralidad, que como se sabe es un sistema simblico de expresin, de creacin de lenguaje, que no se circunscribe nicamente a los tres gneros o productos culturales destacados. Habra que avanzar y terminar por reconocer como Patrimonio de la Nacin a la Oratoria cubana, al Relato oral chistes, cuentos, leyendas y mitos, saberes paremiolgicos, y otras formas narrativas-, a la Narracin oral tradicional y contempornea- y los Narradores orales, hasta las manifestaciones orales-representacionales como fiestas, desfiles, procesiones, frmulas de cortesa, ceremoniales sociales pblicos y privados, etc.

Como denuncia el ttulo este es un pie forzado, solo uno, luego entonces, la dcima y la cantura la deberan poner otros. Esperemos, con paciencia carmelitana, que las instituciones de la cultura reaccionen y apuren el paso de modo que puedan identificar las huellas de aquellos que ya han ascendido hasta la cumbre de los poderes creadores del pueblo pero que an esperan que los decretos y legajos hablen.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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