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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-01-2013

Balance de un ao de violencia

Lidia Falcn
Pblico.es


Entre todos los balances publicados este final de ao destaca, por su modestia que apenas ha ocupado una columna en los peridicos y un minuto en la televisin, el de las mujeres asesinadas a manos de sus parejas. La cifra oficial que es de 45 muertas, ha sido desmentida por las asociaciones feministas que calculan 58. La propia Administracin de Justicia reconoce que cuatro ms se hallan en investigacin para determinar si se trata realmente de violencia de gnero, porque segn la extravagante cualificacin legal de nuestra ley solamente se puede considerar como tal la que se produce por un maltratador que tenga relacin afectiva con la vctima. De tal modo, quedan excluidas de esa proteccin las madres de los asesinos una de las vctimas de este ao lo fue de su hijo-, las hermanas, las hijas, las sobrinas- otra lo era de su asesino-, las acosadas sexualmente por su maltratador sin relacin afectiva otro verdugo mat a la novia de un amigo-, y por supuesto las prostitutas.

Pues bien, esa cifra de vctimas de este ao pasado es considerada como un xito por los medios de comunicacin, ya que aseguran que es la ms baja desde que se tienen en cuenta estos clculos. Aaden que la mayora de las mujeres no haban denunciado anteriormente agresiones como explicacin suficiente para justificar los asesinatos. Slo una apostilla, casi imperceptible, aada que ocho de ellas s la haban presentado y que cuatro tenan orden de alejamiento de su asesino. Ningn comentario ms.

Asumida ya la violencia contra las mujeres como un fenmeno inevitable, tal como la gota fra cada otoo, ni los responsables gubernamentales de garantizar la seguridad de los ciudadanos sigo suponiendo que consideran a las mujeres ciudadanas del Estado- ni la judicatura, tan sublevada hoy contra medidas que les parecen injustas, ni mucho menos la fiscala o la polica, han hecho declaracin alguna respecto a esta masacre. Y quiz mejor, porque cuando lo hacen es para culpar a las propias vctimas de su desgracia al remarcar que la mayora de ellas no denuncian los malos tratos.

Pero acerca de esa cifra espantosa de cuarenta y cinco asesinadas cifras oficiales- ninguna explicacin oficial, ninguna promesa de nuevas medidas protectoras, ningn propsito del gobierno de modificar la flamante y fracasada Ley de Violencia de Gnero.

Si estuvisemos hablando de vctimas del terrorismo la nacin estara escandalizada, el Ejrcito en pie de guerra, la polica reforzada tomara medidas excepcionales, cientos de amenazados llevaran guardia de proteccin, la oposicin exigira explicaciones al gobierno en el Parlamento y la prensa se despachara cada da con titulares terrorficos.

Y qu nos dicen de esas ocho pobres mujeres que confiaron en la accin estatal, cuatro de las cuales consiguieron que los jueces consideraran necesario dictar orden de alejamiento, y concluyeron como las dems bajo el cuchillo de sus asesinos? Alguien ser responsable de su muerte? Se abrirn diligencias para averiguar qu equivocaciones permitieron tal final? Sern declarados culpables de negligencias los funcionarios de polica, jueces o fiscales que permitieron el flagrante incumplimiento del mandato judicial, con resultado de muerte? Se indemnizar a sus familiares, entre los que se encuentran muchos nios pequeos?

Todos sabemos que no, que en Espaa nadie ms que el asesino responde por la muerte de una mujer. Ni la familia que la abandon o incluso la reprimi cuando deseaba buscar la libertad ni los vecinos que asistieron impvidos a la tortura continuada y pblica ni los jueces que no atendieron las denuncias, que las archivaron, que consideraron falsas las declaraciones de las vctimas, ni los fiscales que se abstuvieron de su deber de perseguir a los delincuentes ni los policas que no se preocuparon de las que tenan una orden de proteccin. No existe ni la responsabilidad social ni la responsabilidad del Estado.

Cuando las autoridades de todo tipo, incluyendo sus voceros los medios de comunicacin, ponen de relieve que una asesinada no haba presentado denuncia previa por maltrato, nunca se plantean por qu se ha comportado de tal modo existiendo como existe en nuestro pas una Ley Orgnica de Proteccin Integral de las Vctimas de Violencia de Gnero nombre ms pomposo no le hay ciertamente-, una red de Juzgados especializados en violencia de gnero, policas dedicados en exclusiva a este tema y un nmero de telfono 016, nico para estos casos que no deja rastro en la factura telefnica. Cmo es posible que con tantos medios de proteccin, gratuitos, a su alcance, una mujer se resigne a ser vctima de su torturador sin acudir a sus salvadores? Pero mejor que las autoridades no mencionen tal hecho porque cuando lo hacen nuevamente las responsabilizan de su desgracia con explicaciones psicologistas sobre la dependencia afectiva que padecen. Solo queda que recurran al masoquismo freudiano clsico.

Nadie menciona la dependencia econmica del hombre que las maltrata, a veces con menores a su cargo, ni la de la familia que poco o nada suele ayudar. Y desde luego no se investigar qu trato ha recibido esa mujer cuando ha acudido a una comisara de polica a denunciar, de qu forma se ha escrito el atestado, qu atencin se ha prestado a sus declaraciones en el juzgado, qu investigaciones no se han realizado evitando interrogar a familiares, vecinos y amigos, y por qu se han archivado las diligencias sin ms trmite cuando la vctima se ha expresado torpemente o se ha arrepentido ante las amenazas de su verdugo.

Todas, todas las mujeres maltratadas que an no han denunciado saben que ese puede ser destino. Dado que sigue recayendo sobre la vctima la carga de la prueba, ella deber buscar los testigos que no existen, ya que las agresiones machistas se producen en el aislamiento del domicilio, o los documentos imposibles o los peritajes que debera pagar de su bolsillo, para demostrar la culpabilidad de su enemigo. Y despus de gestiones interminables, enfrentndose al desprecio y a la desconfianza de los responsables de su proteccin, tras superar innumerables interrogatorios capciosos, realizados por fiscales, abogados y forenses que demuestran con su tono y actitud que las consideran falsas y mentirosas, tras meses y meses de esperas, pueden recibir una sentencia inocua para el culpable que suele salir indemne de la acusacin, o en el peor de los casos una cuchillada en el abdomen, como las ocho asesinadas que haban interpuesto denuncias. Y todava se pretende que se utilice habitualmente la Administracin de Justicia frente a la violencia machista?

2012 contabiliza 58 mujeres asesinadas sin consecuencia alguna para los responsables de su proteccin. El 3 de enero es asesinada la primera mujer de este ao, acuchillada en plena calle, solo queda esperar la cifra total de vctimas de 2013.

Lidia Falcn. Abogada y escritora. Presidenta del Partido Feminista de Espaa

Fuente: http://blogs.publico.es/dominiopublico/6349/balance-de-un-ano-de-violencia/



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