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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-01-2013

A qu tanto alboroto?
El temor irracional y racista a China

Andre Vltchek
CounterPunch


Irak, Afganistn, Palestina y Libia estn en ruinas, aplastados por las pesadas botas del imperialismo occidental.

Pero nos dicen que tengamos miedo de China.

Todas las naciones de Indochina fueron bombardeadas hasta devolverlas a la edad de piedra, porque los semidioses occidentales no estaban dispuestos a tolerar, y pensaban que no deban tolerar, lo que alguna no-gente en Asia realmente ansiaba. Vietnam, Camboya, Laos millones de toneladas de bombas lanzadas desde B-52 estratgicos, bombarderos en picado, y desde cazabombarderos. Las bombas que caan llovan sobre el campo prstino asesinando a nios, mujeres, y bfalos de agua, millones murieron. No hubo disculpas, no se acept la culpa y no hubo compensacin por parte de las naciones culpables.

Indonesia, lder del mundo no alineado, con un inmenso Partido Comunista constitucional, fue destruida por el golpe de 1965, por la alianza de gobiernos occidentales, militares fascistas indonesios y las elites, as como por religiosos fanticos de la mayor organizacin musulmana, UN. Murieron entre 2 y 3 millones de personas, incluidas las pertenecientes a la minora china. Maestros, artistas, pensadores, todos asesinados o silenciados. En este caso, el imperialismo cre una nacin sumisa, casi carente de base intelectual; incapaz incluso de analizar su propia cada.

Pero ahora nos ordenan que seamos conscientes del ascenso de China.

Latinoamrica: violada una y otra vez, de Mxico a la Repblica Dominicana, de Cuba a Granada, Panam, Hait, Brasil, Argentina, Colombia y Chile. Durante aos, dcadas y siglos. Casi todos los pases de Centroamrica y Suramrica, as como en el Caribe, fueron asolados en algn punto de la historia, por la implementacin racista e indignante de la Doctrina Monroe.

Los recientes golpes contra los gobiernos progresistas de Honduras y Paraguay fueron implementados bajo el suave liderazgo del supremo lder liberal de Occidente y defensor de la democracia global el presidente Barack Obama.

Pero nos dicen que hay que contener a China! No a nosotros no a Occidente sino a China.

En Medio Oriente, reinos y emiratos enteros se desviven compitiendo entre ellos por quin ser el colaborador ms servil de los intereses occidentales, quin aceptar ms bases militares de EE.UU. en su territorio, quin matar, arrestar o torturar ms gente, a los oponentes a la dictadura global de Occidente.

Pero es China, naturalmente, la que pone en peligro de modo inaceptable el derecho ancestral europeo y estadounidense de reinar sobre el mundo. O, para ser ms preciso, el peligro es compartido por China, Rusia y Latinoamrica, tres sitios que logran liberarse de las cadenas occidentales y avanzar por sus propios caminos polticos, sociales, culturales y de desarrollo. Sean lo que sean, pero suyos!

Pero China es el peor, porque esos russkies y latinos todava parecen blancos, por lo menos en su mayora. Pero imaginar que el pas ms importante del mundo est firmemente ubicado en Asia sera inimaginable, inaceptable y verdaderamente sacrlego.

En frica, que por cierto no tiene mucha importancia, tal como est, ante los ojos de multinacionales y gobiernos occidentales, habitada por la ms humilde especie de no-gente (para usar el lxico de Orwell), enormes reas geogrficas y culturas han sido saqueadas, divididas, debilitadas, prcticamente anuladas. Se erigieron fronteras ridculas, grandes lderes populares como Patrice Lumumba del Congo, fueron asesinados. Manacos asesinos como Paul Kagame y Museveni fueron entrenados en y por Occidente, armados y llevados al poder, luego enviados a diversas misiones; para saquear y mantener el orden por cuenta de los intereses occidentales.

El Congo perdi unos 10 millones de personas durante el reinado del rey genocida belga Leopoldo II (actualmente hroe nacional de Blgica, celebrado por innumerables estatuas en toda Bruselas). Actualmente pierde una cantidad semejante, mientras los protegidos militares de Washington y Londres en Ruanda y Uganda invaden libremente, derrocan gobiernos y saquean esa vasta y maltratada nacin vecina.

Somalia prcticamente ya no existe, dividida por la fuerza, e invadida regularmente por aliados de Occidente, Kenia y Etiopia. Los europeos vierten desechos txicos cerca de su costa y luego se muestran indignados por la piratera, una justificacin ms para la continua militarizacin de toda la regin. La orgullosa Cuba africana Eritrea es torturada por sanciones; mientras el pas/base militar Yibuti ha sido glorificado y mimado, convertido en un contaminado, frustrado y grotesco smbolo del militarismo francs y estadounidense, del imperialismo occidental, en la regin en la que naci la raza humana.

En frica Occidental, en Argelia, en Angola y Namibia, en el Congo y Somalia, y en docenas de pases ms de frica, decenas de millones de personas han sido masacradas por los imperialistas occidentales en los Siglos XX y XXI. Y la horrenda cuenta no fue mejor en las eras precedentes, con un holocausto directo contra las poblaciones nativas, con genocidios como el realizado por los alemanes en lo que es ahora Namibia, con esclavitud, tortura, violaciones y el desprecio total por las vidas humanas no blancas.

Pero hace un legado semejante que las naciones occidentales sean ms humildes, reflexivas y apologticas? Existe por lo menos un cierto pathos de profunda culpa que cause esperanza de reconciliacin global? No, lejos de eso! No hay remordimientos en Londres, Pars, Berln, Bruselas y Washington, en el campo francs, en el Medio Oeste o el Sur de EE.UU. O si existe, est concentrado en pequeas reas, sobre todo urbanas, desconectadas de la corriente dominante.

Pero a China la culpan ahora de hacer negocios' con dictadores africanos! Y el aparato propagandstico occidental, los medios noticiosos locales, de propiedad y capacitados por Occidente, fabrican, inflan e implantan la culpa de China en los cerebros de la gente en todo el mundo.

Por ejemplo, un accidente minero en Zambia. Cada vez que est involucrada alguna compaa china, la situacin se exagera hasta que adquiere proporciones tremendas. El resultado es que docenas de personas muertas debido a negligencia son puestas al mismo nivel que docenas de millones que murieron debido al salvaje imperialismo occidental, la trata de esclavos, el colonialismo y el neocolonialismo.

Las mismas tcticas propagandsticas se utilizan en todo el mundo. Por ejemplo, el Instituto Goethe en Yakarta, Indonesia, no hace mucho, organiz una exposicin fotogrfica de trabajadores polacos en Gdansk chocando con la polica, en los das de Solidaridad. Entonces murieron algunas personas. Pero el Instituto Goethe no organiza exposiciones conmemorando los millones de comunistas, ateos, intelectuales y chinos que murieron en 1965 y despus en Indonesia! Es casi como decir: Veis, esos 3 millones de indonesios tuvieron que ser sacrificados, para impedir el escenario en el cual 30 personas fueron muertas posteriormente en Polonia. Una lgica interesante. Pero, apoyada por montaas de dinero, funciona!

En Oceana en Polinesia, Melanesia y Micronesia los britnicos, estadounidenses, franceses, espaoles, alemanes y otros amos coloniales, aplastaron y luego remodelaron el complejo universo que sola pertenecer a la gente altiva que habitaba decenas de miles de islas, islotes y atolones del Pacfico Sur.

Los habitantes locales fueron luego efectivamente llevados a la esclavitud; sus reinos, sus entidades geopolticas fueron primero divididos en colonias y luego en naciones-Estado. Sus lderes fueron asesinados, marginados, amenazados y finalmente corrompidos y comprados.

Las naciones occidentales libraron batallas por las islas, realizaron experimentos nucleares a costa de la gente local, y luego inventaron una denominada doctrina de disuasin estratgica, para asegurarse de que ningn barco enemigo, ninguna idea inadecuada o ideologa antiimperialista entrara en ese tremendo universo, que se extiende sobre un rea interminable de agua.

Al fin construyeron inmensas bases militares; estadounidenses, britnicas y francesas; descargaron todo tipo de desechos txicos y prstinos atolones como Kwajalein, fueron convertidos en terrenos de prueba de misiles.

Desechos, radiacin, comida chatarra; todo condujo a innumerables emergencias mdicas que adquirieron tal dimensin que solo el cambio climtico y el consiguiente aumento del nivel del agua del mar han podido ser considerados de modo realista como una mayor amenaza para la supervivencia de la gente y de los Estados de Oceana.

Viv en el Pacfico Sur durante ms de 4 aos, viaj y trabaj en todos los pases del lugar, excepto en Niue y Nauru. Escrib sobre la lucha de los isleos que habitan el Pacfico Sur en mi libro de ensayo Oceania.

Varios pases Kiribati, las Islas Marshall, los Estados Federados de Micronesia, as como las varias islas y atolones que ahora pertenecen a otros Estados se estn volviendo rpidamente inhabitables. El agua de mar pasa porsus zonas de baja altitud y la vegetacin est muriendo.

Occidente, responsable de la mayor parte de la contaminacin, la emisin de dixido de carbono y el calentamiento global, no ha hecho casi nada para salvar a esos pases de la desaparicin.

La ayuda exterior que estn donando EE.UU., la UE, Australia y Nueva Zelanda, es a menudo tan daina como los propios gases txicos. Se utiliza habitualmente para corromper a los funcionarios de los gobiernos locales; para pasearlos en avin por el mundo, arraigando la denominada mentalidad per-diem. Doblegados y corruptos, los gobernantes locales no demandan verdadera compensacin y soluciones reales para sus pases sufrientes. La ayuda exterior tambin se utiliza para pagar expertos extranjeros a fin de que visiten, analicen y escriban innumerables y casi siempre ftiles informes. Todo eso, solo para crear la percepcin de que se est haciendo algo; y para asegurarse de que jams se haga!

La gente de Oceana no quiere que la evacen; la mayora quiere luchar por la supervivencia de sus islas. Habl con ellos: en Kiribati, Tuvalu, FSM, RMI y otros sitios. Pero Occidente y los gobiernos locales insisten en proyectos idiotas de evacuacin, por muchas razones negativas.

En cierto momento, China comenz a ayudar, con el espritu del internacionalismo; como debe hacerlo un pas socialista. Puso manos a la obra y comenz a construir escuelas, hospitales, edificios gubernamentales, carreteras y estadios; as como muros de proteccin y otra infraestructura pesada para defender reas pobladas en peligro.

Occidente atac de inmediato todos esos esfuerzos, inyectando nihilismo y envileciendo todo lo puro y decente. La primera etapa de la propaganda occidental, la misma que se ha usado en frica y otros sitios, consisti en una andanada de mensajes negativos de que China no hace, jams, algo por altruismo; simplemente sigue sus propios tenebrosos intereses y propsitos egostas.

Las frases filosficas y propagandistas son predecibles y simples: Si somos basura, si nuestra cultura nos enva a saquear y esclavizar el mundo, hay que convencer a la humanidad de que otros tienen la misma esencia que nosotros. De esta manera, lo que estamos haciendo no se considerar extraordinario. Somos todos humanos, de todas maneras!

Es basura, por supuesto, e incluso personas como Gustav Jung consideraron la cultura occidental como excepcionalmente agresiva, una especie de patologa. Pero, como lo probaron muchas veces propagandistas occidentales como Joseph Goebbels y Rupert Murdoch, si la propaganda se repite mil veces y corrompemos y pagamos a suficientes sujetos en todo el mundo para que repitan lo que les decimos, la basura se convierte en relucientes diamantes de veracidad, y eventualmente en incuestionable sabidura comn.

Pero volvamos a China y Oceana:

Cuando la guerra relmpago para desacreditar China no dio resultado, o por lo menos fracas en los pases que se beneficiaban de la ayuda china, Occidente invent una estrategia singular: fue a Taipei y comenz a alentar a Taiwn para de que se involucrara. Los taiwaneses estaban dispuestos y disponibles y comenzaron a ofrecer sobornos a los dirigentes de Oceana, a cambio del reconocimiento de Taiwn como pas independiente. Una vez que Taiwn es reconocido, algo que incluso EE.UU. o la UE se niegan a hacer, en la mayor parte de los casos China toma represalias rompiendo las relaciones diplomticas.

Y ese era, indudablemente, el plan de las antiguas y astutas potencias coloniales.

Mientras los pases que no abandonaron a China, como Samoa, obtuvieron sus diques marinos protectores, estadios y edificios del Parlamento construidos en solidaridad y con optimismo socialista, pases como Kiribati, un sitio que se podra describir fcilmente como uno de los verdaderos casos perdidos de Oceana, fueron inundados de nihilismo infligido por Taiwn. El dinero lleg, pero no a la gente; sino a los profundos bolsillos del gobierno.

Mientras pequeos pases enteros de Oceana estn cerca de la extincin, sus dirigentes, en su mayora educados y entrenados en Australia y EE.UU., estn ocupados vendiendo sus votos en las Naciones Unidas: votando en apoyo a la ocupacin de Palestina por Israel, en apoyo a invasiones de EE.UU. en todo el mundo o contra las resoluciones ecolgicas que podran tener un efecto directo positivo sobre la situacin de sus pases.

Un da me acorral un equipo de la televisin israel, me dijo un sacerdote en la capital de los Estados Federados de Micronesia (FSM). El pblico israel quera saber: quines son esas criaturas que votan constantemente en apoyo a Israel, junto a EE.UU. y contra todo el mundo?

Bueno, son las mismas que reciben acorazados taiwaneses y sus tripulaciones que tocan himnos nacionales en las playas, y desfilan por doquier como manacos, levantando banderas!

Y, a propsito, los que piensan que China no puede actuar con altruismo, deberan leer a Fidel Castro y sus poderosas y agradecidas palabras, describiendo cmo Cuba fue rescatada por la nacin china, despus del ataque de demencia de Gorbachov y la exaltada orga alcohlica de Yeltsin, alentada por Occidente, con la destruccin de la URSS y varios aosterribles de saqueo sin oposicin del mundo por el Imperio Occidental, como resultado.

Cuando los medios chinos me entrevistan, a menudo me hacen la misma pregunta: Qu puede hacer China para apaciguar a Occidente?

Y mi respuesta es siempre la misma: Nada!

La propaganda occidental no busca maneras objetivas de analizar a China; no busca la buena voluntad de China. Existe para tergiversar y daar a cualquier pas que insista en su propio modelo de desarrollo, en servir a su propio pueblo en lugar de sucumbir dcilmente a los intereses de Occidente y los de las compaas multinacionales.

Occidente trata de destruir a la China socialista como trat de destruir a Vietnam durante lo que llaman en Asia La guerra estadounidense. Tal como hizo un tremendo esfuerzo para arruinar a Mosc, inmediatamente despus de la Revolucin de 1917, hasta el final. Como trat de destruir a todos los pases que insistieron en sus propios principios: Cuba, Egipto, Indonesia, Chile, Nicaragua, Eritrea e Irn antes del Shah, por nombrar solo unos pocos.

Algunos, como Corea del Norte, fueron primero arrasados y luego llevados al extremo, obligndolos a radicalizarse para despus ridiculizarlos y exhibirlos en las pantallas de televisin como unn ejemplo monstruoso de pas gag.

Es evidente lo que Occidente quiere hacer con China, y no es tan diferente de sus designios de la Guerra del Opio. El escenario perfecto sera una nacin inhabilitada, dividida y sumisa, admiradora de Occidente. El mejor gobernante sera una especie de Yeltsin chino dispuesto a cometer traicin, despedazar el pas, abrirlo a oligarcas e intereses extranjeros, cancelar todas las aspiraciones sociales y atacar con bombas el Parlamento repleto de representantes del pueblo que todava creen en el socialismo.

Entonces podramos hacer negocios con China, y darle pleno apoyo ideolgico y propagandstico.

Mi consejo usual a los medios chinos es: Usad las cifras! Las cifras estn de vuestra parte!

Pero parece que el equipo de propaganda de China no est a la altura de los apparatchicks occidentales.

China es demasiado tmida, demasiado blanda, como es en realidad todo el mundo, en comparacin con los gnsteres polticos y econmicos occidentales.

En una serie de golpes letales, Occidente puede bombardear un pas, envenenar a su gente con uranio empobrecido, imponer sanciones que matan a cientos de miles de mujeres y nios indefensos, luego volver a bombardear el lugar, invadirlo, saquearlo y asegurarse de que sus propias compaas ganen miles de millones de dlares en un proceso de reconstruccin que en realidad no muestra ningn resultado concreto.

Una actitud semejante no puede ser equiparada por nadie; ni por China ni por la Unin Sovitica, que siempre se asegur de que sus Estados satlites tuvieran niveles de vida superiores a los de Mosc.

Si China no lo hace, lo har yo, brevemente. Utilicemos cifras y mostremos al mundo, especialmente a esos ciudadanos occidentales preocupados de cmo va realmente a China. Comparemos. Y hagmoslo sobre una base per cpita, el nico camino justo.

Cunta gente ha sido asesinada por Occidente ms all de sus fronteras desde la Segunda Guerra Mundial en el Mundo rabe, en Asia Pacfico, en frica, Latinoamrica, Oceana?, en realidad casi por doquier. Calcul y mi clculo conservador es entre 50 y 60 millones. Ms de 200 millones en acciones indirectas.

China, algunos miles de personas en su invasin punitiva y errnea de Vietnam, despus de que Vietnam liber Camboya de los Jemeres Rojos. Pero es lo peor que ha hecho China! Y se retir rpidamente. Y nunca bombarde Vietnam hasta devolverlo a la edad de piedra!

Por lo tanto, supongamos que la invasin china haya costado 10.000 vidas, Occidente mat por lo menos 5.000 veces ms gente que China. Matemtica simple, verdad?

Cuntos gobiernos fueron derrocados por Occidente, incluyendo los que fueron elegidos en procesos democrticos cuidadosos y entusiastas? No tengo paciencia para mencionarlos todos: Nicaragua, Chile, Brasil, Repblica Dominicana, Indonesia, Irn, Zaire, Paraguay y docenas ms Bsicamente se destruy todo gobierno que no fuera aprobado por las compaas y polticos occidentales.

China: cero.

Occidente dio realmente grandes lecciones de democracia al mundo!

Pero continuemos nuestras comparaciones.

Quin usa su veto contra las resoluciones de las Naciones Unidas sobre Palestina y otros temas internacionales cruciales?

Quin se coloca fuera del alcance de los tribunales internacionales de justicia, incluso amenazando con invadir Holanda en caso que se lleve a sus ciudadanos ante la corte internacional de La Haya?

Quin es el mayor contaminador, per cpita? China ni siquiera es comparable a las naciones escandinavas, y se convierte en la segunda amenaza ecolgica, despus de EE.UU., solo si se aplican cifras absolutas, un modo absolutamente extrao de utilizar estadsticas. Para usar la misma lgica, se concluira que: hay ms personas que fuman en Francia que en Mnaco.

Incluso el exvicepresidente de EE.UU., Al Gore, de quien no se puede decir que sea un enamorado de China, escribi que China tiene leyes de proteccin ambiental ms duras que EE.UU.

Pero volvamos a la defensa, a esa amenaza que China supuestamente plantea al resto del mundo.

Segn el Instituto Internacional de Investigacin de la Paz de Estocolmo (Anuario SIPRI 2012), EE.UU., con una poblacin de 315 millones, invierte (oficialmente) cerca de 711.000 millones de dlares en gastos militares. Muchos analistas insisten en que la cifra es realmente de ms de 1 billn [milln de millones] de dlares; otros dicen que el monto es an superior que eso, pero incalculable por una compleja y opaca interaccin entre el gobierno y el sector privado. Pero basmonos en las cifras oficiales y aceptemos, a modo de argumento, el clculo ms bajo de 711.000 millones de dlares.

Aliados cercanos de EE.UU. tambin son todos grandes gastadores; todos adquieren fervorosamente sus bombas nucleares, misiles y cazas jet: El Reino Unido con 63 millones de personas gasta 62.700 millones de dlares en defensa. Francia con 65 millones de personas, gasta 62.500 millones. Japn con 126 millones, desembolsa 59.300 millones de dlares, aunque oficialmente ni siquiera tiene ejrcito. Dos de los aliados ms cercanos de Occidente en Medio Oriente, son an ms radicales:

Arabia Saud con una poblacin de 28 millones gasta 48.200 millones de dlares, e Israel con una poblacin de solo 8 millones, gasta 15.000 millones de dlares, un monto proporcionalmente similar.

China, el pas ms populoso del mundo, con 1.347 millones de personas, gasta 143.000 millones de dlares, aproximadamente tanto como el Reino Unido y Francia juntos, pero con una poblacin que defender ms de 10 veces superior!

Per cpita, EE.UU. gasta ms de 21 veces ms en defensa que China. El Reino Unido ms de 9 veces y Arabia Saud ms de 16 veces.

Y hay que preguntarse: De quin se defienden Francia y el Reino Unido? Podra ser de Andorra, Mnaco o Irlanda? O tal vez contra ese remoto trozo de Europa, Islandia?

Al contrario, China, que ha sido atacada en varias ocasiones; que fue ocupada, colonizada y saqueada por potencias occidentales, notablemente por el Reino Unido y Francia (cuya barbarie en el saqueo de Pekn fue legendaria), se ve ante cientos de bombarderos estratgicos y misiles nucleares, desde las direcciones de Okinawa y Guam, desde las flotas de EE.UU. de la regin y desde las bases de cercanas excolonias centroasiticas de la antigua Unin Sovitica.

EE.UU., en desafo de la constitucin de las Filipinas, realiza ejercicios militares en la base Clark y otras instalaciones militares en el territorio de su antigua colonia. Tiene una fuerte presencia militar en Corea del Sur, a solo un paso de China, y hace propuestas abiertas y encubiertas a Vietnam, tratando, extraamente, de alquilar algunas de sus antiguas bases, que se utilizaron por ltima vez durante la guerra. Y no es ningn secreto que Mongolia es ahora uno de los ms incondicionales aliados occidentales, con miles de kilmetros de una larga frontera con China.

Qu justifica gastos militares tan diferentes entre Occidente y China?

La respuesta es Nada! Como en el caso de la Doctrina Monroe Occidente no necesita ridculas justificaciones. Su presuncin de superioridad racial y cultural, no expresada pero asumida, parece que basta para silenciar a todos los escpticos y crticos interiores.

Las elites, intelectuales y medios de la mayor parte del mundo han sido entrenados y pagados para que se arrodillen y bajen la cabeza ante esa farsa evidente pero incuestionable.

Qu estoy haciendo? Formular estas preguntas no solo se considera inaceptable en Europa y EE.UU., es descomedido!

Y China, muchas veces vctima de agresiones occidentales, se ve ahora a la defensiva, acusada de demostrar su podero, a pesar de su presupuesto de defensa desproporcionadamente bajo y casi sin una historia de invasiones e imperialismo.

China se representa como una amenaza, mientras se posiciona hombro a hombro con la mayora de las naciones progresistas latinoamericanas y con Rusia, bloqueando resoluciones de la ONU hechas para abrir la puerta a la invasin occidental de Siria.

A los ojos del rgimen occidental, el intento de impedir una invasin equivale a un crimen supremo, casi similar a terrorismo. Los pases que representan un obstculo son vilipendiados utilizando la propaganda ms virulenta.

Hay que recordar que la misma retrica fue usada por la Alemania nazi, durante la guerra. Miembros de toda la resistencia, guerrilleros y fuerzas opositoras se tildaban de terroristas. Y quin puede olvidar los graves insultos reservados a las naciones que iban a ser atacadas? O a la Unin Sovitica que enfrent a los nazis y termin por derrotarlos!

Segn mis investigaciones en la regin, las fuerzas occidentales entrenan no solo a la oposicin siria, sino tambin a yihadistas y mercenarios saudes y catares, en lugares denominados campos de refugiados en Turqua, cerca de Hatay, y en la base de la fuerza area de EE.UU. en Adana.

Pero quin perdonar a China, Rusia y Latinoamrica por tratar de impedir otro escenario horripilante al estilo libio?

Y luego, estn esas Islas Spratly, esa proeza de la propaganda occidental.

Las islas Spratly podran ser en realidad la nica prueba de que China est mostrando su podero, o de que est dispuesta a defender sus intereses.

El gobierno de las Filipinas, una excolonia estadounidense, est a la vanguardia de las duras crticas dirigidas contra China.

Fui a hablar con acadmicos filipinos, con importantes expertos en Manila, y logr entrevistar a varios de ellos.

Las opiniones eran generalmente similares, resumidas por Roland G. Simbulan, investigador y profesor de Estudios de Desarrollo y Administracin Pblica en la Universidad de las Filipinas, quien explic:

Hablando francamente, esas Islas Spratly no son importantes para nosotros. Lo que sucede es que nuestras elites polticas son evidentemente alentadas por EE.UU. para que provoquen a China, y tambin existe una gran influencia de los militares estadounidenses sobre nuestras fuerzas armadas. Yo dira que los militares filipinos son muy vulnerables a ese tipo de aliento. Por lo tanto EE.UU. alimenta constantemente esas actitudes antagnicas. Pero continuar con ese tipo de actitud podra ser desastroso para nuestro pas. Esencialmente, estamos muy cerca de China, geogrficamente y en general.

En Vietnam, EE.UU. explota claramente antiguas rivalidades, creando enemistad entre dos Estados socialistas.

Y luego el tema de los derechos humanos.

De nuevo comparemos.

Hay ms gente en las crceles en EE.UU. que en China. No solo ms, sino incomparablemente ms.

Segn el Centro Internacional de Estudios Penitenciarios, EE.UU. tiene ms personas en crceles, que cualquier otra parte del mundo: 730 por cada 100.000 habitantes! De 221 pases y territorios de los que se obtuvieron datos, China se encuentra en el lugar 123, con 121 prisioneros por cada 100.000 habitantes. Es seis veces menos que EE.UU., e incluso menos que Luxemburgo (que ocupa el puesto 120 con 124 prisioneros por cada 100.000 habitantes) o Australia (ocupa el puesto 113 con 129 prisioneros por cada 100.000 habitantes).

Es un hecho conocido que en EE.UU. muchas prisiones estn privatizadas y se mantiene a los prisioneros bsicamente como mano de obra gratuita o barata. Si no es una violacin de los derechos humanos mantener a millones de personas en las crceles por delitos de menor cuanta, solo para mantener repletos los cofres de compaas privadas, qu lo es?

La tortura es aceptada y utilizada por interrogadores estadounidenses de todo el mundo.

China todava ejecuta a ms personas que EE.UU., incluso en una base per cpita, lo que es deplorable, pero la cantidad de ejecuciones est disminuyendo en China, ya que se reduce la cantidad de crmenes penados con la muerte.

Pero mientras la pena de muerte en China se menciona frecuentemente en conexin con las violaciones de los derechos humanos, pocas veces se seala que EE.UU. realiza ejecuciones extrajudiciales en varias partes del mundo, incluidos Afganistn y Pakistn, donde utiliza drones, para atacar arbitrariamente a presuntos terroristas, incluyendo a mujeres y nios.

Y el ltimo argumento propagandstico, elTbet? Si comparamos la situacin con la de los territorios regidos por los aliados occidentales, como Indonesia e India, llegamos a conclusiones muy incmodas.

El rgimen de India en Cachemira solo puede describirse como una verdadera carnicera; el rgimen indonesio en Papa, con ms de 120.000 muertos (un clculo muy conservador) no se diferencia de un genocidio.

Pero India e Indonesia nunca se describen como naciones que deberan cambiar su historial de brutales violaciones de los derechos humanos. Tampoco se describen las naciones occidentales segn sus innumerables crmenes contra la humanidad en todos los continentes.

Valen solo los derechos humanos para los que viven al interior de un pas? No son humanos los 50, 60 o 200 millones que Occidente asesin, sobre todo en pases pobres?

Es ridculo afirmar que el racismo no juega ningn papel en la forma de mostrar a China.

Tengo amigos, que de otra manera son hombres y mujeres sensatos y progresistas, quienes, cuando se menciona a China, no escuchan y comienzan a gritar: No, no quiero ir a ese pas. Es terrible!

Comunistas, socialistas, o capitalistas, el xito de las naciones asiticas nunca se toma a la ligera en Occidente.

Quin podr olvidar el sarcasmo y la desconfianza dirigidos a Japn cuando sobrepas, econmica y socialmente, a la mayora de las naciones europeas. Y hasta ahora, cuando alguien menciona que Singapur tiene muchos indicadores sociales que son mejores que los de Australia, l o ella son inmediatamente recibidos por estallidos derogatorios, dirigidos a la tropical ciudad-Estado.

Tanto Singapur como Japn son fieles aliados occidentales y economas de mercado altamente desarrolladas integradas en el sistema capitalista global.

China es diferente. Desarrolla su propio modelo; est abriendo y creando su propio camino por territorio desconocido. No est dispuesta a seguir rdenes de otros. Es demasiado grande, su cultura demasiado antigua.

En el pasado, como Japn, China estaba cerrada, viviendo en su propio dominio, nunca agresiva hacia otros, sin ambiciones expansionistas.

Los occidentales llegaron y la obligaron a abrirse. Lo que sigui fueron baos de sangre y engaos, confusin y un largo perodo de humillacin nacional y marasmo.

Luego vinieron la lucha por la independencia y la revolucin. No fue fcil, ni sin problemas, pero China volvi a crecer, comenz a ponerse de pie, educando a su pueblo, suministrando vivienda y salud a los pobres.

Sigui su propio camino; un modo complejo de equilibrio entre su propia cultura y las condiciones globales, entre el socialismo y la realidad capitalista que domina el mundo.

Sufri algunos reveses pero tuvo muchos ms logros. Y en realidad no creci realmente; solo comenz a recuperar su justo sitio en el mundo, un sitio que le fue negado durante tanto tiempo, despus de aos de saqueo y de invasiones debilitantes.

Es en general una nacin benigna habitada por gente de buen corazn. Casi todos los que conocen China estn de acuerdo.

Pero tambin es una nacin extremadamente determinada y orgullosa. Es sabia y busca la armona, siempre est dispuesta al compromiso.

Tratar de arrinconarla, de provocarla, de atacarla, sera insano, casi suicida. Esta vez China no ceder, no cuando tenga que ver con temas esenciales. Todava est fresca la memoria de lo que ocurri cuando lo hizo.

Occidente, cegado por el temor de que podra perder los privilegios del dictador, hace lo impensable: meter una barra de hierro en la boca del dragn. Aqu en Asia, los dragones son respetados y queridos, criaturas mticas de gran sabidura y poder.

Pero los dragones tambin pueden ser fieros cuando se rompe la buena voluntad y los invasores amenazan con asolar la nacin.

China crece y trata de comprender el mundo, de interactuar con l. Su pueblo se entusiasma con lo que ve; quiere ganar amigos.

Occidente acta del modo ms antagonista: vuelve a provocar una carrera armamentista, utiliza la propaganda ms virulenta, corrompe naciones enteras en Asia y Oceana para que adopten una posicin anti China.

Es comprensible que Occidente no haya sacrificado esos millones de personas, en todo el mundo, solo para abandonar su control dictatorial y exclusivo del poder. No destruy docenas de pases que buscaban la libertad, no bombarde a decenas de millonesde personas para ceder ahora.

En el futuro no se puede excluir un enfrentamiento, y es obvio quin tendr la culpa.

China no abandonar su camino. No habr un Yeltsin chino. Al mostrarse firme, China da un ejemplo al mundo.

Al escribir estas palabras, Latinoamrica est resistiendo y venciendo. Rusia resiste mientras busca su propia direccin. Otros pueden sumarse. frica suea con la resistencia, pero todava no se atreve; todava est demasiado daada. Los pases rabes se atreven, pero todava no han decidido en qu direccin orientar sus sueos.

Pero aumenta el descontento con las botas que aplastan la libertad. Y China no es quien se las pone.

La irracionalidad y el racismo de Occidente pueden ser contraproducentes.

Andre Vltchek ( http://andrevltchek.weebly.com/) novelista, cineasta y periodista de investigacin. Ha cubierto guerras y conflictos en docenas de pases. Su libro sobre el imperialismo occidental en el Sur del Pacfico se titula Oceania y est a la venta en http://www.amazon.com/Oceania-Andr-Vltchek/dp/1409298035. Su provocador libro sobre la Indonesia post Suharto y su modelo fundamentalista de mercado se titula Indonesia: The Archipelago of Fear , http://www.plutobooks.com/display.asp?K=9780745331997. Recientemente produjo y dirigi el documental de 160 minutos Rwandan Gambit sobre el rgimen pro occidental de Paul Kagame y su saqueo de la Repblica Democrtica del Congo, y One Flew Over Dadaab sobre el mayor campo de refugiados del mundo. Despus de vivir muchos aos en Latinoamrica y Oceana, Vltchek vive y trabaja actualmente en el Este de Asia y frica.

Fuente: http://www.counterpunch.org/2013/01/04/the-irrational-racist-fear-of-china/

rCR



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