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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-01-2013

Los lineamientos de Cuba a la luz de la crtica de El Che a la economa de la URSS

Sirio Lpez Velasco
Rebelin


Resumen

Este texto es la continuacin de uno que introdu jo el tema a partir de la carta que el Che le dej a Fidel al partir en misin de combate al Congo. El mismo se intitulaba El pensamiento maduro del Che y los actuales lineamientos de la poltica econmica y social en Cuba: una introduccin, y las ideas del mismo estn recogidas y englobadas aqu. Como los respectivos ttulos lo indican, tratamos de leer crticamente los actuales Lineamientos cubanos a la luz de la crtica que el Che hiciera a la economa de la URSS, para destacar las diferencias (y alguna coincidencia) entre ambas perspectivas.

Introduccin

Este texto es la continuacin de uno que introdujo el tema a partir de la carta que el Che le dej a Fidel al partir en misin de combate al Congo (carta de la que sus editores de 2006 recogieron slo un fragmento, y que intitularon Algunas reflexiones sobre la transicin socialista). Aquel trabajo nuestro se intitulaba El pensamiento maduro del Che y los actuales lineamientos de la poltica econmica y social en Cuba: una introduccin, y las ideas del mismo estn recogidas y englobadas aqu. Como los respectivos ttulos lo indican, tratamos de leer crticamente los actuales Lineamientos cubanos a la luz de la crtica que el Che hiciera a la economa de la URSS, para destacar las diferencias (y alguna coincidencia) entre ambas perspectivas.

Aqu incluiremos la minuciosa crtica que el Che hiciera al Manual de Economa Poltica de la URSS, que Guevara estudi en su versin espaola de 1963, en su estada clandestina en Tanzania y en Praga en 1965 y 1966 (y coment, casi pgina por pgina, ubicando su crtica inmediatamente despus de reproducir cada uno de los pasajes criticados). La mencionada carta y la crtica al Manual aparecieron por primera vez en un libro publicado en Cuba en 2006 (Guevara 2006), o sea, 40 aos despus de escritos (lo que nos hace pensar que quiz muchos errores se hubieran evitado en la Isla y en los intentos revolucionarios en A. Latina y en el mundo, si hubieran visto la luz antes). Por supuesto que todo eso sera/ser mucho mejor realizado por los revolucionarios cubanos, ilustrados por su larga experiencia y su vida cotidiana. Claro que se podr objetar que desde 1965 y 1966 (cuando Guevara escribi aquellos dos textos) mucha agua pas debajo de los puentes de Cuba y del mundo; pero permtasenos replicar que precisamente por ello es necesario decir con claridad lo que hay que cambiar en Cuba y por qu hay que hacerlo, en relacin a las ideas de Guevara (expresando sin censura las divergencias con ellas, cuando sea preciso, desde que las mismas vengan acompaadas de los argumentos tericos y/o de experiencia vivida que las sustentan, para que el lector est bien informado y pueda sacar sus propias conclusiones). Nos interesa mucho saber qu piensan los revolucionarios cubanos acerca del pasado, presente y futuro de su pas y del socialismo, no slo por la importancia de Cuba en la trayectoria revolucionaria de los pueblos, sino tambin para que podamos utilizar su reflexin como una referencia que nos ayude (en la concordancia o discordancia) a mejor pensar el pasado, el presente y el futuro del posible socialismo del siglo XXI en A. Latina (y en el mundo).

Las citas referirn al libro de Guevara publicado en 2006, indicado como ACEP, y los Lineamientos sern indicados por Lin, seguido del nmero del correspondiente lineamiento aprobado en el VI Congreso del PCC en mayo de 2011.

Los perodos econmicos en Cuba y el guevariano Sistema Presupuestario de Financiamiento

Por lo que sabemos la Cuba revolucionaria ha pasado hasta ahora por los siguientes momentos en materia de directrices econmicas, que por sus caractersticas e implicaciones, traducen directa o indirectamente visiones acerca de cmo construir el socialismo y caminar hacia el comunismo: a) el Sistema Presupuestario de Financiamiento, SPF (ideado por el Che y que en la parte de salarios rigi en Cuba slo desde 1963 a abril de 1965), b) el Clculo Econmico implementado simultneamente al SPF en 1963 por el Ministerio de Agricultura e INRA (dirigidos por Carlos Rafael Rodrguez), c) el Sistema de Registro de Control Material (que sustituy al SPF en 1965), d) el Clculo Econmico implantado en 1975 cuando Cuba ingres al CAME (Consejo de Ayuda Mutua Econmica, que nucleaba al llamado campo socialista europeo, bajo la direccin de la URSS; en 1975 gozaba yo de la generosa acogida solidaria de Cuba, pero mi juventud y dedicacin a las cuestiones del Movimiento de Liberacin Nacional - Tupamaros de Uruguay, me impidieron apreciar la trascendencia de ese cambio), e) las directrices de la "Rectificacin de errores y tendencias negativas" (de 1986), f) el "Perodo especial en tiempos de paz" (instaurado tras la cada de la URSS y el fin de la ayuda sovitica), y, f) los actuales Lineamientos de la Poltica Econmica y Social del Partido y la Revolucin, aprobados en el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba, en mayo de 2011. Cuando estos ltimos lineamientos empezaron a ser discutidos en 2010 le preguntamos a varios intelectuales revolucionarios cubanos si de ese debate hara parte alguna especie de balance del SPF instaurado por el Che. [Recordemos que en el resumen que le dedic a ese sistema, Guevara deca que es un concepto global aplicado a todos los aspectos de la economa, donde el Ministerio de Industrias tiene tambin autoridad para mover los medios bsicos entre distintas empresas (y) los fondos no tienen carcter mercantil, solamente se hace la correspondiente anotacin de los libros, dndoles de baja de un lado y de alta en otro; y aclara: Nuestro concepto fundamental es que en todo este proceso el producto va adquiriendo valor por el trabajo que se ejerce sobre l, pero que no hay ninguna necesidad de relaciones mercantiles entre empresas (Guevara 1970, p. 278-279). Como cuarta ventaja del SPF anota el Che: integrado en un sistema nico de normas, hace de todo el Ministerio (de Industrias), en un caso, y de todos los Ministerios, si fuera posible, una sola gran empresa estatal en la cual se puede pasar de un lado a otro e ir ascendiendo en ramas distintas y en lugares distintos sin que haya problemas salariales y simplemente cumpliendo una escala de tipo nacional; y agregaba: Es importante sealar que se va creando en el obrero la idea general de la cooperacin entre todos, la idea de pertenecer a un gran conjunto que es el de la poblacin del pas; se impulsa el desarrollo de su conciencia del deber social (dem p. 283); y remataba: Con respecto al inters material, lo que queremos lograr con este sistema es que la palanca no se convierta en algo que obligue al individuo o a la colectividad de individuos, a luchar desesperadamente con otros por asegurar determinadas condiciones de produccin o de distribucin que lo coloquen en condiciones privilegiadas. Hacer que el deber social sea el punto fundamental en el cual se apoya todo el esfuerzo del trabajo del obrero, pero vigilar la labor consciente de sus debilidades, premiar o castigar, aplicando estmulos o desestmulos materiales de tipo individual o colectivo, cuando el obrero o la unidad de produccin sea o no capaz de cumplir con su deber social (dem p. 284). Recordemos que el Che preferir el estmulo material individual indirecto al directo, al tiempo que instaur tan slo ocho fajas salariales para todo el pas; adems, como se vio, consider que en el socialismo las transacciones entre empresas no deberan tener el carcter de intercambios de mercancas, y aclar luego que no siempre se ajustaran necesariamente a la ley del valor]. En un libro de Carlos Tablada Prez de 1987, o sea en el perodo de Rectificacin de errores y tendencias negativas (Tablada, 1987) se cita con bastante detalle (aunque infelizmente sin exponer todos los detalles) la escala salarial de ocho franjas que el Che propuso dentro de su SPF, ajustadas segn la normalidad-nocividad-peligrosidad del trabajo, y segn las primas (o castigo-reduccin) por sobrecumplimiento (o infracumplimiento) de las normas (metas) establecidas (y que admiti como excepcin transitoria los "salarios histricos" conquistados por los viejos sindicatos, pero que no seran pagados a los nuevos trabajadores que relevasen a esos viejos obreros en sus funciones; tambin estableca que el valor de la prima no podra hacer alcanzar el valor de la franja salarial superior, a la que slo se podra acceder por calificacin, para incentivar la calificacin de todos los trabajadores). No obstante aclaraba Tablada que esa poltica salarial slo dur hasta abril de 1965, y que su alteracin aparej luego una serie de cambios (que el autor juzga en su mayora como errores): 1) La creacin de nuevos sectores productivos, cuyos salarios fueron establecidos por resoluciones especiales dictadas al efecto, las que no coincidan con las escalas establecidas, 2) La realizacin de promociones que no se atenan a los requerimientos de calificacin y otros que estableca el sistema, 3) la instruccin n 20 de 4-8-1967, dictada por la Direccin de Trabajo y Salarios del Ministerio de Trabajo, que contiene el reglamento sobre las condiciones salariales, de manutencin, avituallamiento, etc., que regiran las movilizaciones de jvenes y adultos por dos aos hacia el sector agropecuario, donde se plante que "Estos salarios son fijos y no sern afectados por el incumplimiento ni el sobrecumplimiento de las normas, ni por la realizacin de labores correspondientes a otros grupos, ya sean superiores o inferiores a lo que se ha tomado como base para la fijacin de su salario", 4) La instruccin n 20A de la propia Direccin y de fecha 10-8-1967 (NB: ntese que corrige a la anterior slo una semana despus de publicada) modificaba la anterior y estableca que el salario sera de acuerdo a lo establecido para los obreros habituales y estara sujeto al cumplimiento de las normas de trabajo, aunque se mantendra la gratuidad del albergue y la alimentacin, 5) Los acuerdos masivos de la ofensiva revolucionaria de 1968 de renuncia al cobro de las horas extras, propinas, etc., 6) La instruccin n 50 de la Direccin de Trabajo y Salarios del Ministerio del Trabajo de 17-10-1968, que contena el reglamento para la aplicacin del sistema de salario a tiempo con normas en el sector industrial. El reglamento inclua la eliminacin del descuento como penalidad por el incumplimiento (Tablada 1987, p. 143). Y Tablada agrega: "...el deterioro del aparato administrativo iniciado a partir de los errores cometidos en la aplicacin de las medidas tomadas contra el burocratismo en 1966 madur alrededor de 1968 con la prdida de los controles econmicos -las normas entre ellos- de la fluidez y disciplina estadstica. Desapareci, incluso, la posibilidad de construir los necesarios macroindicadores para el anlisis de la gestin administrativa. El salario se desvincula de la norma en 1968. Se estimulan los horarios de conciencia y la renuncia al cobro de las horas extras...Al no tomarse en cuenta la retribucin con arreglo al trabajo, el exceso de dinero circulante se increment notablemente ante una escasez de oferta de bienes y servicios, lo que cre condiciones favorables y el caldo de cultivo para el ausentismo y la indisciplina laboral (Fidel en su Informe al I Congreso del PCC). Esta situacin determin que la aplicacin del salario a tiempo con normas no fuera cabal, ya que la ausencia de controles impeda medir el cumplimiento de aquellas. Por otra parte, estas mismas circunstancias posibilitaban graves indisciplinas financieras, como el pago indebido a ausentistas y a trabajadores con licencias sin sueldo. La situacin imperante en esa etapa, debida a la ausencia de controles, se resume en lo siguiente: la fuerza laboral del pas reciba un ingreso constante independientemente de las fluctuaciones en su produccin y productividad, as como de su disciplina laboral, en unos momentos en que el volumen de bienes de consumo a su alcance decreca, reducindose as tambin las posibilidades de recaudar ese circulante y provocndose un agudo desequilibrio financiero (Tablada 1987, p. 144).

Como dijimos, aqu me propongo interrogar muy esquemticamente y punto a punto a los actuales Lineamientos, a la luz de la crtica que el Che hizo al Manual sovitico citado y a la economa sovitica, en la mencionada carta.

Transicin al comunismo y formas de propiedad de los medios de produccin

E n la carta el Che dice que si Marx haba distinguido entre un primer perodo poscapitalista, llamado socialismo y uno ms avanzado, denominado comunismo, despus de Lenin se hizo (en la URSS) una triparticin entre la transicin al socialismo, el socialismo, y el comunismo. Y anota que si los soviticos afirmaban (en 1965) que habran superado el primer perodo, se equivocaban pues existen una serie de propiedades privadas en la URSS, con lo que da a entender el Che que cree que mientras haya propiedad privada de medios de produccin el socialismo no estar instaurado, y que para l la nica forma de propiedad de los medios de produccin que apunta hacia el socialismo y el comunismo es la estatal; y agrega que la economa poltica de todo este perodo no se ha creado y, por tanto, estudiado (ACEP, p. 7-8).

Dic e el Manual ... En las condiciones del socialismo, por el contrario, rige la propiedad social sobre los medios de produccin, bajo sus dos formas: la propiedad estatal (de todo el pueblo) y la propiedad cooperativo-koljosiana. En este rgimen no se conoce ya la explotacin del hombre por el hombre y los trabajadores producen para s mismos, para su sociedad. Las relaciones de produccin, libres aqu de contradicciones antagnicas, se caracterizan por ser relaciones de fraternal colaboracin y mutua ayuda socialista.

Y comenta el Che Frente a esta justa afirmacin es bueno recabar una respuesta con respecto a hechos denunciados por la prensa sovitica de casos en que los koljosianos (y hasta ciertos sovjosianos) contratan mano de obra para determinadas cosechas. Si es considerado como un caso aislado o se puede mantener esas explotaciones ocasionales de mano de obra dentro de un rgimen socialista. Por otra parte, se anuncia la liquidacin de las contradicciones antagnicas, pero el sistema koljosiano permite una forma de propiedad que necesariamente debe chocar con el rgimen establecido, y hasta con la misma organizacin, del koljos, ya que lo que el campesino trabaje para s le pertenece y tratar de restar trabajo a la colectividad en su provecho; y agrega el Che: No es la forma koljosiana propia del socialismo, sino de la URSS; para terminar anotando: AmpliarVer ndice Temtico, Tomo 41, El Campesino Pobre (sobre todo la afirmacin de Lenin de que el campesinado genera capitalismo). Tambin el campesinado en su conjunto (ACEP, p. 54-55); y luego se repetir: Habitualmente en este libro se confunde la nocin de socialismo con lo que ocurre prcticamente en la URSS. La propiedad cooperativa koljosiana debe considerarse como una caracterstica del rgimen sovitico y no del socialismo, no es imprescindible para la formulacin terica del mismo ni ha demostrado en la prctica ser ineludible (ACEP, p. 140). Y abordando el inevitable choque entre la propiedad koljosiana y la propiedad de toda la sociedad, dir el Che: cuando choquen (y puede que no sea en un futuro muy lejano) la superestructura tendr fuerza para exigir ms libertad, es decir, imponer condiciones, vale decir, regresar hacia formas capitalistas (ACEP, p. 187).

No vemos que los L ineamientos discutan en qu momento del camino hacia el comunismo se encuentra Cuba, ni que ofrezcan un balance de la economa poltica de los diversos perodos que la Isla vivi segn los resebamos ms arriba, ni que discutan la esencia de la cooperativa agrcola; al mismo tiempo, abren la puerta a diversas modalidades empresariales, adems de la estatal. All se dice: La planificacin tendr en cuenta el mercado, influyendo sobre el mismo y considerando sus caractersticas(Lin. 1); El modelo de gestin reconoce y promueve, adems de la empresa estatal socialista, que es la forma principal en la economa nacional, las modalidades de inversin extranjera previstas en la ley (empresas mixtas, contratos de asociacin econmica internacional, entre otras), las cooperativas, los agricultores pequeos, los usufructuarios, los arrendatarios, los trabajadores por cuenta propia y otras formas, todas las que, en conjunto, deben contribuir a elevar la eficiencia (Lin. 2).

Por nuestra parte creemos que Cuba hizo durante medio siglo la experiencia de estatizar casi todos los medios urbanos de produccin (incluyendo a los pequeos) y que la misma no se revel la mejor manera de atender a las necesidades bsicas del buen vivir (aclarando que una cosa es el buen vivir en la frugalidad ecomunitarista, que se elige libremente en aplicacin de la primera norma fundamental de la tica, y otra, muy distinta, es la privacin obligada impuesta por la escasez de productos y servicios de primera necesidad; Lpez Velasco, 2010); de ah que la vida parezca obligar a ceder los espacios de los medios de produccin pequeos (en la ciudad y el campo) a actores no estatales, esperando as ver mejor cubierta la demanda social de productos y servicios bsicos. Queda la pregunta por los riesgos que ello implica en una posible capitalizacin de la economa, como la que temi el Che al oponerse a las cooperativas koljosianas en la URSS, como lo veremos ms adelante. En otra escala se plantea la misma pregunta acerca de las cuantiosas inversiones capitalistas extranjeras (que el Che critic duramente en su apreciacin del Manual sovitico, recordando que Lenin las haba aceptado forzado por las circunstancias, como lo haba hecho con la paz de Brest- Litovsk), que solas o en actividades mixtas con el Estado han ocupado y/u ocuparn sectores clave de la economa cubana, como sucede en el turismo. As, por ejemplo el Lin. 96 dice: Continuar propiciando la participacin del capital extranjero como complemento del esfuerzo inversionista nacional, en aquellas actividades que sean del inters del pas, en correspondencia con las proyecciones de desarrollo econmico y social a corto, mediano y largo plazos.

LA NEP y las categoras capitalistas

Dice el Che en la carta que Lenin, presionado por el inmenso cmulo de peligros y de dificultades que se cernan sobre la URSS, (y) el fracaso de una poltica econmica sumamente difcil de llevar a cabo, vuelve sobre s y establece la NEP (Nueva Poltica Econmica, en 1921) dando entrada nuevamente a viejas relaciones de produccin capitalistas. Y antes haba advertido que la URSS se equivoc al transformar esas peripecias de su historia particular en leyes para la edificacin del socialismo. Dice el Che que en la NEP se mantienen las viejas categoras del capitalismo, es decir, existe la mercanca, existe, en cierta manera, la ganancia, el inters que cobran los bancos, y, naturalmente, existe el inters material directo de los trabajadores. Y tras afirmar me da la impresin de que si Lenin hubiera vivido (ms)hubiera variado con notable celeridad las relaciones que estableci la NEP, proclama: En resumen, eliminar las categoras capitalistas: mercanca entre empresas, inters bancario, inters material directo como palanca, etc., y tomar los ltimos adelantos administrativos y tecnolgicos del capitalismo, esa es nuestra aspiracin (ACEP, p. 15)

En su crtica al Manual, tras registrar la afirmacin de Stalin de que La NEP instaurada con vistas al triunfo de las formas socialistas de la economa, haba conseguido el fin que se propona, retruca el Che: La referencia a la NEP es escueta pero constituye uno de los pasos atrs ms grandes dados por la URSS. Lenin la compar a la paz de Brest-Litovsk. La decisin era sumamente difcil y, a juzgar por las dudas que se traducan en el espritu de Lenin al fin de su vida, si este hubiera vivido unos aos ms hubiera corregido sus efectos ms retrgrados. Sus continuadores no vieron el peligro y as qued constituido el gran caballo de Troya del socialismo, el inters material directo como palanca econmica. La NEP no se instala contra la pequea produccin mercantil, sino como exigencias de ella (ACEP, p. 112). Y a propsito de Stalin, dir el Che en sus crticas finales al Manual: el tremendo crimen de Stalin: el haber despreciado la educacin comunista e instituido el culto irrestricto a la autoridad (ACEP, p. 195). En nuestras reflexiones acerca del socialismo del siglo XXI en perspectiva ecomunitarista hemos alertado una y otra vez contra la tentacin del culto a la personalidad (visible en pases latinoamericanos que intentan avanzar hacia aquel socialismo), y hemos abogado incansablemente en favor del papel central que debe caberle a la educacin en la construccin de la nueva sociedad poscapitalista.

Acerca del crdito observ el Che comentando el Manual (estableciendo implcitamente una diferencia con su SPF): El que el dinero sea medio de pago no presupone la necesidad del crdito; puede funcionar como dinero aritmtico en todas las transacciones entre empresas estatales y cooperativas. El crdito (su necesidad) responde a la forma adoptada por la sociedad sovitica para controlar y dirigir su economa; una vez ms, no es privativo del socialismo, sino de esta forma especfica de socialismo (ACEP, p. 175) Y sobre los bancos dir: Lo importante es que en el socialismo el banco podra ser una simple caja, funcin indispensable, por otra parte. Toda la importancia asignada a los bancos nace de lo varias veces repetido: el establecer un sistema de control con todas las caractersticas capitalistas, buscando al mximo la automatizacin del proceso por la va del dinero (ACEP, p. 177); y dir que el gran problema en la URSS es que el dinero es, si no el rbitro, al menos el gran censor, el que mide triunfos y fracasos(ACEP, p. 178).

Notamos que los Lineamientos incorporan todas las categoras capitalistas aludidas por el Che, sin esbozar una discusin sobre su significado de permanencia o vuelta en/al capitalismo, o de construccin del socialismo y rumbo hacia el comunismo. As se lee: Las empresas deciden y administran su capital de trabajo e inversiones hasta el lmite previsto en el plan (Lin. 16, planeando la duda sobre qu ha de entenderse por la categora capital de trabajo); y tambin se lee: Estructurar un sistema de tasas de inters ms racional y fundamentado, as como potenciar el uso de los instrumentos de poltica monetaria para administrar desequilibrios coyunturales, a partir del fortalecimiento de las relaciones entre las instituciones del sistema bancario nacional (Lin. 48); y para el sector agroindustrial: Adoptar un nuevo modelo de gestin, a tenor con la mayor presencia de formas productivas no estatales, que deber sustentarse en una utilizacin ms efectiva de las relaciones monetario-mercantiles, delimitando las funciones estatales y las empresariales, a fin de promover una mayor autonoma de los productores, incrementar la eficiencia, as como posibilitar una gradual descentralizacin hacia los gobiernos locales (Lin 178).

Ley del valor y precios

En su carta el Che deja ver (y ser muy explcito sobre ello en su crtica al Manual sovitico) que la transicin al socialismo no se debe dejar guiar por la ley del valor y que hay que tener la osada de fijar precios que se aparten de ella, admitiendo incluso prdidas en funcin de las necesidades sociales atendidas (diciendo que aqullas deberan ser compensadas de alguna manera en la economa global del pas). Dice, en la carta, criticando la introduccin del clculo de rentabilidad mercantil en las empresas de la URSS: Es necesario garantizar una serie de productos a la poblacin, de precios a la poblacin, etc., etc., y cuando se resuelve que la rentabilidad debe ser general para todas la unidades, se cambia el sistema de precios, se establecen nuevas relaciones, y se pierde totalmente la relacin con el valor del capitalismo que, todava, a pesar del perodo monoplico, mantiene su caracterstica fundamental de guiarse por el mercado(ACEP, p. 10, mientras, recuerda el Che, que en la URSS esa nueva situacin es causa de desbarajuste pues all est vedada la libre competencia entre productores). Y refirindose al Manual dir: bajar los precios porque baja el valor es la forma capitalista, la socialista lo puede hacer an cuando el valor permanezca inalterable, o, incluso, suba. Esa es su ventaja social (ACEP, p. 144) ; y luego : Esto equivale a decir que el plan puede dictar el valor, o si no que toda la economa se rige por la ley del valor, dos absurdos. El precio individual, en el socialismo puede alejarse del valor tanto como considere necesario. Lo fundamental son las proporciones globales (ACEP, p. 148) ; y aclarar: entonces no es el Estado el que fija el valor mediante el plan, sino el plan que aprovecha, dentro de lo posible y con innmeras variaciones, la ley del valor (ACEP, p. 149). Ahora, encarando la cuestin del comercio internacional, haba aclarado : Al desarrollarse el mercado mundial se crea un valor mundial con el que hay que comparar el valor local. El desdear esto provoc la cada vertical del comercio exterior de los pases socialistas con un amplio comercio exterior. El cambio de trabajo vivo se haca cada vez ms desigual hasta el momento en que la tcnica impuso un cambio cualitativo y los productos dejaron de encontrar mercado. Adems, es importante esto para el intercambio entre pases socialistas de distinto desarrollo (ACEP, p. 146).

Una seccin muy interesante de esas reflexiones es la que el Che dedica, en el contexto de su crtica al Manual, al tema del valor de la fuerza de trabajo, cuestionando nada menos que el llamado principio de distribucin socialista que reza A cada uno segn su trabajo; y dice: Cunto trabajo invierte un mariscal y cunto un maestro?, cunto un ministro y cunto un obrero? Lenin en El Estado y la Revolucin tena una idea (marxista) que luego desech de la equiparacin de sueldos de funcionarios y obreros pero no estoy convencido de que su marcha atrs sea correcta (ACEP, p. 103). Por nuestra parte y sin saberlo, coincidamos con el primer cuestionamiento del Che cuando (en Lpez Velasco 2010, p. 71-72) observbamos: Marx sostiene que el valor de la fuerza de trabajo est determinado por el valor de los medios necesarios para su reproduccin; y cuando advierte que las fuerzas de trabajo son muy dismiles segn las especialidades y estudios requeridos por cada labor, avanza la hiptesis de que el valor de la fuerza del trabajo complejosera reductible/calculable a/en unidades de trabajo simple (el no calificado, realizado por cualquier obrero sin especializacin, como por ejemplo, por aqul que debe levantar y bajar una manivela para hacer funcionar o parar una mquina); ahora bien, que yo sepa, Marx nunca nos leg una frmula precisa que nos permitiera realizar esa reduccin/clculo. Comentando las diferencias salariales que el Manual reconoce y justifica dentro de la URSS (en especial en zonas de especial importancia econmica, o muy remotas), dir el Che: Todo esto se produce porque han fallado los estmulos morales; es una derrota del socialismo(ACEP, p. 154); y cuando el Manual aconseja elevar el papel de las primas para estimular la introduccin de la nueva tcnica, la elevacin de la productividad del trabajo y la reduccin del precio de costo de los productos , el Che replica: Sostengo que esta es una de las graves fallas del sistema sovitico pues los estmulos morales son olvidados o relegados (ACEP, p. 155).

Los L ineamientos insisten una y otra vez en la rentabilizacin de las empresas y sus intercambios, con la fijacin de precios adecuados (imaginamos que a la luz de la ley del valor), al tiempo que orientan en el sentido de eliminar o disminuir subsidios y gratuidades en todas las reas (para que sean ayudados por el colectivo nicamente aquellos que no tengan otra manera de garantizar sus medios de subsistencia). Se lee: Establecer polticas de precios en correspondencia con la actualizacin del modelo econmico. (Lin. 66); Revisar integralmente el Sistema de Precios para que posibilite medir correctamente los hechos econmicos, estimule la eficiencia, el incremento de las exportaciones y la sustitucin de importaciones (Lin. 67); Se mantendr el carcter centralizado de la determinacin de los precios de los productos y servicios que econmica y socialmente interese regular, descentralizndose los restantes (Lin. 68); Continuar eliminando gradualmente los subsidios excesivos y gratuidades indebidas a productos y servicios, formando los precios minoristas a partir de los costos sin cubrir ineficiencias, teniendo en cuenta los niveles de ingreso de la poblacin (Lin. 69).

Estmulo moral y tcnica

Dice Guevara en su carta: El inters material individual era el arma capitalista por excelencia y hoy (N.B. en la URSS) se pretende elevar a la categora de palanca del desarrollo, pero est limitado por la existencia de una sociedad donde no se admite la explotacin (ACEP, p. 10). Como sabemos, el Che pensaba que el estmulo material individual en la construccin del socialismo deba ser indirecto (en su crtica al Manual sovitico insiste varias veces en este punto, defendiendo la idea de que el trabajador que superase la norma establecida debera recibir como premio un curso de capacitacin, que luego le permitiese reinsertarse en la actividad laboral en un puesto donde recibira un salario mayor al hasta entonces percibido; el estmulo material individual directo, consiste, por el contrario, en el simple hecho de que el trabajador que sobrecumple una meta o norma, recibe una cantidad mayor de dinero que el que corresponde a su salario habitual). En su carta dice Guevara que dos son las lneas fundamentales para llegar al comunismo: la conciencia, y la tcnica. El comunismo es un fenmeno de conciencia y hay que desarrollar esa conciencia en el hombre, de donde la educacin individual y colectiva para el comunismo es una parte sustancial de l (ACEP, p. 12).

En su crtica al Manual, observa el Che : Notemos que no se dice una palabra del estmulo moral y, cul ser el valor real en trminos monetarios, por ejemplo de un trabajador con el resultado de su trabajo para la sociedad? Un zapatero puede hacer 10 pares de zapatos por da, supongamos, unos 3000 por ao. Supongamos que arroje un plus valor de 1500pesos su trabajo y que reciba en diversos subsidios del Estado 300 pesos. Es obvio que si hace 12 pares u ocho por da de trabajo su ingreso mediante formas indirectas no variar en nada. Vale decir, slo se interesar por su trabajo si este es pagado ms o menos, de acuerdo con la calidad y cantidad, pero esto mismo le ocurre a un trabajador capitalista. El problema est en hacer ver a estos obreros su indisoluble ligazn a todos los problemas de la construccin. Aqu es donde juega el estmulo moral al constructor, base de la nueva conciencia socialista y la educacin (ACEP, p. 118). E insiste: El Estado acta sobre el individuo que no cumple su deber de clase, penalizndolo, o premindolo en caso contrario, estos son factores educativos que contribuirn a la transformacin del hombre, como parte del gran sistema educacional del socialismo. El deber social del individuo [es] el que lo obliga a actuar en la produccin no su barriga. A eso debe tender la educacin (ACEP, p. 133); se repite: La disciplina del trabajo se impone por la fuerza en una sociedad de clases. La socialista todava es una sociedad de clases y, por ende, debe ejercer la compulsin sobre los trabajadores para implantar su disciplina, slo que lo har (lo debe hacer) auxiliada por la educacin de las masas hasta que la disciplina sea espontnea. Para ser consecuentes, aqu deban haber puesto la palanca del inters material como factor disciplinante, lo que es cierto, pero tambin lo es que va contra la educacin comunista, en la forma actual de aplicarse (ACEP, p. 138). Y antes haba machacado: El error consiste en tomar el estmulo material en un solo sentido, el capitalista, pero castrado. Lo importante es sealar el deber social del trabajador y castigarlo econmicamente cuando no lo cumple; cuando lo sobrepase premiarlo, material y espiritualmente, pero sobre todo con la posibilidad de calificarse y pasar a un grado superior de tcnica (ACEP, p. 136). Explicando histricamente la situacin vigente en la URSS, dice el Che: El inters personal debe ser reflejo del inters social; basarse en aqul para movilizar la produccin es retroceder ante las dificultades, darle alas a la ideologa capitalista. Es en el momento crucial de la URSS saliendo de una guerra civil larga y costosa cuando Lenin, angustiado ante el cuadro general, retrocede en sus concepciones tericas y [ello es] el comienzo de un largo proceso de hibridacin que culmina con los cambios actuales en la estructura de la direccin econmica (ACEP, p. 157).

Como sabemos el est mulo moral (diplomas, homenajes, etc.) y el trabajo voluntario (ms all de la jornada laboral obligatoria) son para el Che dos pilares en la formacin de la conciencia del nuevo ser humano que aspira a ser hombre nuevo libre de las taras capitalistas. En su crtica al Manual y refirindose a la emulacin a travs de las brigadas del trabajo comunista, el Che haba dicho: Este es un autntico movimiento socialista y al que se debe dar prioridad sobre los otros. En la emulacin socialista debe recibir mayores estmulos el que logra los mayores xitos en la educacin de sus compaeros para el trabajo (ACEP, p. 140).

Ahora bien, parte de los cubanos ha constatado que, salvo excepciones, (como la familia del propio Che mientras l vivi en Cuba), hubo un buen pasar de muchos dirigentes y sus familias a lo largo de todos los perodos de la Revolucin, mientras el comn de los ciudadanos deba apretarse el cinturn; ello pudo y puede comprometer el deseo de Guevara de que cualquier trabajador (un tornero o una secretaria) tuviera el mismo entusiasmo de encarar el trabajo como un placer (y deber social solidario), como lo hace (hara) un dirigente a la hora de abocarse al esfuerzo productivo en pro de la felicidad colectiva (ACEP, p. 16). Comentando el Manual, haba dicho el Che: Entre un koljosiano y un sovjosiano hay muy pocas diferencias en su nivel y estilo de vida, no as entre estos y los habitantes de la ciudad, sobre todo los burcratas de elevado rango y algunas otras capas; esto indica que lo que las diferencia actualmente no es el tipo de propiedad sobre los medios de produccin, sino el diferente desarrollo de ambas partes de la sociedad, y ciertas superestructuras creadas en el transcurso del poder sovitico (ACEP, p. 182-183).

Por otro lado dir que la tcnica permite mejorar la productividad y la administracin de la produccin (y segn l la URSS mostraba un claro rezago en relacin al capitalismo en ambos campos, y en el terreno donde la tecnologa sovitica alcanzaba un alto grado, a saber la defensa, sus innovaciones no eran transferidas, al contrario de lo que ocurre en EEUU, para la esfera de la produccin civil).

En su crtica al Manual, observa el Che que algunas carencias de la URSS se deben no slo a la poca madurez de la tecnificacin, sino a la negativa de las propias empresas a adoptar mtodos que podran traerle dolores de cabeza y pocas mejoras econmicas, ya que, al mejorar la tcnica aumentan las exigencias del plan. Esto se debe en ltima instancia a la contradiccin creada entre la sociedad y las clulas aisladas pero tambin es el producto de una mecnica irracional en el tratamiento del problema (ACEP, p. 115). Y declara: Pretender aumentar la productividad por el estmulo individual es caer ms bajo que los capitalistas. Estos aumentan la explotacin al mximo de esta manera, pero es la tcnica la que permite dar los grandes saltos de calidad en cuanto a la productividad (ACEP, p. 198).

L os Lineamientos dan importancia a la innovacin tecnolgica y sus aplicaciones, y legitiman la palanca del estmulo material directo (individual y/o colectivo); no vemos que en ningn momento recojan la expresin estmulo moral, ni discutan el por qu y el cmo usar uno y otro. Leemos: Los ingresos de los trabajadores y sus jefes en las empresas estatales y las formas de gestin no estatal estarn vinculados a los resultados que se obtengan (Lin. 20); y Debern evaluarse y proponerse sistemas de pago y de estimulacin y penalizacin salarial a todos los sujetos del proceso inversionista, vinculados con los resultados alcanzados en las diferentes fases de la inversin, incluyendo el nuevo sistema de estimulacin del doble turno, donde existan las condiciones para ello (antiguo Lin 115, integrado con los Lin. 20, 141, 170 y 288).

El Che, en su crtica al Manual sovitico haba mencionado el fervor inicial existente en las revoluciones jvenes; ahora bien, la experiencia de medio siglo de privaciones en el buen vivir quiz refuerce en Cuba la necesidad de apelar al estmulo material directo; tambin se puede aducir que no se puede exigir a todo un pueblo que se contente con tantas privaciones durante tanto tiempo (algo muy distinto es un esfuerzo por un tiempo determinado ms o menos previsto de antemano), y tampoco es dable exigir de todos los ciudadanos una conducta frugal heroica, porque Che hubo slo uno; concluyndose as que el comn de los mortales necesita algo ms que el estmulo moral para contribuir con el bien comn. Si todo eso es plausible, queda la pregunta acerca de si en Cuba se discute la previsin del Che (en especial en su crtica al Manual sovitico) de que la preeminencia del estmulo individual material directo sera una de las causas que llevara a la URSS de vuelta al capitalismo (y eso fue anunciado 26 aos antes de que dicho hecho se consumase abiertamente!), y tambin queda la pregunta por el lugar que el estmulo moral est llamado a ocupar en el presente y el futuro de Cuba.

El clculo econmico y la administracin

E n su carta el Che consider que el Clculo Econmico sovitico (que incentivaba la autonoma financiera de las empresas y el intercambio mercantil entre ellas) estaba inspirado del capitalismo premonoplista, y no del ms avanzado, representado por los trust. (ACEP, p. 8 y 13). Por eso parece alegrarse de la sorna con la que Lenin trat al Presidente del Banco (de la URSS) cuando se ri de las presuntas utilidades de ste y hace una crtica de las empresas y las ganancias entre empresas (papeles que pasan de un lugar a otro) (ACEP, p. 9). En sintona con esas tesis el Che reivindica para el socialismo el sistema administrativo centralizado de los trust (capaz de ahorrar recursos humanos y materiales). En su crtica al Manual dice: Siempre ha sido oscuro el significado de la palabra clculo econmico, cuya significacin real parece haber sufrido variaciones en el transcurso del tiempo; lo extrao es que se pretenda hacer figurar esta forma de gestin administrativa de la URSS como una categora objetivamente necesaria. Es usar la prctica como rasero, sin la ms mnima abstraccin terica, o peor, es hacer un uso indiscriminado de la apologtica. El clculo econmico constituye un conjunto de medidas de control, de direccin y de operacin de empresas socializadas en un pas dado, con caractersticas particulares (ACEP, p. 157-158); y: Entre las categoras econmicas, junto a las importantes del capitalismo y a definiciones, como da de trabajo, se introduce el clculo econmico. Hay que tenerlo presente, para examinar las razones en que se basan para hacer de un mtodo de administracin una categora econmica (ACEP, p. 55). Y luego, insiste, cuestionando algunos conceptos presentados como categoras econmicas en el Manual: Es muy discutible la existencia de estas llamadas categoras econmicas. A lo ms, se podra decir que son categoras econmicas de la URSS, no del socialismo (clculo econmico por ejemplo) (ACEP, p. 121).

Notamos que los Lineamientos incentivan a las empresas a la autonoma financiera y al intercambio rentable entre s y con el mundo extra--empresarial, al tiempo que al parecer se intenta conciliar la orientacin del Plan con la autonoma de gestin empresarial (que el Che hubiera bautizado como premonopolista). Leemos: Las relaciones econmicas entre las empresas, las unidades presupuestadas y las formas de gestin no estatal se refrendarn mediante contratos econmicos y se exigir por la calidad del proceso de negociacin, elaboracin, firma, ejecucin, reclamacin y control del cumplimiento de los mismos como instrumento esencial para la gestin econmica (Lin. 10); y Las empresas, a partir de las utilidades despus de impuestos, cumplidos los compromisos con el Estado y los requisitos establecidos, podrn crear fondos para el desarrollo, las inversiones y la estimulacin a los trabajadores ( Lin. 19). Recordemos que sobre esto, abordando la utilizacin de los recursos de la sociedad y el comportamiento de las empresas en la URSS, haba dicho el Che en su crtica al Manual (estableciendo un contraste implcito con su Sistema Presupuestario de Financiamiento): No todos los fondos se emplean en inters de toda la sociedad; hay un fondo de empresa que sirve para satisfacer las necesidades de ese colectivo y por aumentar el cual luchan los miembros del mismo, en contradiccin con los restantes (ACEP, p. 161).

Por otro lado, no se discute en los Lineamientos la diferencia administrativa entre la etapa premonopolista y la de los trust, ni se aclara qu se piensa que Cuba podra aprender hoy de los pases y corporaciones capitalistas ms tecnificados.

Centralizacin o descentralizacin

Vinculado ntimamente a lo anterior, constatamos que el Che tiene un punto de vista claramente centralizador (aunque con matices al afirmar que no sera conveniente instalar una, creemos que nica, fbrica de zapatos en La Habana, para abastecer a toda la Isla, porque habra que considerar los inconvenientes y costos de transporte). Dice en la carta: En la parte tcnica, nuestro sistema trata de tomar lo ms avanzado de los capitalistas y por lo tanto debe tender a la centralizacin. Esta centralizacin no significa un absoluto; para hacerla inteligentemente debe trabajarse de acuerdo con las posibilidades. Podra decirse, centralizar tanto como las posibilidades lo permitan; eso es lo que gua nuestra accin. (ACEP, p. 15); y cuestionando la descentralizacin defendida en el Manual a travs del diverso rol de las regiones econmicas de la URSS, dir: Esta distribucin socialista de la produccin no es ms que la aplicacin de la planificacin a problemas concretos de la URSS. Un trasplante mecnico puede provocar errores serios. Comprese el tamao y la poblacin de Cuba con cualquiera de las regiones de la URSS (ACEP, p. 129). Y no vacilar en cuestionar nada menos que al mismsimo centralismo democrtico, diciendo: El centralismo democrtico es uno de los mitos ampliamente divulgados. Una frase sonora que esconde las ms dismiles estructuras polticas, por ende, para m, carente de contenido real (ACEP, p. 123).

Por su lado, los Lineamientos defienden el Plan central, pero incitan a la descentralizacin. Se lee: Se propiciarn las condiciones para el logro de una descentralizacin del Plan de Inversiones y un cambio en su concepcin, otorgndoles facultades de aprobacin de las inversiones a los Organismos de la Administracin Central del Estado, a los Consejos de la Administracin, a las Empresas y Unidades Presupuestadas (Lin. 121).

Todo indica que Cuba sufri mucho con procesos de planificacin-decisin-administracin-produccin-distribucin centralizados, que hicieron (sumndose al bloqueo de los EEUU) que en la mesa y la casa de los cubanos hayan sido tan escasos durante tantos aos, tantos productos necesarios a un frugal buen vivir.

Quiz la experiencia de Cuba ha mostrado los peligros de la centralizacin defendida por el Che, y que la articulacin entre Plan y descentralizacin es una de las (difciles) claves de una economa capaz de, en base a su eficiencia, poner poco a poco en prctica el lema que reza de cada uno segn su capacidad y a cada uno segn su necesidad, respetando los equilibrios ecolgicos (dentro de una vivencia frugal basada en las tres normas fundamentales de la tica; Lpez Velasco 2010).

Participacin obrera en la gestin

Acorde a su visn centralizadora de la gestin econmica, el Che, so pretexto de su oposicin al estmulo material directo, no fue partidario de la participacin obrera en la administracin empresarial, ni de los sindicatos (en su crtica al Manual sovitico llega hasta augurar la desaparicin de los mismos!). Dice en la carta: se nos critica el que los trabajadores no participan en la confeccin de los planes, en la administracin de las unidades estatales, etc., lo que es cierto, pero de all se concluye que esto se debe a que no estn interesados materialmente en ellas, estn al margen de la produccin. El remedio que se busca para esto es que los obreros dirijan las fbricas y sean responsables de ellas monetariamente, que tengan sus estmulos y desestmulos de acuerdo con la gestin. Creo que aqu est el quid de la cuestin; para nosotros es un error pretender que los obreros dirijan las unidades; algn obrero tiene que dirigir la unidad, uno entre todos como representante de los dems, si se quiere, pero representante de todos en cuanto a la funcin que se le asigna, a la responsabilidad o el honor que se le confiere, no como representante de toda la unidad ante la gran unidad de Estado, en forma antagnica. En una planificacin centralizada, correcta, es muy importante la utilizacin racional de dada uno de los distintos elementos de la produccin y no puede depender de una asamblea de obreros o del criterio de un obrero, la produccin que se vaya a hacer (ACEP, p. 17).

Quiz aqu el Che asimil la empresa a una guerrilla, en la que el Comandante debe decidir en cada combate, sin asamblea de combatientes. En un plano ms filosfico se puede notar en sus palabras una invasin de la racionalidad instrumental (aquella que decide medios para fines predeterminados) en un espacio en el que la discusin-revisin permanente de los fines por parte de todos los ciudadanos es necesidad vital de la continuidad de la revolucin. Creemos que Guevara no vio los peligros de la frmula sovitica que puso en manos de la direccin unipersonal a las empresas (los chinos optaron por la direccin colegiada, y a tono de lo que ocurre hoy all parece que no les fue mucho mejor), sentando un pilar fundamental de la nomenklatura que ayud a acabar con la URSS y se apropi como propiedad privada de los medios de produccin tras la cada de aqulla. A la vista de aquella realidad, hoy el socialismo del siglo XXI reivindica como uno de sus pilares la democracia participativa y protagnica (siempre que posible, directa), tambin en la esfera de la produccin y la administracin; no en vano la consigna fundadora de la Revolucin Rusa fue todo el poder a los Soviets. (Lpez Velasco, 2010).

En su crtica al Manual el Che haba reafirmado su punto de vista, al oponerse a la prdica de aqul cuando deca que la participacin activa de las masas en la lucha por el cumplimiento y la superacin de los planes de desarrollo de la economa nacional constituye una de las condiciones ms importantes para acelerar el ritmo de construccin de la sociedad comunista , argumentando: Es una formulacin terica. No se cumple en la URSS, no se ha cumplido en Cuba y creo que en pocos lugares, si los hay, se cumplir. Mas, es casi un contrasentido; las masas tienen que tener participacin en la enunciacin del plan que es de su incumbencia, el cumplimiento debe tender a hacerse mecnico porque debe ser dominio de la tcnica (ACEP, p. 132). Luego desarrollar la idea como sigue: Lo que sucede (o debe suceder) es el cambio cualitativo siguiente: los obreros, el pueblo en general, decidirn sobre los grandes problemas del pas (tasa de crecimiento, es decir acumulacin-consumo, tipos fundamentales de produccin, obras sociales, artculos perecederos, o de largo uso), en las localidades, decidirn sobre problemas concretos (los que rebasan su mbito), pero el plan y la produccin ser obra de los especialistas y no puede cambiarse por voluntades individualizadas, aunque [lo] sean en forma colectiva. El quid est en considerar la organizacin econmica como una gran maquinaria; el pueblo tiene derecho a dictarle las normas a esa maquinaria y vigilar que las cumpla, pero no [a] introducirse en su engranaje (ACEP, p. 183).

Por mi parte anoto que si en la parte final de su pensamiento el Che ratifica su posicin anterior, en su parte inicial hay una hermosa base para defender la democracia participativa y protagnica tambin en la esfera econmica; en ese sentido hemos planteado varias veces la idea de que en el socialismo del siglo XXI en perspectiva ecomunitarista, podran celebrarse plebiscitos (muy facilitados por los actuales medios de internet, desconocidos y ni soados por el Che) en los cuales el pueblo (tras amplia discusin) sera llamado a hacer sus grandes opciones macroeconmicas, y as se abocara con la alegra de lo que se hace por eleccin, a su ejecucin.

Notamos que los Lineamientos incluyen la participacin de los trabajadores, aunque la vinculan al mejoramiento tecnolgico que aumenta la productividad (y a los cuidados ambientales), como lo hace el Lin. 139: Definir nuevas vas para estimular la creatividad de los colectivos laborales de base y fortalecer su participacin en la solucin de los problemas tecnolgicos de la produccin y los servicios y la promocin de formas productivas ambientalmente sostenibles.

Cooperativas

El Che enfocar el tema de las cooperativas a partir del nico ejemplo de los koljoses, para criticarlos por: a) su diferencia en relacin a la propiedad verdaderamente socialista que sera aquella en manos del Estado, y, b) su tendencia a pensar en su propia ganancia financiera, en detrimento del bien comn. En su carta slo de manera indirecta podemos ver la oposicin y desconfianza del Che en relacin a las cooperativas. En su crtica al Manual dice el Che: No hay una negacin convincente de que la cooperativa no engendre capitalismo. Aunque tienen tendencias colectivas, es una colectividad con contradicciones frente a la gran colectividad. Si no es un paso hacia formas ms avanzadas desarrolla una superestructura capitalista y entra en contradiccin con la sociedad" (ACEP, p. 104). E insiste, discrepando con la afirmacin de Lenin de que la cooperacin es una forma socialista de economa (y de que El rgimen de cooperadores cultos bajo la propiedad social de los medios de produccin, bajo el triunfo de la clase del proletariado sobre la burguesa, es el rgimen del socialismo): Me parece que esto es uno de los grandes errores del socialismo. Hay, en el principio una cuestin semntica... qu es una cooperativa? Si se considera como tal una agrupacin de productores, propietarios de sus medios de produccin, frente al capitalismo es un adelanto, en el socialismo un atraso, ya que coloca a estas agrupaciones frente a la sociedad propietaria de los otros medios de produccin. En la URSS la tierra es propiedad social pero no los otros medios de produccin que pertenecen al koljos; sin contar con la pequea propiedad koljosiana que suministra cantidades crecientes de alimentos bsicos y ahonda la brecha entre la sociedad y el koljosiano, si no monetariamente, s ideolgicamente (ACEP, p. 108) . Y luego remachar: Insisto: la propiedad cooperativa no es una forma socialista (ACEP, p. 119). Cuando el Manual se refiere a la relacin entre la propiedad cooperativo-koljosiana y la propiedad de todo el pueblo, el Che anota: el gran problema: cmo transformar la propiedad colectiva individualizada en propiedad social (ACEP, p. 180). Y constatando que el comercio estatal al por menor es pequeo en la URSS, dir: Todava es pequeo y a pesar de que el comercio cooperativo es grande, deja margen amplio a la especulacin de colectividades individualizadas (ACEP, p. 172)

Los Lineamientos, por su parte, incentivan fuertemente entre las modalidades no estatales de la propieda d y la produccin, a la creacin de cooperativas de primer grado y de segundo grado. Leemos: Se crearn las cooperativas de primer grado como una forma socialista de propiedad colectiva en diferentes sectores, las que constituyen una organizacin econmica con personalidad jurdica y patrimonio propio, integradas por personas que se asocian aportando bienes o trabajo, con la finalidad de producir y prestar servicios tiles a la sociedad y asumen todos sus gastos con sus ingresos.(Lin. 25); y: Se crearn cooperativas de segundo grado, cuyos socios son cooperativas de primer grado, las que tendrn personalidad jurdica y patrimonio propio y se forman con el objetivo de organizar actividades complementarias afines o que agreguen valor a los productos y servicios de sus socios (de produccin, servicios y comercializacin), o realizar compras y ventas conjuntas con vistas a lograr mayor eficiencia (Lin. 29).

Por su parte el Lin. 189 dice: Lograr que la entrega de tierras en usufructo propicie que los resultados productivos se asemejen a los actuales del sector cooperativo y campesino, donde el productor no ser un asalariado y depender de sus ingresos.

Por nuestra parte hemos defendido la forma cooperativa como importante componente del socialismo del siglo XXI (Lpez Velasco 2010), pero ahora nos damos el tiempo de la reflexin (y si fuera necesario de la revisin de conceptos) a la luz de las advertencias formuladas por el Che (que no sabemos hasta qu punto son recordadas y discutidas hoy en Cuba); no obstante, podemos recoger el importante matiz de Guevara cuando criticando a la cooperativa dice Si no es un paso hacia formas ms avanzadas con lo que deja entender que considera que esa forma organizativa puede ser s una herramienta de transicin al socialismo.

Sindicatos

Sobre los sindicatos ya dijimos que el Che en su crtica al Manual sovitico llegar hasta desear su extincin. Dice: Para que nada falte en el cuadro, aparecen los sindicatos, anacronismo sin sentido, sobre todo en su organizacin nacional, que no es sino el resultado de una especial situacin de la URSS, en un particular momento histrico, trasladado luego a los dems pases socialistas. En una sociedad donde el proletariado ha tomado el poder, ese rgano de lucha de clases debe desaparecer, transformarse. Su sostenimiento ha llevado a dos cosas: de un lado la burocratizacin del movimiento obrero; por otro, la diferencia entre obreros, pues las prestaciones sociales dependen de la riqueza de cada sindicato y estas de las diferencias salariales existentes (ACEP, p. 123-124). Y rematar diciendo que en la organizacin econmica socialista: el papel de los sindicatos debe ser nulo y la misma institucin desaparecer (ACEP, p. 184).

No recordamos haber visto en los L ineamientos ninguna mencin al papel de los sindicatos. Por nuestra parte defendemos la importancia que los sindicatos deben tener en la transicin al socialismo (y ms all?) en la defensa de la vida sana de los trabajadores y de su constante participacin protagnica en la definicin, gestin y control de las polticas productivas y socioambientales en general. En la Cuba de hoy ello es tanto ms imprescindible por cuanto (si el Che deca en su carta que en la URSS estaba vedada la explotacin) la empresa capitalista clsica ha sido amparada por los Lineamientos (el Lin 2. habla de otras formas de propiedad), y ya se ha autorizado la contratacin capitalista de mano de obra (o sea, la explotacin).

Rentabilidad Superpoblacin y desempleo

El Che daba como propio del capitalismo (ideal, diramos, por las ventajas que de hecho hoy tienen las grandes empresas, incluso para cubrir a costa del Estado eventuales prdidas) la situacin de un mercado libre donde productores rentables y no rentables, eficientes y no eficientes, compitan, y los no eficientes mueran de inanicin(ACEP 10); y criticando en su carta la adopcin de la poltica de rentabilidad mercantil en las empresas de la URSS y otros pases del campo socialista de Europa, anota que se produce un reajuste en la economa de acuerdo con la eficiencia de los distintos sectores y unidades y aquellos sectores o unidades que no son suficientemente eficientes desaparecen. Se cierran fbricas y emigran trabajadores yugoeslavos (y ahora polacos) a los pases de Europa Occidental en plena expansin econmica (ACEP, p. 12). En su crtica al Manual anotar que La rentabilidad es una nocin relativa en una economa planificada (ACEP, p. 158).

Los Lineamientos contienen una macro-orientacin en el rubro Empleo y salario, que dice: Modificar la estructura del empleo, reducir las plantillas y ampliar el trabajo en el sector no estatal; tambin se dice: Las empresas estatales o cooperativas que muestren sostenidamente en sus balances financieros prdidas, capital de trabajo insuficiente, que no puedan honrar con sus activos las obligaciones contradas o que obtengan resultados negativos en auditoras financieras, sern sometidas a un proceso de liquidacin o se podrn transformar en otras formas de gestin no estatal, cumpliendo con lo que se establezca al respecto (Lin. 17). Un autor cubano, revolucionario, estim en un milln y medio el nmero de asalariados del sector estatal que seran puestos en la calle, y juzg imposible que todos ellos pudieran transformarse en cuentapropistas, cooperativistas o pequeos empresarios (lo que significa, inminencia de desempleo, marginalizacin y criminalidad).

El Manual sovitico deca: El socialismo no admite la existencia de ingresos que no provengan del trabajo propio ; y el Che comenta: el socialismo no admite la existencia de ingresos que no provengan del trabajo socializado, condenando as a todos los trabajadores por cuenta propia (ACEP, p. 180).

La vocacin latinoamericanista e internacionalista

Creemos que los Lineamientos siguen el espritu latinoamericanista e internacionalista que siempre mostr el Che en su pensamiento y accin; as se dice: Dar prioridad a la participacin en la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra Amrica (ALBA), y trabajar con celeridad e intensamente en la coordinacin, cooperacin y complementacin econmica a corto, mediano y largo plazos, para el logro y profundizacin de los objetivos econmicos, sociales y polticos que promueve (Lin. 114); y, Continuar la participacin activa en la integracin econmica con Amrica Latina y el Caribe, como objetivo estratgico, y mantener la participacin en los esquemas regionales de integracin comercial en que Cuba logr articularse: Asociacin Latinoamericana de Integracin (ALADI), Comunidad del Caribe (CARICOM), Asociacin de Estados del Caribe (AEC), PETROCARIBE y otros; y continuar fortaleciendo la unidad entre sus miembros (Lin. 115).

Medio ambiente y energas limpias

Nada dice el fragmento de la carta del Che acerca de los cuidados medioambientales y el uso de energas limpias (en 1965 el tema recin empezaba a despuntar con fuerza en Occidente y no haba llegado a los pases del socialismo real, aunque en Cuba participamos a mediados de los aos 70 de campaas de colecta de vidrios tirados en terrenos baldos, para proceder a su reutilizacin o reciclaje). Los Lineamientos, por el contrario, recogen en varios pasajes esas cuestiones y hacen lugar a la importancia de la educacin ambiental; por ejemplo, el 133 dice: Sostener y desarrollar investigaciones integrales para proteger, conservar y rehabilitar el medio ambiente y adecuar la poltica ambiental a las nuevas proyecciones del entorno econmico y social. Priorizar estudios encaminados al enfrentamiento al cambio climtico y, en general, a la sostenibilidad del desarrollo del pas. Enfatizar la conservacin y uso racional de recursos naturales como los suelos, el agua, las playas, la atmsfera, los bosques y la biodiversidad, as como el fomento de la educacin ambiental ; y el 247 reza: Potenciar el aprovechamiento de las distintas fuentes renovables de energa, fundamentalmente la utilizacin del biogs, la energa elica, hidrulica, biomasa, solar y otras; priorizando aquellas que tengan el mayor efecto econmico.

Una breve observacin final y el anlisis de Camila Pieiro acerca del debate cubano actual

Haciendo una especie de balance general del uso de las categoras en el Manual, y de la situacin imperante en la URSS, dijo el Che: Objetivamente, los intereses de las empresas se contraponen a los de la sociedad y crean contradicciones que slo se han podido salvar dando mayor vigencia a las categoras capitalistas dentro de la organizacin econmica. La impresin que da el libro es que cada palabra es tomada aislada, se le da un nombre de significado nebuloso y se trabaja luego con apoyo de la prctica, dejando que esta explique a las palabras. As se mezclan categoras y leyes sin ton ni son y se salva los obstculos anunciando que en el socialismo el modo de abordar los problemas es diferente al del capitalismo (ACEP, p. 160). En una de las veces en la que se opone a la recomendacin del Manual (que se apoya en una decisin del PCUS de 1953) de reforzar los estmulos materiales de los koljoses y los koljosianos en el desarrollo de la produccin agrcola , el Che anota: Diez aos despus, miremos el resultado: la URSS comprando trigo y con un dficit como nunca en su historia, y agrega que esos resultados negativos fueron unas de las causas de la cada de Jruschov (ACEP, p. 166-167). Habra que saber qu balance-explicacin se hace-da hoy en Cuba acerca de las reiteradas penurias sufridas en el suministros de bienes y servicios al pueblo, y no slo en el rengln agrcola (pero especialmente en ste, responsable por buena parte de los alimentos).

En otro orden de cosas, n otamos que los Lineamientos no fijan plazos/metas cronolgicas para objetivos mayores (por ejemplo, estipulando que hasta tal ao se acabarn en las grandes ciudades los problemas con la falta o irregularidad de los medios pblicos de transporte, etc.); adems de parecernos una carencia en materia de planificacin-gestin-control tctico-estratgicos, creemos que ello puede conspirar contra un mayor entusiasmo de una buena parte de la poblacin en la ejecucin-mejoramiento de esas directrices, a la vista de un cierto desnimo que puede brotar de las privaciones sufridas a lo largo de tantas dcadas, y que no fueron subsanadas hasta hoy tras diversos cambios y rectificaciones de orientacin.

Por su parte, Camila Pieiro (2012) distingue en el debate que gest y acompaa la aplicacin de los actuales Lineamientos en Cuba, tres tendencias que se distinguen por su manera de ver el presente y el futuro del socialismo en la isla: la estatista, la economicista y la autogestionaria. Dice que los estatistas consideran que no es necesario hacer cambios profundos: con mayor control y exigencia por los directivos y el Partido, junto con cierta descentralizacin y consulta con las masas, las instituciones actuales pueden funcionar adecuadamente; sobre todo si el Estado se descarga de la gestin de pequeas y medianas empresas y los gobiernos locales tienen sus propios recursos para resolver problemas en sus territorios; pues En su opinin, si los salarios estatales pudieran satisfacer las necesidades bsicas, la mayora de los problemas estaran resueltos. Repiten el llamado del presidente Ral Castro de cambiar los mtodos de trabajo, pero no incluyen en ello permitir a las instituciones ser ms autnomas y democrticas, y ni siquiera establecer niveles mnimos de transparencia que posibiliten hacer pblico el presupuesto de los gobiernos locales y las empresas estatales; y contina Pieiro: Segn los estatistas, los principales problemas de la sociedad cubana son la indisciplina y la falta de exigencia por los administradores, funcionarios de ministerios y miembros del Partido. Ello ha resultado en bajos niveles de productividad y calidad, descontrol y desorganizacin, lo que ha permitido que el desvo de recursos del Estado se haya hecho natural y que se haya expandido la corrupcin. Y aclara Pieiro: Sera un error suponer que la mayora de los funcionarios del aparato estatal se identifica con la posicin estatista Sin embargo, el estatismo tiene una buena representacin en los administradores y funcionarios estatales de nivel medio que temen perder sus puestos de trabajo y por tanto su vida profesional (estatus, reconocimiento social) y/o su capacidad de beneficiarse del Estado a travs de la corrupcin. Esta posicin es adems respaldada por muchos cubanos que, cansados de burcratas incompetentes, quieren que regrese el orden. Tambin por aquellos preocupados por el descontrol social de las ltimas dcadas que se manifiesta en comportamientos antisociales dainos econmica y culturalmente. Algunos cubanos rechazan cambios ms sustanciales por temor a perder los logros sociales de la Revolucin. Adems, hay unos cuantos intelectuales educados en el marxismo de tipo sovitico que se oponen a cualquier tipo de descentralizacin y a la apertura a organizaciones que no estn directa y estrechamente controladas por el Estado, tanto privadas como colectivas. Aunque se podra pensar que los oficiales de las Fuerzas Armadas estn ms cerca del estatismo, algunos en especial, gerentes de empresas militares consideran la posicin economicista como ms pragmtica, mientras que otros entienden las ventajas de la participacin y los riesgos de promover lo privado y el mercado para la cohesin social. Por su parte para los economicistas el objetivo principal del socialismo debe ser el desarrollo de las fuerzas productivas, entendidas como la capacidad tecnolgica para crear ms riqueza material, es decir, crecimiento econmico. El socialismo es entendido como redistribucin de la riqueza; por lo tanto, los representantes de la corriente economicista sostienen que la construccin de este no es posible hasta que las fuerzas de produccin se hayan desarrollado lo suficiente: si no hay riqueza no hay nada que distribuir. De ah que los actuales cambios en Cuba deban buscar, sobre todo, un mejor desempeo de la economa cubana con el fin de poner al pas en una senda de desarrollo capaz de satisfacer las necesidades materiales crecientes de la poblacin. Adems, argumentan que, con una redistribucin efectiva de la riqueza, todas las instituciones y modelos de gestin eficientes y productivos son tiles para la construccin del socialismo: no importa el color del gato mientras que cace ratones. Y contina: Segn los economistas, la privatizacin y mercantilizacin son esenciales e imprescindibles para el desarrollo econmico de cualquier sociedad, socialista o no; mientras que para los estatistas las empresas privadas y las relaciones de mercado son males riesgosos pero necesarios, que pueden ser domesticados por el Estado, y para los autogestionarios estos pueden ser superados gradualmente con la expansin de organizaciones alternativas que fusionen objetivos econmicos y sociales. Los economicistas identifican las principales causas del bajo rendimiento de la economa cubana en la centralizacin, el monopolio estatal del comercio y la produccin de bienes y servicios, las restricciones blandas de presupuesto y la ausencia de incentivos materiales resultantes de la iniciativa privada y las relaciones de mercado. Y explica: Aunque no siempre es reconocido pblicamente, consideran que el modelo de gestin privada capitalista (empresa autnoma, autoritaria, guiada por intereses privados) es la forma ms efectiva de dirigir una empresa, y que los mercados son la ms eficaz de coordinar las actividades econmicas. Asimismo, subrayan la importancia de la eficiencia y argumentan, con razn, que la ineficiencia del sector empresarial estatal, al hacer insostenible las conquistas sociales alcanzadas por la Revolucin, afecta a todos los cubanos. Segn esta postura, para que los agentes econmicos se comporten de manera ptima es decir, para que los gerentes tomen las decisiones correctas y los trabajadores aumenten la productividad son ineludibles, y en gran medida suficientes, los incentivos materiales y la disciplina del mercado. Los productores y los consumidores deben sufrir las consecuencias de sus acciones en la forma de mayores/menores ingresos, incluso si no tienen control sobre sus propias opciones. Los economicistas estn en contra de las relaciones paternalistas entre los cubanos y las instituciones del Estado, que han provocado que muchos esperen que sus problemas se los resuelvan otros. Pero los representantes de esta tendencia parecen olvidar que el papel del Estado aun en una sociedad capitalista es proteger a sus ciudadanos; no satisfacer directamente sus necesidades, sino asegurar que cuenten con las condiciones y capacidades para hacerlo, si fuera posible, por s mismos. Esta posicin resta importancia a las preocupaciones de que la privatizacin y mercantilizacin resultarn en aumentos en la desigualdad, la marginacin de grupos sociales, la explotacin de los trabajadores asalariados, y el deterioro del medio ambiente. Tales inquietudes sociales, se nos dice, deben dejarse para ms adelante, y no interferir en el avance de los cambios. Las consecuencias colaterales de las reformas son naturales, y se pueden tomar algunas medidas para reducirlas, arguyen los economicistas. Adems, hacen un llamado a aceptar el hecho de que habr ganadores y perdedores en funcin de sus capacidades de lidiar con las nuevas reglas del mercado. La justicia social parece ser una expresin incmoda. Para los economicistas, los objetivos sociales son demasiado abstractos, y ser suficiente con un sistema de impuestos que controle la brecha de ingresos junto con legislaciones que proteja a los clientes, los trabajadores asalariados y el medio ambiente. Buscando la manera de lograr un crecimiento econmico acelerado, defienden la necesidad de insertar a Cuba en el mercado internacional y atraer la inversin extranjera. Y remata Pieiro: Al igual que con los estatistas, sera un error identificar como suscriptores de esta posicin a todos los acadmicos o profesionales graduados de Economa o que ejercen ocupaciones afines. Hay economistas que no subvaloran las metas sociales porque reconocen la necesidad de mirar integralmente todo el sistema social y ver las actividades econmicas como interdependientes y, por tanto, responsables de sus efectos sobre l. Por otra parte, el economicismo tiene un terreno frtil en los tecncratas estatales y burcratas a cargo de disear nuevas polticas, pues es ms fcil para ellos asumir que los agentes privados se van a auto-regular a travs del funcionamiento de las leyes del mercado, y, por lo tanto, pueden pasar por alto las preocupaciones sociales. Los economicistas ms fervientes seguramente son aquellos administradores de las empresas estatales que esperan que se les transfiera su gestin saben que la propiedad legal, al menos inicialmente, seguir en manos del Estado para finalmente poder administrarlas segn sus intereses, as como evitar todos los obstculos y el sin sentido que el sistema de planificacin actual significa para ellos. Ms autonoma y menos control, menos seguridad laboral y solo participacin formal de los trabajadores, les parece una situacin casi perfecta. Sin embargo, el economicismo no solo est presente entre los economistas, tecncratas y directivos estatales. Muchos cubanos, expuestos a la idea de que los objetivos sociales son irreconciliables con la eficiencia y la sostenibilidad econmica, as como a que el crecimiento econmico de China y Viet Nam se basa en su amplia privatizacin y mercantilizacin, ven las propuestas economicistas como las nicas soluciones posibles a las deficiencias actuales de la economa cubana. Por ltimo Los autogestionarios argumentan que no puede haber socialismo verdadero, sin solidaridad, sin igualdad no igualitarismo, sin participacin sustantiva de las personas en la toma de decisiones en todos los mbitos de organizacin social poltica, econmica, cultural, etc. Para ellos, la esencia del socialismo es la autogestin o autogobierno por las personas en sus lugares de trabajo y sus comunidades y hasta el nivel nacional; y eventualmente hasta abarcar toda la familia humana. Es decir, socialismo es control social, de la sociedad, sobre el Estado, la economa, el sistema poltico y todas las instituciones sociales. Inspirados en las conceptualizaciones del socialismo del siglo XXI, y reafirmando los ideales humanistas, emancipadores e igualitarios que han marcado la revolucin cubana desde sus inicios, los autogestionarios sostienen que el objetivo del socialismo debe ser el desarrollo humano integral de todas las personas. Esta suprema felicidad, autorrealizacin, libertad plena puede lograrse, bsicamente, permitindole a cada persona desarrollar todas sus capacidades mediante la participacin activa en las actividades sociales cotidianas, sobre todo en la toma de decisiones que les afectan. Y contina Pieiro: Para ellos, el objetivo del socialismo cubano no debe ser cubrir las necesidades materiales crecientes de sus ciudadanos, sino tambin establecer las condiciones que les permitan desarrollar plenamente sus capacidades como seres humanos y as satisfacer sus necesidades materiales y espirituales; y asumen que las primeras van a cambiar cuando la vida cotidiana sea ms liberadora. Aunque las relaciones de trabajo asalariado y de mercado son tambin formas de opresin, la mayora de los autogestionarios concuerda en que no deben ser prohibidas, y que la sociedad puede avanzar hacia su gradual superacin o eliminacin no absoluta haciendo que las empresas gestionadas democrticamente y las relaciones horizontales socializadas (o mercados socializados sean ms efectivas y atractivas. Y aclara: La posicin autogestionaria subraya la necesidad no solo de redistribuir la riqueza, sino sobre todo de cambiar cmo ella se produce, de que las instituciones estn organizadas de modo que permitan el ejercicio de verdaderas relaciones socialistas. Esto desarrollara la productividad y creatividad de las personas, y la riqueza se generara desde el comienzo de manera ms equitativa y justa. Para los autogestionarios, democratizar o socializar es establecer las relaciones sociales de trabajo [libre] asociado y asociacin en general, es decir, la propiedad social que Marx identific como la base sobre la que descansa una sociedad que se propone trascender el orden capitalista. Adems, sealan que dichas relaciones, y no solo salarios ms altos o mayor autonoma para los gerentes, son una fuente importante de incentivos para la productividad y la eficiencia, y que al mismo tiempo promueven el desarrollo de los hombres y mujeres nuevos sin los que la construccin socialista es impensable. Los autogestionarios enfatizan la necesidad de promover una conciencia socialista, solidaria y el compromiso revolucionario con los histricamente marginalizados, y agregan que ello solo se puede lograr como resultado de la prctica cotidiana bajo relaciones de asociacin y cooperacin. Y remata diciendo: Es difcil definir qu sectores de la sociedad cubana se identifican con esta tendencia. De hecho, ante los constantes mensajes en defensa de la privatizacin y la mercantilizacin a travs de diversos medios nacionales y extranjeros, no es sorprendente que muchos cubanos vean la propuesta autogestionaria como utpica. En Cuba ha habido pocas experiencias de empresas y gobiernos locales gestionados democrticamente, antes y despus de 1959. Adems, la idea de la participacin democrtica puede haber perdido su significado entre los cubanos porque las autoridades han repetido que el sistema poltico cubano y las empresas estatales son lo ms participativos posible, y tambin porque la autonoma de gestin e incluso de operacin de las cooperativas agropecuarias han estado seriamente limitadas. De ah que es comprensible que los defensores ms convencidos de esta postura sean intelectuales y profesionales que han ledo acerca de la forma alternativa de pensar y construir el socialismo, o que han estado expuestos a los discursos sobre el socialismo del siglo XXI. Sin embargo, la preferencia por la gestin democrtica de organizaciones sociales es intuitiva (resulta de la intuicin o instinto humano) para todos los cubanos que perciben que la mejor manera de resolver algunos de sus problemas ms apremiantes es mediante el trabajo colectivo, o cooperando con aquellos que sufren las consecuencias del autoritarismo en sus empleos y sus comunidades, o los que comienzan a sufrir las consecuencias negativas de la privatizacin y mercantilizacin incremento de precios, evasin de impuestos, relacin de subordinacin de los trabajadores contratados, etc. Adems, los trabajadores estatales, ante la vinculacin de los salarios al desempeo de sus empresas, estn cada vez ms interesados en tener control sobre ellas, e incluso han planteado poder elegir a sus directivos. Algunos incluso estn llamando a crear cooperativas en las empresas estatales no estratgicas. En determinadas localidades (Crdenas, en Matanzas, y Santos Surez, en La Habana), los ciudadanos han intentado resolver de forma autnoma ciertos problemas de la comunidad. Ahora, aproximndose a los Lineamientos, dice Pieiro: De la visin autogestionaria hay muy poco en los Lineamientos... y los cambios actuales. Estos no reflejan ni los objetivos satisfaccin de las necesidades materiales y espirituales de las personas, es decir, las relativas al desarrollo humano, ni los medios democracia participativa, control democrtico de la sociedad, en particular, de la poltica y la economa propuestos por los autogestionarios. Aunque el presidente Ral Castro y otros altos funcionarios del Estado han mencionado varias veces la importancia de la participacin, el documento partidista solo lo hace tres veces, y realmente en el sentido de consulta o implementacin de decisiones tomadas por otros. El nico acercamiento a la posicin autogestionaria est en el reconocimiento de las cooperativas como una forma socialista de empresa, aunque no se declara una intencin de darles prioridad sobre las empresas privadas. La decisin de otorgar una mayor autonoma a las empresas estatales y gobiernos municipales es un paso positivo, pero an no se reconoce el imperativo de democratizarlos. Tal ausencia refleja el hecho de que los autogestionarios estn en minora al menos en los actuales espacios de poder, lo cual en gran medida es resultado de la cultura verticalista, autoritaria y patriarcal que ha caracterizado la sociedad cubana antes y despus del triunfo revolucionario. Y remata: Sin embargo, el imaginario de justicia social y emancipacin sigue presente en la identidad de muchos cubanos. Aunque los nietos de la generacin histrica estn menos familiarizados con los ideales socialistas y revolucionarios, un gran nmero tambin valora la dignidad y la justicia, e incluso rechaza posiciones de subordinacin. La cultura de la solidaridad cultivada por la Revolucin an perdura, por lo que las diferencias sociales resultan incmodas e injustas para muchos. Algunas personas han advertido que sin participacin y control social de empresas y sin gobiernos locales autnomos, Cuba est allanando el camino hacia el capitalismo. Recientemente han surgido ciertas seales sobre la creciente presencia de la posicin autogestionaria, en artculos que defienden la necesidad de los trabajadores de participar realmente en las decisiones de gestin para poder asumir el papel de verdaderos dueos.

Si estuviera en Cuba, entre las tendencias analizadas por Camila Pieiro (hija del gran Comandante Pieiro, a quien tuvimos el honor de conocer durante nuestra estada en Cuba en los aos 70), me ubicara, en ptica ecomunitarista, mucho en la tendencia autogestionaria, y algo en la estatista, mas nunca en la economicista; claro que con todas las precisiones y distinciones que habra que hacer (en especial, de acuerdo o en desacuerdos argumentados con las ideas del Che que aqu hemos resumido).

Quedamos a la espera de las crticas y observaciones (en especial de parte de l@s compaer@s cuban@s) que nos ayuden a madurar estas ide as, y que contribuyan a pavimentar el difcil camino que lleva hacia el socialismo (en perspectiva ecomunitarista).

Bibliografa

GUEVARA, Ernesto. Sobre el sistema presupuestario de financiamiento , publicado

originalmente en 1964, in Obras 1957-1967, vol. II, p. 251-285, La Habana: Casa de

las Amricas, 1970.

GUEVARA, Ernesto. Apuntes crticos a la Economa Poltica. La Habana: Editorial de

Ciencias Sociales/Centro de Estudios Che Guevara/Ocean Press, 2006.

LPEZ VELASCO, Sirio. El socialismo del siglo XXI en perspectiva ecomunitarista.

San Luis Potos , Mxico: UASLP, 2010.

PIEIRO, Camila. Visiones sobre el socialismo que guan los cambios actuales en Cuba, in Noticias Uruguayas, recibido por e-mail. el 1/1/2013. TABLADA, Carlos. El pensamiento econmico de Ernesto Che Guevara, La Habana:

Casa de las Amricas, 1987.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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