Portada :: EE.UU.
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-01-2013

Armados y peligrosos

Txente Rekondo
Rebelin


Una nueva matanza de civiles en Estados Unidos ha sobrecogido a buena parte del mundo. En esta ocasin, el hecho de que la mayor parte de las vctimas mortales fueran nios y nias ha provocado que el eco meditico haya sido tan importante. Y nuevamente hemos asistido a un conocido guin que se repite cada vez que suceden este tipo de acontecimientos en EEUU: declaraciones de psame, tibias promesas de cambiar la legislacin sobre el control de armas, coberturas mediticas que en ocasiones se asemejan a un mero showy a esperar a que la tragedia vuelva a repetirse en el futuro.

Durante el 2012, ms de setenta personas han muerto en al menos 10 ataques de personas armadas contra civiles, y otras tantas han resultado heridas, en Estados Unidos. Y durante esos meses hemos asistido tambin a una relajacin manifiesta de las leyes que regulan la posesin de armas, y todo ello en una ao electoral, donde los candidatos a la presidencia del pas, Obama y Romney, han pasado de puntillas sobre el problema, ms interesados como estaban en lograra apoyos, polticos y econmicos.

En este sentido, la reaccin del presidente Obama, que en los prximos das iniciar oficialmente su segundo mandato, tampoco debera extraar. Al igual que el pasado verano, tras la matanza en el cine Aurore (12 muertos y 60 heridos), ha salido ante los medios de comunicacin para escenificar una situacin que bien podra tratarse de una interpretacin cinematogrfica al mejor estilo de Hollywood (no hay que olvidar la capacidad comunicativa e interpretativa del presidente norteamericano).

Mientras soltaba alguna lgrima ante las cmaras, lgrimas de cocodrilo para algunos analistas que recuerdan las decenas de nios y nias que han perecido este mismo ao en todo el mundo bajo las bombas de los aviones no tripulados estadounidenses (y que no han merecido ningn recuerdo por parte de Obama), repeta las mismas palabras que hace meses, pero igual que entonces, no har nada. Es ms, algunos recuerdan que en estos aos de su primer mandato, Obama en lugar de proponer medidas para controlar la compra de armas, en 2009 ha aprobado una ley para ampliar los permisos de portar armas en los Parques Nacionales del pas.

La disposicin del presidente para asegurar que aquellos que no tengan autorizacin para llevar armas no tengan acceso a ellas, al tiempo que garantiza el derecho a portar las mismas que vienen recogido en la famosa Segunda Enmienda de la Constitucin, nos muestra que las cosas no tiene visos de cambiar a corto plazo.

El engranaje legislativo es sin duda una baza que juegan y mantienen a su favor los poderosos lobbies de las armas. En 1993 la llamada ley Brady obligaba a comprobar los antecedentes penales y psiquitricos de los compradores de armas, tambin se cre un archivo federal con los expedientes citados. Sin embargo la realidad institucional de EEUU permite esquivar fcilmente estas medidas.

As, se tiene constancia que son millones los expedientes que no se mandan al FBI, y tan slo trece estados suelen hacer consultas al mismo. Pero es que adems, la citada ley no es de aplicacin cuando la compra-venta de armas se realiza entre particulares (ms de cuarenta por ciento). Y por otro lado, la prioridad de las leyes de los estados sobre la legislacin federal puede hacer que cualquier intento desde Washington para regular el acceso alas armas quede en papel mojado.

Finalmente, el papel de los dos principales partidos polticos, contrarios declarados al control, los republicanos, y los demcratas, interesados en no enojar a los lobbies de las armas, predice que con el paso de las semanas las declaraciones de buenas intenciones quedarn aparcadas hasta que tengan que desempolvarse ante la prxima matanza.

La ley Stand your ground (SYG) (defiende tu posicin/espacio) que se promulg en Florida en 2005 es otro soporte al que se aferran los defensores de las armas. Desde entonces, y con la ayuda de la Asociacin nacional del Rifle (NRA) y sus aliados, ms de veinticuatro estados del pas han ido adoptando leyes similares.

Ese argumento legal institucionaliza el uso justificable de la fuerza, conformndose una especie de ley de autodefensa que a travs de tres conceptos jurdicos volvieron razonable la ley de defensa propia, convirtindola en una especie de receta para tomarse la justicia por su propia mano. De esta manera se articula una ley que sostiene el derecho a defender su posicin y defenderse con la fuerza.

Segn la SYG, las personas que crean que estn en peligro en espacios pblico no estn obligadas a alejarse ante la amenaza percibida antes de utilizar la fuerza para defenderse. Adems, si actan en defensa propia en sus casas, vehculos u otras reas designadas se supone que se crea razonablemente que estaban en peligro inminente, y la carga de probar lo contrario recae sobre la acusacin. Adems, las personas que utilizan la fuerza justificable para defenderse estn protegidas no slo contra el enjuiciamiento penal, sino tambin de la responsabilidad civil.

Un reciente estudio apuntaba una serie de datos muy interesantes en torno a las matanzas. Uno de los aspectos reseados apunta a la distorsin informativa que se produce tras las mismas, convirtindolo en un mero espectculo, donde la falta de rigurosidad informativa es manifiesta, y constatando adems que la citada saturacin meditica tiende a que el caso se repita en los prximos das, aunque generalmente a menor escala. Tambin se apunta en el citado informe que las expresiones de dolor y la presencia de las cmaras, muchas veces dificultan en el futuro la recuperacin de los afectados, sometidos a una presin extra por la presencia de los focos.

El origen de los agresores, apuntan los autores del informe, suele sorprender a muchos defensores de las armas. El hecho de que la mayor parte de las matanzas estn protagonizadas por norteamericanos blancos (uno de los nuestros) y predominantemente en comunidades blancas que hasta vspera eran consideradas seguras y agradables suele generar mayor controversia.

Finalmente, los citados expertos constatan que todos los actores suelen tender de una manera u otra a utilizar los citados acontecimientos para beneficio de sus propias agendas (polticos, lobbies y empresas), y ello facilita la conclusin final, a pesar de todo lo que se dice tras los hechos, nada cambia.

La tradicin, el individualismo y la conjuncin de diversos intereses polticos y econmicos, permiten que a da de hoy el descontrol sobre la posesin de armas en EEUU siga presente. Una de las consecuencias de esta situacin la estamos viendo cada vez que tiene lugar una matanza, sin embargo hay otro tipo de derivaciones que no se quieren ver y que en el futuro pueden tener consecuencias muy graves para la sociedad norteamericana, como el fenmeno de los movimientos ultraconservadores, defensores de la supremaca blanca y las milicias, protagonistas de algunos de los hechos ms violentos de la historia reciente de aquel pas.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter