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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-01-2013

Chvez de los indispensables (o el nosotros de un pueblo)

Juan Carlos Monedero
lamarea.com


Nosotros somos los pobres, nosotros somos con Chvez. Lo canta Gino, con textos sacados de conversaciones populares. En el video de la cancin, esos chavistas pobres (que no pobres chavistas) empiezan, muy a la venezolana, rindose de s mismos, burlndose de su mal comportamiento ciudadano, mamando gallo, que es la expresin criolla del castellano tomar el pelo. Bromeando, como tantas veces ha hecho Chvez en sus intervenciones. Luego, la prensa mercenaria sacaba de contexto ese momento para intentar descalificar al Presidente. Un loco, un dictador, un autoritario. Pero nunca han podido evitarlo, en comunicacin directa con su pueblo. Somos pa los poderosos/chusma,turba, lumpen, monos/malandros, zarrapastrosos/borrachos, vagos y flojos/los sarnosos, las cachifas/los macacos, el perraje/ nosotros somos chavistas/nosotros somos la calle. Uno de los protagonistas de esta cancin plural resume por qu Chvez: Porque Chvez es el hombre. No hace falta ms. Se entiende?

Anda ahora la oposicin intentando leer entre las lneas de la Constitucin para invalidar la decisin mxima ritual de cualquier democracia liberal: las elecciones, en este caso, por aadidura, unas elecciones que votaron a Chvez como Presidente con ms del 80% de participacin y en donde el lder bolivariano sac 11 puntos al representante de la derecha. No es extrao que la oposicin siga con sus caminos torticeros. Ahora, queriendo aprovechar la enfermedad de Chvez. Tanta es su impotencia. Ni siquiera en Estados Unidos se ven comportamientos tan rastreros (puede verse ahora mismo con la enfermedad de Hillary Clinton). La derecha venezolana es arrogante de piel y clase, y eso embrutece. Por eso siguen sin entender casi nada.

En agosto de 2004, estaba en el aeropuerto de Maiqueta viendo intranquilo chocar bien tranquilas las olas contra la costa. Andaba esperando, con los dems observadores internacionales, volar a Barcelona, en el oriente de Venezuela, para hacer seguimiento de las votaciones en el referndum revocatorio presentado por la oposicin para intentar sacar de su magistratura al Presidente Chvez. Desde el ao 2001, el gobierno haba invitado a la oposicin a utilizar ese mecanismo constitucional (corrector de la democracia representativa, basado en la Comuna de Pars de 1871 y sobre el que insisti Chvez para que se incluyera en la Constitucin de 1999). Era el espacio ideal para que los opositores expresaran su ira ante el Presidente, pudiendo dejar as el resto de actividades ajenas a la Constitucin en las que estaban enredados.

Si en verdad eran tantos los que pensaban que la gestin era un desastre qu mejor que votar y echar al responsable del desastre? Pero la oposicin no hizo caso. Slo despus de fracasar todos y cada uno de sus intentos tradicionales de desestabilizacin -manifestaciones, paros patronales, sabotajes, movilizaciones armadas imitando a la Contra antisandinista, cortes de carreteras, iniciativas judiciales, intentos mdicos de inhabilitacin, presiones internacionales y, por fin, un golpe de Estado- vinieron a razones y presentaron el revocatorio.

Esperando en el aeropuerto frente a la costa caribe -en una espera desesperante propia del desastre burocrtico arrastrado desde la colonia-, vimos cmo, en ese tiempo, llegaron tres avionetas particulares desde Miami. Nos informaron tambin que no haba un solo pasaje Caracas-Miami. Toda la comunidad venezolana vena a depositar su voto. Conversando con los pasajeros -hay que reconocerlo, muy bien bronceados-, nos contaron que haban venido a votar contra Chvez. Es nuestro deber como patriotas, dijo una de las seoras mientras se retocaba en su esfrico espejo la curva perfecta de sus cejas.

Adems, estaban plenamente convencidos de que iban a arrasar en la eleccin: No conozco absolutamente a nadie que vaya a votar por Chvez. Ni siquiera la mujer que limpia en casa de mi madre ni siquiera su conductor que vive en un barrio pobre pobre van a votar por ese gorila, afirm un rubio musculado mientras una rubia plastificada mova la cabeza, arrobada, con el mismo convencimiento.

Por fin y con con considerable retraso, salimos rumbo a Barcelona (algunos de los Presidentes de Tribunales Electorales latinoamericanos que estaban de observadores no salan de su asombro ante la mala organizacin. Una tormenta estaba impidiendo que llegara el avin para recogernos. Pero nadie saba nada. Macondo se hizo presente en un momento pico. Cuando la intranquilidad arreciaba y nadie saba nada, todos mirbamos al responsable del operativo. De pronto, el enlace con el mundo exterior nos mir con resignacin y afirm lacnico: se me ha agotado la batera del telfono). Esa es tambin Venezuela.

Problemas con el censo electoral

Cuando alcanzamos destino, vimos que nos toc un centro electoral en una zona rural. All fuimos en unas camionetas bien calurosas, bien tranqueantes y bien amenazantes de desfallecimiento. Al llegar, y como guinda, nos encontramos un tumulto. Haba mucha gente que quera votar y no apareca en el censo. Todos eran humildes, todos mostraban un profundo enfado, todos queran votar por Chvez. Un error los haba censado en un centro de votacin que no les corresponda. El suyo estaba a unas decenas de kilmetros y no haba forma de trasladarlos hasta all, ni siquiera en las camionetas que nos haban llevado hasta ese lugar. Los observadores, adems, slo deban observar, no ayudar a que la gente votara.

Una seora descalza, con todas las edades escritas en cada surco de su cara hermosa, se me acerc: Seor, aydeme. Vengo andando desde mi casa y no me dejan votar. Mir sus pies, que tambin tenan todas las edades. Dnde est su casa, seora?, le pregunt. Seal a lo lejos y dijo: A veinte kilmetros de aqu. Quiero votar a mi Presidente, yo quiero votar a mi Presidente, y me enseo encerrada en su mano de uas de tierra, arrugada y con la tinta fugitiva sobre el papel por el sudor, la comunicacin del censo donde deca que tena que votar en ese centro. Quiero votar por mi Presidente, seor. Ah entend tres cosas: que renunciaba a ser observador y me iba a encerrar con esos electores hasta que les solucionaran su problema; que haba ms gente que estaba yendo a votar caminando que gente que iba a votar en avioneta particular; y que Chvez se haba hecho uno con su pueblo y por eso iba a ganar esa y todas las dems elecciones que vinieran.

Un misterioso satlite sovitico

Chvez gan seis a cuatro el referndum revocatario. La oposicin andaba consternada. Pude escuchar an otra vez cmo gente de la oposicin deca que haba sido un fraude porque no conocan a nadie que hubiera votado por Chvez. Al da siguiente de las elecciones, montndome en un taxi (pirata, para ms seas) en Parque Central camino de una radio comunitaria, el taxista se rea mientras me acomodaba entre ms hierros que asiento. Sin perder la sonrisa, el conductor me comparti la historia que le haca ensear sus dentadura indisciplinada: A qu no sabe qu me ha contado el seor ese que se ha bajado del taxi? Que vena de una reunin precisamente con el ingeniero contratado por el gobierno para cambiar los resultados electorales. Me contaba que haban quedado con l para otras cosas porque tambin es ingeniero y tienen negocios juntos. Despus, ya en confianza, les haba contado cmo lo haban hecho. El truco estaba en el satlite sovitico que trasladaba los datos desde cada centro de votacin al Consejo Nacional Electoral. Ah, me ha dicho todo serio, es donde van a cambiar el resultado.

Me sonre aunque me estaba clavando un muelle y le pregunt: Un satlite sovitico? Si ya no hay Unin Sovitica. Pues para que usted vea -me dijo. Y entonces?, pregunt curioso. Pues yo le he dicho: mire, nosotros los taxistas de Caracas somos bien chismosos. A nosotros nos encanta echar cuentos a los clientes para entretenerlos. Y a m me encantara que me echase usted algn cuento para que yo lo repita estos das, adems ahora que hay tanta gente de fuera y les gusta que les contemos cosas secretas. Pero no tendr usted una historia un poco menos pendeja? Es que si cuento sta se van a rer de m y me da as como pena contarla.

Entonces empez a rerse de nuevo el taxista. Y va el tipo y me dice: pare que me bajo aqu. Y le he dicho: bjese que ni le cobro. Diga que le invitamos los chavistas. O el satlite, diga que le invita al viaje el satlite. Y seguimos rindonos. Luego entend que, en ese momento, haba una alta proporcionalidad entre el tipo de auto en el que te montabas y el apoyo a Chvez o a la oposicin. Todo segua indicando que Chvez haba conectado con los ms, y los ms eran los sectores populares. Soy lo que dejaron. Soy toda la sobra de lo que se robaron, canta Calle 13. Soy Amrica Latina. Un pueblo sin piernas pero que camina.

Sol y sombra del chavismo

Luego vendran ms aos de gobierno, clases medias incorporndose al chavismo, misiones sociales avanzando, errores de clculo y de gestin, el peso de los lastres del pasado pesando, como dijo Marx,como una pesadilla sobre el cerebro de los vivos (corrupcin, ineficiencia, clientelismo, rentismo, un Estado dbil), tres comidas al da para todo el mundo, acceso a la salud de los que nunca tuvieron acceso a la salud (junto a los lastres del pasado cebndose en no pocas ocasiones en los hospitales pblicos), una comunin cada vez ms fuerte entre Chvez y su pueblo, ms elecciones, ms victorias para el bolivarianismo, nuevos polticos con un discurso y una prctica transformadora (y algunos nuevos polticos sinvergenzas a la vieja usanza), una oposicin siempre torpe y obediente a los Estados Unidos, con demasiada frecuencia envilecida y sin una idea alternativa de patria y de pas, el fin del analfabetismo, viejos por fin con pensiones, militares codo a codo con el pueblo (y tambin algunos militares sinvergenzas), trabajadores recibiendo las deudas que el Estado tena con ellos, nuevas lneas de metro, puentes, telefricos llegando a donde slo llega el pueblo ms humilde, paramilitares colndose por la frontera y una gran ineficiencia para solventar los problemas de violencia (que afectan, sobre todo, a los pobres), nuevos sindicatos y nuevos sindicalistas alejados de la corrupcin de la IV Repblica (y tambin, como no parece que pudiera ser de otra manera, algunos sindicalistas sinvergenzas), enormes esfuerzos econmicos y los consiguientes problemas con la inflacin (pero que estn cuatro veces por debajo de la de muchos ejercicios de la IV Repblica), la promesa del socialismo, un discurso latinoamericano que ha ido cuajando por todo el continente, nuevas formas de integracin regional, libros gratuitos, universidades gratuitas, viviendas gratuitas y, en definitiva, las bases, poco a poco, de una nueva manera de pensar, claramente en lucha contra la tradicin rentista de un pas petrolero cuya cultura poltica viene de lugares bien alejados del socialismo y hace todo tan difcil.

El cemento contra todas esas contradicciones se llama Chvez. Chvez hecho pueblo. Con toda la exageracin de esta expresin. Porque Chvez es mucho ms que Chvez. Fue su pueblo, armado con una Constitucin, el que se lanz a la calle a rescatarlo cuando fue secuestrado en 2002. Esas comuniones no se olvidan. Chvez que, incluso en su ausencia, dejara un pas sembrado de su nombre (en la Constitucin, en la integracin latinoamericana, en los derechos sociales, en el respeto a los pobres, en el respeto a la crtica). Podramos contarlo en muchas letras, pero es buen momento para dejrselo a los poetas. As lo canta Gino con esas palabras del lenguaje popular, de la gente que est con Chvez, de la gente que ahora anda tan triste. Debiera bastar mirar los rostros de la gente. Pero entonces para qu bamos a servir los intelectuales? Chvez de los indispensables. Se quiere entender?

Los que han trabajado somos
Para que los ricos coman
Los que si dejamos solo
A este mundo se desploma
Nosotros somos la sangre
Somos la respiracin
Somos los indispensables
Pa que haya revolucin
Nosotros somos los pobres
Todos nosotros con Chvez
Patria o patria venceremos
Ya esta escrita la victoria
En el corazn del pueblo
Que es el motor de la historia
Porque aqu en este proceso
Nosotros somos la lea
Tambin somos la candela
El agua y el condimento
Pero no estara completo
Si faltara el comandante
Porque es el alma y el cuerpo
Y alio ms importante
Nosotros somos los pobres
Todos nosotros con Chvez

* El autor es profesor titular de Ciencia Poltica en la Universidad Complutense y fue asesor del presidente de Venezuela.

Fuente: http://www.lamarea.com/2013/01/06/chavez-de-los-indispensables-o-el-nosotros-de-un-pueblo/



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