| Traducido del árabe para IraqSolidaridad por Nadia Hindi |
En el nombre de Dios el Clemente y el Misericordioso
La trayectoria de la resistencia iraquí creció considerablemente entre
2003 y 2008, lo que provocó la derrota sobre el terreno del ejército
ocupante de EEUU y acabó con su estrategia de imposición militar. Sin
embargo, esta trayectoria fue en declive, también progresivamente,
especialmente tras la supuesta retirada formal de las tropas
estadounidenses de Iraq el 31 de diciembre de 2011, hasta quedarse
reducida a una serie de ataques con misiles contra los centros y sedes
remanentes de las fuerzas estadounidenses.
Es en este momento cuando comienza a observarse una paralización de la lucha armada así como la falta de ataques significativos. Es más, la presencia de la resistencia ha desparecido de algunas zonas especialmente conflictivas del país y de las principales carreteras que unen las provincias.
Mientras tanto, el quinto gobierno heredero de la ocupación ha demostrado una crueldad injustificada, y aún mayor, en las detenciones indiscriminadas que han arrastrado a 700.000 ciudadanos a la oscuridad de las cárceles y de los centros de detención —tanto secretos como públicos—, además de dilapidar las riquezas del país y robar el dinero público. Del mismo modo, durante los meses posteriores a la retirada estadounidense se ha extendido el cáncer safávida de Irán con una rapidez calculada pasando del ámbito político, al económico y luego al militar.
Teniendo en cuenta lo anterior planteamos estas legítimas preguntas: ¿Cuál es la estrategia de la resistencia iraquí en esta etapa? ¿Escasean las armas, los hombres y la financiación? ¿Por qué no se trabaja de un modo frontal tal como se requiere?
La estrategia actual
El hecho de que las facciones continúen centrándose únicamente en
bombardear las instalaciones militares de EEUU e Iraq sin hacer frente a
las fuerzas de al-Miliki, salvo las vinculadas a los Ministerios de
Defensa e Interior —grupo primordial—, significa que la estrategia de la
resistencia no ha perdido el compás de la confrontación, en la que la
prioridad es golpear las ubicaciones de los estadounidenses. Aunque la
quiebra de la espina dorsal militar de EEUU a manos de los héroes de la
resistencia iraquí logró en gran medida la retirada del grueso de las
fuerzas de la ocupación, el gobierno estadounidense sigue apoyando y
dando amparo al proceso político, tanto en los centros militares de
tierra y de aire como a través del silencio de los medios de
comunicación respecto a los crímenes atroces y las violaciones
flagrantes de los derechos humanos, que perpetra el gobierno de la
ocupación, entre otros actos de terror. Por lo tanto, es esencial seguir
la lucha contra el protectorado estadounidense.
Del mismo modo que EEUU se vio obligado a retirar oficialmente la mayor parte de sus tropas adelantándose a su derrota, va a tener que retirar públicamente su protección del fracasado proceso político. Es en este punto donde se sitúa la decisiva confrontación entre las facciones de la resistencia de gran arraigo popular y el gobierno derivado de la ocupación, carente de valor patriótico.
En otras palabras, la inevitable confrontación entre aquellos que creen lograr la victoria o el martirio, y aquellos que llegaron al poder a través del ocupante, que asesinan, roban, reprimen y no proveen al pueblo más que de devastación y retroceso en todos los aspectos. Los resultados de este enfrentamiento irán en beneficio de la resistencia, poseedora de las credenciales patrióticas.
Lo que necesita Iraq y el pueblo iraquí
Suponiendo que la reducción de las operaciones sobre el terreno se deba a
motivos de financiación, abastecimiento de armas y hombres, podríamos
recurrir al hadiz “La necesidad es virtud”. Los sucesivos
gobiernos derivados de la ocupación han demostrado ser corruptos,
malversadores de las riquezas y de los recursos de los iraquíes,
ladrones de los fondos públicos y de los medios de vida de las personas.
Por lo tanto, sería admisible para las facciones de la resistencia
hacer frente a esta grave situación requisando el dinero de los bancos
públicos o de los bancos que colaboran y apoyan la economía iraní a
costa de la economía iraquí, puesto que, por un lado, la resistencia
debe preservar el dinero del pueblo, y por otro, financiarse a sí misma.
Está en su derecho.
Si se trata de falta de armas y municiones entonces los centros militares de al-Maliki o de las milicias safávidas integradas en las fuerzas militares, fuente de los asesinatos y de las detenciones, son blanco legítimo para lograr lo que se necesita y así compensar en parte las necesidades logísticas de la resistencia, al tiempo que luchar contra los que asesinan al pueblo y combaten contra la resistencia armada patriótica.
Las detenciones sistemáticas y arbitrarias que se padecen desde hace años no tienen otro objetivo que vaciar las calles de hombres. El derecho de todo combatiente y de cualquier persona inocente se basa en la resistencia para acabar con la tortura, el sufrimiento y la opresión. A través de esta lucha la resistencia cumplirá con más de un objetivo: la vuelta de los combatientes a las filas de la resistencia, forzar la liberación de los ciudadanos inocentes y demostrar al pueblo y al mundo que la resistencia existe y se enfrenta a sus enemigos.
El futuro
A pesar de que los hechos históricos han puesto de manifiesto la derrota
del ocupante y la victoria de los hijos de la patria en su resistencia,
el factor temporal tiene su impacto en los cálculos futuros,
especialmente porque desde el inicio la resistencia iraquí lucha sola y
solo cuenta con su propia capacidad de autofinanciación y equipamiento.
Las variables que impiden o retrasan la meta nos obligan a buscar los modos de confrontarlas y proseguir hacia nuestro objetivo final de liberación. Permanecer en primera línea de oposición y lucha es el elemento más importante de la resistencia para conquistar el futuro. La derrota militar de la ocupación estadounidense permitió la extensión de la ocupación iraní en Iraq, por lo que la ausencia de un frente unido de los grupos de la resistencia significa que el tiempo correrá a favor del programa safávida, estadounidense y sionista, lo que significa que conseguir la victoria y la libertad puede requerir mucho tiempo; un tiempo en el que puede variar el desarrollo de los acontecimientos y, por consiguiente, se puede dibujar un futuro desconocido para la resistencia; un tiempo en el que también pudiera suceder que la resistencia quedara circunscrita a un circulo en el cual no pudiera seguir la línea de los acontecimientos. Por lo tanto, los líderes de la resistencia han de pensar seriamente en cómo conquistar el futuro y hacer que el tiempo corra a favor del objetivo final: la victoria y liberación de Iraq.
*Imad al-Din al-Yabury es doctor en Filosofía, reconocido analista político en medios árabes y experto en resistencia iraquí.
Fuente original: Shabakat al-Basra