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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-01-2013

El vampiro ilusionista

Tamer Sarkis Fernndez

Los Pueblos hispnicos seducidos por su tradicional Archi-enemigo


Rostros precoces

Europa es pensada paradigma de un grupo de cualidades que la Sociologa llama normativas: Bienestar, eficiencia, disciplina, trabajo perseverante, Derechos Humanos, derechos sociales, filantrpico alumbramiento al subdesarrollo, libertad en el sentido de igualdad de oportunidades en la disposicin y transaccin con los recursos personales, democracia, libertad de uso con fuerzas y propiedades, resolucin cvica y pacfica del conflicto, etc. La Unin Europea ha ganado el ltimo hiper-civilizado Premio Nobel de la Paz, dadas sus magnficas contribuciones a la paz tanto fuera como al interior del Viejo Continente (desde Yugoslavia a Siria, pasando por Libia y Mali). En el Mundo realmente invertido, la realidad es un momento de lo falso, escriba Guy Debord en uno de sus ms clebres dtournements, partiendo de Hegel para el caso.

En substancia, esta imagen no es nueva, sino una representacin que encontramos ya durante el siglo XVI espaol, aunque todava subliminar tras el lenguaje religioso de aquel contexto (ideal de Universitas Cristiana). Brevemente explicado, Carlos de Habsburgo se consideraba a s mismo primero Emperador y luego Rey. Tal ideologa justific clausurar las manufacturas laneras castellanas, reemplazando esa economa por inversiones en crianza ovina a fin de proveer al textil flamenco y germano. Paralelamente, Carlos I se rodeaba de Comisariado y burocracia neerlandeses, extenda, agravaba e inventaba tributos, desplazaba a la burguesa del control sobre las villas, expropiaba terrenos y cambiaba cultivos por pasturas. Todo ello mientras regalaba a la aristocracia y a su nueva Corte imperial viejos territorios de Realengo donde burgueses y campesinos haban alcanzado prerrogativas de uso y de Ley.

Esta subsuncin de las Cortes y reinos hispnicos a una lgica europea de centralizacin y acumulacin de fuerzas en el regazo del Sacro-imperio, es un proceso que se solapa con la exacerbacin competencial entre Dinastas europeas. A Espaa le supuso una lacerante re-conversin econmica y un encasillamiento pecuario en la estructura de divisin del trabajo, no todava en el sublime Nombre de Europa, sino en nombre de unificar bajo bculo Austria la hermandad religiosa universal (la cristiandad como asunto primersimo de la Corona). Ocurra 350 aos antes de que Felipe Gonzlez ejecutara sus re-conversiones industriales (liquidaciones), y encontr por respuesta el movimiento popular castellano de las Comunidades (cuya casustica hay que imbricar con los movimientos de las Germanias valencianas y mallorquinas). Los comuneros de Castilla tomaran el color morado por bandera. Siglos despus, volveremos a ver ese mismo color inserto en otro movimiento nacional de Soberana: la 2 Repblica espaola, cuya franja superior banderiza ser morada.

La imagen del Continente como ideal referencial continuar narrndosele a Espaa (ante todo por bocas internas vehiculares) durante el siglo XVIII, aunque no es todava Europa la idea-fuerza explcita, sino Francia, modelo-Musa inspirativo para los Borbones en el trono. Es a finales de ese mismo siglo cuando tal juego-lenguaje da un vuelco, y lo hace de la mano de Napolen Bonaparte. El Emperador con-socia la ideologa de Francia con la ideologa de Europa, siendo as que el Imperio galo encarnara el espritu y visin continentales, pero tambin al revs: slo a travs de Europa como visin y proyecto Grand-poltico de conjunto puede expresarse y realizarse (hegelianamente) Francia. Continente y Nacin devienen, bajo ideologa napolenica, en los dos polos de una Unidad dialctica rodando compenetrada hacia la Aufheben de Francia como Europa (superarse en auto-conservacin).

La vocacin francesa deja huella durante el siglo XIX espaol. Recordemos el fenmeno de aquellos afrancesados gestores, burcratas, artistas, periodistas, polticos..., portadores de ideas y proyectos modernistas, mientras hacan de agentes del management poltico galo. A muchos de aquellos chambelanes se la traa sin cuidado reducir Espaa a ser moderno mercado dependiente de las Factoras Reales francesas edificadas durante los dos siglos previos. Eso s: todo muy moderno, desde usos y costumbres a arquitectura, literatura y Guardia Civil (que toma su tricornio del tricornio revolucionario galo).

En el transcurso de ese siglo, la paradoja aparente es que Inglaterra y Francia ayudarn a las partidas carlistas a fin de presionar y as de conseguir ventas baratas de recursos, minas, participaciones, derechos de obra o infraestructuras..., por parte de un Estado espaol a quien asfixian los gastos de guerra y requiere liquidez.

Mientras, la burguesa se presentaba dividida: sectores necesitados de libre comercio (ferreras, acero, qumica, tintura textil, hilo y tejido algodoneros, husos y maquinaria hilandera) dicen: Somos europeos y europestas. En la otra orilla, los burgueses espaoles necesitan, en su mayora, desarrollar el mercado nacional, lo que no poda hacerse sin atemperar la fluidez de intercambios con el exterior. La fraccin europesta va a hallar su expresin ideolgica en el arte modernista. No es casual que el modernismo fuera un arte desarrollado primordialmente en Catalua, incluso si hacemos justicia al potente modernismo andaluz (por ejemplo el sevillano) vinculado al revival de la arquitectura y ornamentacin andaluses y moriscas.

El Ideal, la Falta, la Culpa, la Redencin

De todos modos, el ideal de referencia y pertenencia europeas experimenta una intensificacin y aceleracin de su show (literalmente en castellano, muestra) durante los diez aos previos a la entrada espaola en la Comunidad Econmica Europea. Y, por distintas causas, hoy da o por lo menos desde que la as llamada crisis espaola se agudiz- este encumbrado referente est siendo esparcido en ligamen a su oposicin negativa: ineficiencia espaola, baja productividad espaola, irresponsabilidad espaola, alegre ligereza espaola por ser ignorantes en materia de Economa, etc. Economa?: no es asunto nuestro!; somos de otra pasta, viene a complacernos la publicidad de Coca-cola que fue diseada con objeto de explicarnos nuestra idiosincrasia, durante el xito de la seleccin espaola de ftbol. El anuncio muestra aficionados espaoles sesgando las pginas de prensa econmica y celebrando nuestra simptica y folklrica esencia, hecha de sentimiento y lindezas humanas, ajena a racionalidad productiva y a toda calculstica de Desarrollo. Cmo vamos a estar los espaoles, si en este pas somos como somos?

O, tambin, a ese anti-ideal de no-europeidad que Espaa encarnara se le viste de Abuso: hemos vivido gastando y mal-gastando por encima de nuestras posibilidades. Abuso respecto de la generosidad europea. Ya saben: esos vagos meridionales que no trabajan las tierras andaluzas porque no quieren, y no porque stas sean tierras baldas destinadas al paseo a caballo y la estructura de propiedad fuerce a los jornaleros a manos muertas. As se nos expone y se nos fustiga: esos vagos meridionales que se pasan la vida de brazos cados porque les sera ms fcil y bello vivir de los subsidios del PER y de los Fondos Europeos de Cohesin.

Parecemos haber llegado a pensar formando parte de un limitado ser colectivo nuestro consubstancial, esa calificacin pronunciada hace menos de un ao por un importante Comisario de la Comisin Parlamentaria OTAN: Espaa no es buena ms que para playas y vino tinto. La declaracin pas, escandalosamente, sin el menor escndalo, mientras otro multi-millonario norteamericano, Ronald Dump, se dedicaba con claridad a aleccionar a su pequeo mundo de clase: Es hora de sacar el mximo provecho de Espaa: te lo dan todo por nada.

As que la identidad poblacional llega a escindirse entre:

1) un Yo ideal (endiosado), que brilla all en el Norte y nos salva con ayudas y nos rescata a pesar de nuestra incapacidad para ordenar nuestro caos espaol, para cuidarnos a nosotros mismos y de nuestras estructuras sociales y distributivas, tanto como para pagar nuestra deuda.

Y 2) Un Yo real rumbo al Sur, que no llega a rentabilizar la histrica oportunidad europea, a pesar de no estar claro quin est salvando a quin, rescatando a quin, en deuda con quin. Y aunque tampoco est claro si podemos pensar la tica matemtica alemana -por ejemplo, en materia de jubilaciones- desconectando a sta respecto del impago espaol de jubilaciones o respecto del desguazamiento de pensiones hoy en proceso (gasto estatal alemn en pensiones de alrededor del 15% del PIB alemn, contra un gasto estatal espaol del orden del 8% sobre el PIB espaol). Subrayando dicha vinculacin, en absoluto pretendo justificar a los polticos espaoles que estn trabajando precisamente para el discurrir de esa misma relacin.

El resultado de nuestra auto-conciencia escindida es el complejo. Y, ms profundamente, la culpabilidad: estamos en falta y, debido a esa falta esencial nuestra, estamos en deuda. Nuestro dficit (econmico) responde a otro dficit (tico y racional ste ltimo), bsicamente una auto-carencia de Europa; de europeidad.

Sin embargo, la culpabilidad del no-ser resulta suavizada por la idea de estar siendo protegidos frente a un amenazante mundo rabe-africano. Espaa des-enlazada de Europa habra de ser una isla navegando hacia ninguna parte. Puede que engullida por brbaros. Corolario: Europa comporta el sacrificio pero en idntico sentido al sacrificio inextricable a la supervivencia y a pertenecer a un club salvfico.

Paradjicamente, por ese anunciarse (o ser anunciada) senda de resguardo, Europa puede aparecer como garante del self barato-identitario espaol, al extremo de que el argumento ms fuerte usado recientemente por el nacionalismo espaolista derechoso bancario-vende-patrias para frenar la oleada independentista en Catalua, ha sido si dejis de ser espaoles, quedis fuera de la UE. Y en efecto es Europa ese ngel guardin!: extirpando de Espaa cualquier visin, fuente e infraestructura que permitieran cumplir la posibilidad de esa auto-trascendencia que estuvo en el corazn de Miguel de Unamuno, Agustn de Argelles, Evaristo San Miguel, Buenaventura Durruti, Manuel Azaa, Juan Negrn, Salvador Puig Antich, Miguel Hernndez, Jos Daz o Mariana Pineda, la UE nos anuda al cinto la calidez fecal de los paales, la Espaa de charanga y pandereta, el orgullo de vestir la roja. Yo quiero ser torero, cantaba Korroskada. El porvenir nacional parece acotarse cada vez ms a tocarle las palmas a los turistas, cederles las llaves del piso, llevarles la bandeja cargadita y prepararles los ccteles, haciendo acopios por no vomitar mientras nos disfrazamos y representamos la sombra chovinista de nosotros mismos. Y los pnfilos barrigudos rubicundos, en mitad de su borrachera, vandalismo costero, noctambulismo y prepotencia adinerada, creen que nos sale as, porque as sabemos vivir en Espaa, con la guitarra, la flor y la alegra. Viva la fiesta, viva la noche, vivan los chicos, que dice el techno-hit (y las chicas).

La realidad copernicana resulta invertida: Fuera de la UE no hay salvacin, porque el Mundo es un desierto crtico en escalada hacia el completo yermo. Ja!: pensemos por ejemplo en Latino-amrica, sus procesos de Desarrollo, y sus estrechos lazos, histricos y -mucho ms importante- potenciales, con Espaa. Se puede asegurar que tan slo fuera de la UE hay oportunidad para nuestro Pueblo.

La inmundicia vivida como Super Ego de Razn

La UE est, as mismo, destruyendo sistemticamente cualquier oportunidad de fortalecer lazos hispanos con el Mundo rabe, en la medida en que Europa est produciendo, comandando y sustentando all bandas oscurantistas tanto como opciones polticas cuyas victorias estn lapidando y enterrando a los pases rabes bajo una losa de etnizacin, fragmentacin, irracionalismo, parlisis social, ancho incremento de las opresiones internas (con arreglo a clase de pertenencia, a gnero, a origen religioso), pasividad econmica, entreguismo de la Soberana y subdesarrollo. La UE est incluso abduciendo fuerzas productivas y recursos nacionales all donde las fuerzas militares de ayuda occidental hacen aparicin, mientras aporta contingentes a esos Planes (400 soldados alemanes en la frontera turco-siria blindando las incursiones mercenarias desde Turqua, granadas y pistolas llama espaolas dadas a esos mercenarios del Bloque anglo-sionista para que cometan sus masacres contra sirios, etc.).

En la misma Siria, y en Tnez, Yemen, Egipto, Libia, Sudn, Irak..., este comn vuelco direccional descrito significa buenas noticias para los Estados Unidos, quien, de hecho, se est revelando como responsable principal del proceso, escondido tras las cnicamente llamadas Primaveras rabes. Pero ste en modo alguno habra de ser el juego espaol, si los Pueblos hispnicos llegaran a demoler el Estado de la oligarqua financiera y constituirse como Nuevo Poder poltico orientado hacia cultivar una cooperacin internacional fructuosa en orden de fortalecer las Soberanas contra el proyecto hegemonista estadounidense (proyecto, este ltimo, de amordazamiento a dependencias).

Es curioso que Europa hubo sido llamada (con justicia) tierra de Razn debido a los procesos transcurridos durante el siglo XVIII, y que precisamente sa clame ser la funcin europea actual hacia Espaa: estar siendo de nuevo la tierra de la Razn; Ego ideal (ya explicado arriba) que a esta luz se nos revela transmutado en sabio Super Ego directriz:

No gastis (NO gasto pblico), Recortad la inversin social, No dficit, sed realistas, sed prcticos, aplicad la salud no a los seres humanos sino a los nmeros de las cuentas y limpiadlas a fin de ser salvados con rescate, y acto seguido Practicad nuevos y ms recortes para haceros capaces de pagar ms y ms a los rescatadores, no ya con moneda, sino con el pas, con su riqueza diametral y con sus venas abiertas (por parafrasear a Eduardo Galeano). As pues, cuanto menos mantenemos con nosotros, ms caro es el rescate; cuanto menos mantenemos, ms honda es la trampa hasta la que somos persuadidos a encallar. En consecuencia, ms fuerte se hace el dominio financiero europeo y, con ello, ms veloz es la auto-venta nacional, alimentando as a la oligarqua interna bajo requisito de alimentar an mucho ms copiosamente a sus superiores y avalistas externos.

La Europa de nuestros das -la Europa imperialista- nada tiene que ver con aqulla de Voltaire y Robespierre. Hablamos hoy de una fra guarida de carniceros quienes, anhelando ser financieramente perdonados y tocados bajo sol yankie, no slo van unindose a, sino produciendo y desarrollando movimientos irracionalistas mezclados en su seno con una dimensin ultra-liberal-vende-patrias en economa: los monrquicos islamistas libios criados en el Reino Unido, igual que la Hermandad Musulmana egipcia, los salafistas en Siria o la pequea burguesa comercial siria pro-imperialista nutrida y sostenida por el sionismo francs, etc. Todos ellos son defendidos por sus creadores-comandantes e idealizados por crueles periodistas ante las masas espectadoras, de nuevo en el europeo nombre de la Razn, ataviado con vestiduras viejas, as como en el nombre de dar apoyo a la voz popular y al movimiento revolucionario o rebelde.

Dialctica del Amo y el esclavo

Bajo el IV Reich, cuanto ms oprimido se halla el esclavo espaol, ms dependiente es respecto de sus propios secuestradores, y as con mayor urgencia necesita ser salvado por bomberos incendiarios, y as, en fin, ms crdulo se vuelve y ms febriles, ms continuos y ms suspirantes son sus sueos con el Amo. Esta secuencia supone radical cumplimiento de la tesis hegeliana llamada dialctica del Amo y el esclavo, impresa hoy en camisetas abanderadas de los Estados Unidos o de Alemania, luciendo sobre el cuerpo de nuestros jvenes y no tan jvenes.

O identificamos esta misma dialctica presidiendo las millonarias audiencias atentas a programas televisivos de agradecimiento a las bondades tenidas por los supuestos amortiguadores de nuestra mala cabeza y mala sangre. O la omos a travs de comentarios televisivos y radiofnicos, de documentales..., mostrando como nuestro problema la carencia de Europa. Y as tambin en el cine devocionado, la esttica, la moda, los iconos, los lderes de opinin, etc. Quien produce como pesadilla la Realidad del esclavo, deviene ideal con el que comulgar y fundirse, fuente de admiracin, emulacin y confianza, al exhibir a ojos del esclavo el podero parasitario que atesora, y al depender realmente el esclavo respecto de su mano tendida benevolente.

Sirva esto de ejemplo: en realidad, el desempleo espaol est estrechamente relacionado con la Unin Europea y con su qumica social de la desertificacin industrial nacional aplicada, adems de responder a su centralizacin financiera a expuertas de dinero y recursos que podran, desde una lgica revolucionaria de independencia real, ser invertidos en generar empleo. Y, sin embargo, no puede ser puesta en duda la tautologa de que Alemania est dndonos trabajo al interior de sus fronteras y abriendo sus puertas a los nuevos llegados espaoles. Migrar a la Metrpolis no es la nica opcin, porque, afortunadamente, ancho es el Mundo, pero la decisin seguida puede ser explicada retornando al lector a ese contexto de la rueda del esclavo: el esclavo lo es tambin mentalmente, y as piensa a Europa como su centro, solaz y Destino (fetichismo), mientras el ttulo ganado por Barcelona le parece, al esclavo, ttulo por Naturaleza: Capital Mundial del Turismo.

POSFACIO: Las Fuerzas Productivas rabes como condicin permisiva del alumbramiento europeo de la Modernidad

El mapa colonial de Mercator condensa materialmente esa auto-importancia espaola a la manera chovinista, de la que he hablado arriba: adulacin y auto-asuncin y auto-adulacin respecto de poseer peculiar idiosincrasia que mira de soslayo a un Mundo ignorado y despreciado, mientras la Espaa concreta agoniza bajo una bota de euro-dependencia. Patria del turismo, del sol, de la seleccin de ftbol, de la liga BBVA la mejor liga del Mundo, de la identidad re-presentada como oposicin a Oriente y a los rabes. Patria de la privacin exterior al desarrollo productivo, y del subdesarrollo resultante devenido Virtu y diferencia cultural del alegre y danzarn espaol quien mira de soslayo hacia lo material. Patria de la miseria y de la precariedad laboral re-elaboradas como jbilo y orgullo de cantarle las grandezas propias al Mundo, entregando al guiri unas ciudades self-service que de ciudades tienen ya slo la carcasa, y repartindole a ste en flayers el alma espaola por la calle.

De acuerdo a ese mapa, Espaa se ubica justo en el centro del Planeta mientras Europa cae arriba, en el centro-norte (su reino est all arriba, y arropa a Espaa). Ambas son sobre-dimensionadas en su extensin.

Esta representacin de la diferencia espaola, sujeta por lo dems a la identidad europea, puede ser puesta en contraste con la cartografa medieval europea, deudora de un desarrollo bsico a cargo de cartgrafos rabes, al tiempo que usada y puesta a funcionar al interior de los reinos y territorios europeos del medievo. En aqulla, el orden cardinal aparece invertido: frica est al Norte mientras referencias e imaginario hispnicos miran hacia Al-Andalus y hacia frica (comercio, alianzas, aprendizaje material, profesional y tcnico, anhelos de conquista...). Por su parte, la emergente burguesa mercantil y bancaria europea proyecta su mirada hacia el comercio y la inversin, esto es, hacia Oriente y su produccin y rutas.

Las cruzadas en s mismas son inventadas y criadas bajo la racionalidad comercial y el objetivo de ocupacin. Lo ltimo, con vistas al manejo de riqueza y a tomar posicin a travs del nodo mediterrneo para con los anclajes comerciales orientales y los puertos martimos del Este-Mediterrneo. Pero, dialcticamente, la presencia militar, emisaria y administrativa requerida para consumar esta meta general comercial y de conquista, promover y catalizar la demanda mercantil, laboral, de proteccin, de edificacin... y el desarrollo comercial y productivo.

La mayora de aquellos navos mercantes y de guerra zarparn desde puertos itlicos, debido a las financiaciones, promociones, legitimaciones y padrinazgos hechos por los poderes pontificios. A esta actividad se debe que la primera burguesa comercial capitalista de occidente tome nacimiento y forma en ciudades itlicas (siglo XII; a finales del siglo XI haba partido la primera cruzada, objeto de prdica por el Papa Urbano II en 1095 d.C.). Esta burguesa pronto conquista la dominacin poltica, rigiendo a discrecin autnticas ciudades-Estado (Gnova, Miln, Venecia, Padua, Florencia...).

El periodo de renacimiento europeo y el inicio de la Modernidad reflejarn este trnsito mercantil y este dominio poltico burgus bajo la sombra de las cruzadas y en correlacin al fortalecimiento de relaciones con Oriente, que es hallado y conocido. Condiciones permisivas para hacer real este gran viaje a Oriente fueron: el desarrollo tcnico aplicado a la produccin emergente y a los viajes, a la navegacin, al urbanismo, a la arquitectura, etc. Y, a su vez, esta base material no habra sido posible sin la obra rabe de traduccin y difusin, a travs de Europa, de la geometra, astronoma, matemticas y trigonometra mesopotmica antigua y greco-latina. Tampoco sin la agronoma, cartografa, medicina y qumica rabes (alquimia es, literalmente, qumica en lengua rabe: al-quiimia), ni sin el pensamiento social rabe y anlisis en torno a procesos gregarios y polticos urbanos. Ibn Jaldun haba desarrollado (Al-Muqqawima) una teora sobre proceso poltico y consolidacin poltica dentro del orden urbano -o umran haddari- mucho antes de Maquiavelo.

Indicador lingstico de esta paternidad rabe de la Modernidad occidental, es cmo la lengua inglesa incorpora durante el periodo descrito varios cientos de palabras rabes -alrededor de quinientas. Sin ir ms lejos, hola y hello derivan ambos del saludo rabe kif al-hal (al-hal se refiere al estado personal objetivo, anmico, emocional...), popularmente simplificado en la extendida forma del saludo rabe ahla.



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