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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-01-2013

El mural de Tzantzicatitlan

Luis Hernndez Navarro
Aldea Global

La obra de Bolvar Echeverra, como seala Adolfo Gilly, quiso adentrar su pensamiento, y lo hizo como pocos, en desmenuzar con mensurada calma intelectual la violencia atroz de nuestra poca.


El 5 de junio de 2010 falleci el pensador ecuatoriano Bolvar Echeverra. Poco antes, el 28 de febrero, haba muerto Carlos Montemayor. Unos meses despus, el 18 de junio, se fue Jos Saramago. Apenas un da ms tarde, el 19 de junio, dej de existir Carlos Monsivis. Pasado casi un ao, el 8 de julio de 2011, parti Adolfo Snchez Vzquez.

Ms all de las diferencias en obra y trayectoria personal de cada uno de ellos, y del dolor que su ausencia provoc entre sus seres cercanos, su muerte represent un duro golpe para la izquierda intelectual de Mxico. Desde sus trincheras, los cinco fueron figuras clave de la vida cultural del pas, crticos infatigables del poder, parte sustantiva de su conciencia crtica y referencias ticas indiscutibles. En medio de una profunda crisis poltico-moral, su ausencia no ha dejado de sentirse todos los das. Los libros y artculos, los ensayos o las novelas de ellos, pero tambin sus opiniones en entrevistas y conferencias eran una herramienta excepcional para comprender la conflictiva y desesperanzadora situacin actual.

Probablemente, el menos conocido de los cinco en el amplio pblico, por su poca exposicin a los medios masivos de comunicacin, era Bolvar Echeverra. Ubicado en el mundo de la izquierda intelectual, de la academia, de la crtica de arte y de la filosofa, no fue una personalidad a la que la televisin, la radio o la prensa diaria prestaran una atencin regular. La complejidad, condensacin y rigor de su escritura lo alejaron de las cmaras y los micrfonos, y la heterodoxia y el filo de su pensamiento provocaron que los grandes medios de comunicacin electrnicos mejor no lo buscaran.

A pesar de ello, a raz de su partida se han multiplicado los homenajes, conferencias, coloquios y publicaciones en su honor con un vigor, una extensin y una calidad analtica que pudiera parecer inusual para quien supone que no hay vida ms all del duopolio televisivo.

Significativamente, ms all de los numerosos y conmovedores honores acadmicos que ha recibido, se produjo tambin una especie de reconocimiento popular. Sin ir ms lejos, hace un par de aos, en la Feria del Libro Zcalo de la ciudad de Mxico, una gran manta con su rostro daba cuenta de su lugar como uno de los hombres imprescindibles que luchan toda la vida, de los que hablaba Bertolt Brecht.

A los homenajes se sumaron, adems de una gran cantidad de intelectuales que nacieron o trabajan en nuestro pas, muchos ms provenientes de otras latitudes, como Michael Lwy, Immanuel Wallerstein y Robin Blackburn. El pensamiento de Bolvar disfrutaba de un enorme prestigio en otras latitudes, como qued de manifiesto cuando se le entreg la segunda edicin el Premio Libertador al Pensamiento Crtico 2006 a su libro Vuelta de siglo, dos aos antes de que la Universidad Nacional Autnoma de Mxico (UNAM) lo nombrara profesor emrito.

Las expresiones de duelo y de recuperacin de la obra de Bolvar Echeverra traspasaron las fronteras nacionales. As sucedi en su natal Ecuador, donde se sembr un roble en su honor en la sede de Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, y el Ministerio de Coordinacin de la Poltica edit una seleccin de sus ensayos, en el que se le califica como ecuatoriano de dimensin continental que ha enriquecido el pensamiento de nuestra Amrica con una de las reflexiones ms lcidas. As pas en Bolivia, en donde la Vicepresidencia de este pas public una voluminosa compilacin de escritos y entrevistas suyas en un libro de ms de 800 pginas, en el que se le presenta como compaero de todos nosotros.

Ms significativo an, es que este florecimiento de reflexiones y debates, acompaados de expresiones pblicas por el dolor de su ausencia, surgieron en un momento en el que el campo cultural de la izquierda estaba profundamente conmovido por la prdida casi simultnea de tantos personajes asociados a su causa.

Tal proliferacin de actividades acadmicas, emotivos recuerdos personales, artculos de fondo y escritos tericos sobre su obra son muestra de la profunda huella que Bolvar dej entre sus alumnos, del respeto que gozaba entre sus colegas, de su calidad humana y, por supuesto, de la enorme pertinencia y profundidad de su obra terica, as como de la forma en la que ech races entre actores clave de procesos de transformacin social en distintas latitudes.

Como seala la Vicepresidencia boliviana: Bolvar Echeverra es un debate inevitable () para aproximarnos como sujetos activos a pensar y asumir nuestra realidad potenciando el conjunto de nuestras acciones.

El libro Bolvar Echeverra: crtica e interpretacin, compilado por Diana Fuentes, Isaac Garca Venegas y Carlos Oliva Mendoza, publicado por la UNAM y la editarial Itaca, es, simultneamente, magnfico producto y muestra fiel de este auge de reconocimientos, reflexiones y publicaciones a la memoria del pensador crtico. En l se compilaron la mayora de las ponencias presentadas en el homenaje efectuado los das 29, 30 de septiembre y primero de octubre de 2010 en la Facultad de Filosofa y Letras de la Universidad Nacional Autnoma de Mxico.


Tzantzicalandia

Parece un episodio extrado de una novela de Roberto Bolao, pero no lo es. A veces, lo sabemos, la realidad imita al arte. Como dice Andrs Barreda, a finales de la dcada de los 50 del siglo pasado, el joven Bolvar, y sus compaeros Fernando Tinajero, Luis Corral y Ulises Estrella impulsaron en su natal Quito un movimiento cultural al que bautizaron como los tzantzicos. Tomaron el nombre de los indgenas Shuar del Alto Amazonas, quienes convertan las cabezas de sus enemigos en tzantzas, es decir, las reducan. El nombre escribi Ulises Estrella era una provocacin, un gesto iracundo para llamar la atencin sobre la necesidad de cambiar el ambiente esttico, esclerotizado, sumiso y dependiente que se viva cultural y polticamente en Ecuador.

Los 36 ensayos y remembranzas incorporados a Bolvar Echeverra: crtica e interpretacin dan cuenta tanto del largo camino recorrido por el autor de Valor de uso y utopa desde sus primeras creaciones intelectuales hasta sus reflexiones finales sobre la blanquitud. Las colaboraciones son como una enorme pintura mural elaborada a muchas manos (a muchas voces, habra que decir) similar a las que los grandes artistas plsticos mexicanos crearon para honrar y divulgar pasajes de la historia patria o momentos estelares de la humanidad.

En l, las brochas de antiguos alumnos, amigos, colegas, estudiosos de su trayectoria, editores, poetas, crticos de arte e investigadores plasman al Bolvar Echeverra que consideran hay que recuperar y reconocer. Unos presentan una visin panormica de su obra, otros se concentran en pasajes especficos de ella.

Un mural as podra bautizarse como Tzantzicalandia si se quiere poner el acento en el peso en la modernidad americana o Tzantzicatitln si se quiere destacar sus nutrientes indgenas. Un nombre que remite a su provocador proyecto juvenil y que remarca el carcter original, polmico e incisivo de una obra que critic la modernidad capitalista con demoledora precisin. Una obra que, como seala Adolfo Gilly, quiso adentrar su pensamiento, y lo hizo como pocos, en desmenuzar con mensurada calma intelectual la violencia atroz de nuestra poca.

El enorme fresco colectivo cubre el trayecto de lo que Manuel Lavaniegos describe como el gran arco o puente, que tiene una de sus orillas en la revisin autocrtica permanente de los fundamentos epistmicos, histricos y ontolgicos del marxismo mismo () y en la otra encuentra el ahondamiento, tambin en constante alerta, en los elementos de la renovada comprensin antropolgica y filosfica de la humana condicio, que dira Hannah Arendt, situada en la modernidad.

Cada uno de los trabajos presentes en el libro es una ventana para asomarse y contemplar los paisajes que Bolvar pint y que iluminaron aspectos centrales de la modernidad capitalista. La gran mayora de ellos siguen la huellas de los autores en los que el catedrtico abrev y con los que debati: Heidegger, Marx, Rosa Luxemburgo, Benjamim, Adorno, Horkheimer, Sartre, Bataille, Weber, Braudel y tantos otros.

Una buena cantidad de los ensayos proporciona pistas biogrficas que dan cuenta de cmo la trayectoria vital del filsofo aliment su reflexin crtica. Casi todos los retratos trazados, hacen referencia al tringulo geogrfico y vivencial que marc su obra: su natal Quito, cuna de una generacin llena de inquietudes existenciales; el Berln, espacio condensado de la guerra fra y laboratorio privilegiado del pensamiento crtico, y el Mxico que le proporcion las claves para una vida de reflexin, estudio y produccin terica.

Varios de los retratos dibujados en el libro son conmovedores. scar Martiarena lo describe con un cierto parecido con Ricardo Flores Magn y con Walter Benjamin.

Adolfo Gilly lo dibuja como un andino, tanto en su modo suave de ser firme como en esa peculiar capacidad de abstraccin que dan las montaas speras y altas, los valles rientes y la antigua civilizacin cuyos idiomas sigue baando con sus sonidos y significados la vida cotidiana de los Andes y cuyos modos de estar dan siempre cauce a sus sentimientos.

Federico lvarez lo pinta como un develador de espacios que sin l seguiran escondidos. Pensamos muchas cosas que sin l no pensaramos. Recordarle nos cuenta es una felicidad. Ya de lejos sonrea.

Su alumno Ignacio Daz de la Serna lo ratifica. Bolvar es una de las cuatro personas con quienes ms he redo en mi vida, asegura. Para m narra Bolvar, los congresos de filosofa y morir a carcajadas constituan una suerte de trinidad. Y recuerda que, recin llegado de Alemania, vesta raro, con un aspecto distinto al del resto de los profesores.
Segn Pedro Joel Reyes, husmeaba con el olfato de un sabueso en el enorme universo creado por el bing bang de su erudicin y de sus inquietudes. Sospechaba de muchas cosas de muchas maneras. Vivi con relativa tolerancia el sentido mstico que sus alumnos le endilgaron a su persona desde siempre. Para ellos, sus clases eran como sesiones msticas. Fue asegura un hombre feliz en el sentido aristotlico del trmino, pues el hombre feliz es el que acta segn sus virtudes.

Jos Mara Prez Gay, compaero en la travesa berlinesa en la dcada de los 60, que haba tomado a Bolvar como personaje de su novela Tu nombre es el silencio, confiesa: a pesar de nuestras diferencias polticas, siempre sobrevivi nuestra amistad, porque Bolivar careca de toda retrica de amistad.

Mrgara Milln reconoce en su obra la capacidad para animar las tensiones ocultas de la vida vivida, la capacidad de hacer sentir en la medida que teoriza, la forma en la que lo ledo se transmuta en sensacin a flor de piel.

Algunos colaboradores ensayan un dilogo no por ficticio menos real, entre Bolvar y otros pensadores. Rafael Rojas, por ejemplo, apuesta por encontrar un territorio comn de reflexin sobre el barroco entre el crtico literario y poeta cubano Severo Sarduy, quien sali de la isla en 1960 para ya no regresar, y el autor de El discurso crtico de Marx, que vivi apasionadamente la Revolucin Cubana y las luchas del Che. Segn l, el marxista crtico latinoamericano y el exilado cubano convergen en el punto en que la revolucin, para no ser entendida de manera totalitaria, debe ser asumida como una prctica cultural barroca y no como un hecho romntico.

En esta misma direccin, Ignacio M. Snchez Prado coloca a Bolvar Echeverra frente a uno de los filsofos franceses contemporneos ms fecundos, reivindicado por el campo cultural altermundista, Jaccques Rancire. Para Snchez Prado, el autor de Modernidad y capitalismo permite rescatar la idea de la distribucin de lo sensible de los parroquialismos del Rancire, mientras que el pensador francs permite articular a Echeverra en una constelacin de ideas que excede la gida (pos)colonial que suele estar al centro de las reflexiones continentales.

Otros, en cambio, se resisten a entablar estos debates imaginarios. En contra de la tendencia presente en ciertos mbitos de hermanar la obra de Adolfo Snchez Vzquez y Bolvar Echeverra, Gabriel Vargas Lozano constata y lamenta, que entre el autor de Las ilusiones de la modernidad y el exiliado comunista espaol escritor de Las ideas estticas de Marx no se haya dado un debate aclarador de sus diferencias y/o semejanzas. Ambos filsofos nos dice siguieron rutas distintas al interpretar el pensamiento de Marx. Para el nacido en Espaa, se trata de una filosofa de la prxis, para el que se form en Berln, es un discurso crtico.


Un poema


Bertolt Brecht escribi en 1938 el poema titulado A los hombres futuros, tambin traducido como A los que todava no han nacido, en el que llama a las generaciones que vienen a ser indulgentes y les explica su adhesin al comunismo y las contradicciones que vivieron quienes, como l, se empearon en construirlo. En su parte final, hay unos versos que dicen: Desgraciadamente, nosotros,/que queramos preparar el camino para la amabilidad/no pudimos ser amables./Pero vosotros, cuando lleguen los tiempos/en que una persona sea para otra una ayuda,/pensad en nosotros/con indulgencia.

El poema de Brecht no puede ser ms actual en estos tiempos. Lo era cuando fue escrito hace 74 aos, lo sigui siendo a raz de la cada del Muro de Berln, en 1989, y cobr nueva actualidad despus de la quiebra de Lehamn Brothers, en septiembre de 2008. Qu queda de eso que se ha nombrado comunismo en nuestros das? Cmo juzgar los esfuerzos de quienes se empearon en hacerlo una realidad? Hay que pensar en ellos en nosotros tambin con indulgencia?

Bolvar Echeverra, un esplndido traductor y un gran conocedor de la obra de Brecht, a quien citaba con frecuencia y utiliz como para sus epgrafes, no rehuy el desafo de juzgar la empresa. Despus de todo, el autor de La modernidad de lo barroco concibi al marxismo como lo recuerda Carlos Antonio Aguirre Rojas en el momento terico de la revolucin comunista en ascenso. Y, como lo seala Diana Fuentes, Bolvar escribi sus primeros trabajos desde un compromiso manifiesto, militante, con la transformacin social desde una perspectiva terica comunista.

Bolvar nos cuenta su compaero y amigo de muchos aos Jorge Juanes es ante todo un hombre de su tiempo que vive intensamente la Revolucin Cubana, la gesta del Che, la defensa heroica de los vietnamitas ante la invasin estadunidense, el cuestionamiento al socialismo real, la liberacin de las mujeres y los movimientos contestatarios en general.

Varios de los trabajos contenidos en Bolvar Echeverra: crtica e interpretacin dan cuenta de la forma en la que el filsofo enfrent las antinomias de las que da cuenta Brecht en su poema. Rodrigo Martnez Baracs muestra como, cinco aos antes de la cada del Muro de Berln, Bolvar hizo un diagnstico claro del pensamiento crtico, de la izquierda de la izquierda, del proyecto revolucionario y comunista, pero, al mismo tiempo, proporciona las razones por las que el pensamiento crtico de Marx sigue siendo central para entender y superar las contradicciones destructivas que estn surgiendo en el planeta.

Su obra, en palabras de Manuel Lavaniegos, realiza una revisin autocrtica del marxismo y marca una clara distancia con los tremendos horrores genocidas y sus siniestras consecuencias, desatados a lo largo del siglo XX y lo que va del XXI, por los regmenes comunistas o socialistas realmente existentes, as como sus caractersticos usos dogmticos, reificados y adulterados del discurso marxista.

En el discurso de recepcin del Premio Libertador al pensamiento crtico 2006, Bolvar dej muy claras las lneas de continuidad con su compromiso en la emancipacin social, destacadas a lo largo del libro publicado en su memoria. All reconoci que Amrica Latina entr a un periodo muy especial de su historia, en el que el diseo original del Estado ha comenzado a ser sustituido por otro, en el que se pretende darle a ese Estado y las instituciones republicanas un sentido diferente y contrario a ese diseo original.

El filsofo destac en Caracas que el movimiento social y poltico que est llegando a protagonizar la historia latinoamericana, es uno que se levanta contra la destruccin y la barbarie; un movimiento de reconstruccin de la vida civilizada y de la vida poltica republicana; de innovacin radical sobre lineamientos tendencialmente socialistas; un movimiento que persigue la reinvencin de la democracia.

Como lo hacen notar varios artculos de Bolvar Echeverra: crtica e interpretacin, el filsofo seala como es el blanco ltimo del discurso crtico al modo de produccin capitalista y de vida. Para l, el discurso crtico no es otra cosa que la expresin de la voluntad de cambio de los humillados y explotados. Son ellos quienes han formado los actuales movimientos por la emancipacin, a la que slo se podr llegar mediante una revolucin social que se radicalice ella tambin, entendindose a s misma como una transformacin de alcance civilizatorio.

No se trata pues para dar respuesta a la peticin del poema de Brecht de ser indulgentes sino profundamente autocrticos. Es necesario concluye Bolvar avanzar hacia la generalizacin de una forma de bienestar todava indita, que est por inventarse y que tendr que hacerlo sobre la marcha misma del proceso de emancipacin.
En este ejercicio de invencin la obra del filsofo ecuatoriano-mexicano tiene mucho que decir, como lo demuestra, sin ir ms lejos, su enorme eco en los actuales debates sobre el buen vivir o el vivir bien. Bolvar Echeverra: crtica e interpretacin, ese mural de Tzantzicatitln, es una excepcional cartografa y bitcora de la trayectoria de un intelectual excepcional. Para todos aquellos que aspiran hoy a fortalecer el pensamiento crtico, su lectura no slo es recomendable sino necesaria.

Fuente: http://aldeaglobal.jornada.com.mx/2013/enero/el-mural-de-tzantzicatitlan


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