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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-01-2013

Elecciones y tensiones crecientes en el este de Asia

Txente Rekondo
Gara


Las ltimas semanas de 2012 han estado marcadas en el este de Asia por una serie de acontecimientos que pueden marcar el rumbo de la regin en los prximos meses, una zona, adems, en la que tiene puesta su prioridad el presidente de EEUU, Barack Obama.

Ms all de la finalidad de la prueba -un misil de largo alcance o la puesta en rbita de un satlite cientfico-, lo cierto es que Corea del Norte sorprendi a Occidente y a sus aliados en la regin con el xito del lanzamiento de un cohete a mediados de diciembre, ms si tenemos en cuenta las burlas con las que acogieron un intento similar a principios de ao y que result un fracaso.

Pyongyang muestra as msculo tras el fiasco de abril, refuerza la imagen de sus dirigentes en clave interna, resaltando el liderazgo de Kim Jong-un, al tiempo que homenajea a su padre, Kim Jong-il, muerto hace un ao; un mensaje cifrado para Sel, que celebraba elecciones unos das despus; y sobre todo una forma de presionar a Washington para retomar las negociaciones en bsqueda de una acuerdo global (energa y alimentos), lo que algunos han podido definir como el uso tctico de la energa nuclear.

Si esa maniobra norcoreana provoc nerviosismo en EEUU y sus aliados, el lder de la RPDC ha pedido estos das el fin de la confrontacin entre ambas Coreas en su mensaje de Ao Nuevo. Con este llamamiento a poner fin a la divisin del pas y conseguir su reunificacin lanza un guio a la vecina del sur, tal vez con la esperanza de poner en marcha las negociaciones y el acercamiento que se labr hace algunos aos.

Las elecciones presidenciales de Corea del Sur, por su parte, han supuesto el triunfo de la conservadora Park Geun-hye, que derrot al candidato de centro izquierda Moon Jae-in (51,6% por 47,9% ). La escasa diferencia entre ambos contendientes nos muestra una fotografa marcada por la profunda divisin poltica que vive el pas desde hace tiempo, a la que hay que sumar las grandes divisiones generacionales y regionales.

La imagen idlica de Corea del Sur hace aguas, y a pesar de que todava puede presumir de determinados datos macroeconmicos, la realidad nos muestra un pas con grandes retos.

Las relaciones con la RPDC marcarn la agenda de la nueva presidenta, pero sin olvidar la alianza estratgica con EEUU, y que se acrecentar an ms con la actual estrategia de Obama, que pivota sobre la regin.

A ello se unen la postura de China hacia el vecino del norte y, sobre todo, las tensiones con Japn, el otro aliado norteamericano en la zona. Ah siguen los agravios histricos y la pugna por la propiedad de las islas Dokdo/Takeshima.

Otro aspecto clave es la cuestin econmica (en el centro de la campaa electoral). Aqu tambin resurgir el pulso con Japn, y los retos de afrontar el creciente desempleo, el aumento acelerado de las desigualdades sociales y econmicas, fruto de ese rpido crecimiento de las ltimas dcadas y que da lugar a una mayor injusticia social. El llamado crecimiento sostenible puede estar llegando a su fin, comenzando a mostrar su rostro ms cruel en Corea del Sur.

Dos retos sern tambin el demogrfico y el identitario. Por un lado, nos encontramos con una sociedad cada vez ms envejecida, y con una tasa de natalidad muy baja. Y por otro lado, ese estancamiento demogrfico est siendo acompaado por un aumento de la poblacin inmigrante (mayoritariamente asitica), que puede poner en tela de juicio algunos valores de la otrora homognea Corea. Finalmente, el deterioro medioambiental, fruto del crecimiento acelerado de todos estos aos, compromete el futuro del pas.

Japn, por su parte, ha elegido un nuevo Parlamento. Poco le ha durado el poder al Partido Democrtico de Japn, que hace tres aos puso fin a casi cincuenta aos de mandato ininterrumpido del nuevamente triunfador, el Partido Liberal Democrtico, que vuelve con una ms que holgada mayora parlamentaria, lo que junto a los votos de su aliado Partido Nuevo Komeito, le garantiza un amplio margen de maniobra para afrontar la agenda que promueve Abe Shinzo, el nuevo primer ministro japons.

Su nueva agenda recoge entre otras cosas mantener la alianza con EEUU como eje central de su poltica, y, por tanto, priorizar el cumplimiento de sus obligaciones; la revisin de la Constitucin de 1947 para convertir a las actuales Fuerzas de Autodefensa en un Ejrcito Nacional (Kokubogun), abriendo la puerta a la participacin en operaciones en el extranjero.

Abe apuesta tambin por un impulso de las lecturas chauvinistas, proponiendo el establecimiento de un da nacional, el Da de Takeshima, (para reforzar la demanda japonesa de la isla que Corea del Sur conoce como Dokdo), y adoptar una postura dura hacia China, insistiendo en que no hay margen de negociacin sobre el asunto de las reclamaciones conflictivas a las islas Senkaku/Diaoyu. As mismo, propone una reforma educativa para impulsar el sentimiento nacional japons y, sobre todo, rechaza las acusaciones contra Japn en torno a crmenes de guerra en la II Guerra Mundial y el uso de mujeres como esclavas sexuales. Todas estas medidas auguran grandes tensiones con los vecinos y pueden acabar poniendo en entredicho los propios intereses de EEUU.

En materia econmica defiende un profundo cambio en la poltica monetaria y una recuperacin basada en polticas fiscales y de crecimiento para poner fin a la deflacin, y corregir la fortaleza del yen e impulsar el crecimiento de la economa. Y otro aspecto relevante es el impulso que nuevamente quiere dar al uso de la energa nuclear. Mientras que las movilizaciones contrarias a las centrales nucleares han ido creciendo, sobre todo a raz de Fukushima (las mayores de los ltimos aos en vsperas electorales), la labor del lobby nuclear ha logrado contrarrestarlas y realinear a la clase poltica nipona a su favor.

Al resguardo de la poltica de Abe y de su partido se est produciendo un auge de tendencias ultraconservadoras y populistas. El descontento con las lites polticas tradicionales ha impulsado formaciones como el derechista Partido de la Restauracin de Japn, que se ha convertido en el tercero ms votado, con 54 escaos.

En este partido, confluyen dos figuras como Toru Hashimoto, el populista alcalde de Osaka (tiene importantes relaciones con el propio Abe), y el exgobernador de Tokio Shintaro Ishihara, ultraderechista y anticomunista, cuya retrica patritica ha contagiado toda la campaa y cuya plataforma combina un nacionalismo vehemente, una economa neoliberal y una revisin radical del sistema poltico.

Podemos encontrarnos en Japn con una nueva troika entre Abe, Hashimoto e Ishihara, que puede condicionar el futuro del pas y de la regin.

Fuente original: http://gara.naiz.info/paperezkoa/20130109/381564/es/Elecciones-tensiones-crecientes-este-Asia



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