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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-01-2013

Errar es humano, disculparse es lo digno

Luis Mattini
La Fogata


Por una serie de razones que tratar de exponer aqu, el reciente asado realizado en la ESMA, ms all de las irregularidades administrativas, fue un grave error del Ministro Alak, consecuencia de la banalidad con la que estamos tratando la memoria histrica. Corresponde exigir al Ministro una disculpa pblica para que todos aprendamos de esta experiencia.

Repasemos un poco... La toma de la Bastilla en Paris en 1789, es el mayor smbolo en la historia de la emancipacin humana. En esa oportunidad el pueblo de Paris no dej piedra sobre piedra de la horrible fortaleza. Cada pieza estaba manchada de sangre. Slo qued un pramo que, con los aos, se transform en la "Plaza de la Bastilla" y en una estacin de Metro. Sin embargo el nombre, smbolo de la radicalidad de la Revolucin Francesa, representa la eterna memoria de la lucha contra la opresin. Esa palabra es ms simblica para mantener vigente la memoria que los edificios de la poca y los eventuales monumentos.

La ESMA es nuestra Bastilla, mejor dicho una de nuestras Bastillas. Pero la enorme diferencia es que no fue destruida en una acto de justicia por el pueblo enardecido y decidido, sino desmantelada por una firme accin administrativa de un gobierno, que luego entreg las instalaciones para transformarlas en "sitios " para la memoria. Es sabido que tal decisin se tom sin recabar la opinin de todos los sobrevivientes que padecieron torturas all y sin conocer los ideales de los jvenes que fueron reprimidos por su rebelda para un mundo mejor.

Ese "mundo mejor", por el que dejaron la vida los jvenes de los setentas, tenia determinada materialidad. Por ejemplo, la eliminacin de las clases sociales; la igualdad entre el varn y la mujer; la educacin, no solo masiva, sino superando el simple analfabetismo hacia el dominio del conocimiento y sobre todo del arte y la consecuente eliminacin de monumentos y todas esas banalidades de la sociedad de clases. Como queda dicho, los funcionarios que tomaron esas decisiones ignoraban eso y ello no es reprochable. No tenan porqu saber ya que en general no fueron protagonistas. Precisamente por eso lo que puede reprocharse es que no hayan preguntado a los actores sobrevivientes que poseemos esa valiosa informacin.

En este mismo orden de razonamiento, creo honestamente que el haber organizado un asado en los predios de la Esma, no fue un acto de mala fe, sino quizs el punto ms alto de la frivolidad con la que se est tratando el serio tema de la memoria, al transformar la ESMA en una especie de Luna Park donde se realizan carnavales, murgas, recitales, maratones, clases de cocina; el asado es una casi inevitable consecuencia. Ello no quita que fue un error del Ministro, un grave error, por lo tanto, lo que debemos es sealarles el error y pedirles una disculpa pblica. De ninguna manera creo que haya que pedirles la renuncia, para luego aceptarla agradeciendo "los patriticos servicios prestados" como es de rutina. No, de ningn modo cualquiera puede equivocarse y un funcionario no es un superdotado; si se equivoc, es suficiente hacerle ver el error y exigirle enmendarlo y la correspondiente disculpa pblica.

Pero tal "error" involucra a todos los asistentes, en primer lugar al Secretario de Derechos Humanos, incluso al personal del ministerio que se dice fue "obligado" a asistir. Ningn empleado pblico puede ser obligado a hacer algo que no est en el reglamento, nos proteje la legislacin contra la supuesta "obediencia debida". A lo que se agrega la incorporacin de esa gran figura aportada por los Derechos Humanos, llamada "objecin de conciencia"

En definitiva, todos los asistentes son responsables de la futilidad con la que se est tratando la memoria histrica, claro que con diversos grados de responsabilidad, pero responsables tambin.

Pero insisto en tratar este tema descontando la mala fe. En realidad es la oportunidad para establecer un nuevo intercambio sobre la tan mentada Memoria. Somos muchos los que opinamos, siguiendo el ejemplo de los plebeyos de Paris, que la ESMA y cualquier edificio utilizado para la opresin deben ser demolidos porque la sangre brota de sus paredes. En ese sentido se podra seguir el espritu de la Asamblea del ao 13 que orden destruir los elementos de tortura. O tambin, recordar al Presidente Cmpora quien, en 1973, orden al Ministro Righi destruir los elementos de tortura de las fuerzas de seguridad.

Es menester que todos nos metamos de lleno en el debate que se est desarrollando y que no es ms que un salto que se haba iniciado cuando se institucionalizaron los primeros espacios de la Memoria. Cuando la memoria necesita demasiado sostn material, cabe dudar de su potencialidad. Cuando necesita de consignas que han perdido vigencia, como ser "con vida los llevaron con vida los queremos", indicara que ya los recordamos como muertos.

Un debate por el que aprendamos a conservar la memoria sin mausoleos fnebres nos har reencontrarnos con nuestros hermanos desaparecidos hoy vivos en nuestra memoria del corazn.  

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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