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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-01-2013

Bancos contra pueblos: los entresijos de una partida amaada (III)
La mayor ofensiva contra los derechos sociales realizada desde la Segunda Guerra Mundial a escala europea

Eric Toussaint
CADTM


Que no se subestime la capacidad de los gobernantes de sacar provecho de una situacin de crisis [2]

Los grandes medios de comunicacin abordan de forma regular las cuestiones de un posible estallido de la zona euro, del fracaso de las polticas de austeridad en materia de relanzamiento econmico, de las tensiones entre Berln y Pars, entre Londres y los miembros de la zona euro, de las contradicciones en el seno del consejo del BCE, de las enormes dificultades para encontrar un acuerdo sobre el presupuesto de la UE, de las crispaciones de ciertos gobiernos europeos con el FMI a propsito de la dosificacin de la austeridad. Todo esto es cierto, pero sobre todo no hay que olvidar un punto fundamental: la capacidad de los gobernantes, que se han puesto dcilmente al servicio de los intereses de las grandes empresas privadas, de gestionar una situacin de crisis, incluso de caos, para actuar en el sentido demandado por esas grandes empresas. La relacin estrecha entre los gobernantes y el Gran Capital no es siquiera disimulada. A la cabeza de varios gobiernos, colocados en puestos ministeriales importantes y en la presidencia del BCE, se encuentran hombres directamente salidos del mundo de las altas finanzas, comenzando por el banco de negocios Goldman Sachs. Algunos polticos de primera fila son recompensados con un puesto en un gran banco u otra gran empresa una vez que han realizado sus buenos oficios para el gran capital. No es nuevo pero es ms evidente y regular que durante los ltimos 50 aos. Se puede hablar de verdaderos vasos comunicantes.

Considerar que la poltica de los dirigentes europeos es un fracaso porque el crecimiento econmico no ha vuelto es en parte equivocarse de criterio de anlisis. Los objetivos perseguidos por la direccin del BCE, por la Comisin Europea, por los gobiernos de las economas ms fuertes de la UE, por las direcciones de los bancos y de las dems grandes empresas privadas, no son la vuelta rpida al crecimiento, ni la reduccin de las asimetras en el seno de la zona euro y de la UE a fin de hacer de ella un conjunto ms coherente al que volviera la prosperidad.

Entre sus objetivos principales, hay que subrayar dos: 1. evitar un nuevo krach financiero y bancario que podra revelarse peor que el de septiembre de 2008 (las dos primeras partes de esta serie han abordado este objetivo que ser de nuevo desarrollado en la cuarta parte); 2. utilizar varias armas (el aumento muy importante del paro, el reembolso de la deuda pblica, la bsqueda del equilibrio presupuestario, el ltigo de la bsqueda de la mejora de la competitividad de los estados miembros de la UE unos respecto a los otros y en relacin a los competidores comerciales de los dems continentes) para avanzar en la mayor ofensiva realizada desde la Segunda Guerra Mundial a escala europea por el Capital contra el Trabajo. Para el Capital, se trata de aumentar an ms la precarizacin de los trabajadores, de reducir radicalmente su capacidad de movilizacin y de resistencia, de reducir los salarios y diferentes subsidios sociales de forma importante a la vez que se mantienen las enormes disparidades entre los trabajadores dentro de la UE a fin de aumentar la competencia entre ellos. Primero, estn las disparidades entre los asalariados de un mismo pas: entre mujeres y hombres, entre fijos y eventuales, entre trabajadores a tiempo parcial y trabajadores a tiempo completo. Por iniciativa de la patronal y con el apoyo de los gobiernos sucesivos (y en su seno los partidos socialistas europeos han jugado un papel activo), esas disparidades han crecido en el curso de los ltimos 20 aos. Y luego estn las disparidades entre los trabajadores de los diferentes pases de la UE. Las disparidades entre trabajadores de los pases del centro y los de los pases de la periferia en el interior de la UE son el complemento de las que se profundizan en el interior de las fronteras nacionales.

Las profundas disparidades entre los trabajadores de los diferentes pases de la UE

Los salarios de los trabajadores del grupo de pases ms fuertes (Alemania, Francia, Pases Bajos, Finlandia, Suecia, Austria, Dinamarca) son el doble o el triple de los salarios de los trabajadores de Grecia, Portugal o Eslovenia, son 10 veces ms elevados que los salarios de los trabajadores de Bulgaria, de 7 a 9 veces ms que los salarios rumanos, lituanios o letones [3] . En Amrica del Sur, an cuando las diferencias son grandes entre las economas ms fuertes (Brasil, Argentina, Venezuela) y las ms dbiles (Paraguay, Bolivia, Ecuador...), la diferencia entre el salario mnimo legal es del orden de 1 a 4, por tanto una disparidad netamente ms dbil que en el seno de la Unin Europea. Esto muestra hasta qu punto es fuerte la competencia entre los trabajadores de Europa.

Las grandes empresas de los pases europeos ms fuertes en el plano econmico se aprovechan a fondo de las disparidades salariales en el seno de la UE. Las empresas alemanas han optado por aumentar fuertemente su produccin realizada en los pases de la UE en los que los salarios son ms bajos. Los bienes intermedios son luego repatriados a Alemania sin pagar impuestos de importacin/exportacin, para ser all ensamblados y luego reexportados principalmente hacia los dems pases de Europa. Esto permite disminuir los costes de produccin, poner en competencia a los trabajadores alemanes con los de los dems pases y aumentar la rentabilidad de esas empresas. Adems, esos bienes ensamblados en Alemania y vendidos en los mercados externos aparecen por supuesto en las exportaciones alemanas, una parte importante de las cuales es en realidad el resultado del ensamblaje de productos importados. Las empresas de los dems pases fuertes de la UE hacen ciertamente lo mismo, pero la economa alemana es la que se beneficia proporcionalmente ms de los bajos salarios y de la precarizacin del trabajo en el seno de la zona euro (incluso en el interior de las fronteras de Alemania [4] ) y de la UE. En 2007, los excedentes comerciales de Alemania se deban en un 83% a sus intercambios con los dems pases de la UE (145.000 millones de euros respecto de los dems pases de la zona euro, 79.000 millones respecto de la Europa fuera de la zona euro y 45.000 millones con el resto del mundo) [5] .

El modelo alemn como producto de la ofensiva neoliberal

Los patronos alemanes, ayudados por el gobierno socialista de Gerhard Schrder en 2003-2005, lograron imponer sacrificios a los trabajadores. El estudio Acabar con la competitividad publicado conjuntamente por ATTAC Francia y la Fundacin Copernic resume as las grandes etapas de los ataques a las conquistas de los trabajadores de Alemania y a sus derechos sociales y econmicos: Las leyes Hartz (por el nombre del ex Director de Recursos Humanos de Volkswagen y consejero de Gerhard Schrder) se han aplicado de forma gradual entre 2003 y 2005. Hartz I obliga a los parados a aceptar el empleo que se les propone, incluso por un salario inferior a su subsidio de desempleo. Hartz II instituye mini-jobs (mini trabajos) a menos de 400 euros mensuales (exentos de cotizaciones sociales salariales). Hartz III limita a un ao el pago de los subsidios de desempleo para los trabajadores mayores y endurece las condiciones de acceso a los mismos. Hartz IV fusiona el subsidio de paro de larga duracin y las ayudas sociales, y les pone un techo de 345 euros por mes. A las leyes Hartz se aaden las reformas sucesivas de las jubilaciones y del sistema de salud pblica: jubilacin por capitalizacin (jubilaciones Riester); subida de las cotizaciones, retraso de la edad legal de jubilacin (objetivo 67 aos en 2017). Los autores de este estudio subrayan: El conjunto de estas reformas ha llevado a un impresionante aumento de las desigualdades sociales. Es un aspecto a menudo olvidado del modelo alemn y vale la pena dar algunas cifras detalladas. Alemania se ha convertido en un pas con muchas desigualdades: un anteproyecto de informe parlamentario sobre la pobreza y la riqueza [6]  acaba de establecer que la mitad ms pobre de la sociedad posee solo el 1% de los activos, contra el 53% para los ms ricos. Entre 2003 y 2010, el poder de compra del salario medio ha bajado un 5,6%. Pero esta bajada se ha repartido de forma muy desigual: -12% para el 40% de los asalariados peor pagados, -4% para el 40% de los asalariados mejor pagados [7] . Los datos oficiales muestran que la proporcin de bajos salarios ha pasado del 18,7% en 2006 al 21% en 2010 y esta progresin de los bajos salarios -hay que subrayarlo- se hace por lo esencial en Alemania del Oeste.

Segn el mismo estudio, en 2008, el nmero de asalariados aument en 1,2 millones en relacin a 1999, pero esta progresin corresponde a un aumento de 1,9 millones del nmero de empleos precarios, y por tanto a una prdida de medio milln de empleos fijos a tiempo completo. Un cuarto de los asalariados y asalariadas ocupan hoy un empleo precario, y esta proporcin (la misma ya que en los Estados Unidos) sube al 40% entre las mujeres. Los empleos asalariados precarios son mayoritariamente (el 70%) destinados a las mujeres [8] . La proporcin de parados con subsidio de desempleo ha cado de un 80% en 1995 a un 35% en 2008 y todas las personas en paro ms de un ao han derivado hacia la ayuda social.

Como seala Arnaud Lechevalier, esta evolucin se inscribe en un contexto ms general de erosin de la proteccin de los asalariados por los convenios colectivos: la parte de los asalariados cubiertos (por dichos convenios) ha bajado del 76% al 62% en diez aos y estos convenios no concernan ya ms que al 40% de las empresas alemanas en 2008. Adems, los sindicatos han debido conceder mltiples derogaciones a los convenios colectivos sectoriales a nivel de las empresas [9] .

Las segundas intenciones de los dirigentes y de los patronos europeos

Cuando se intenta explicar la actitud actual de los dirigentes alemanes frente a la crisis de la Eurozona, se puede plantear la hiptesis de que una de las lecciones que sacaron de la absorcin de Alemania del Este a comienzos de los aos 1990 es que las disparidades muy fuertes entre trabajadores pueden ser explotadas para imponer una poltica muy dura a favor de la patronal. Las privatizaciones masivas en Alemania del Este, los ataques a la seguridad del empleo de los trabajadores de la ex-RDA combinados al aumento de la deuda pblica alemana debida a la financiacin de esta absorcin (que ha servido de pretexto para imponer las polticas de austeridad) han permitido imponer retrocesos muy importantes a los trabajadores de Alemania, tanto a los del Este como a los del Oeste. Los dirigentes alemanes actuales se dicen que la crisis de la zona euro y los brutales ataques impuestos al pueblo griego y a otros pueblos de la periferia son la ocasin de ir an ms lejos y de reproducir de una cierta forma a escala europea lo que han hecho en Alemania. Por su parte, los dirigentes europeos de los pases ms fuertes y los patronos de las grandes empresas no se quedan atrs, se felicitan de la existencia de una zona econmica, comercial y poltica comn en la que las transnacionales europeas y las economas del Norte de la zona euro sacan ventaja de la debacle del sur para reforzar la rentabilidad de las empresas y marcar puntos en trminos de competitividad en relacin a sus competidores norteamericanos y chinos. Su objetivo, en el estado actual de la crisis, no es relanzar el crecimiento y reducir las asimetras entre las economas fuertes y las dbiles de la UE. Consideran adems que la debacle del Sur va a traducirse en oportunidades de privatizaciones masivas de empresas y de bienes pblicos a precios de saldo. La intervencin de la Troika y la complicidad activa de los gobiernos de la periferia les ayudan en ello. El gran Capital de los pases de la periferia es favorable a estas polticas pues cuenta obtener l mismo una parte de un pastel que deseaba desde haca aos. Las privatizaciones en Grecia y en Portugal prefiguran lo que va a ocurrir en Espaa y en Italia donde los bienes pblicos a adquirir son mucho ms importantes dada la talla de esas dos economas.

La voluntad de hacer bajar los salarios

Volvamos a la cuestin de los salarios. En Alemania, segn Michel Husson, el coste salarial unitario real ha bajado cerca de un 10% entre 2004 y 2008 [10] . En el resto de Europa, durante el mismo perodo, ha bajado tambin pero en una proporcin bastante menor que en Alemania. Es a partir de la crisis de 2008-2009, que afecta duramente a la Eurozona, cuando se constata una cada muy clara de los salarios reales de los pases ms afectados. Es lo que subraya Patrick Artus: Se constata en los pases en dificultades de la zona euro (Espaa, Italia, Grecia, Portugal) una fuerte bajada de los salarios reales [11] . Patrick Artus declara que la bajada de los salarios corresponde a una poltica deliberada de los dirigentes europeos y aade que, con toda evidencia, esta poltica ni ha permitido relanzar la inversin en los pases mencionados, ni hacer ms competitivas las exportaciones de los mismos pases. Patrick Artus escribe que los efectos favorables de las bajadas de salarios sobre la competitividad y por tanto sobre el comercio exterior o sobre la inversin de las empresas no han aparecido. Aade que la bajada de salario tiene dos efectos claros: de una parte, ha aumentado la rentabilidad de las empresas (por tanto, en trminos marxistas, un aumento de la tasa de beneficio por un aumento de la plusvala absoluta, ver recuadro El ABC sobre la plusvala absoluta y relativa as como sobre el salario); de otra parte, ha disminuido la demanda de las familias, lo que ha reforzado la contraccin de la economa [12] . El estudio realizado por Natixis acaba de confirmar que el objetivo de los dirigentes europeos no es ni relanzar la actividad econmica, ni mejorar la posicin econmica de los pases de la periferia en relacin a los del centro. La bajada de los salarios intenta reducir la capacidad de resistencia de los trabajadores de los pases concernidos, aumentar la tasa de ganancia del Capital y llevar ms lejos el desmantelamiento de lo que queda del welfare state construido en el curso de los 35 aos que siguieron a la Segunda Guerra Mundial (perodo al que sigui el giro neoliberal de finales de los aos 1970-comienzo de los aos 1980).

En el Informe Mundial sobre los Salarios 2012-2013 publicado por la Organizacin Internacional del Trabajo en diciembre de 2012, los autores sealan que en los pases desarrollados, entre 2008 y 2012, los salarios sufrieron una doble cada (es decir en 2008 y en 2011) [13] . Es la nica regin del mundo, junto con Medio Oriente, en que los salarios han bajado desde 2008. En China, en el resto de Asia, en Amrica latina los salarios han aumentado. En Europa oriental, han conocido una cierta recuperacin tras el hundimiento de los aos 1990. Este informe permite confirmar que el epicentro de la ofensiva del Capital contra el Trabajo se ha desplazado hacia los pases ms desarrollados.

RECUADRO

 

El ABC sobre la plusvala absoluta y relativa as como sobre el salario [14]

Cuando el obrero (o la obrera) comienza a trabajar en la fbrica al comienzo de su jornada, incorpora un valor a las materias primas (o a los bienes intermedios que ensambla). Al cabo de un cierto nmero de horas, l o ella ha reproducido un valor que es exactamente el equivalente de su salario cotidiano o semanal. Si l o ella se parara de trabajar en ese momento preciso, el capitalista no obtendra ni un cntimo de plusvala pero, en esas condiciones, el capitalista no tendra ningn inters en comprar esa fuerza de trabajo. Como el usurero o el mercader de la Edad Media, el capitalista compra para vender. Compra fuerza de trabajo para obtener de ella un producto ms elevado de lo que ha gastado para comprarla. Ese suplemento, ese extra, es precisamente su plusvala, su beneficio. Se entiende por tanto que, si el obrero o la obrera produce el equivalente de su salario en 4 horas de trabajo, l o ella trabajar no 4 sino 6,7, 8 o 9 horas. Durante esas 2, 3, 4 o 5 horas suplementarias, l o ella produce plusvala para el capitalista a cambio de la cual l o ella no cobra nada. El origen de la plusvala, es por tanto sobretrabajo, trabajo gratuito, del que se apropia el capitalista. Pero, es un robo! exclamaremos. La respuesta debe ser: s y no. S, desde el punto de vista del obrero o de la obrera; no, desde el punto de vista del capitalista y de las leyes del mercado. El capitalista no ha comprado, en efecto, en el mercado el valor producido o a producir por el obrero o por la obrera. No ha comprado su trabajo, es decir el trabajo que el obrero o la obrera va a efectuar (si hubiera hecho eso, habra cometido un robo puro y simple; habra pagado 25 por lo que vale 50). Ha comprado la fuerza de trabajo del obrero o de la obrera. Esta fuerza de trabajo tiene un valor propio como toda mercanca tiene su valor. El valor de la fuerza de trabajo est determinado por la cantidad de trabajo necesario para reproducirla, es decir por la subsistencia (en el sentido amplio del trmino) del obrero, de la obrera y de su familia. La plusvala toma su origen en el hecho de que aparece una distancia entre el valor producido por el obrero/obrera y el valor de las mercancas necesarias para asegurar su subsistencia.

El valor de la fuerza de trabajo tiene una caracterstica particular en relacin al de cualquier otra mercanca: comparte, adems de un elemento estrictamente medible, un elemento variable. El elemento estable, es el valor de las mercancas que deben reconstituir la fuerza de trabajo desde el punto de vista fisiolgico (que deben permitir al obrero o a la obrera recuperar caloras, vitaminas, una capacidad de producir una energa muscular y una actividad neuronal determinada, sin la que sera incapaz de trabajar al ritmo normal previsto por la organizacin capitalista de trabajo en un momento dado). El elemento variable, es el valor de las mercancas, en una poca y en un pas determinado, que no forman parte del mnimo vital fisiolgico. Marx llama a esta parte del valor de la fuerza de trabajo, su fraccin histrico-moral. Esto quiere decir que no es fortuita. Es el resultado de una evolucin histrica y de una situacin dada de las relaciones de fuerza entre el Capital y el Trabajo. En este punto preciso del anlisis econmico marxista, la lucha de clases, su pasado y su presente, se convierte en un factor codeterminante de la economa capitalista.

El salario es el precio de mercado de la fuerza de trabajo. Como todos los precios de mercado, flucta alrededor del valor de la mercanca examinada. Las fluctuaciones del salario estn determinadas en particular por las fluctuaciones del ejrcito de reserva industrial, es decir, del paro.

Para obtener el mximo de ganancia y desarrollar lo ms posible la acumulacin del capital, los capitalistas reducen al mximo la parte del valor nuevo, producido por la fuerza de trabajo, que vuelve a los trabajadores y las trabajadoras bajo forma de salarios. Los dos medios esenciales por los que los capitalistas se esfuerzan de aumentar su parte, es decir la plusvala, son:

- la prolongacin de la jornada de trabajo, la reduccin de los salarios reales y la bajada del mnimo vital. Es lo que Marx llama el aumento de la plusvala absoluta.

- El aumento de la intensidad y de la productividad del trabajo sin aumento proporcional del salario. Es el aumento de la plusvala relativa.

FIN DEL RECUADRO

Mirando en perspectiva la ofensiva del Capital contra el Trabajo.

 

La situacin que viven los asalariados y quienes reciben subsidios en Grecia, Portugal, Irlanda y Espaa hoy ha sido impuesta a los trabajadores de los pases en desarrollo aprovechndose de la crisis de la deuda de los aos 1980-1990. En el curso de los aos 1980, la ofensiva atac igualmente a los trabajadores en Amrica del Norte a partir de la presidencia de Ronald Reagan, en Gran Bretaa bajo la frula de Margaret Thatcher, la Dama de Hierro, y en los pases de sus mulos en el viejo continente. Los trabajadores del ex-bloque del Este tambin fueron sometidos durante los aos 1990 a las brutales polticas impuestas por sus gobiernos y el FMI. Segn el Informe Mundial sobre los Salarios 2012-2013 publicado por la OIT (mencionado ms arriba): En Rusia, por ejemplo, el valor real de los salarios cay a menos del 40% de su valor en los aos 1990 y se requiri de una dcada ms para que los salarios recuperaran su valor inicial [15] . Luego, de una forma ciertamente menos brutal que la que afect a los pueblos del tercer mundo (de los pases ms pobres hasta las economas llamadas emergentes), la ofensiva tom por objetivo a los trabajadores de Alemania a partir de 2003-2005. Los efectos nefastos para una parte significativa de la poblacin alemana se hacen sentir an hoy incluso si los xitos de las exportaciones alemanas [16]  limitan el nmero de parados y una parte de la clase obrera no siente directamente sus consecuencias. La ofensiva que se ha acelerado desde 2007-2008 comenz pues a nivel mundial a comienzo de los aos 1980 [17] . La OIT centra su anlisis sobre un perodo ms corto (1999-2011) y los datos son claros: Entre 1999 y 2011 la productividad laboral promedio en las economas desarrolladas aument el doble que los salarios promedio. En Estados Unidos la productividad laboral real por hora en el sector empresarial no agrcola aument 85 % desde 1980, mientras que la remuneracin real por hora aument solo 35 %. En Alemania la productividad laboral se expandi en cerca de un cuarto   durante las dos ltimas dcadas, mientras que los salarios reales mensuales se mantuvieron sin cambio [18] . Es lo que Karl Marx llamaba el aumento de la plusvala relativa (ver recuadro).

Y ms adelante: La tendencia mundial ha resultado en un cambio en la distribucin del ingreso nacional, con una menor participacin de los trabajadores, mientras que la participacin del capital en la renta aumenta en una mayora de pases. Incluso en China, un pas en que los salarios a grosso modo se triplicaron durante la ltima dcada, el PIB aument a una tasa mayor que la masa salarial total; por tanto, la participacin del trabajo disminuy [19] . Esta tendencia profunda a nivel mundial es la manifestacin del aumento de la plusvala extrada del Trabajo por el Capital. Es importante sealar que durante una buena parte del siglo XIX la forma principal de aumento de la plusvala pas por el aumento de la plusvala absoluta (bajada de salarios, aumento de las horas de trabajo). Progresivamente, en las economas ms fuertes, en la segunda mitad del siglo XIX y a lo largo de todo el siglo XX (salvo durante el nazismo, el fascismo y otros regmenes dictatoriales que impusieron bajadas salariales), ha sido reemplazada o superada por el aumento de la plusvala relativa (aumento de la productividad del trabajo sin que los salarios le sigan en la misma proporcin). Tras varios decenios de ofensiva neoliberal, el aumento de la plusvala absoluta vuelve a ser una forma importante de extraccin de la plusvala y se aade a la plusvala relativa. Mientras que durante decenios, los patronos han aumentado esencialmente la plusvala relativa, principalmente gracias a las ganancias de productividad del trabajo, desde 2009-2010, logran aumentar la plusvala absoluta: bajando los salarios reales y en ciertos casos aumentando el tiempo de trabajo. Utilizan la crisis para combinar el aumento de la plusvala relativa con el aumento de la plusvala absoluta. Esto da una indicacin de la amplitud de la ofensiva en curso.

Cada vez ms trabajadores en el punto de mira

En un documento de la Comisin Europea titulado El segundo programa econmico de ajuste para Grecia con fecha de marzo de 2012 [20] , est claramente puesto en evidencia que hay que proseguir la reduccin de los salarios. El cuadro 17 de la pgina 41 muestra que el salario mnimo legal en Grecia es el quntuple del salario mnimo medio en Rumana y en Bulgaria (pases vecinos de Grecia), el triple del de Hungra y de las repblicas blticas, ms del doble del salario mnimo en Polonia y en la Repblica Checa; es superior al salario mnimo en Espaa y en Portugal. El objetivo es acercar Grecia a pases en los que los salarios son los ms competitivos, por tanto los ms bajos. Evidentemente, si los salarios prosiguen su cada radical en Grecia como quiere la Troika y la patronal, ser preciso que los salarios en Espaa, en Portugal, en Irlanda y tambin en los pases ms fuertes sigan la misma tendencia, y esto de forma acelerada.

Quienes estn en los puestos de mando en Europa sirven a una lgica gracias a la cual los patronos europeos logran aumentar la cantidad de plusvala que extraen del trabajo de los asalariados de Europa e intentan marcar puntos en la batalla comercial con los competidores asiticos o norteamericanos.

Estos dirigentes estn dispuestos a empujar a sus ltimas trincheras a los sindicatos europeos reduciendo fuertemente el margen de negociacin del que han dispuesto durante decenios.

El Capital marca puntos suplementarios contra el Trabajo

En varios pases de la UE, durante su ofensiva contra las conquistas sociales, los gobernantes y la Comisin Europea han logrado reducir radicalmente el alcance de los convenios colectivos interprofesionales. Es el caso de los pases del exbloque del Este, es tambin el caso de Grecia, Portugal, Espaa, Italia, Irlanda.... En varios pases, han logrado igualmente hacer bajar el salario mnimo legal y el montante de las jubilaciones. Han logrado reducir radicalmente la proteccin contra los despidos y aumentar la edad de jubilacin.

 

La agravacin de la crisis de los pases de la periferia de la zona euro

Durante 2012, la crisis se ha agravado en Grecia, en Irlanda, en Portugal, en Espaa, como consecuencia de las brutales polticas de austeridad aplicadas por gobiernos cmplices de las exigencias de la Troika. En Grecia, la cada acumulada del PIB desde el comienzo de la crisis alcanza el 20%. El poder de compra de una gran mayora de la poblacin ha bajado entre un 30% y un 50%. El paro y la pobreza se han disparado. Si en marzo de 2012 todos los grandes medios repitieron el discurso oficial que afirmaba que la deuda haba sido reducida a la mitad [21] , segn las estimaciones oficiales hechas pblicas a finales de octubre de 2012, la deuda pblica griega que representaba el 162% del PIB en vsperas de la reduccin de deuda de marzo de 2012 alcanzar el 189% del PIB en 2013 y el 192% en 2014 [22] . Esta informacin no forma parte de los titulares de la gran prensa de masas. En Portugal, las medidas de austeridad son de una violencia tal y la degradacin econmica es tan grave que un milln de portugueses se ha manifestado espontneamente el 15 de septiembre de 2012, cifra que no haba sido alcanzada ms que el 1 de mayo de 1974 para festejar la victoria de la Revolucin de los Claveles. En Irlanda, de la que los medios hablan mucho menos, el paro ha alcanzado proporciones enormes, llevando a 182.900 jvenes de 15 a 29 aos a abandonar el pas desde que estallara la crisis en 2008 [23] . Un tercio de los jvenes que tenan un empleo antes de la crisis ha ido al paro. El rescate de los bancos ha representado hasta ahora ms del 40% del PIB (cerca de 70 millardos de euros de un PIB de 165 millardos en 2011) [24] . El retroceso de la actividad econmica ha alcanzado el 20% desde 2008. El gobierno de Dublin ha reafirmado que suprimira 37.500 puestos de trabajo en el sector pblico de aqu a 2015. En Espaa, la tasa de paro alcanza un 50% entre los jvenes. Desde el comienzo de la crisis, 350.000 familias han sido expulsadas de su vivienda a causa de los impagos de la deuda hipotecaria [25] . En un ao, el nmero de familias en las que todos los miembros estn en paro ha aumentado en 300.000 para alcanzar un total de 1,7 millones, es decir el 10% de todas las familias en Espaa [26] . La situacin se degrada de forma continua en los pases del antiguo bloque del Este miembros de la UE, comenzando por los que se han adherido a la zona Euro.

En suma, en todo el mundo, el Capital se ha lanzado a una ofensiva contra el Trabajo. Es en Europa donde, desde 2008, la ofensiva toma la forma ms sistemtica comenzando por los pases de la periferia. Los bancos (y el capitalismo como sistema), que son los responsables de la crisis, son sistemticamente protegidos. En todas partes, el reembolso de la deuda pblica es el pretexto invocado por los gobernantes para justificar una poltica que ataca los derechos econmicos y sociales de la aplastante mayora de la poblacin. Si los movimientos sociales y, entre ellos, los sindicatos quieren responder victoriosamente a esta ofensiva devastadora, hay que enfrentarse a fondo a la cuestin de la deuda pblica a fin de quitar al poder su argumento principal. La anulacin de la parte ilegtima de la deuda pblica y la expropiacin de los bancos para integrarlos en un servicio pblico del ahorro y del crdito son medidas esenciales en un programa alternativo a la gestin capitalista de la crisis.

Fin de la Tercera parte.

Traducido por Alberto Nadal



[1] Eric Toussaint (doctor en ciencias polticas, presidente del CADTM de Blgica, www.cadtm.org, miembro del Consejo Cientfico de ATTAC Francia). Damien Millet y Eric Toussaint han dirigido el libro colectivo La Deuda o la Vida, Editorial Icaria, Economa, ISBN: 9788498883848, Ao Publicacin: 2011, pginas: 336, que recibi el Prix du livre politique la Foire du livre politique de Lige en 2011). ltimo libro publicado, Damien Millet et Eric Toussaint, AAA, Audit, Annulation, Autre politique, Le Seuil, Paris, 2012.

[2] La primera parte, 2007-2012: 6 aos en que los bancos se tambalearon se puede leer en http://cadtm.org/2007-2012-6-anos-en-que-los-bancos . La segunda parte, El BCE y la Reserva Federal al servicio de los grandes bancos privados se puede leer en http://cadtm.org/El-BCE-y-la-Reserva-Federal-al

[3] Ver Le Monde de los das 22 y 23 de enero de 2012 sobre la base de Eurostat.

[4] En Alemania, en septiembre de 2010, segn Le Monde del 17 de mayo de 2011, 7,3 millones de trabajadores ganaban a penas 400 euros al mes. En ese pas, el nmero de trabajadores a tiempo parcial ha aumentado un 46% entre 2000 y 2010 mientras que en Francia aumentaba el 17%.

[5] OCDE, International Trade by Commodity Statistics (SITC Revision 3) mencionado en ATTAC y Fondation Copernic, En finir avec la comptitivit, Paris, octubre 2012. http://www.france.attac.org/articles/pour-en-finir-avec-la-competitivite-rapport-attaccopernic-0

[6] Lebenslagen in Deutschland. Entwurf des vierten Armuts- und Reichstumsberichts der Bundesregierung, proyecto del 17 de septiembre de 2012, http://gesd.free.fr/arb912.pdf

[7] Karl Brenke et Markus M. Grabka, Schwache Lohnentwicklung im letzten Jahrzehnt , DIW Wochenbericht, n 45, 2011, http://gesd.free.fr/brenke11.pdf

[8] Fuente: Destatis.de (Oficina federal alemana de estadsticas)

[9] Arnaud Lechevalier, Un modle qui ne fait gure envie , Alternatives conomiques, n 300, mars 2011, http://gesd.free.fr/allmodel.pdf citado par ATTAC y Fondation Copernic

[10] Ver Michel Husson, Economie politique du systme-euro , juin 2012, http://cadtm.org/Economie-politique-du-systeme-euro ou http://hussonet.free.fr/eceurow.pdf

[11] Patrick Artus, La baisse des salaires dans les pays en difficult de la zone euro est-elle utile ? , Flash Economie n289, 18 avril 2012.

[12] Patrick Artus: no quedan ms que los efectos sobre la demanda de las familias, de ah una fuerte contraccin de la actividad cuyo nico efecto positivo es reducir el dficit exterior (puesto que las importaciones disminuyen). Por otra parte, Patrick Artus muestra con grfcos que la rentabilidad de las empresas ha aumentado en los cuatro pases estudiados.

[13] OIT, Informe Mundial sobre Salarios 2012-2013, Ginebra, diciembre 2012, http://www.ilo.org/global/research/global-reports/global-wage-report/2012/WCMS_195244/lang--es/index.htm

[14] El contenido de este recuadro consiste en una utilizacin libre y editada de extractos de Ernest Mandel, Introduction au marxisme, Edition Formation Lon Lesoil, Bruxelles, 2007, p. 59, p. 68, p. 66 et 67. (Hay traduccin al espaol disponible en internet en http://www.marxists.org/espanol/mandel/1977/feb/introd_al_marxismo.htm )

[15] OIT, Informe Mundial sobre Salarios 2012-2013, Ginebra, diciembre 2012.

[16] Alemania ha conocido un crecimiento econmico basado en sus exportaciones mientras que la mayor parte de sus socios de la UE y, en particular, de la zona euro sufren duramente la crisis. Dado que en toda la UE se asiste a la bajada de la demanda de las familias descrita ms arriba, a la que se aade una reduccin de la demanda pblica, las salidas para las exportaciones alemanas se reducen claramente. El efecto boomerang sobre la economa alemana est ya en marcha.

[17] Vase Eric Toussaint, La gran transformacin desde los aos ochenta hasta la crisis actual, tanto en el Sur como en el Norte, septiembre 2009 , http://cadtm.org/La-gran-transformacion-desde-los

[18] OIT, Informe Mundial sobre Salarios 2012-2013, Resumen ejecutivo, Ginebra, diciembre de 2012, 2012, p. xvi

[19] Ibid. El mismo informe subraya igualmente el aumento de la distancia entre los salarios ms elevados y los salarios ms bajos en cada pas.

[20] Ver Comisin Europea, Direccin General de Asuntos Econmicos y Financieros, The Second Economic Adjustment Programme for Greece, marzo de 2012, http://ec.europa.eu/economy_finance/publications/occasional_paper/2012/op94_en.htm

[21] El CADTM ha denunciado desde el comienzo la propaganda de la Troika y del gobierno griego. Ver, publicado el 10 de marzo de 2012, http://cadtm.org/Denunciamos-la-campana-de. Ver igualmente, Christina Laskaridis, 4 de junio de 2012, Grecia ya ha cado en el impago en los trminos de los acreedores; lo que temen es el impago en los trminos de los endeudados, en http://cadtm.org/Grecia-ya-ha-caido-en-el-impago-en

[22] Financial Times , 1 noviembre 2012, primera pgina.

[23]   Financial times , 1 octubre 2012.

[24] Financial Times , 29 diciembre 2011, p. 2.

[25] Miles Johnson, Suicides spark call for Madrid to halt evictions by banks , Financial Times, 13 noviembre 2012, p. 2.

[26] Tobias Buck, Spains deepening lack of hope takes its toll, Financial Times, 6 noviembre 2012, p. 4.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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