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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-01-2013

La corrupcin no duerme

Idn Moiss Chivi Vargas
Rebelin



Qu duda cabe, debatir la corrupcin, es una tarea ineludible de la revolucin poltica y descolonizadora. Es un asunto que debe tratarse con rigurosidad estratgica: Ver de cerca, lo que nos oferta a lo lejos, la coyuntura.

Y la coyuntura est cargada de un tema eje: la red de extorsionadores.

Este tema ha cargado la tinta de analistas, politlogos, futurlogos, dxofos y sbelotodos.

Es un tema de coyuntura poltica, pero que a diferencia de otras coyunturas, devela y revela la poltica en su forma comprimida, en formato de crisis, y la crisis -como dira Zavaleta- es un mtodo de conocimiento.

Por eso la red de extorsionadores, supera con creces la idea de un clan satnico compuesto por abogados del rgano Ejecutivo, el Judicial incluido el Ministerio Pblico.

Pone en evidencia que la economa poltica de la corrupcin, no es ese pequeo pago en la fila para los carnets, la coima al varita por una infraccin de trnsito, sino que es capaz de afectar intereses de Estado, que es capaz de afectar negativamente la imagen tica de la revolucin y con ello la posibilidad de acelerar la transformacin econmica hacia el socialismo.

Esta red explica -en su estructura intima-, los dficits institucionales de un Estado todava dbil en una transicin difcil, una transicin que nos oferta a cada paso, casi como destino sonso, el retorno del colonialismo interno, el imperial y el transnacional.

Por ello es que la red de extorsionadores, nos exige, nos impele, a explicarnos la corrupcin, no como un problema de chicos malos y chicos buenos. De malos abogados y buenos abogados, sino como un problema poltico que puede tener serias consecuencias en los avances de la revolucin.

Dicho de otra forma, mientras por un lado la revolucin avanza raudamente (en lo econmico y social), por el otro, se gesta oculta y subrepticiamente-, una restauracin neoliberal. Acaso no hubo rgimen ms corrupto que el neoliberalismo?

El capitalismo no duerme, quiso decir el presidente Evo, cuando se refiri a la corrupcin.

Es que la corrupcin se constituye en el ncleo difuso del capitalismo, es decir la corrupcin es capitalismo, pero capitalismo difuso.

La corrupcin se nutre del capitalismo a la vez que nutre al capitalismo. Es un camino de doble va.

Y es difuso porque se encubre, porque a la vez que se muestra como delito, el capitalismo necesita de este delito para la reproduccin ampliada de la acumulacin genocida.

Es difuso adems, porque se diluye entre la tolerancia social y el encubrimiento poltico y del encubrimiento poltico a la tolerancia social.

La empresa capitalista por excelencia, fue corrupta. Efectivamente la invasin de lo que hoy conocemos como Amrica, y que nuestros abuelos indios Kuna, llamaban Abya Yala, fue una empresa mercantil, que al inaugurar la modernidad estaba abriendo las compuertas para el ascenso del capitalismo.

Desde Coln a nuestros das, la historia de la corrupcin est ligada indisolublemente a la historia de la modernidad en todas sus formas estatales (Virreynatos y Republicas)

La historia de la infamia nos ensea, que el colonialismo necesita de la corrupcin, como el capitalismo necesita de la corrupcin, son una pareja inseparable.

Y el modelo neoliberal, no fue ajena al fenmeno, sino el campo amplificador que en lo temporal, al menos en Bolivia, data desde 1986 hasta el 2005.

Por ello, debatir la corrupcin al interior de nuestra revolucin, al interior de nuestras instituciones, al interior de nuestras propias organizaciones sociales, es algo que no se puede dejar de lado, es una tarea para la formacin de cuadros.

No podemos cerrar el caso echando la culpa a un grupo de amigos que se aprovecharon de la confianza

Y este debate, tiene que darse como lo dijo en una ocasin la dirigenta Julia Ramos sin enojarse.

No es casual, pues que la propia definicin de corrupcin sea tan amplia como tan cerrada a la vez. Su ambigedad, merece ponerse en tela de juicio y con ello ampliar el campo conceptual de nuestra revolucin.

Solo cuando la palabra tiene una direccin correcta es posible un uso polticamente acertado, con horizonte histrico sobre las posibilidades y lmites de la revolucin.

La ambigedad de la palabra es aliada del capitalismo, como del colonialismo, porque ayuda a encubrir lo que merece destaparse, porque tapa lo evidente para mostrar la farsa como verdad.

Aqu la desambiguacin del concepto equivale a la descolonizacin del lenguaje, particularmente del lenguaje poltico.

Y la corrupcin, nos ha mostrado al menos en dos veces ya, su peligrosidad poltica, su fondo y sus formas, los agentes subjetivos que actan y las embajadas que estn por los costados.

Su peligrosidad raya en la desmoralizacin de la militancia popular.

Su fondo y sus formas son esencialmente capitalistas y colonialistas, son la anttesis de la tica protestante planteada por Weber.

Los agentes subjetivos provienen de diversos segmentos, y de diferentes espacios sociales de poder, pero muy particularmente profesionales del derecho. Lo que denuncia lo conservadora que es la formacin del jurista en tierras de matriz colonial. Si un agente colonial queremos encontrar, miremos a la profesin de la abogaca. Las excepciones en este caso al menos-, lo nico que hacen es confirmar la regla.

Y la embajada americana no est ausente. Es la que menos aparece, pero es -en general-, la que ms esfuerzos ha realizado para el caso Ostreicher, aunque no por los canales formales, sino por otros poco convencionales, como aquellos legisladores norteamericanos que se aparecieron por estas tierras.

La corrupcin no duerme dijo el presidente, el capitalismo no duerme, est al acecho como una hiena, como un chacal.

La corrupcin es la aliada fundamental del capitalismo y de los colonialismos interno, imperial y transnacional contemporneos.

Su puesta en debate es urgente, como urgente es la construccin de la tica pblica y un sistema de sanciones fortsimo pero a la vez apegado a la Constitucin y los lmites del poder sancionador estatal.

Nos toca, como lo dira el Ch: "Ventilar las cuestiones prcticas al calor de las divergencias concretas




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