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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-01-2013

La historia de la tortura, puesta en evidencia

Maeve McClenaghan
The Bureau of Investigative Journalism

Traducido por Mar Rodrguez


A comienzos de 2012, el viceprimer ministro Nick Clegg afirm que el Gobierno condena rotundamente la tortura y los tratamientos inhumanos y que nunca lo hemos apoyado ni hemos pedido a otros que la apliquen en nombre nuestro.

Son palabras que han resonado durante dcadas, de una manera u otra. El Reino Unido ha firmado la Convencin Internacional contra la Tortura y nuestros lderes polticos afirman a grandes voces el hecho de que no practicamos la tortura. El Reino Unido ha incluso entrado en guerra basndose en parte en la premisa del derrocamiento de regmenes torturadores.

Pero estas palabras comienzan a perder su sentido cuando se yuxtaponen a las imgenes de los prisioneros britnicos en sus uniformes de color naranja que se arrodillan al sol inclemente de Cuba en la baha de Guantnamo; a las historias de los soldados britnicos que torturan vctimas civiles en las bases ocultas en Irak; o a la visin del ciudadano britnico Binyam Mohammed bajando del avin de vuelta en suelo britnico despus de haber sido encerrado y torturado en Pakistn.

An as, el gobierno britnico ha tratado de distanciarse de estas imgenes. Se nos dice que hay soldados indisciplinados que se portan mal. El RU no tena modo de saber qu les ocurre a sus ciudadanos cuando se encuentran encerrados en crceles lejos de nuestras costas. Y, por supuesto, nunca condonara tal comportamiento.

Pero las grietas del sistema comienzan a hacerse visibles. Las palabras de Clegg se pronunciaron apenas despus de una decisin de la Fiscala de que los agentes del MI5 y el MI6 no podran ser acusados de los malos tratos y la tortura del residente britnico Binyam Mohamed durante su perodo en Pakistn. Tampoco poda demandrseles por la tortura de otro detenido que haban retenido en la base area de Bagram (Afganistn).

Y de este modo el pblico se queda preguntndose, quin dice la verdad? Podemos creer todava en los desmentidos del gobierno?

La bsqueda de respuestas a estas preguntas ha dado forma a gran parte de la vida profesional de Ian Cobain. Como periodista de investigacin, lleva aos siguiendo casos de supuestas torturas e interpretaciones. Ahora ha reunido esta incalculable experiencia en el libro titulado Cruel Britannia: A Secret History of Torture. El resultado es un compendio de ejemplos que dan peso al argumento de que no solo practica el RU la tortura contra sus propios ciudadanos, sino que incluso cuenta con una poltica bien desarrollada, aunque informal y no escrita, sobre el modo y el momento en el que se usan tales mtodos.

Cmo hemos llegado hasta aqu?

El ttulo del libro de Cobain promete una historia y eso es lo que hace. La historia se remonta hasta la Segunda Guerra Mundial, cuando una de las calles ms codiciadas en Kensington Palace Gardens se convirti en la direccin de una base de internamiento britnica, donde se retuvo e interrog a diversos prisioneros de guerra. Al mismo tiempo que sus vecinos de clase alta continuaban con las labores de su vida cotidiana, los residentes de lo que lleg a conocerse como London Cage (la jaula londinense) sufrieron palizas, debieron realizar tareas inhumanas, sufrieron privacin del sueo y se les forz a mantenerse en posturas de gran incomodidad, todo ello como intento de extraerles informacin.

Algunos aos ms tarde, durante el gobierno colonial britnico de Kenya, el ejrcito britnico volvi a utilizar la tortura para aplastar la revuelta por la independencia de los Mau Mau. Apenas hace algunos meses, se les dijo a aquellas vctimas de la tortura, que ahora tienen 70 y 80 aos, que podan demandar al gobierno britnico por el tratamiento que recibieron, que afirman incluy castraciones, palizas brutales y detenciones.

Las reglas del juego

Pero este es un campo lleno de matices, al igual que la lnea entre las tcnicas de interrogatorio aceptadas, el tratamiento cruel e inhumano y la tortura.

Cobain esboza con habilidad la experimentacin y el desarrollo de las tcnicas de interrogatorio o tortura aplicadas a lo largo de los aos, centrndose en los tratamientos que se aplicaron en Irlanda del Norte durante la poca de los problemas. Las cinco tcnicas comprobadas que se usaron para ablandar a las personas que mantenan internadas eran: mantenerlos de pie al lado de la pared, colocacin de capuchas, sometimiento al ruido, privacin de sueo y privacin de alimentos y bebidas. Los testimonios de las personas sometidas a ellos no dejan duda alguna sobre su devastador impacto.

Un repaso de los mtodos en 1972 llev al primer ministro Edward Heath a anunciar que las tcnicas [...] no volvern a utilizarse en el futuro como auxiliares en los interrogatorios.

Sin embargo, el discurso poltico y la realidad volvieron a ser diferentes. Cobain explica que, aunque se dijo que se haban prohibido las cinco tcnicas empleadas por las fuerzas de espionaje y el ejrcito britnico en Ballykelly, otras tcnicas que podran persuadir a hablar a un prisionero no lo haban sido. Estas otras tcnicas incluan los electrochoques para impulsar la informacin de los sospechosos. Ocho meses despus del anuncio de Heath de que se prohiban las cinco tcnicas, ms de veinte hombres afirmaron haber sido sometidos a descargas elctricas.

Otros tratamientos utilizados con los prisioneros internados incluan palizas, quemaduras, apretamiento de los testculos a mano, colocacin de vendas en los ojos, insercin de instrumentos por el ano, rondas de disparos con balas de fogueo y juego de la ruleta rusa con ellos, adems del simulaciones de ahogamiento en agua. El testimonio que se extrajo se utiliz para dictar condenas penales.

Externalizacin del problema

Ms recientemente, el Reino Unido parece haber pasado a una pauta de externalizacin de sus interrogatorios: dejar a otros regmenes los mtodos de tortura al mismo tiempo que se recibe cmodamente la informacin extrada con torturas evita que la sangre manche las manos britnicas. Tambin permite al gobierno negar que tiene conocimiento de la aplicacin de tcnicas inapropiadas de interrogacin.

Salahuddin Amin, por ejemplo, era un hombre nacido en Gran Bretaa sospechoso de haber estado implicado en un plan para detonar una bomba de fertilizantes en 2004. Amin viva en Pakistn en ese momento y, de acuerdo con Cobain, funcionarios de los gobiernos britnico y estadounidense pidieron a la agencia de servicios de inteligencia paquistanes, Inter-Services Intelligence (ISI), famosa por la brutalidad de sus mtodos, que lo encontrara.

Despus de que detuvieran y torturaran a varios de sus socios, Amin acept entregarse. Le azotaron, colgaron del techo por los brazos y amenazaron con un taladro elctrico, al tiempo que no dejaban de hacerle preguntas. Ms tarde le visitaban dos miembros del MI5, que se hacan llamar Matt y Richard, quienes repetan las preguntas, en ocasiones en la misma sala en la que acababa de ser torturado.

El MI5 no niega estos hechos. Mantiene que su responsable actu correctamente y dentro de la ley, porque no podra esperarse que supieran que Amin estaba siendo torturado. Los responsables de ISI, por otra parte, indicaron a la organizacin Human Rights Watch que el Reino Unido y Estados Unidos eran plenamente conscientes de que estbamos utilizando todos los medios posibles para extraer informacin de l y nos agradecan que lo hiciramos.

Hay otros. En el caso de Alam Ghafoor, parece ser que los servicios secretos britnicos no eran solo visitantes en la crcel, sino que posiblemente estuvieran supervisando el proceso.

Ghafoor, de West Yorkshire, estaba en Dubai cuando las bombas 7/7 deshicieron Londres. Se le arrastr a un centro de interrogatorios donde se le golpe, priv del sueo y forz a adoptar posiciones incmodas. Las personas que lo detuvieron le dijeron que lo mataran y que daran sus restos de comer a los perros.

Ms tarde le dejaron en libertad sin cargos y se le permiti abandonar el pas. De vuelta en el Reino Unido, Ghafoor exigi que el Ministerio de Asuntos Exteriores entregara la correspondencia entre Londres y los diplomticos britnicos en los Emiratos rabes Unidos. Los documentos se entregaron con algunos nombres cambiados, aunque quedaba claro que los responsables consulares britnicos no necesitaban pedir a las autoridades de los Emiratos permiso para visitar a Ghafoor. Ghafoor cree que el nombre cambiado [sic en el original] es alguien que trabaja en el MI6 y que este organismo estaba al cargo de su encarcelamiento en Dubai.

Visto bueno

El elemento posiblemente ms alarmante en el libro de Cobain es el hecho de que los principales ministros del gobierno no solo estaban al tanto de los interrogatorios de ciudadanos britnicos en las prisiones extranjeras, sino que tambin haban dado su permiso para ellos.

Las normas para esto se establecen en la poltica secreta sobre interrogatorios del MI5 y el MI6, que se escribi en 2004 y se actualiz en 2006. El peridico Guardian la hizo pblica en agosto del 2011. El documento coincide en algunos aspectos con las declaraciones pblicas de los polticos.

Afirma: Las agencias no participan, piden, fomentan ni condonan el uso de la tortura ni de tratamientos inhumanos o degradantes. Las agencias no llevarn a cabo ninguna accin cuyo resultado se sabe que ser la tortura o un tratamiento degradante.

Pero esto no impide que las agencias trabajen con gobiernos que saben que usan la tortura, especialmente si se les asegura que no se usar. En ocasiones estas declaraciones no se piden y los responsables superiores pueden sopesar el riesgo de maltrato y el riesgo de que las acciones del responsable pudieran juzgarse ilegales en relacin con la necesidad de la accin propuesta.

La culpa no afecta solo a los servicios secretos sino que llega ms alto. El documento tambin dicta que los responsables de inteligencia necesitan asegurarse de que los ministros, quienes tienen la responsabilidad final, den el visto bueno a su labor. La norma indica: En casos especialmente difciles, puede ser necesario que la directiva superior remita el asunto a instancias superiores y, en algunos casos, puede ser necesario consultar con los ministros.

Esto se hace para garantizar que el riesgo de acciones ilegales es visible y se tiene en consideracin de forma adecuada.

Segn Cobain, a mediados de 2007 este sistema de remisin funcionaba con regularidad. Afirma que el MI6 consult a David Miliband, entonces ministro de Exteriores, cuando quisieron realizar una operacin en la que era posible que se torturara a alguien. Cobain sugiere que, si la solicitud lleg hasta el ministro, la tortura era, ms que una vaga posibilidad, probable.

Los ministros del Interior Jacqui Smith y despus Alan Johnson gestionaron peticiones similares del MI5. Cuando Cobain pregunt sobre sus funciones en la autorizacin de las operaciones: Miliband y Smith presentaron declaraciones que indicaban que nunca apoyaran la tortura, pero se negaron a responder preguntas sobre el tema. Johnson se mantuvo en silencio.

Las marcas que te ha dejado

En apenas algo ms de 300 pginas, Cobain rene una maraa de casos que, en conjunto, producen una imagen acusadora de la interaccin del Reino Unido con la tortura.

Entre tanto, siguen llegando ms historias. Hoy mismo el Tribunal Superior escuch los argumentos del gobierno que intenta levantar una moratoria sobre la entrega de los detenidos afganis a prisiones en las que existen pruebas claras de tortura.

El ltimo captulo de Cruel Britannia tiene como prefacio un epgrafe del ensayo de George Orwell England Your England. La cita reza: Los puddings y las estafetas rojas han entrado en tu alma. Buenas o malas, son tuyas, les perteneces y a este lado de la tumba nunca podrs alejarte de las marcas que te ha dejado.

A medida que Cobain va sacando la verdad a la luz, no podemos por menos que sentir que las marcas de la tortura que se inflinge a tantas personas forma parte de todos nosotros. Unas manchas imborrables sobre el pasado y el presente britnico.

Fuente: http://www.thebureauinvestigates.com/2012/11/02/torture-history-exposed/




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