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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-01-2013

No son los medios, fue genocidio

Andrea Benites-Dumont
Codo a Codo


La ESMA fue un centro clandestino de detencin y exterminio durante toda la dictadura genocida. Por dicho centro pasaron cerca de 5000 prisioneros.

Durante los gobiernos constitucionales, los marinos se dedicaron a ocultar con reformas y eliminar toda prueba del horror transitado, amparados en las leyes de impunidad otorgadas por gobiernos democrticos.

Luego de los juicios a las Juntas y de las denuncias de los sobrevivientes, comenzaron a ubicarse y sealizarse dnde funcionaron los cientos de centros clandestinos de detencin y exterminio que las fuerzas represivas extendieron a lo largo y a lo ancho de Argentina.

De la voz de los sobrevivientes, familiares y compaeros, comenzaron a corporizarse las ausencias dolorosas, y las cifras de las desapariciones recobraron sus nombres, se iniciaron entonces ritos de recuperacin de recuerdos y de construccin de memoria.

Fue as perfilndose entonces la importancia de los memoriales donde hubo antes campos de horror, y tambin se crearon otros espacios simblicos y evocativos.

A partir del ao 2000 se produce el surgimiento de una amplsima actividad conmemorativa: la preservacin de los CCD y E fueron demostracin inequvoca de la lucha de organismos de derechos humanos para que dichos sitios sean parte del conjunto de la memoria histrica. Se han dado diversos debates que planearon tanto en la existencia y significado de los asentamientos histricos concretos, en la pedagoga sobre la memoria histrica como centros explicativos nicos, y, se presupone, que en todas las propuestas, estaba inamovible la obligacin principal de preservar la dignidad de las vctimas. Se impone as la necesidad de lograr conjugar la conmemoracin y la educacin como elementos indisolublemente relacionados. La conmemoracin debe servir para mantener vivo el recuerdo, la memoria de los que desaparecieron. Pero si no se consigue interpelar a la sociedad sobre los hechos y las circunstancias histricas, si se diluye el pasado con elementos ajenos y tergiversadores, la conmemoracin y el recuerdo no sirven de nada.

Para trasladar la cartografa completa del genocidio es indispensable personalizar tanto a las vctimas como a los represores, para entender as lo que los centros de concentracin significaron en el plan genocida establecido. El genocidio en Argentina fue el resultado de un plan de dominacin y de un proyecto econmico y poltico por parte de los sectores dominantes, militares y sus cmplices civiles, y no una aventura golpista ni tan siquiera un generalizado episodio de crueldad, lo habido en Argentina desde marzo de 1976, con connatos previos, fue un genocidio, es decir la eliminacin de grupos opuestos y contrarios a los planes de dictatoriales. Este debate que an se resiste en algunos mbitos, la figura penal de genocidio, viene siendo aceptado desde diferentes disciplinas jurdica, sociolgica, histrica, etc.- como producto de una fuerte e incansable lucha de los empecinados hacedores de memoria.

La mera exposicin de los CCD y E son testimonios abrumadores del horror, y dan asimismo una informacin sobre los aspectos determinantes de lo all acaecido; los campos de concentracin abarcan diversos aspectos como espacios de referencia histrica: incitan al entendimiento sobre los crmenes, el lugar en s evidencia cmo sucedieron los crmenes, y finalmente el contacto directo ayuda a desarrollar una relacin personal con esos acontecimientos del pasado. La empata con las vctimas se produce en lo profundo. No hay maquillaje posible.

El sostn ms importante, sin duda alguna, es la memoria y testimonio de los sobrevivientes, que no se limita slo a la cotidianidad del horror, sino que identifican a los causantes del mismo. Personalizar a las vctimas y a los represores, es asentar la ndole humana no lejana al conjunto de la sociedad, y para que quienes entonces se acercan a los memoriales no sean meros espectadores asombrados o excntricas visitas tursticas.

En la construccin de la memoria colectiva se han desarrollado desde la ltima dcada en Argentina, juicios, centros, institutos, seminarios, publicaciones especficas en las que surgen nuevas investigaciones y materiales y que abarcan variedad de temticas: el trabajo esclavo, los delitos sexuales, la bsqueda por los menores apropiados, el rol empresarial, la complicidad, la naturalizacin de la impunidad

El genocidio se diferencia -entre otros aspectos- de otras formas de asesinato masivo, por el papel del Estado como el perpetrador de los crmenes contra sus propios ciudadanos. El Estado se convirti en el principal ejecutor de los crmenes. Y esto parece ser lo ms costoso de ser asumido en Argentina, y, que sin embargo quienes se resisten a ello, no dudan en la calificacin y comprensin de otros genocidios cometidos en otros pases.

Auschwitz, es quizs el mayor smbolo del genocidio perpetrado por el nazismo. Tambin en Argentina existen smbolos del genocidio, la ESMA es uno de ellos.

Es impensable hablar de un ex Auschwitz. La memoria histrica lo rechaza radicalmente. Los millones de seres humanos all exterminados nos lo impiden desde las capas ms perifricas de la conciencia humana, como tambin el rechazo que produce el eliminar la significacin del mismo.

En Argentina hubo un genocidio, no puede hacerse una re-significacin del genocidio, no hay lugar ni cientfico ni emocional para ello. Pueden inventarse otras caracterizaciones o apreciaciones, pero el genocidio en s no tiene matices ni representaciones extraas.

Se ha realizado un asado en la ESMA, y puede afirmarse que es una ms de las muchas actividades dentro de una representacin de la memoria que se ejerce a diario en un predio donde el horror fue el determinante de su trascendencia. Sin embargo se ha sealado con dolor, rabia y tristeza, el significado de los asados en la ESMA. Las acciones anteceden a la comprensin, y sta no es un requerimiento para la ejecucin de la accin, pero s el entendimiento, la comprensin de la misma, permite gestar y gestionar pensamiento, analizar el alcance de las acciones, sus repercusiones, desarrollar un enfoque crtico sobre la responsabilidad ante cada accin, como la que les corresponde a los grandes medios de comunicacin que hoy se espantan de lo que ayer aplaudan.

Afirmar que la ESMA ya no es la ESMA es la consecuencia fatdica de la banalizacin de la poltica y del pasado inmediato, pero es tambin la apropiacin de los derechos humanos en clave partidaria, es denostar todo pensamiento y sentimiento crtico; y banalizar el lenguaje arrancndole su contenido ideolgico lleva a que los centros clandestinos de detencin y exterminio sean meros salones de espectculos con adornos retricos, despojan el sentido de testimonio material de los centros clandestinos de detencin y exterminio: sustraen el genocidio perpetrado, y entonces se alcanzar el objetivo de la negacin del genocidio.

Por todo ello, y por todos ellos, los que nos completan: la memoria, como mnimo, es un arma de justicia.


Sucriben esta nota :

Agustn Moreno
(Profesor); Carlos Taibo (Catedrtico); Manuel Fernndez (Solidaridad Obrera); Jos Manuel Martin Medem (periodista); Jos Luis Carretero (Profesor); Fernando Rocha (Casapueblos); Ernesto L. Chneton (abogado); Ral Pascual (Casapueblos); Rubn Kotler (historiador)

Fuente:
 http://codoacodourge.blogspot.com.es/2013/01/no-son-los-medios-fue-genocidio.html


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