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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-01-2013

Cuando la seguridad nacional se convierte en una licencia para asesinar

Laura Carlsen
Desinformemonos

Traduccin de Sofa Snchez Morales


Su nombre era Jos Antonio Elena Rodrguez. A los 16 aos, estaba terminando la secundaria y viviendo con su abuela en el lado mexicano de la ciudad fronteriza de Nogales.

El 13 de octubre de 2012, Jos Antonio fue alcanzado por una rfaga de balas provenientes del lado estadounidense de la cerca metlica que atraviesa Nogales. Unos siete tiros penetraron el cuerpo del muchacho por la espalda y la cabeza. Muri instantneamente.

Sentada en una concurrida cafetera de Nogales, Taide Elena, la abuela de Jos Antonio, muestra fotos de su nieto. Estalla en lgrimas cuando habla acerca de los sueos que Toito tena.

Ni siquiera estaba en la lnea. Slo estaba caminando en la acera, a tres cuadras de su casa, solloza mientras recuerda la noche en que le dispararon. Por qu llevaron a cabo este cruel asesinato?

Los tiros fueron disparados por agentes de la patrulla fronteriza estadounidense. La patrulla fronteriza afirma que el joven tir rocas al o los agentes no identificados, quienes dispararon en respuesta. La familia reporta que ni su abogado ni las autoridades mexicanas han recibido informacin acerca de la investigacin en el lado estadounidense. Mientras circulan versiones contradictorias, la patrulla fronteriza ni siquiera revela los nombres de los agentes bajo investigacin.

La patrulla fronteriza autoriza a sus agentes a responder al lanzamiento de piedras con fuerza letal. sta no es la primera vez que agentes han disparado hacia Mxico y matado hombres jvenes por supuestamente lanzar piedras hacia la frontera.

La Southern Border Communities Coalition (Coalicin de Comunidades de la Frontera Sur) ha registrado 19 casos de personas asesinadas por la patrulla fronteriza, tan slo desde 2010. La Coalicin, formada en marzo de 2011, aglutina a ms de 60 organizaciones en California, Arizona, Nuevo Mxico y Texas, para asegurar que las polticas y prcticas de control fronterizo son responsables y justas, respetuosas de la dignidad humana y los derechos humanos y evitar la prdida de vidas en la regin.

El 2 de diciembre, otra personas fue muerta a tiros por la patrulla fronteriza, 12 millas al noroeste de Sasabe, Arizona, en un asesinato que aparentemente ni siquiera se habra hecho pblico si un reportero de Tucson no hubiera dado seguimiento a una denuncia annima. A eso hay que aadir el incidente del 25 de octubre, cuando Troopers del estado de Texas en un helicptero armado, dispararon a un camin lleno de inmigrantes, matando a dos guatemaltecos, y la cifra llega a 22 casos conocidos.

Los nmeros por s mismos justifican llamar a esto una matanza. La patrulla fronteriza puede alegar que algunos de estos asesinatos fueron accidentales, pero en la actual mentalidad de guerra entre las fuerzas de seguridad fronteriza estadounidenses, parece importar poco quin muri o cmo.

El Departamento de Relaciones Exteriores de Mxico emiti un comunicado tras el tiroteo a Jos Antonio, refirindose a dichas muertes como un serio problema bilateral. La violencia ha atrado incluso la atencin de Navi Pillay, Alto Comisionado en Derechos Humanos de la ONU, quien declar que los numerosos reportes de jvenes asesinados en la frontera muestran uso excesivo de la fuerza por la patrulla fronteriza estadounidense.

Los medios le prestan atencin espordicamente a lo que est sucediendo cuando alguien es asesinado. Pero el problema de la violencia de las patrullas fronterizas parece ser endmico. El grupo estadounidense de derechos humanos No More Deaths (No ms muertes) emiti un reporte el ao pasado, llamado Cultura de crueldad en el que seal 30 mil casos de abuso por parte de la patrulla fronteriza entre noviembre de 2008 y marzo de 2011.

Otros grupos de derechos humanos han emitido reportes y presentado quejas a organizaciones internacionales, y el gobierno mexicano se queja brevemente cada vez que un mexicano es asesinado. Pero las muertes y abusos siguen aumentando.

Injusticia fronteriza


No slo estn siendo asesinados jvenes mexicanos por fuerzas de seguridad estadounidense en la frontera. Sus muertes usualmente no son castigadas. Una investigacin del Arizona Daily Star encontr que las agencias fronterizas anuncian investigaciones y despus, frecuentemente, las sellan del escrutinio pblico. A menudo sucede que meses o aos despus, anuncian calladamente que sus agentes han sido liberados de todos los cargos y que el caso est cerrado.

Durante el mismo periodo estudiado por la Southern Border Communities Colition, cuatro agentes fronterizos fueron asesinados en servicio en Arizona. Sus muertes son tan lamentables como las de los mexicanos y guatemaltecos asesinados por agentes. Pero la respuesta de oficiales del gobierno estadounidense y del sistema de justicia a sus muertes, ha sido enteramente diferente.

El oficial de patrulla, Brian Terry, fue asesinado en un tiroteo en diciembre de 2010. Las autoridades mexicanas detuvieron a dos sospechosos, uno de ellos confes. La muerte de Terry se convirti en una causa clebre entre los crticos de la administracin Obama, cuando fue revelado que fue asesinado por armas caminadas a travs de la frontera a los delincuentes bajo un programa de gobierno de los Estados Unidos, llamado Rpido y furioso. Sus parientes presentaron una demanda por homicidio culposo contra los responsables del programa en febrero.

Cuando el agente de patrulla fronteriza Nicholas Ivie fue asesinado el 2 de octubre del 2012, el gobierno mexicano nuevamente respondi rpidamente, deteniendo a dos sospechosos en pocos das. Aparentemente, demasiado rpido. Este afn para responder fue pronto cuestionado cuando el FBI report que sus resultados preliminares mostraban que Ivie haba sido asesinado por fuego amistosoes decir, por un agente fronterizo a quien l haba disparado, aparentemente, en confusin.

Jan Brewer, gobernadora de Arizona, dio el 2 de octubre una declaracin pblica buscando usar el fatal tiroteo para criticar al gobierno federal por no apoyar an ms la seguridad en la frontera. Esto no debera ser slo un da de lgrimas, dijo, debe haber ira, tambin. Justa ira -al tipo de mal que causa dolor tan profundo, y ante el fracaso federal y el estancamiento poltico que ha dejado a nuestra frontera sin garanta y nuestra Patrulla Fronteriza en peligro. Cuatro agentes cados en menos de dos aos es el resultado.

Los otros dos agentes fueron asesinados cuando manejaban su patrulla hacia un tren de carga durante la persecucin de presuntos traficantes de drogas.

As que, de los cuatro agentes, uno fue asesinado por otro agente, uno por armas estadounidenses, y dos ms cuando estrellaron su carro contra un tren. Con la excepcin de Terry, sus muertes violentas no fueron resultado directo de la maldad de contrabandistas mexicanos, y mucho menos de fracaso federal para asegurar la frontera.

El contraste en las respuestas oficiales a los asesinatos de agentes estadounidenses y de mexicanos, y las confusas circunstancias en las muertes de los agentes, revela algunas de las profundas contradicciones en las polticas de seguridad fronteriza estadounidense. Los agentes fueron puestos en peligro no debido a las fronteras inseguras, sino como resultado directo de las polticas estadounidenses excesivamente violentas y descuidadas de seguridad fronteriza. Cuando aadimos a los 22 mexicanos, en su mayora desarmados, fusilados o golpeados hasta la muerte en circunstancias que nunca han sido plenamente reveladas, stas polticas parecen no slo errneas, sino tambin criminales.

Fuerza letal

No es justo que le quiten la vida a un nio dice Elena, llorando. No son animales; estn matando a seres humanos, gente con derecho a vivir. Piensan que slo porque tienen un arma y una insignia pueden hacer lo que quieran? O tal vez piensan que por hacer esto sern hroes en los Estados Unidos?

El uso de fuerza letal por parte de la patrulla fronteriza se convirti en un problema importante hace 2 aos, cuando Sergio Hernndez, otro adolescente mexicano, fue asesinado cuando la patrulla fronteriza tir balas a travs de la frontera de Ciudad Jurez. Meses despus, la patrulla fronteriza decidi no castigar al agente que mat al muchacho. La familia de Hernndez, comprensiblemente molesta, ha decidido demandar al agente que lo mat. El gobierno estadounidense se ha rehusado a entregar evidencia en video que podra aclarar lo que realmente pas, a pesar del proceso legal.

Dos aos y medio despus de que Sergio fue asesinado en Ciudad Jurez y dos meses despus de la muerte de Jos Antonio, el gobierno estadounidense finalmente ha llamado una revisin de las reglas respecto al uso de fuerzas letales en la frontera.

Policas de las patrulla fronteriza parecen justificar el uso de fuerza letal en virtualmente cualquier situacin considerada necesaria a menudo por agentes asustadizos con mandatos imposibles, entrenamiento inadecuado, y creencias racistas; la decisin de reevaluarlos es ciertamente un paso en la direccin correcta. Los prximos pasos deben incluir reglas para hacer la informacin disponible al pblico, las autoridades mexicanas, y familias y comunidades afectadas; investigaciones abiertas y completas; enjuiciamiento en lugar de encubrimientos, de aquellos encontrados culpables de abusos fatales y no fatales; y una nueva poltica que restrinja significativamente el uso de armas de fuego.

Lo ms importante, objetivos de seguridad nacional no probados y mal definidos nunca deben ser usados para negar derechos humanos bsicos, incluyendo el derecho a la vida. Un compromiso real a la seguridad debe colocar la vida humana y la seguridad pblica por encima de todo lo dems sin importar en qu lado de la frontera te encuentres.


Fuente: http://desinformemonos.org/2013/01/cuando-la-seguridad-nacional-se-convierte-en-una-licencia-para-asesinar/


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