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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-01-2013

Aunque violan el debido proceso legal, las entregas extraordinarias prosiguen con Obama

Craig Whitlock
The Washington Post

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez


Tres europeos con races somales fueron arrestados en agosto apelando a un rebuscado pretexto cuando se encontraban en el pequeo pas africano de Djibuti . Pero las razones quedaron claras cuando una sucesin de interrogadores estadounidenses empezaron a frecuentar sus celdas.

Los agentes estadounidenses acusaron a los hombres dos de ellos suecos, el tercero residente desde haca mucho tiempo en Gran Bretaa- de apoyar a al-Shabab , una milicia islmica somal que Washington considera grupo terrorista. Dos meses despus de su arresto, los prisioneros fueron secretamente acusados ante un gran jurado federal en Nueva York, despus el FBI les prendi y les hizo volar hasta EEUU para someterles a juicio.

Los arrestos y detenciones secretas salieron a la luz el 21 de diciembre cuando los sospechosos hicieron una breve aparicin en sala de un juzgado de Brooklyn.

El caso de esos hombres es el ejemplo ms reciente de cmo la administracin Obama ha asumido las entregas extraordinarias la prctica de mantener e interrogar a sospechosos de terrorismo en otros pases sin el debido proceso- a pesar de la extendida condena hacia tal tctica en los aos posteriores a los ataques del 11 de septiembre de 2001. Las entregas extraordinarias estn alcanzando una renovada importancia porque la administracin y el Congreso no han llegado a acuerdo alguno a la hora de establecer una va legal consistente para arrestar en el extranjero a los sospechosos de terrorismo y llevarlos ante la justicia.

El Congreso ha frustrado la promesa del Presidente Obama de cerrar la prisin militar en la Baha de Guantnamo, Cuba, y ha hecho cuanto ha podido para impedir que los tribunales civiles puedan juzgar a los sospechosos de al-Qaida, incluyendo nuevas restricciones en un proyecto de ley de autorizacin para defensa aprobado el mes pasado. Mientras tanto, la Casa Blanca ha resistido ante los esfuerzos de los legisladores para mantener a los sospechosos bajo custodia militar y juzgarles ante comisiones militares.

El punto muerto alcanzado y la falta de opciones de detencin, dicen las crticas, han llevado a una poltica de facto en funcin de la cual a la administracin le resulta ms fcil matar a los sospechosos de terrorismo, razn clave del incremento de los ataques con aviones no tripulados estadounidenses en Pakistn, Yemen y Somalia. Las entregas extraordinarias, aunque controvertidas y complejas, representan una de las pocas alternativas dentro de ese determinado esquema.

En cierto sentido, las entregas han adquirido incluso ms importancia que antes, dijo Clara Gutteridge, directora del Equal Justice Forum, con sede en Londres, un grupo por los derechos humanos que investiga casos que tienen que ver con la seguridad nacional y que se opone a la prctica de las entregas.

Debido a todo el secretismo que envuelve el tema, no se sabe cuntas entregas extraordinarias se han producido durante el primer mandato de Obama. Pero su administracin no ha repudiado esa prctica. En 2009, un grupo especial para los interrogatorios y traslados de detenidos de la Casa Blanca recomend que se permitiera al gobierno continuar utilizando las entregas, pero con mayor vigilancia, para que no se sometiera a los sospechosos a tcnicas reforzadas de interrogatorio [tortura], como se estuvo haciendo durante la administracin de George W. Bush.

Escasez de detalles

El gobierno de EEUU ha revelado pocos detalles acerca de las circunstancias bajo las que arrest a los tres supuestos partidarios de al-Shabab. La mayora de los documentos del tribunal son secretos.

En un comunicado , el FBI y los fiscales federales del Distrito Oriental de Nueva York dijeron que los acusados haban sido detenidos en frica por las autoridades locales cuando iban camino del Yemen a primeros de agosto. El comunicado no especificaba dnde fueron detenidos ni por qu.

El FBI no mencion implicacin estadounidense alguna con los sospechosos hasta el 18 de octubre, cuando se le entreg a un gran jurado federal la acusacin confidencial. El FBI dijo que sus agentes asumieron la custodia de los hombres el 14 de noviembre, pero el bur no especific dnde ni de quin. Un portavoz de los fiscales federales del Distrito Oriental de Nueva York no respondi a un mensaje telefnico ni de correo en el que se solicitaban aclaraciones.

Sin embargo, los abogados de la defensa y otras personas familiarizadas con el caso dijeron que los hombres fueron arrestados en Djibuti, un estrecho aliado de Washington. El diminuto pas africano alberga una importante base militar estadounidense, Camp Lemonnier, que sirve de centro logstico de combate para vuelos de aviones no tripulados y operaciones de contraterrorismo. Djibuti tiene tambin un largo historial de cooperaciones con EEUU en el tema de las entregas extraordinarias.

El Ministeri o sueco de Asuntos Exteriores confirm que dos de los hombres Ali Yasin Ahmed, de 23 aos, y Mohamed Yusuf, de 29- son ciudadanos suecos y fueron detenidos en agosto en Djibuti.

Anders Jorle, portavoz del ministerio en Estocolmo, dijo que se haba permitido que unos diplomticos suecos visitaran a los hombres en Djibuti y Nueva York para proporcionarles asistencia consular.

Esto no significa que el gobierno sueco haya adoptado posicin alguna sobre la cuestin de su culpabilidad o inocencia, dijo Jorle en una entrevista telefnica. Eso es competencia del sistema judicial estadounidense.

Los abogados asignados para representar a los acusados en un tribunal federal en Brooklyn dijeron que en Djibuti se haba estado interrogando durante meses a los hombres aunque no haba acusaciones pendientes en su contra, algo que en EEUU estara prohibido.

En Djibuti slo se interesaron por ellos porque a los Estados Unidos de Amrica les interesaban esos hombres, dijo Ephraim Savitt, el abogado de Yusuf. No hay que ser Einstein para entenderlo.

Harry C. Batchelder Jr., abogado del tercer sospec hoso, Mahdi Hashi, de 23 aos, mostr estar de acuerdo con l. Por explicarlo de alguna forma: Se encontraba pasando una temporada en Djibuti y, de repente, despus de haberse topado con los amistosos agentes del FBI y de la CIA quienes no se identificaron-, mi cliente se encontr sin patria y ante un tribunal estadounidense, dijo Batchelder, cuyo cliente es nativo de Somalia aunque creci en Gran Bretaa.

La secuencia escri ta por los abogados encaja en la pauta de otros casos de entregas extraordinarias en las que los agentes de inteligencia estadounidenses han estado interrogando durante meses a sospechosos sin ningn control legal antes de entregar a los prisioneros al FBI para su procesamiento.

Una entrega extraordinaria en Nigeria

En diciembre de 2001, en una vista celebrada en un tribunal federal con otro sospechoso de la milicia al-Shabab, un ciudadano eritreo llamado Mohamed Ibrahim Ahmed revel que le haban estado interrogando en una crcel nigeriana, segn un interrogador estadounidense describi, por un equipo sucio de agentes estadounidenses que ignoraron el derecho del sospechoso a permanecer en silencio o a disponer de un abogado, de acuerdo con los procedimientos procesales.

Despus, el eritreo fue entrevistado por un equipo limpio de otros tantos agentes estadounidenses que pusieron buen cuidado en notificarle acerca de los Derechos Miranda y en conseguir confesiones para el juicio. Una vez rematada la faena, se le traslad a un tribunal federal en Manhattan para que se enfrentara a acusaciones de terrorismo. Sus abogados estadounidenses rechazaron sus confesiones sobre la base de que haban sido obtenidas de forma ilegal, pero el acusado se declar culpable antes de que un juez pudiera dictaminar sobre la cuestin.

Un cable diplomtico de entre los que public WikiLeaks dejaba claro que las autoridades nigerianas se mostraron reacias a detener a Ahmed, y si le retuvieron durante cuatro meses fue como consecuencia de las presiones de las autoridades estadounidenses.

Robin Sanders, en aquel momento embajador de EEUU en Nigeria, reprendi all a ciertos funcionarios de alto rango, en una reunin que tuvo lugar en febrero de 2010, porque casi permitieron que Ahmed se marchara en un vuelo internacional porque no queran seguir retenindole ms tiempo, segn el cable confidencial en el que se resuma la reunin. Finalmente fue entregado a agentes del FBI, pero despus de que le acusaran ante un gran jurado de EEUU. En la ms reciente entrega de Djibuti, los abogados de la defensa desafiaron la jurisdiccin de los tribunales estadounidenses, diciendo que no hay prueba alguna de que los acusados atentaran o amenazaran los intereses de EEUU o de los estadounidenses.

Esa es la pregunta del milln, le dije al ayudante del fiscal estadounidense. Puso alguna bomba en alguna embajada? No,, dijo Susan G. Kellman, que representa a Ali Yasin Ahmed, uno de los acusados suecos. Por qu les retenemos entonces? Por habernos insultado?.

Carencia de pruebas

El Departamento de Estado defini oficialm ente a al-Shabab como organizacin terrorista en 2008, convirtiendo en ilegal cualquier accin de apoyo al grupo por parte de ciudadanos estadounidenses o no estadounidenses. Sin embargo, los funcionarios de la administracin reconocen que la mayora de los combatientes de al-Shabab son nicamente participantes en la larga guerra civil de Somalia y que slo unos cuantos estn implicados en terrorismo internacional.

Savitt, el defensor de Yusuf, reconoci que su cliente luchaba en nombre de al-Shabab contra las fuerzas somales que EEUU apoya. Oh, yeah , declar. No voy a negar esa acusacin.

Pero Savitt dijo que no haba ninguna razn legtima para procesar a Yusuf en EEUU. Lo ltimo en el mundo que realmente necesitamos es dedicarnos a atrapar y a encerrar a 10.000 combatientes de al-Shabab o a llevarlos ante el poder judicial, aadi.

Las autoridades de Suecia y Gran Bretaa haban estado controlando durante aos a los tres hombres cuando iban y volvan de Somalia, pero ningn pas reuni pruebas suficientes como para poder presentar acusaciones penales.

Esos chicos son bien conocidos por las fuerzas de seguridad suecas, dijo un funcionario sueco, que habl bajo anonimato para poder referirse a asuntos de inteligencia.

Las agencias de seguridad sueca han cooperado en el pasado con funcionarios estadounidenses en casos de entregas extraordinarias compartiendo inteligencia sobre determinados objetivos. Mark Vadasz, portavoz del Servicio Policial de Seguridad sueco, declin hacer comentarios sobre si la agencia haba jugado algn papel en los casos que afectaban a Yusuf y Ahmed. El pasado verano, antes de que fuera detenido en Djibuti, las autoridades britnicas notificaron a la familia de Hashi que iban a adoptar la inusual medida de retirarle su ciudadana, citando sus actividades extremistas.

Hashi y su familia han negado la alegacin. En 2009, Hashi present una querella oficial por acoso contra el MI5, la agencia de inteligencia interior britnica, diciendo que sus agentes le haban estado presionando para que se convirtiera en informante.

Un portavoz del Home Office, que emiti la orden de quitarle la ciudadana, declin comentar o decir si los funcionarios britnicos haban cooperado con EEUU en la entrega extraordinaria.

Asim Qureshi, director ejecutivo de CagePrisoners, un grupo britnico por los derechos humanos que ha actuado en nombre de Hashi , dijo que el caso era demasiado dbil para poder presentarlo ante un tribunal europeo.

Un cnico dira que es ms fcil conseguir una condena bajo pruebas falsas en EEUU que en cualquier otro lugar, dijo. Slo alegando que alguien es miembro de al-Shabab no vas a llegar muy lejos en Gran Bretaa. Un juez habra desechado el caso antes siquiera de comenzar.

Julie Tate ha colaborado en este informe.

Fuente:http://www.washingtonpost.com/world/national-security/renditions-continue-under-obama-despite-due-process-concerns/2013/01/01/4e593aa0-5102-11e2-984e-f1de82a7c98a_story.html



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