Portada :: Ecologa social
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-01-2013

Qu es la crisis ecolgica?

Florent Marcellesi
Cuides


La ecologa poltica basa su teora y praxis en la reflexin y accin en la lucha contra la llamada crisis ecolgica y en la propuesta de nuevos modelos de produccin y consumo compatibles con los lmites ecolgicos del Planeta y la justicia y tica socio-ambiental. Pero qu llamamos exactamente crisis ecolgica? En qu fenmenos concretos se manifiesta y qu relaciones guarda con el sistema socio-econmico actual?

La crisis ecolgica es principalmente una crisis de escasez: escasez de materias primas, de energa, de tierras y de espacio ambiental para mantener el ritmo de la economa actual, y an menos extenderlo a todos los pases del Sur y dejarlo en herencia a las generaciones futuras. El modo de produccin y de consumo impulsado por el Norte no tiene en cuenta los lmites fsicos del planeta, tal y como lo deja patente la huella ecolgica: si todas las personas de este mundo consumieran como la ciudadana espaola, necesitaramos tres planetas. Mientras tanto, la humanidad ya supera en un 50% su capacidad de regenerar los recursos naturales que utilizamos y asimilar los residuos que desechamos (WWF, 2012). Por su parte, el alcance de la dominacin humana y de la amplitud de la crisis ambiental que provoca, queda claro por lo menos a travs de los seis fenmenos siguientes (Vitousek y sus colaboradores (en Riechmann, 2008)):

  1. Entre la mitad y una tercera parte de la superficie terrestre ha sido ya transformada por la accin humana.
  2. La concentracin de dixido de carbono en la atmsfera se ha incrementado ms de un 30% desde el comienzo de la revolucin industrial.
  3. La accin humana fija ms nitrgeno atmosfrico que la combinacin de las fuentes terrestres naturales.
  4. La humanidad utiliza ms de la mitad de toda el agua dulce accesible en la superficie del planeta.
  5. Aproximadamente una cuarta parte de las especies de aves del planeta ha sido extinguida por la accin humana.
  6. Las dos terceras partes de las principales pesqueras marinas se hallan sobreexplotadas o agotadas.

En este contexto, segn Lipietz (2012), incluso podemos hablar hoy de una segunda crisis ecolgica mundial, despus de una primera que sita durante la Gran Peste del siglo XIV. Al igual que la Gran Peste, la crisis ecolgica actual tiene como origen un conflicto entre la Humanidad y la Naturaleza, a travs de la relativa escasez de produccin alimentaria y los peligros de su propio sistema energtico para la poblacin humana. Adems, se transmite por los canales de la globalizacin econmica y golpea civilizaciones muy diferentes aunque lo suficientemente parecidas como para poder producir y padecer efectos semejantes. Sin embargo, segn el terico francs, la crisis ecolgica actual se diferencia profundamente de la crisis exgena de la Gran Peste (un microbio desconocido y devastador que ataca a sociedades debilitadas por un cambio climtico de origen no antropognico y la baja productividad agrcola) por ser el resultado de la dinmica social e histrica del propio modelo de desarrollo: el propio liberal-productivismo ha generado la tensin actual entre Humanidad y Naturaleza. De tal forma que la segunda crisis ecolgica, esta vez endgena, se podra resumir de la forma siguiente:

[Es] la conjuncin de dos nudos de crisis ecolgicas, internas a la dinmica del modelo liberal-productivista: el tringulo de las crisis energticas y el cuadrado de los conflictos para el uso del suelo, ellos mismos articulados sobre la crisis financiera, econmica y social del modelo capitalista neoliberal que triunfa a nivel mundial desde principios de los aos 1980. Este modelo liberal pesa mucho sobre la evolucin de los dos nudos de las crisis ecolgicas: incluso podemos decir que las engendra (Lipietz, 2012).

A continuacin, estudiaremos ms en profundidad estos dos nudos centrales de la crisis ecolgica para entender mejor los retos a los que se enfrenta la Humanidad si quiere elegir la va de la esperanza.

El tringulo de las crisis energticas

Los principales riesgos relacionados a la crisis energtica se centran en torno a tres vrtices: energa fsil (carbn, petrleo, gas), energa nuclear y energa proveniente de la biomasa (lea, agrocombustibles).

Como primer vrtice del tringulo, encontramos los riesgos vinculados a las energas fsiles, que a su vez se dividen en dos vertientes: la capacidad de regeneracin de estas energas (no renovables a escala humana) y la capacidad de asimilacin de los residuos vinculados a su utilizacin. Asimismo, la humanidad se enfrenta al techo de los combustibles fsiles, que corresponde al punto de inflexin a partir del cual la extraccin de una unidad de energa fsil por unidad de tiempo ya no puede incrementarse, por grande que sea la demanda. Coincide con el momento en que la extraccin acumulada llega a la mitad de la cantidad total recuperable, y los esfuerzos humanos, tcnicos y financieros pueden disminuir la tasa de declive, pero no invertir la tendencia a la baja de la extraccin. Al mismo tiempo, la creciente incapacidad de ofertar ms energa fsil se topa con una demanda en constante aumento, principalmente en los pases llamados emergentes como China o la India, y con la especulacin (Bermejo, 2008), lo que dispara el precio de la energa (y de otras materias primas).(2) En concreto, esta tensin entre oferta (que depende de factores ecolgicos y econmicos) y demanda (que depende del modo de vida) al alza es paradgimtica y altamente peligrosa para el modelo social y productivo actual. Esto es especialmente cierto en el caso del petrleo, puesto que la globalizacin econmica se basa en un petrleo barato, abundante y de buena calidad. El despliegue del modelo de produccin y consumo de masa y sus instituciones asociadas necesitan energa fsil al igual que el cuerpo humano necesita sangre. Por ejemplo: el complejo agroindustrial, basado en la maquinaria motorizada, la produccin y consumo de abonos y fertilizantes, altos niveles de bombeo de agua, la manipulacin industrial, la explotacin intensiva de los suelos, la comercializacin globalizada y el transporte de larga distancia hacia el lugar de consumo, nos da una buena idea de esta dependencia.(3) Sin embargo al haber alcanzado el techo del petrleo (peak oil en ingls), esta era ha terminado: estamos entrando en la era del petrleo caro, escaso y de mala calidad.(4) Esta nueva situacin tiene repercusiones directas sobre el conjunto de la economa y sobre nuestros modelos de vida diarios. De hecho, la crisis financiera de 2008, que hoy ha desencadenado una ola de recesiones y planes de ajuste brutales, pone de relieve una relacin directa entre crisis ecolgicas y econmicas. En este sentido, el economista estadounidense Jeremy Rifkin recuerda que la crisis de las subprimes, es decir el impago de las hipotecas en Estados Unidos que luego se propag a nivel mundial a travs de los activos txicos, comenz cuando el barril de petrleo en el verano 2008 alcanz los 150 dlares y no en octubre cuando estall la burbuja a la luz pblica. Ese aumento de los precios hizo que subiera el precio de la gasolina y que en Estados Unidos mucha gente, principalmente las ms empobrecidas e insolventes cuyo presupuesto familiar tiene dos partidas bsicas en torno a la vivienda y al transporte, dejara de pagar la hipoteca (las subprimes) para mantener la tenencia de su coche privado (imprescindible en un sistema basado en su uso intensivo, por ejemplo para ir al trabajo y a su vez generar las rentas necesarias para sobrevivir).

Por otro lado, apuntemos que para superar el techo de produccin de los combustibles fsiles, existe una nueva frontera extractiva: la extraccin del gas de pizarra a travs del mtodo llamado fracking o fracturacin hidralica. Si bien el fracking ha permitido bajar el precio a corto y medio plazo del gas, es un nuevo espejismo altamente peligroso para el medio ambiente, el clima y la salud humana y que no afronta el mayor reto de la civilizacin industrial: rebajar el consumo energtico dentro de los lmites ecolgicos del Planeta (para un anlisis detallado del fracking, vase Marcellesi y Urresti, 2012).

En cuanto a los efectos del modelo energtico sobre el cambio climtico, hoy principal preocupacin ambiental en las agendas polticas, existen claras evidencias de que crisis energtica y crisis climtica no son ms que dos caras de la misma moneda. Segn el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climtico (GIECC), la principal causa del crecimiento de la concentracin de dixido de carbono en la atmsfera desde la poca preindustrial es el uso de combustibles fsiles (2007, p2), que hoy se estima en torno a 75% (el resto se debe a la deforestacin y al cambio de uso de suelos). A pesar de mejoras tecnolgicas por unidad producida,(5) el crecimiento demogrfico y el actual modelo socioeconmico (basado en la acumulacin material) provocan una presin insostenible sobre los ecosistemas. En este contexto, las emisiones antropognicas de gases de efecto invernadero sobrepasan la capacidad de autorregulacin y asimilacin por parte de los sumideros naturales (ocanos, atmsfera), lo que est conduciendo a una situacin peligrosa de no retorno. Para evitar tal caso que llevara a sufrir cambios irreversibles e impredecibles, el GIECC recomienda que no haya aumento de ms de 2 grados centgrados en 2100 en comparacin con los niveles preindustriales, mientras que la muy institucional Agencia Internacional de la Energa pone 2017 como fecha lmite para acotar el incremento de temperaturas. En caso contrario, ya sea el IPCC (2007) o el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (2007) advierten de las mismas consecuencias ambientales y sociales. El cambio climtico supondr y de hecho, ya supone efectos en la agricultura y silvicultura (cambio de rendimientos segn zonas fras o clidas, aumento de plagas e insectos, etc.), en los recursos hdricos (extensin de las zonas afectadas por la sequa, empeoramiento de la calidad del agua, etc.), en la salud humana (tales como la mortalidad relacionada con el calor en Europa, aumento de enfermedades infecciosas, etc) o en la industria, asentamientos humanos y sociedad (disminucin de la la calidad de vida de las personas en reas clidas sin vivienda apropiada) as como una mayor exposicin a inundaciones costeras, unas condiciones climticas extremas y un posible colapso de los ecosistemas.

Como segundo vrtice del tringulo, encontramos la energa nuclear que tras la catstrofe de Fukushima decenas de miles de personas evacuadas fuera del permetro de seguridad, contaminacin radiactiva hasta en Tokio, escndalos polticos y tcnicos en torno a la gestin y a la seguridad de las centrales nucleares japonesas y del accidente post-tsunami,(6) etc. vuelve a apuntar sus altas deficiencias y riesgos para representar cualquier tipo de solucin al cambio climtico. Resumiendo los principales problemas (Marcellesi, 2011a):

  1. El riesgo de accidente, en este caso de probabilidad baja pero de magnitud alta, es ms que nunca presente y real.
  2. Seguimos sin tener ninguna solucin real a la gestin de los residuos radiactivos.
  3. La energa nuclear crea una fuerte dependencia con el exterior ya que el uranio, cuyas reservas son finitas, se compra a pases fuera de Europa y cuya inestabilidad poltica no asegura un suministro seguro (el Chad, por ejemplo).
  4. Existe un riesgo de proliferacin de la energa nuclear para fines militares (reforzado por la amenaza de uso terrorista de los residuos o de las centrales nucleares como posibles dianas de ataque).
  5. No es una alternativa para evitar sustancialmente emisiones de gases de efecto invernadero: si se tiene en cuenta el ciclo de vida global de la energa nuclear (extraccin del uranio, suministro a Europa, construccin y desmantelamiento de las centrales, gestin de los residuos), sta produce ms CO2 que las energas renovables.(7)
  6. Es una fuente de electricidad, por tanto no sustituye nuestra dependencia de los combustibles fsiles.
  7. Los puestos de trabajo por unidades energticas estn por debajo de las creadas por las energas renovables. (8)

El ltimo vrtice del tringulo lo ocupa la biomasa, cuyo uso energtico es el ms antiguo desde que el Homo Erectus domesticara el fuego, el ms constante para una gran mayora de la humanidad (la lea sigue siendo el principal combustible utilizado) y, seguramente, uno de los ms prometedores de cara al futuro. Pero la biomasa tambin tiene riesgos asociados que analizaremos en el siguiente subapartado, puesto que se articula directamente con el uso de las tierras, principalmente con el auge de los agrocombustibles.

El cuadrado del conflicto del uso de las tierras

Los anglosajones suelen decir que hacemos cuatro usos principales de la tierra, que pueden resultar excluyentes: Food, Feed, Forest, Fuel (las 4 Fs). Dicho en castellano, estamos hablando respectivamente de usos para 1. la alimentacin humana, 2. la alimentacin del ganado (natural campos de pasto o artificial soja que se combina con maz para las vacas europeas), 3. los bosques (como sumidero o reserva de biosfera) y 4. la produccin de biomasa (agrocombustibles, lea, etc.).

En este marco de anlisis, intervienen dos factores cruciales: la dieta crecientemente carnvora de los pases del Norte y emergentes, y la introduccin cada vez ms sistmica de agrocombustibles. Como lo relata Lipietz (2012), la polarizacin de los ingresos a nivel mundial provoca una transformacin de la dieta humana que pasa de una dieta a base de protenas vegetales con un poquito de carne (el men hind o el men chino), a una dieta a base de carne (el men europeo o norte americano). Sin embargo, las protenas animales (feed) necesitan para su produccin de 7 a 15 veces ms hectreas que las protenas vegetales (food). Por tanto, esto representa un problema grave dado el aumento contante de la poblacin con dieta carnvora (por ejemplo, en India y China el 10% de la poblacin se alimenta con el mismo tipo de comida que en Europa y en Norte Amrica). Por su parte, los agrocombustibles (fuel), que tcnicamente son energas renovables obtenidas a partir de la biomasa, son la respuesta oficial a la crisis de los combustibles fsiles y del techo del petrleo. De hecho, en sociedades no dispuestas a negociar su modo de vida, los agrocombustibles despiertan un gran inters y cuentan con un fuerte impulso poltico,(9) lo cual, junto a otros factores, provoca tensiones en los precios de la comida en el mercado mundial.(10) En este contexto, Jean Ziegler, el relator especial de la ONU para el derecho a la alimentacin, lleg a postular en 2007 que la produccin masiva de biocombustibles es un crimen contra la humanidad.

Si bien los agrocombustibles juegan un papel central en las crisis alimentarias actuales, hay que aadir tambin otros factores sociales y ecolgicos: la escalada de precios de la energa, las malas cosechas en los pases productores de trigo como Australia, Rusia o Ucrania debidas al cambio climtico, los modelos productivos globalizados que apuestan por economas de la exportacin en detrimento de la soberana alimentaria y que denigran la produccin autctona para abastecer a los mercados locales provocando dependencia de los mercados exteriores sobre todo para la importacin de productos bsicos, el mal reparto de la produccin agrcola local o importada, as como movimientos especulativos a nivel mundial. Al igual que los fuertes cambios de rgimen poltico en Europa en 1848 tienen como origen revueltas de la hambruna, Lagi et al (2011) muestran que existe una fuerte correlacin entre el alza de los precios de los alimentos debido a la combinacin de los factores arriba mencionados y las revueltas del hambre de estos ltimos aos en el mundo que, recordemos, han dado fin en pocos meses a gobiernos autoritarios como los de Tnez y Egipto que nadie vea posible derrocar.

En conclusin de este apartado, es interesante y sobre todo preocupante constatar que, adems de lo que teorizaba gran parte del movimiento ecologista en sus inicios, esta crisis ecolgica no solo compromete de manera decisiva a las generaciones futuras sino que nos afecta ahora directamente a las generaciones presentes. No solo se trata de una crisis de abundancia de una generacin privilegiada (pan para hoy, hambre para maana), sino tambin de una crisis de escasez que ya se est manifestando en el da a da de gran parte de la poblacin mundial (el hambre ya es para hoy). Asimismo, pone de relieve que las llamadas crisis financieras, especulativas o alimentarias estn vinculada a crisis subyacentes e interdependientes: no solo la de la economa real (o economa productiva) sino tambin la de la economa real-real, es decir la de los flujos de materias y energa que depende por una parte de factores econmicos y por otra parte de los lmites ecolgicos del planeta.

Entregas anteriores:

(1) Se basa en una adaptacin y actualizacin de la publicacin Marcellesi, F. (2008): Ecologa poltica: gnesis, teora y praxis de la ideologa verde, Bilbao, Bakeaz (Cuadernos Bakeaz, 85).

(2) De hecho, no solo estamos llegando al techo de todos los combustibles fsiles sino tambin al peak all (en referencia en ingls al peak oil), es decir al techo de materias primas como algunos minerales tipo cobre, plata, uranio o zinc. Peak all y peak oil estn fuertemente relacionados puesto que la escasez de materias primas necesitar a su vez una mayor cantidad de energa para su explotacin, tratamiento, reciclaje, etc..

(3) Ingeniera sin Fronteras calcula por ejemplo que una manzana procedente de la produccin industrial en Chile y comprada en Catalua consume una cantidad de energa ms de cuatro veces superior a la del caso ecolgico y local (principalmente debido al transporte desde el lugar de produccin hasta el de consumo: en este caso, 14.000 kilmetros en barco y en camin). Por su lado, un tomate industrial consume cinco veces ms que un tomate ecolgico y local. Mientras la diferencia entre comprar manzanas industriales tradas de Chile y manzanas ecolgicas de la regin a lo largo de un ao equivale al consumo energtico anual de 60.812 hogares, el consumo energtico asociado al uso de fertilizantes en una hectrea de tomates de produccin industrial puede llegar a ser tan elevado como para representar la cantidad de energa suficiente para dar 12 vueltas al mundo en coche! (Lpez, 2010 p. 65).

(4) Es complicado predecir la fecha exacta del techo del petrleo puesto que puede confirmarse con exactitud una vez superada (como fue el caso del techo del petrleo en Estados Unidos). Por ejemplo, James Murray de la Universidad de Washington y David King de la Universidad de Oxford, en un artculo reciente de la prestigiosa revista Nature, piensan que el techo de produccin de petrleo a nivel mundial tuvo lugar en 2005 con unos 75 millones de barriles al da. De todas maneras, que el techo del petrleo haya pasado, est por llegar a corto plazo o ocurra dentro de 20 o 30 aos, no supone gran diferencia a escala de la civilizacin humana.

(5) A pesar de mejoras significativas en torno a la intensidad de carbono entre 1990 y 2007 (-12%), la eficiencia tecnolgica no ha compensado el crecimiento de la poblacin (+24,5%) y el aumento del nivel de abundancia (+25,5%), y las emisiones de CO2 han aumentado de 38%. Fuente: Tim Jackson (2010).

(6) De hecho, segn una comisin de diez expertos creada en diciembre del 2011 a instancias del Parlamento de Japn, el accidente en la planta nuclear de Fukushima Daiichi no se puede contemplar como un desastre natural. Fue un desastre hecho por el hombre que podra haberse previsto y prevenido. Fuente.

(7) Ms informacin.

(8) Vase por ejemplo el estudio siguiente: IRENA (2011): Renewable Energy Jobs: Status, Prospects & Policies, IRENA Working Paper

(9) A pesar de una resolucin del Parlamento europeo sobre comercio y cambio climtico que solicit que se subordinara todo acuerdo sobre la compra de biocarburantes a clusulas relativas al respeto de las superficies devueltas a la biodiversidad y a la alimentacin humana, la Comisin Europea sigue vislumbrando el objetivo del 10% de biocombustibles en los transportes para el ao 2020.

(10) En 2007, mientras la produccin de maz para agrocombustible aumentaba en un 500% en Estados Unidos, el precio del maz bajo el efecto conjunto del cambio climtico, de la produccin de carne y de la produccin de agrocombustibles se encareca en un 130%, provocando una crisis social profunda para todas las poblaciones cuya alimentacin descansa en estos productos bsicos.

Florent Marcellesi, coordinador de Ecopoltica y miembro de la Revista Ecologa Poltica.

Publicado en la revista Cuides, n9, octubre 2012 (1). Este es el tercer artculo de ocho en la serie Qu es la ecologa poltica? Una va para la esperanza en el siglo XXI.

Fuente: http://florentmarcellesi.wordpress.com/2013/01/08/que-es-la-crisis-ecologica/



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter