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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-01-2013

Los mapuches y el fantasma terrorista

Lus Garca Huidobro
El Mostrador


Estamos todos horrorizados por el ltimo asesinato en La Araucana. En este contexto, tal vez resulta difcil ponderar los hechos y su significado. Quisiramos ser lo ms solidarios y delicados con las vctimas de violencia.

Si bien es valorable el intento de don Gonzalo Arenas, en su columna del lunes de hacer caer en la cuenta a su sector de que el conflicto territorial en La Araucana no se soluciona con garrote y zanahoria, encontrara tremendamente perjudicial que se instalara en la opinin pblica la sensacin de que no tiene solucin y que tenemos que acostumbrarnos a la violencia.

Ya el gobierno anterior al finalizar su mandato y constatar su fracaso, hablaba de administrar el conflicto. Instalar esa idea sera tremendamente perjudicial. S hay camino para la paz, pero es el que sistemticamente ignoran todos los gobiernos: se debe tomar en serio la restitucin de los territorios ancestrales, y esto implica asumir los costos. Tarde o temprano algn gobierno tendr que emprender ese camino, para el cual la Comisin Verdad Histrica y Nuevo Trato que Ricardo Lagos convoc slo para luego desechar sus conclusiones plante mecanismos muy concretos (Comisin de Reparacin con posibilidad de declarar tierras expropiables). 10 aos despus el director de Conadi actual, que ha hecho sumos esfuerzos por las vas legales disponibles, plantea que la institucionalidad que tenemos no da el ancho para este tremendo desafo. Todo lo otro que se haga (programas sociales, reconocimiento constitucional, cupos en el parlamento, etc.) puede ser muy necesario, pero no es el tema en disputa.

Como muestra de esto, sealo la demanda nmero 1 que le hicieron a Sebastin Piera las comunidades que aceptaron el programa ADI en Ercilla:

Una amplia proteccin y recuperacin con solucin urgente de las demandas de tierra de todas nuestras comunidades, tierra que sostienen indebidamente las forestales y particulares, que por su larga espera ya se hace insoportable y se empieza a generar por distintos lados serios conflicto de recuperacin por la va de los hechos que es de pblico conocimiento.

Esa demanda es la que nunca un gobierno ha querido escuchar, y es el motivo por el que los jvenes hoy emprenden otros caminos. La violencia continuar mientras el tema territorial no est sobre la mesa de negociacin.

Los no mapuche debemos entender esto. Tambin creo que podemos aportar llamando al gobierno a la calma. Es en esa lnea que quisiera aportar una breve reflexin sobre la actual declaracin de lucha contra el supuesto terrorismo, lo cual es un tremendo retroceso y estoy seguro que tendr consecuencias mucho ms desastrosas.

Las luchas contra el terrorismo se inspiran en lo que Gnther Jakobs llam el Derecho Penal del Enemigo. Esta doctrina penal considera que en determinadas circunstancias el derecho penal del ciudadano, la garanta de vigencia del derecho pierde validez y el Estado puede vulnerarlo. Esta prdida de la calidad de ciudadano, el autor la justifica en tanto la exclusin del terrorista es autoexclusin. La argumentacin de Jakobs continua planteando que el Estado, en caso de extrema necesidad no podr imponerse tabes en el mbito de las medidas dirigidas contra terroristas. Finalmente Jakobs, se hace la pregunta de si puede conducirse una guerra contra el terror con los medios de un Derecho penal propio de un Estado de Derecho? y se responde que un Estado de Derecho que todo lo abarque no podra conducir esa guerra; pues habra de tratar a sus enemigos como personas.

La argumentacin del gobierno y algunos parlamentarios respecto al conflicto territorial en La Araucana se est enfocando demasiado en esa direccin: criticando resoluciones judiciales de amparo contra fuerza policial desmedida, instando a encarcelar personas de los que no hay prueba alguna que los ligue a delito, llamando a declarar Estado de Sitio y dando declaraciones pblicas usando los conceptos propios de la doctrina del enemigo.

Creo que no existe hoy en el movimiento mapuche faccin alguna que justifique los asesinatos, y si los autores de los ltimos asesinatos fueran mapuche eso la justicia debe probarlo, y la ley antiterrorista ha demostrado antes ser una herramienta que ms bien sirve para acusar al voleo, ms bien me inclinara a pensar que se tratara de situaciones que no fueron planificadas como terminaron. Pero este giro podra llegar a ocurrir si es que el Estado insiste en declarar la guerra. Esto no implica impunidad, sino una persecucin delictual acorde a un Estado de Derecho.

Bajo los criterios de la Resolucin de la Asamblea General de la ONU (2006), el terrorismo se trata de actividades cuyo objeto es la destruccin de los derechos humanos, las libertades fundamentales y la democracia, amenazando la integridad territorial y la seguridad de los Estados y desestabilizando los gobiernos legtimamente constituidos. Es evidente que en Chile no hay terrorismo. Para prevenir el terrorismo, a los pases con conflictos sociales agudos la ONU plantea la solucin de controversias por medios pacficos y de conformidad con los principios de la justicia y el derecho internacional, el derecho a la libre determinacin de los pueblos que siguen bajo dominacin colonial, dado que agrega- entre las causas por las que los pases llegan al terrorismo estn los conflictos prolongados sin resolver. Es decir, exactamente lo contrario que se est haciendo en Chile con el pueblo mapuche.

Algunos han dicho que el asesinato del matrimonio Luchsinger marca un antes y un despus, como lo marc el asesinato de Alex Lemn el 2002. Creo que una escalada de violencia mayor todava se puede evitar, pero es imprescindible y urgente una solucin territorial.

Fuente: http://www.elmostrador.cl/opinion/2013/01/09/los-mapuche-y-el-fantasma-terrorista/#print-compact



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