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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-01-2013

La crisis capitalista y la lucha por el socialismo

Diego Farpn
Rebelin


Cada vez es ms evidente que nos encontramos ante una crisis estructural del sistema capitalista. Algunos lo apuntaron en su momento, otros vean brotes verdes o decan que era una estafa.

Una crisis de sobreproduccin de dificil solucin, de esas de las que histricamente se ha salido destruyendo fuerzas productivas (es decir, disminuyendo la mano de obra, aumentando brutalmente el nmero de parados) o mediante guerras (como aconteci en Europa con la II Guerra Mundial).

Las crisis de sobreproduccin muestran a las claras los lmites del sistema capitalista: cuando ms riqueza genera colapsa. Hay, por ejemplo, demasiadas viviendas. No para la juventud, por supuesto, a la que se le impide emanciparse, sino para las actuales relaciones de produccin, para la propiedad privada.

A cualquiera le parecera estpido que cuantos ms coches tuviese una sociedad, y ms viviendas, y ms ordenadores, y ms... colapsase! Pero eso y no otra cosa son las burbujas. Y an ms estpido es cuando, como sealabamos, hay quien tiene necesidad de esos bienes.

En una economa socialista, que responda a las necesidades sociales, que subordine los intereses del mercado a los de la mayora social, no hubiese existido la crisis actual, porque se hubiese hecho el nmero de viviendas necesarias en los lugares adecuados para ello (en lugar de arrasar con el medio para situar las viviendas a pocos metros de las playas o en las laderas de las montaas). Habra, claro, otros problemas, pero no crisis de superproduccin que al generar riqueza sumen en la pobreza a la clase obrera y los sectores populares.

Pero he aqu que al capialismo lo nico que le interesa es generar riqueza, generar riqueza porque s, sin ms motivo que ms y ms riqueza. Una riqueza, claro, que repercute slo en unos pocos, en esos que manejan los hilos de los grandes partidos polticos y las empresas (medios de comunicacin incluidos, por supuesto): el nombramiento de Rodrigo Rato como asesor de Telefnica es otro ejemplo, el ltimo de una larga lista, de fusin entre los partidos gobernantes y las empresas.

Este contexto econmico, sin embargo, es el que hace posible la revolucin: el sistema econmico ha colapsado, la burguesa tiene que buscar la solucin a la crisis, que es, de una u otra forma, una mayor explotacin sobre la clase obrera. Estas son las condiciones objetivas, un momento histrico (que no es ni el primero ni ser el ltimo) en que el capitalismo puede caer. Las revoluciones no se producen en momentos de expansin del ciclo de reproduccin capitalista (es decir, no se producen cuando el capitalismo funciona y logra un amplio consenso y una gran cohesin social), sino cuando se producen crisis como la actual, que por su carcter necesitan una reorganizacin del sistema econmico, y por lo tanto, tambin de la sociedad, cuando se produce una quiebra del sistema y es necesaria su recomposicin.

Con el desarrollo de la crisis se produce aquello que los marxistas denominamos proletarizacin: sectores pequeo burgueses se ven abocados a su desaparicin como clase social. Pasan de ser el ltimo escaln de la burguesa a perder sus pequeos medios de produccin, pues no pueden competir con los grandes capitales, y pasan a engrosar las filas del proletariado.

Este hecho, las contradicciones de la clase burguesa, que como clase no es un todo sino que est formada por mltiples capas, hace que las capas ms pobres tengan que enfrentarse a las ms ricas, enfrentandose la pequea burguesa al capital monopolista, para sobrevivir como clase. De esta forma, la fractura entre quienes dominan la sociedad es un hecho, y tendrn que en el transcurso mediante el cual se resuelva la crisis entrar en un enfrentamiento ms o menos abierto.


La pequea burguesa, en su lucha, y en la medida en que no puede sino elegir entre desaparecer o enfrentar al gran capital optar por esta segunda opcin, por instinto de supervivencia, algo para lo cual tendr que aliarse con la clase obrera.


Con la clase dominante en conflicto los comunistas deben intentar que la crisis se transforme en crisis revolucionaria.


Los comunistas deben ejercer la vanguardia en las filas del movimiento obrero. Y dnde est la clase obrera? En dos sindicatos mayoritarios, CCOO y UGT, y sectoriales y territoriales, como la STEs, CSI, LAB o el SAT, al margen de situaciones muy concretas y locales donde otras opciones sindicales pueden tener presencia.

Si la clase obrera no adquiere conciencia por el mero hecho de ser clase, sino que es necesario transmitirsela desde fuera, guiarla para que pase de clase en s a clase para s, guiarla para que tome conciencia de su condicin de clase, esos son, pues, los lugares en los cuales ejercer de vanguardia.

Junto a los sindicatos han surgido movimientos de carcter popular muy desorientados, o completamente desorientados, sin conciencia formada e incluso sin ideologa. Son, sin embargo, los primeros brotes de conciencia: es la generacin a la que la crisis expulsa de la sociedad y condena a la marginalidad ms absoluta. Una generacin que nada haba hecho hasta ahora, que pasaba de la poltica porque sus condiciones materiales no eran un problema para ella, pero que no ha tenido ms remedio que abrir los ojos y enfrentar la realidad.

Tienen estos movimientos un carcter espontaneista, carecen de un modelo organizativo capaz de enfrentar el sistema de dominacin burgus, no tienen teora poltica ni prctica en los distintos tipos de lucha... an con todo, esa masa, que ya comienza a despertar, a transformarse en pueblo, es la que tiene que hacer la revolucin. Es la vanguardia prctica de la clase obrera, la que primero se ha echado a las calles.

El trabajo en las plataformas contra los desahucios, contra el paro y por el empleo, contra los recortes en educacin y sanidad, en defensa de las pensiones... todos son lugares de encuentro para los comunistas con la clase. Multitud de espacios que hace unos aos no existan y eran prcticamente imposibles de crear.

Ninguna organizacin puede hoy hablar de dictadura del proletariado si no est con la clase, si no busca a la clase, si no acude a encontrarse con la clase, si no defiende en lo inmediato a la clase.

Es necesario fundirse con la clase para para fortalecer el movimiento obrero y para fortalecer tambin el Partido. Sin un Partido numeroso, activo y comprometido, y sin un movimiento obrero con conciencia de clase, no se podrn orientar las luchas de la clase obrera hacia el socialismo.

Puede ser ms cmodo criticar a los sindicatos, permanecer en un local y esperar a la clase, aislarse y permanecer al margen de las primeras tomas de conciencia de la clase obrera; como es errneo dejarse llevar y participar de los movimientos por participar: de lo que se trata es, precisamente, de ejercer de vanguardia, de guiar a la clase, de estar con ella y conocerla para poder influir.

En este momento histrico la clase necesita al Partido, y el Partido la tiene al alcance. Aislarse conlleva una posicin sectaria, infantil y contrarrevolucionaria, mientras cegarse por el movimiento y no ejercer el liderazgo es caminar hacia el abismo de las reformas, no disputando el poder a la clase obrera.

Con unas condiciones objetivas para que madure una revolucin de lo que se trata en estos momentos es de crear las condiciones subjetivas, de preparar a la clase obrera para la lucha poltica y la toma del poder.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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