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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-01-2013

Cuando comprar barato sale caro

Esther Vivas
Pblico.es


Tres, dos, uno, cero. Las rebajas ya estn aqu. Ofertas, descuentos, % de ahorro ocupan escaparates de tiendas y centros comerciales. Es el momento de comprar y comprar barato. Pero, es realmente tan barato aquello que compramos? Qu se esconde detrs de prendas de vestir y aparatos electrnicos? Quines ganan y quines pierden con nuestra compra? A menudo lo que parece barato puede resultar muy caro.

Mango, Zara, H&M, Bershka, Pull&Bear, Stradivarius, Gap, Oysho nos dicen ofrecer, y ms en perodo de rebajas, precios bajos. Lo que no nos dicen, y se oculta tras una etiqueta made in China, Bangladesh, Marruecos, es el cmo consiguen dichos precios. La deslocalizacin industrial es la respuesta: producir pagando el mnimo coste posible por la mano de obra y, consecuentemente, violando derechos humanos y laborales bsicos. As lo explican y documentan exhaustivamente varios informes de la campaa Ropa Limpia. Unas prcticas que, por cierto, no distan en nada de aquellas grandes marcas que venden productos un poco ms caros o de gama alta. La lgica es la misma. Detrs del glamour o el lujo se esconde el sudor de los trabajadores mal pagados.

El informe La moda espaola en Tnger: trabajo y supervivencia de las obreras de la confeccin de la campaa Ropa Limpia de Setem es una de las muchas investigaciones que pone blanco sobre negro. El informe analiza cul es la situacin de las trabajadoras en los talleres textiles de Tnger que proveen a importantes firmas internacionales y descubre las condiciones laborales en dichos centros de confeccin marroques: jornadas de trabajo de hasta 12 horas diarias, seis das a la semana, y con un salario no superior a los 200 euros mensuales, y que en ocasiones puede ser, incluso, inferior a los 100 euros al mes, arbitrariedad en la contratacin y el despido, trabas a la organizacin sindical, etc. Una situacin extrapolable a muchos otros pases. No en vano la mayor parte de nuestras prendas de vestir se elaboran en Asia, Amrica Central, Europa del Este o frica.

Pero no slo los trabajadores de los centros de produccin en origen son los que salen perdiendo, tambin aqu los empleados en los centros comerciales, en los puntos de venta, estn sometidos a unas condiciones laborales precarias, flexibles, con dificultades para organizarse sindicalmente Y la presin por un conseguir un coste lo ms bajo posible recae, asimismo, sobre ellos. Los responsables del paro y la precariedad en el Norte no son los trabajadores de los pases del Sur, sino unas elites econmicas y empresariales que buscan hacer negocio con nuestras vidas, tanto aqu como en la otra punta del planeta.

De este modo, Amancio Ortega, propietario de Inditex, y que tiene en su haber marcas como Zara, Bershka, Pull&Bear, Stradivarius, Oysho, Massimo Dutti, se convirti el pasado 2012, segn la revista Forbes, en el tercer hombre ms rico del mundo, a pesar, o gracias, segn como se mire, a la crisis econmica.

Y las mismas pautas se repiten en la produccin, distribucin y venta de electrodomsticos, productos informticos e incluso comida. Y no slo unos pocos se aprovechan de unas condiciones laborales precarias o inexistentes sino tambin de unas legislaciones medioambientales extremadamente dbiles. As el actual sistema de produccin de bienes de consumo se lucra de explotar recursos naturales finitos, enfermar a trabajadores o a comunidades y/o contaminar all donde los ojos de la mayora no ven. Todo, evidentemente, a coste cero.

Luego nos dicen que podemos comprar barato. Y las rebajas son el mximo exponente de esta prctica. Pero, resulta tan barato aquello que compramos? El actual modelo de produccin y consumo cuenta con una serie de costes ocultos que acabamos sufragando entre todos. La explotacin laboral, la precariedad, los sueldos de miseria, los dbiles o nulos derechos sindicales ya sea en los pases del Sur o en el Norte generan pobreza, desigualdades, hambre, desahucios y es el Estado quien tiene que gestionar dichas situaciones y conflictos con todo lo que implica de coste social y econmico.

Lo mismo sucede con las empresas que contaminan, que explotan sin control ni lmite los recursos naturales, que generan con sus prcticas cambio climtico y destruccin medioambiental quin paga por una produccin fragmentada, deslocalizada y kilomtrica adicta al petroleo y generadora de gases de efecto invernadero? Quin paga por comunidades desplazadas, trabajadores enfermos y territorios inhabitables? Quin asume las consecuencias de un modelo agrcola y alimentario que acaba con la agrodiversidad, el campesinado y nos hace adictos a la comida basura? Nosotros. A la empresa, le sale gratis. Se trata de los costes invisibles de unas prcticas abusivas, que se supone nadie asume. La tozuda realidad nos demuestra, todo lo contrario, que es la sociedad quien paga, y mucho.

Y lo ms escandaloso de la cuestin es que para llevar a cabo estas prcticas, las multinacionales cuentan con el apoyo activo de quienes estn en las instituciones y disean las polticas econmicas, sociales, medioambientales, laborales al servicio de los intereses de las primeras. Como se ha repetido, reiteradamente, en la calles, vivimos en una democracia secuestrada. Y aunque nos digan, una y otra vez, que comprando barato ganamos todos, la realidad es otra: lo barato sale caro. Y, al final, nosotros, la mayora, pagamos la factura.

*Artculo publicado en Pblico, 09/01/2013.

+info: www.esthervivas.com

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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