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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-01-2013

La desaparicin de Ettore Majorana y una sugerencia a Santiago Alba Rico

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Francisco Fernndez Buey me habl en alguna ocasin de Ettore Majorana un joven fsico italiano cuya historia seguro que te interesar-. Lamentable, incomprensiblemente, no le prest mucha atencin. Y sola tomar notas de lo que deca!

Leyendo, estudiando uno de los libros inditos que nos ha dejado [1], he encontrado varias referencias al fsico siciliano. Esta por ejemplo: [] Al plantearse las posibilidades de reencuentro entre una cultura cientfica y una cultura humanstica en este fin de siglo creo que ms interesante que el punto de vista representado por la llamada cultura de la crisis (tantas veces repropuesto hoy en da) es el de los cientficos representantes de lo que lo que habra que llamar la autocrtica de la ciencia en el siglo XX, o sea, el punto de vista que se ha expresado en declaraciones de los cientficos responsables y preocupados por el propio saber en este siglo: desde Ettore Majorana, Leo Szilard, el ltimo Einstein y Bertrand Russell hasta Joseph Rotblat, J.M. Levi Leblond y Toraldo di Francia (entre otros).

Tambin esta recomendacin: Sobre el misterio de Ettore Majorana, fsico terico de la universidad de Npoles desaparecido en 1938, se puede ver: Leonardo Sciascia, La desaparicin de Majorana, traduccin castellana de la edicin italiana de Einaudi, Barcelona, Editorial Juventud, 1994.

Tena razn el autor de La gran perturbacin. Vale la pena leer, disfrutar del libro de Sciascia [2]. Excelente, impecable, preciso como un teorema matemtico-literario, como una Crnica de la muerte anunciada estilo detectivesco ubicada en la Italia de los aos del fascismo.

El ncleo de la historia, contada y analizada -como si estuviera tras ella Kurt Wallander- en apenas 100 pginas (historia en la que intervino el mismsimo Giovanni Gentile, filsofo, ministro de Educacin con Benito Mussolini), puede ser resumido del modo siguiente [3]:

En 1938, tras embarcar en Npoles con destino a Palermo, el joven fsico italiano Ettore Majorana desapareci. Nunca nadie volvi a verlo sin que haya sombras de duda sobre ese supuesto encuentro. En una de sus ltimas cartas, dirigida a Carrelli, director del Instituto de Fsica, un colega de la Universidad de Npoles, Majorana expresaba su intencin de suicidarse, de desaparecer ms bien. Tras varias pero torpes pesquisas, la polica atribuy esa decisin a un acto de locura. La realidad, la verdad del caso, sin embargo, pudo no ser tan obvia. Atrado por esta extraa desaparicin, Leonardo Sciascia ahonda en la trayectoria vital y la personalidad de este joven y eminente cientfico, en sus relaciones con su familia y sus colegas (Werner Heidegger entre ellos), para apuntar otras hiptesis. En esta novela filosfica de misterio, como la define el propio Sciascia, salen a la luz sucintamente los precoces hallazgos de Majorana en el mbito de la fsica atmica y su -altamente probable- preocupacin por el poder destructivo asociado a esos descubrimientos. Tal vez en ello, se apunta en la contraportada del libro con tono ciertamente publicstico, unido a la condicin de genial hombre de ciencias de Majorana, radique la clave de unas de las desapariciones ms misteriosas de la historia de la ciencia del siglo XX.

La carta a Carrelli, en la que Majorana anunciaba su desaparicin, dice as: He tomado una decisin a estas altura inaplazable. No es por egosmo, aunque soy consciente de los trastornos que mi repentina desaparicin os causarn a ti y a los alumnos. Te pido perdn, por eso y por traicionar la confianza, la sincera amistad y el afecto que me has demostrado estos meses. Dales por favor recuerdos a quienes he podido conocer y estimar en tu instituto, en especial a Sciuti; siempre los recordar con cario, al menos hasta las once de esta noche, y es posible que tambin despus.

Sciascia no slo narra con la mxima precisin y con espritu investigador la historia del discpulo de Fermi y sugiere interpretaciones alternativas para dar cuenta de su desaparicin, sino que toma posicin en asuntos centrales de la historia de la fsica y del compromiso politico del cientfico en el pasado siglo XX. En este fragmento por ejemplo (pp. 63-65):

Sin embargo, Heisenberg no slo no desarroll el proyecto de la bomba atmica (prescindamos si poda o no fabricarla: proyectarla seguramente si), sino que se pas toda la guerra con el doloroso temor de que los otros, los del otro lado, estuvieran hacindolo; temor no infundado, por desgracia. Y trat, aunque torpemente, de comunicarles que ni l ni los fsicos que quedaban en Alemania tenan intencin de fabricarla ni medios para ello. Y decimos torpemente porque eligi mal al intermediario, el fsico dans Bohr, que su maestro [4] [] En un mundo ms humano, ms cuidadoso y justo a la hora de elegir sus valores, sus mitos, la figura de Heisenberg debera ser ms significativa y parecer ms digna que la de otros fsicos que por las mismas fechas trabajaron en la energa atmica: ms digna que la de quienes desarrollaron la bomba, la entregaron y celebraron sus resultados, y slo ms tarde (y no todos) se sintieron desolados y se arrepintieron.[la cursiva es ma].

No es un lugar comn, en absoluto, la consideracin del escritor italiano.

Sciascia, para no interrumpir el cuerpo de la narracin, ubica a pie de pgina notas complementarias, como si se trataran de anotaciones de un ensayo. Esta, por ejemplo, hace referencia al director de la tesis doctoral de Majorana, al Premio Nobel de Fsica en 1938 Enrico Fermi, el constructor del primer reactor atmico:

El hecho de que Fermi estrechara la mano del rey de Suecia en lugar de hacer el saludo romano suscit entonces en la prensa italiana acerados comentarios. A quien no vivi el fascismo le ser difcil imaginar los disgustos que poda costarle a alguien dar distradamente la mano en lugar de hacer el saludo romano. Veamos de nuevo en la comedia Raffaele qu angustioso e insoluble problema poda plantear la abolicin del apretn de manos

Son varias las anotaciones. Unas diez en total.

Una de estas a pie de pgina (pp. 62-63) es especialmente interesante, merece, exige ser destacada. Toca un punto nodal de la historia poltica de la tecnociencia contempornea y habla directamente de alguno de sus grandes protagonistas (Sciascia no se corta ni un pelo y es especialmente claro cuando habla del director cientfico del proyecto Manhattan):

Cuando pensamos en cmo estaba organizado el Proyecto Manhattan y dnde se desarroll, nos vienen imgenes de segregacin y esclavitud que recuerdan los campos de exterminio nazis. Quien maneja la muerte por ms que sea la de otros como se manejaba en Los lamos-, obra por la muerte y en la muere. En los lamos se recre precisamente aquello que se aspiraba a combatir. La relacin entre el general Groves, jefe plenipotenciario del Proyecto Manhattan y el fsico Oppenheimer, director cientfico, fue en vedad la misma que en los campos nazis se estableca con frecuencia entre ciertos prisioneros y los jefes. El colaboracionismo era para estos prisioneros otra forma de ser vctimas; para los verdugos, otra forma de ser verdugos. Y destrozando como un prisionero colaboracionista de los campos de concentracin nazis sali Oppenheimer de Los lamos; su drama que no nos conmueve, y que slo mencionamos por su valor de parbola, de leccin, de aviso para la comunidad cientfica- es ni ms ni menos que el efecto individual, subjetivo, de un nefasto colaboracionismo que muchos miles de personas vivieron objetivamente (en el sentido de que murieron por su culpa). Esperemos que no vengan nuevas y ms grandes mortandades de este an no interrumpido colaboracionismo.

Hasta aqu un incisivo y nada complaciente Sciascia.

Conocen a alguien mejor que Santiago Alba Rico para reflexionar, para sacar todo el jugo que necesitamos de esta nota? Se comprende que me atreva a sugerir, a pedir, al autor de Capitalismo y nihilismo uno de sus artculos imprescindibles sobre esta observacin sustantiva, acaso equivocada, sesgada, exagerada, o, por el contrario, muy puesta en razn, del gran escritor italiano?


Notas:

[1] Para una tercera cultura. Ensayo sobre ciencia y humanidades. Prxima publicacin en Los Libros de El Viejo Topo.

[2] He consultado la edicin de Tusquets, Barcelona, 2007, en traduccin de Juan Manuel Salmern. El original italiano, si no ando muy errado, est fechado en 1975.

[3] Tomo base en la contraportada del volumen editado por Tusquets.

[4] Majorana lleg a conocer a Bohr: El 1 de marzo salgo para Copenhague a visitar a Bohr, que es el primer pionero de la fsica moderna, aunque ahora est algo viejo y chochea bastante


Salvador Lpez Arnal es miembro del Frente Cvico Somos Mayora



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