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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-01-2013

Poltica ficcin
Rectora estatal del desarrollo urbano

Romn Mungua Huato
Rebelin


El pasado 6 de enero en Boca del Ro, Veracruz, Enrique Pea Nieto afirmo tajantemente, como si estuviese todava en campaa electoral, que el gobierno federal devolver al Estado la rectora del desarrollo urbano, por lo que pondr orden al crecimiento de asentamientos humanos y centros de poblacin en todas las ciudades del pas. Igualmente asever que se proteger el valor de la tierra y pondr alto a la especulacin. Dicha intencin, por supuesto, es muy loable ante el visible desorden del crecimiento territorial urbano, especialmente del proceso metropolitano; pero una cosa son las buenas intenciones de las que est empedrado el camino al infierno y otra cosa es la realidad concreta que no admite ninguna promesa demaggica grandilocuente.

A diferencia de sus antecesores panistas Vicente Fox y Felipe Caldern, Pea Nieto encabez la ceremonia de conmemoracin del 98 aniversario de que el presidente Venustiano Carranza promulg la Ley Agraria que restituy las tierras y aguas a las comunidades de todo el territorio nacional. Ante ms de diez mil acarreados priistas de la Confederacin Nacional Campesina, el presidente seal que en los ltimos aos buena parte del desarrollo urbano se realiz sobre reas de propiedad social, sobre tierras ejidales o sobre la pequea propiedad. Cierto, pero as como hubo miles de acarreados de siempre, tambin afuera del recinto hubo protestas enrgicas de cientos de campesinos en contra de Pea Nieto. Sin embargo, no est por dems decir que no solamente en los ltimos aos sino que durante muchas dcadas una parte considerable del proceso de urbanizacin ha venido aconteciendo sobre tierras comunales y ejidales, ms an a partir de la reforma neoliberal salinista al artculo 27 constitucional cuando este proceso fue vertiginoso y catico con base a la tendencia de la privatizacin de la propiedad del suelo rural.

El marco de la dinmica de la urbanizacin nacional es el de un desarrollo capitalista neoliberal dentro del cual las fuerzas del mercado estn por encima de cualquier intento de las polticas pblicas por establecer un orden poltico con base a un Estado de Derecho. De ah que, por ejemplo, las fuerzas del mercado inmobiliario prevalezcan absolutamente por encima de cualquier disposicin normativa que pretende establecer un crecimiento territorial urbano ordenado o planificado. En pocas palabras, con el capitalismo salvaje no puede haber ninguna planificacin urbana-metropolitana. Es el capital en su conjunto, en particular el capital inmobiliario el verdadero planificador del desarrollo urbano; de ah la total anarqua del crecimiento urbano en todos los niveles o magnitudes de estos asentamientos humanos. El poder del dinero se sobrepone a cualquier intento democrtico formal de imponer una normatividad gubernamental.

Debemos tener presente que una de las causas fundamentales de la profunda crisis econmica mundial es la hegemona del capital financiero (capitales ficticios) por encima de los capitales productivos; lo que explica el papel de la estrecha relacin orgnica entre el capital financiero especulativo y el capital inmobiliario y, por ende, el llamado boom inmobiliario habitacional cuya burbuja especulativa estall en el ao 2007. Ello contribuye a explicar el proceso urbano nacional, particularmente el metropolitano, con base a las grandes inversiones del capital inmobiliario sin ningn control normativo en los asentamientos urbanos: un crecimiento urbano totalmente desordenado. Es un orden catico de la expansin territorial urbana con todas las consecuencias negativas y contradictorias de tal desorden. Un caos en movimiento.

De las encuestas hechas entre expertos por el Foro Econmico Mundial (WEF, por sus siglas en ingls) se desprende que en la lista de los ms fuertes problemas sociales actuales es la gran desigualdad de ingresos que hay en los pases de Amrica Latina. Este es el riesgo ms grave que enfrentar la regin en la prxima dcada, le siguen el problema de una dbil o insuficiente poltica antidroga, la "arraigada" y "penetrante" corrupcin, la crisis de suministro de agua, y el aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero. A ello debemos agregar la violencia social en las grandes metrpolis, incluido el desmadre de la propia urbanizacin. Lo anterior viene a comentario porque en el caso de Mxico tales cuestiones crticas son muy palpables y todas ellas acontecen en menor o mayor medida en las ciudades, especialmente en la mayora de las grandes ciudades. De ah que, antes de tener una pretendida rectora sobre el desarrollo urbano el gobierno priista primero debera resolver el gravsimo problema de la inseguridad ciudadana, el terrible problema de la violencia criminal y toda la estela de hechos delincuenciales en las ciudades y el campo.

La promesa de Pea Nieto de devolver la rectora del desarrollo urbano al Estado rectora que por cierto nunca ha tenido plenamente tiene como base la creacin de una flamante Secretara de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), cuyo objetivo general es impulsar un nuevo desarrollo para el campo y las zonas urbanas del pas de manera sustentable: poltica ficcin. Parece adecuada la lnea poltica de articular armnicamente el desarrollo rural con el urbano, a condicin de entender la causalidad fenomenolgica fundamental entre ambas entidades, lo que implica entender la naturaleza contradictoria de la relacin entre el campo y la ciudad; pero tal comprensin no se encuentra dentro de la visin tecnoburocrtica neoliberal que todo lo percibe desde la perspectiva de la competitividad del mercado capitalista, sea el del desarrollo agrario o del urbano. Todo reside en las prioridades del capital en y no en la idea del bienestar de la poblacin.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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