Portada :: Amrica Latina y Caribe
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-01-2013

Centroamrica
El anclaje extractivista en la "Tierra Media"

Erick Barrera Tomasino
Rebelin


Apertura

Centroamrica aparenta ser una regin con el derecho sempiterno de ser explotado en funcin de los intereses del capitalismo universal. Parece estar condenada a pagar tributo por su estrecha pequeez en los asuntos del comercio mundial. En su interior se hierve la fuerza de la naturaleza cuyo destino es afn a los modelos de desarrollo impuestos extra regionalmente.

Actualmente el modelo del neodesarrollo se ha presentado como la respuesta a la doctrina neoliberal que fuera aplicado en la regin centroamericana desde finales de los aos 80s del siglo XX. El neoliberalismo impuso como receta la desarticulacin de los aparatos productivos en cada pas, con mayor o menos grado de aplicacin y cuyos impactos siguen siendo mortales a las clases populares.

Actualmente la Tierra Media americana [1], est pasando por un proceso de transicin cuyo hbrido guarda an los efectos del neoliberalismo aplicado de manera ortodoxa por los gobiernos de aquel entonces, con nuevas formas de relaciones de produccin aun dentro del marco capitalista de acumulacin; es decir subsumido a los intereses del capital transnacional. Este modelo hbrido implica lo que se ha dado por llamar el modelo neodesarrollista con base extractivista [2] .

Extractivismo y neodesarrollismo: Dos caras de un mismo modelo

Un modelo econmico es la forma o estilo especfico de estructurar u organizar la produccin y consumo de una sociedad. Para definir un modelo econmico hay que identificar un aspecto calve que es el sector econmico principal de la economia de un pas, ste se refiere al producto que ms se produce y que genera riqueza, dinero, empleo, etc.

En ese sentido la configuracin de la produccin en la regin centroamericana, se constituye bajo lo que se podra definir como el modelo extractivista exportador; esto debido a que la regin -dentro de una economa global- est siendo acorralado para que su principal fuente de ingresos sea a partir de la explotacin de los recursos naturales a travs de la extraccin industrializada de ellos para la produccin y exportacin de materias primas en forma de commodities, como productos agrcolas principalmente para la produccin de agrocombustibles, agua en forma de energa y minera; es decir de capital extractivo-energtico, para satisfacer el mercado internacional; lo cual envuelve un disputa por el control de los recursos que se encuentran en la zona.

La regin centroamericana en su conjunto, est pasando por una conversin cuya base productiva se especializa bajo el modelo extractivista exportador, esa ha sido la base de su crecimiento econmico. Los datos de crecimiento del PIB no son nada despreciables frente a otras regiones del mundo; segn un balance preliminar de la CEPAL (2012), las tendencias de crecimiento del PIB para el 2012 el promedio para Centroamrica es del 4,2%; presentando los datos por pas este informe indica que los PIB son: Panam 10,5%; Costa Rica 5,0%; Nicaragua 4,0%; Honduras 3,5%; Guatemala 3,3% y El Salvador 1,2%. No obstante la variable PIB sea de alguna manera favorable para algunos pases, esto no se refleja en su poblacin.

Estas tendencias estn en mejor condicin que otras regiones del mundo, incluso presentando crecimientos en relacin al ao anterior. Valga mencionar que el crecimiento econmico de la regin tiene que ver con un crecimiento de la demanda interna, principalmente en los sectores servicios (comercio, restaurantes y hoteles) y construccin. Es decir, en la inversin en infraestructura para la explotacin y comercializacin. Y para megaproyectos tursticos, que significan reforzar la lgica de despojo territorial.

El modelo extractivista exportador implica la implementacin de megaproyectos y la extraccin de la riqueza natural; el despojo y desalojo de las comunidades de sus territorios, atentando contra su vida y la de la biodiversidad. Entre estos proyectos estn la construccin de represas hidroelctricas, la minera a cielo abierto, sumado a la implementacin de agronegocios, principalmente en la siembra de palma africana y otros rubros agrcolas para la produccin de agrocombustibles. La produccin de energa a base de fuentes hdricas principalmente- y el agronegocio, son las nuevas formas de acumulacin de capital por desposesin.

Regiones que hasta hace poco tenan poco contacto con las formas eminentemente capitalistas de produccin, ahora son vctimas del despojo por empresas transnacionales en los rubros mencionados, es parte de la superacin de los lmites geogrficos (expansin) de territorios cuya relacin con el capital era hasta no hace mucho, inexistente o nula (por ejemplo algunas comunidades indgenas). Al respecto de esto, Glauser (2010) retomando los aportes de Harvey (2004) sobre la acumulacin por desposesin nos resume:

Este trmino se define como el despojo de patrimonios sociales (tierras, recursos, riquezas, derechos) de un determinado grupo social emplazado en una geografa especfica, con el fin de acumular capital. La acumulacin por desposesin contina- apunta a la expansin sobre campos fronterizos a la matriz capitalista mediante el despojo; ya sobre mbitos internos del capitalismo, como la privatizacin de servicios y bienes pblicos del Estado, ya sobre los mbitos externos a l, como despojos legales o de facto de patrimonios de uso comn de tribus, etnias, comunidades campesinas. (GLAUSER, 2010, p. 230).

Visto de ese modo, la aplicacin de un nuevo modelo de desarrollo, marca una tendencia de concentracin de capitales a favor de los intereses de la industria extractivista en detrimento de la poblacin local. No obstante es la continuacin de la subordinacin a los intereses imperialistas con caractersticas de extraccin productiva. Al respecto veamos una fase de aplicacin de un modelo similar al actualmente planteado.

El new age del desarrollo

El desarrollismo, fue un modelo aplicado con la intencin de generar un desarrollo hacia adentro como progreso industrial (de ah que fuese llamado modelo de industrializacin por substitucin de importaciones). En esta etapa se implement una estrategia que permitiera desarrollar las condiciones de control y dominio de la oligarqua. Armstrong y Rubin (2001, p, 45) separan esta estrategia en tres ejes:

a) Desarrollismo. Creacin de las condiciones para permitir la expansin y modernizacin de la economa; b) Reformismo. La poltica de ajustar las estructuras sociales y polticas existentes para mantener al sistema un paso adelante de sus propias contradicciones; y c) Represin. Reservada para aquellos que no podan ser absorbidos y queran ms que un cambio paliativo.

Este proceso fue marcado por una expansin de la industria para la produccin de materias primas y productos manufacturados, por la aplicacin de formas de produccin capitalistas en la agricultura, acompaado de ciertas reformas que dieran base y sostn al modelo. Al respecto Marini, analizando esta situacin, plantea:

Como quiera que sea, la expansin y aceleracin tanto de la circulacin de capital productivo como de la circulacin del capital dinero han ido configurando una nueva economa mundial capitalista, que reposa sobre un esquema de divisin internacional de trabajo distinto al que rega antes de la crisis mundial Pas el tiempo del modelo simple centro-periferia, caracterizado por el intercambio de manufacturas por alimentos y materias primas. Nos encontramos ante una realidad econmica en que la industria asume un papel cada vez ms decisivo. Esto es cierto aun cuando el capital industrial se ampla y fortalece en reas extractivas y agrcolas; lo que es todava ms, cuando consideramos la extensin y diversificacin a escala mundial de la industria manufacturera. El resultado ha sido un reescalonamiento, una jerarquizacin de los pases capitalistas en forma piramidal y, por consiguiente, el surgimiento de centros medianos de acumulacin que son tambin potencias capitalistas medianas, lo que nos ha llevado a hablar de la emergencia de un subimperialismo. (MARINI: 1977, p. 8)

Es decir, la apertura para que empresas transnacionales establecieran una presencia ms abierta en la regin [3], instalndose a partir de la inversin en capitales aprovechando las ventajas comparativas que la regin brindaba, es decir cierta capacidad instalada, fuerza de trabajo menos valorizada que en otras regiones y por la cercana con los centros de acumulacin internacional. A partir del establecimiento de enclaves, es decir de la anexin de reas de produccin a centros industrializados que quedan fuera de la estructura productiva nacional a excepcin (a menos que sea a travs) de la va tributaria y salarial (MARINI, 1977, p. 10).

Desde el punto de vista econmico, el capital exportado por los pases imperialistas a las zonas dependientes exige all del Estado nacional una capacidad creciente en materia de obras de infraestructura, defensa del mercado interno, negociaciones financieras y comerciales con el exterior, financiamiento interno y creacin de condiciones polticas (en particular en el terreno laboral) favorables a la inversin extranjera. (MARINI, 1977: 20)

Si bien, entre 1950 y 1978, el PIB regional creci en 5.2%, la modernizacin en el campo agrcola desarraig a la poblacin campesina, llevando a un proceso de descampesinizacin sino de proletarizacin o de pauperizacin, elevando las concentraciones urbanas y urbano-marginales principalmente en las ciudades capitales.

Una palanca del desarrollo fueron los incentivos fiscales, que consistan en la exoneracin de aranceles por la importacin de capital y materias primas para reducir los costos de maquinarias y equipo y rentabilizar a las empresas que invirtieran en la industria. Al respecto hay que mencionar que algunos capitalistas criollos entraron a esta nueva dinmica, la presencia de capitalistas extraregionales tambin aument.

Centroamrica en el escenario mundial

As las cosas, la regin centroamericana nuevamente se encuentra dentro la aplicacin de un modelo cuya base es la reactivacin industrial y de formas de extraccin de la riqueza natural con fines de exportacin. No obstante se ha debatido esta situacin, la aplicacin de esta lgica parece ser la norma y la tendencia en el futuro prximo.

Por ejemplo la cuestin del agronegocio como nuevo paradigma productivo en naciones eminentemente agrarias como las centroamericanas, ha marcado una aceleracin en cuanto a la (re)concentracin de tierras para la produccin de monocultivos con fines de exportacin, reforzando una nueva especializacin de rubros agrcolas (pia en Costa Rica y Palma aceitera en Honduras y Guatemala por ejemplo).

Incluso pases con gobiernos progresistas como Nicaragua y El Salvador se han visto forzados a revivir su aparato productivo con componentes de desarrollo agrcola al estilo revolucin verde (aplicacin de insumos qumicos, introduccin de maquinaria, produccin extensiva, etc.)

El panorama de Centroamrica en este escenario tiene que ver con que el subcontinente es el receptculo de los excedentes de produccin del norte, los tratados de libre comercio han formalizado est situacin. Lo mismo ocurrir con la Unin Europea en la aplicacin de los acuerdos de asociacin.

No obstante, esta dinmica econmica depende de la volatilidad de la economa global. Cuando bajan los precios a nivel internacional causa crisis en los sectores econmicos que han invertido en estos rubros, producen desempleo en el campo, en el gobierno, en el transporte, genera crisis en la banca, etc. Sin embargo, la crisis econmica puede acarrear otras complicaciones. Al debilitarse las economas, las derechas pueden fortalecerse, exaltar en nacionalismo como la solucin mesinica, tal como se ha visto en Guatemala, Costa Rica, Panam y en casos extremos como Honduras con el golpe de Estado.

La brutalidad de los conflictos crecen ms que el PIB

Al igual que en el perodo desarrollista, el neodesarrollismo conlleva los tres ejes de aplicacin: desarrollismo, reformismo y represin. Sobre este ltimo, ha sido notorio la criminalizacin de la protesta de los sectores afectados por el despojo de los bienes naturales.

Esta tendencia trae consigo una relacin comn para cualquier modelo dentro del capitalismo, el crecimiento econmico es concomitante al control de los recursos y de la base productiva en los pases donde se implantan. Los conflictos que atrae este modelo extractivista han marcado nota en este 2012 en varios puntos de la regin, veamos: Venta de tierras en la Zona Libre de Coln, conflictos por la minera en la regin Gnbe en Panam; asesinato de campesinos e indgenas en Totonicapn y acciones represivas en San Pedro Ayampuc y San Jos del Golfo, Guatemala; represin el Bajo Agun, Honduras; atentados en Medio Queso, Costa Rica, solo por mencionar algunas.

Estas acciones han sido justificadas bajo la pretendida necesidad de desarrollar la regin tomando como base los intereses de crecimiento econmico y de usufructacin de la riqueza natural. Es prevesible que esta tendencia se mantendr sino ms bien se agudizar.

Movimientos en resistencia

Esta situacin plantea revisar la actuacin de los movimientos sociales en la cual, por razones evidentes quienes han llevado a cabo acciones de protestas frente a este modelo estn muy relacionados a poblaciones campesinas e indgenas, puesto que los megaproyectos de extraccin estn ubicados en estas poblaciones, minera, tierras, hidroelctricas estn en primer plano, y en la cual la discusin frente a la conservacin o la negociacin por menos impacto ambiental como propuestas generan un debate al interior de estos movimientos.

Frente a la expansin de la industria extractivista una demanda unificadora es la defensa de la tierra y del territorio en un sentido amplio; poniendo en las agendas nacionales la cuestin de los conflictos y superando la visin localista con la cual surgieron las expresiones de lucha, permitiendo mayores niveles de articulacin aun con sus dificultades y contradicciones. Se han conformado o reforzado coordinaciones regionales como La Va Campesina y el Movimiento mesoamericano contra el modelo minero, por mencionar algunas.

En otro sentido, estn la lucha frontal contra los gobiernos que apoyan a capa y espada la supuesta necesidad de implantarlos para beneficiar a las economas nacionales que en el fondo es el apoyo al sistema econmico mundial, necesitado de mayores niveles de crecimiento para superar una crisis que no tiene salida en los lmites del capitalismo.

No obstante la oligarqua y las grandes empresas temen perder el control del poder ejecutivo, es por eso que hacen y harn cualquier cosa por mantener y/o recuperar el poder, mientras la burguesa controla e impulsa el neoliberalismo, el trabajo de los movimientos sociales es muy limitado, adems el movimiento an no est muy organizado que digamos.

La actitud frente a esto es medido distinguiendo a los individuos, sujetos y no al sistema poltico. Estos movimientos se refieren a los polticos y no a las relaciones que sustentan la dominacin. Por lo tanto, no bastara con cambiar tal o cual funcionario para que la poltica cambie o destituir o no apoyar para eliminar la poltica.

De manera que no se puede descartar la importancia de que la izquierda obtenga el poder ejecutivo; hay que tomar en cuenta que cuando la izquierda llega al poder ejecutivo, la burguesa adopta mtodos para desgastar esos gobiernos, golpes de estado (como el caso de Honduras), ahogamiento econmico (como se est pretendiendo en El Salvador), embargos, etc., dado que la oligarqua no permite promover otro programa que vaya en contra de sus intereses; sin embargo, lo peor sera no luchar por el control del poder formal, para el caso el ejecutivo.

La Tierra media en la disputa

Fuera de toda retrica o de teoricismo abstracto, los movimientos de la regin se vern en el dilema de apoyar la disputa por el poder poltico, por gobiernos con estas caractersticas de sumarse a la oleada de movimientos que sin estar consientes se subordinan a los intereses de la burguesa internacional.

Como en el caso de Nicaragua y El Salvador, la reactivacin productiva ha sido necesaria para la aplicacin de polticas sociales en educacin y salud, lo que los retrgradas llaman de gasto social o an de despilfarro de las arcas del Estado, y reducir de esa manera la tendencia de endeudamiento y de especulacin fiscal. Aunque con evidentes contradicciones como en el caso de El Salvador que recientemente aprob un prstamo por $60 millones de dlares para financiar un programa de agricultura familiar

Es probable que para el capital internacional, la regin no sea ms que la receptora de sus excedentes, sin embargo las relaciones comerciales con EEUU y de la UE han sido vitales para mantener cierto flote de las economas nacionales. La decisin est entre mantener este tipo de relaciones subordinadas o establecer relaciones solidarias con los pases del sur en equidad de condiciones.

Por ello Centroamrica se encuentra en el dilema de apegarse a un neodesarrollismo de derecha que es abiertamente imperialista o al neodesarrollismo de izquierda que es una alternativa contrahegemnica aun dentro de los lmites del capitalismo.

Documentos consultados

ARMSTRONG, Robert y RUBIN, Jane. El Salvador (El rostro de la revolucin). UCA Editores. 8 edicin. El Salvador. 2001.

CEPAL. (2012). Balance Preliminar de las Economas de Amrica Latina y del Caribe. Comisin Econmica para Amrica Latina y el Caribe. 2012.

GLAUSER, Marcos. (2010). Paraguay: Extanjerizacin de la tierra y del territorio. En: Resistencias populares a la recolonizacin del continente. Centro de Investigacin y de Formacin de los Movimientos Sociales Latinoamericanos. Editorial Amrica Libre 1 Edicin. Buenos Aires.

GUERRA-BORGES, Alfredo. (1993). El desarrollo econmico. En: Historia general de Centroamrica. De la postguerra a la crisis. tomo V. Hctor Prez Brgnoli (Ed.) FLACSO. Madrid

HARVEY, David. (2004). El nuevo imperialismo: Acumulacin por desposesin. Social Register. CLACSO. Buenos Aires.

MARINI, Ruy Mauro. (1977). La acumulacin capitalista mundial y el subimperialismo. Cuadernos Polticos n 12, abril-junio. Ediciones Era. Mxico.

SVAMPA, Maristella. (2010). Entre la obsesin del desarrollo y el giro eco-territorial. Luces y sombras de una problemtica. En: Resistencias populares a la recolonizacin del continente. Centro de Investigacin y de Formacin de los Movimientos Sociales Latinoamericanos. Editorial Amrica Libre 1 Edicin. Buenos Aires.

TOLKIEN, JRR. (2002). El Seor de los Anillos I. La comunidad del anillo. 34 reimpresin. Ediciones Minotauro. Barcelona.

Notas.

[1] Utilizo una figura de la historia escrita por Tolkien para referirme a Centroamrica, no por sus similitudes culturales, sino como sinnimo de su ubicacin geogrfica dentro del continente americano; aunque ameno es el pasaje que dice: y all, en ese placentero rincn del mundo, llevaron una vida bien ordenada y dieron cada vez menos importancia al mundo exterior, donde se movan unas cosas oscuras, hasta llegar a pensar que la paz y la abundancia eran norma en la Tierra Media, y el derecho de todo pueblo sensato (TOLKIEN, 2001, p. 15)

[2] Existe un debate sobre si el modelo es neodesarrollista o extractivista exportador, yo utilizo la figura de Svampa (2010) que sugiere el concepto de neodesarrollismo con base extractivista.

[3] Para el caso salvadoreo debemos hacer mencin que todas estas condiciones favorecieron tambin la introduccin de capital extranjero quienes vieron potencial para colocar sus empresas, es as como hacen presencia compaas cuyo capital de origen se encuentra en los pases centrales, algunas de ellas aparecieron con otros nombres para aparentar ser de origen salvadoreo entre las que podemos mencionar: Toyo Spinnig (Industrias Unidas S. A.) de Japn; Pillsbury (Molinos de El Salvador) de EEUU; Brittish American Tobacco (Cigarrera Morazn) Reino Unido; Unilever (Industrias Unisola) R. U.-Holanda; Westinghouse Electric, Kimberly Clark; Monsanto de EEUU; Bayer Foering Investments de Alemania y una serie de empresas quienes se instalaron desde mediados de los aos cincuenta y sesenta. N. de A.

Erick Barrera Tomasino.
Educador popular salvadoreo.
e-mail: [email protected]

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter