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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-01-2013

Chvez somos todos y todas, menos los oligarcas y sus representantes

Sara Rosenberg
La Pupila Insomne


No es fcil vivir -o sobrevivir- en estos tiempos aqu, en Espaa. No es fcil constatar cmo se destruyen las pocas conquistas que los trabajadores despus de siglos de lucha haban conseguido. No es fcil encontrar un resto de alegra en un sociedad herida de muerte en sus derechos sociales y polticos. Vivimos en un pas saqueado por una clase oligrquica y con seis millones de desempleados. Un pas gobernado por los gerentes de una mafia empresarial dispuesta a acabar con la educacin pblica, la salud, los derechos laborales, el derecho al trabajo, la vivienda, el transporte y la ley. No hay sector que no haya sido esquilmado en nombre de lo que ellos han llamado crisis y que no es ms que la aplicacin del programa neoliberal capitalismo financiero militar o simplemente robo con violencia- que les permite llenar sus bolsillos y destruir lo que con mucho esfuerzo ciudadano -e impuestos ciudadanos- se haba creado. El modelo es harto conocido y slo puede ser frenado por la resistencia del pueblo y su organizacin.

Sin embargo, con un cinismo digno de premio, los medios que responden a las directivas de la mafia poltica gobernante- no han cesado de desprestigiar, mentir y tergiversar cualquier informacin sobre las transformaciones democrticas que se operan en otros lugares del mundo. Sea en Argentina, Bolivia, Venezuela, Ecuador, Brasil, y por supuesto en esa isla heroica, llamada Cuba que es un ejemplo de dignidad antiimperialista.

Los titulares de estos das sobre la situacin en Venezuela son dignos de una exposicin en el museo de la mentira y la calumnia. Pero ensean mucho. Sobre todo nos ensean a conocer desde qu perspectiva estn escribiendo e informando. El que habla siempre se retrata a si mismo. Por eso vale la pena prestar atencin. Para entender cmo funciona el teatro de marionetas de la muerte en que ellos actan. En ese teatro el individuo y el actor protagnico son esenciales. Sus trajes grises y su sonrisa postiza, sus modales, sus palabras, sus cmaras, ese espectculo del poder del capital que habla de democracia mientras masacra a pueblos enteros en guerras de saqueo, ese espectculo del papel cuch y de las pantallas que oculta cunto roban y cmo estn imputados en todo tipo de negocios fraudulentos, ese espectculo atroz de sus privilegios adquiridos por el robo constante, por contratos turbios, por fondos bancarios desaparecidos de un plumazo, por deudas contradas de manera ilegtima, ingeniera financiera y negocios tambin ilegtimos, explotacin y destruccin constante de puestos de trabajo y de derechos ciudadanos. Un triste espectculo de actos pblicos llenos de palabras vacas y frases dignas de idiotas. (Los griegos llaman idiota (idioteia) a aquel que es incapaz de preocuparse de sus semejantes, por la res pblica)

Ese triste espectculo no existe en Venezuela. La democracia participativa no es un espectculo sino una realidad palpable, construida entre millones. Son actos y polticas concretas al servicio del pueblo. Las cifras econmicas hablan claramente: se invierte en vivienda social , en educacin, en medicina, en creacin de infraestructuras, en todo lo que significa justicia distributiva. Justicia para las mayoras.

Por eso los medios espaoles deberan al menos saber que cuando escriben o pantallean tantas mentiras sobre el presidente Chavez, estn midiendo el proceso de emancipacin latinoamericana con una vara equivocada. Lo estn midiendo con la vara del cinismo y la mentira que necesitan para ocultarnos, para contagiarnos su idiotez, para que no veamos que otras opciones son posibles y que estn al alcance de nuestra mano porque dependen de la voluntad poltica del pueblo y de sus representantes electos. Esa enseanza, ese proceso de emancipacin es imparable. No basta con plantearlo como si dependiera de un individuo porque es profundamente colectivo. Y si algo se ha aprendido en estos ltimos aos es que como deca el Che, esta inmensa humanidad latinoamericana ha dicho basta y ha echado a andar. Es verdad que hemos tenido y tenemos la desgracia de la enfermedad de un presidente que supo iniciar y darle continuidad a este largo proceso. Es verdad que su presencia es importante para toda America Latina, pero no se equivoquen , esta revolucin popular, esta revolucin bolivariana no est en las pgina de papel cuch, est en la calle: en cada mujer y en cada hombre y por eso se puede decir que Chvez somos todos, es el pueblo que sabe cuales son sus derechos, es el pueblo despierto y conciente de su camino. Un pueblo que defender lo que ha conquistado y seguir adelante.

Eso s, no hay mentira meditica que pueda detener la verdad que se impone con una evidencia arrasadora: con el cumplimiento de la constitucin votada por un pueblo soberano.

Nosotros estamos a aos luz, porque todava ni siquiera hemos podido reformar una constitucin legada por el franquismo. No hemos podido ni siquiera sacudirnos el yugo monrquico. Entre el robo de los yernos y los elefantes cazados mientras se presiden organismos de defensa animal se perpeta este lastre, esta clase parsita. No hemos podido ni juzgar los crmenes del franquismo. No hemos podido ni siquiera juzgar la malversacin de fondos de los bancos. La estafa pblica, el nepotismo, el vaciamiento de las arcas del estado, el acomodo, la falta de soberana que significa entregar la tierra a bases militares americanas y a casinos mafiosos y prostibularios. Se persigue a los jornaleros que piden tierra para trabajar, a los jvenes que protestan contra la injusticia, a los ancianos con la jubilacin recortada, al trabajador en paro, a esos que el poder escupe con total cinismo porque han vivido ms all de sus posibilidades, que era callar y obedecer mientras se es saqueado por la mafia oligrquica y los seores de la guerra.

Sin embargo, no pueden ya ocultar que esta revolucin bolivariana no depende de un solo hombre, sino de un colectivo y de unos intereses polticos que han sido capaces de organizarse y que sern defendidos por todos y todas.

El individualismo es intil y el punto de vista que adopta el imperio para denigrar los autnticos procesos democrticos slo confirma que hablan desde la dictadura del capital y por eso desde la muerte. Jams desde la vida y para la vida. Pero venceremos y viviremos, porque somos la mayora y una mayora que est en marcha hacia una sociedad ms justa, ms humana, ms igualitaria. Viviremos y Venceremos. Larga vida al compaero presidente Chvez, que vive en la revolucin bolivariana y en cada uno de nosotros.

Ojala furamos capaces, desde este castigado pas, de crear un inmenso frente internacionalista y solidario.

 

Sara Rosenberg es escritora argentina.

Fuente: http://lapupilainsomne.wordpress.com/2013/01/10/chavez-somos-todos-y-todas-menos-los-oligarcas-y-sus-representantes/



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