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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-01-2013

Para una caracterizacin del Estado en Mxico hoy

Job Hernndez
Rebelin

Ponencia en la Conferencia de organizacin sobre la caracterizacin del Estado en Mxico. Partido Comunista de Mxico: www.partidocomunistademexico.org


  1. Vivimos la crisis del estado surgido de la revolucin mexicana. A pesar de los desacuerdos en torno del momento en que podemos fechar el agotamiento de dicho Estado, la verdad es que nuestra realidad est atravesada por los rasgos derivados de este proceso de descomposicin generalizada del cuerpo poltico que le dio sentido a la dominacin burguesa en Mxico a lo largo de todo el siglo XX. Es necesario que los comunistas analicemos con detalle este fenmeno porque de una adecuada resolucin del tema depende nuestra efectividad poltica en los tiempos que corren.

  2. La fuerza avasalladora de la insurreccin campesina de 1910 determin todos los rasgos del estado surgido una vez finalizado el conflicto armado. La clase campesina haba mostrado su potencial revolucionario destruyendo por completo las bases de la dictadura porfirista: la hacienda y el ejrcito federal fueron sus vctimas mayores. El arreglo estatal posterior no poda dejar de tomar en cuenta este hecho. Una vez vencidos todos y cada uno de los intentos de restauracin Madero, Huerta, Venustiano Carranza- la estabilidad slo poda ser garantizada por la fraccin capaz de tomar en cuenta las demandas de los ejrcitos campesinos, bsicamente la tierra. Por supuesto, los rancheros del norte no tenan contemplado en su programa la propiedad colectiva de la tierra ni la preservacin de la comuna rural. Su proyecto era la destruccin de los escollos econmicos y polticos que la dictadura representaba para el desarrollo capitalista acelerado. En ese sentido, su revolucin puede ser caracterizada como democrtico-burguesa. Se haban lanzado a la revolucin para darle cauce libre a la modernizacin capitalista. Pero fueron obligados a tomar en cuenta las reivindicaciones agrarias, llegando a un compromiso con la clase social fundamental de la Revolucin Mexicana. Todo se hizo por miedo a la fuerza demostrada por la revolucin campesina.

  3. Otra amenaza se cea sobre la flamante fraccin de los rancheros del norte. La clase obrera viva momentos de agitacin. Entre 1915 y 1940 los trabajadores urbanos realizaron huelgas generales, formaron poderosas centrales sindicales y fundaron el Partido Comunista de Mxico. Todo bajo la influencia de la Revolucin Rusa. La represin carrancista se manifestaba como insuficiente para detener el empuje revolucionario del movimiento obrero. Los sonorenses y sus sucesores actuaron de manera ms inteligente. Establecieron un compromiso que significaba la cesin de derechos laborales bsicos a cambio del reconocimiento del naciente Estado. Las primeras deformaciones de la conciencia derivadas de este peculiar acuerdo fueron Morones y Lombardo Toledano.

  4. Algunos estudiosos dicen que todo esto tom la forma de un pacto de proteccin a cambio de lealtad. El Estado otorgaba la tierra y el trabajo a cambio de la fidelidad poltica de obreros y campesinos. Por eso a lo largo del siglo XX, las bases de la estabilidad en Mxico estaban fincadas en el apoyo obrero-campesino al rgimen. La poltica popular y de masas pareca dominio exclusivo del Partido Revolucionario Institucional, que logr encuadrar a ambas clases sociales en sus filas. Por supuesto, todo esto funcionaba con una regla de oro: la renuncia a la lucha por el poder de parte de los trabajadores y campesinos. Se trataba de obtener la tierra y el trabajo pero nunca el poder. A la larga este negocio sera desfavorable para ambas clases: como podemos ver hoy en da, hemos perdido la tierra y el trabajo porque ambas cosas no pueden mantener sin el poder. De esa manera las dos clases fundamentales para la transformacin revolucionaria fueron transformadas en clases peticionarias, eternamente subalternas. Renunciaron a transformarse en clase dirigentes capaces de construir un estado de nuevo tipo, obrero-campesino, capaz de iniciar la construccin del socialismo.

  5. Una consecuencia prctica de esta regla de oro de la poltica mexicana era el descabezamiento del movimiento obrero y campesino. Era necesario destruir cualquier posibilidad de que las clases populares actuaran con independencia, pensando con cabeza propia y teniendo su propio programa histrico. La funcin medular del Estado era la destruccin por represin o cooptacin- de cualquier intento de formar un estado mayor para los obreros y campesinos. El asesinato sistemtico de dirigentes y la guerra sin cuartel a las organizaciones que podan cumplir con ese papel, era una poltica de Estado. Las clases populares podan aspirar a la tierra y al trabajo pero en los cauces establecidos por el rgimen: no estaba permitido irse por la libre. Esto hizo que, como en todos los casos, la conformacin y desarrollo del Estado en Mxico fuera un proceso asentado sobre la violencia. El descabezamiento de una clase no es un evento pacfico y su subordinacin a la ideologa burguesa no es nicamente un fenmeno cultural. Para lograr la direccin moral y espiritual de una nacin es necesaria la destruccin fsica de los competidores, de las vanguardias obreras y campesinas.

  6. La consolidacin poltica e ideolgica del rgimen no flotaba en los aires, no era producto de la pericia de polticos excepcionales: tena slidas bases materiales. El asentamiento del Estado en el siglo XX mexicano fue posible por el enorme campo de operaciones que encontr a su disposicin el capitalismo una vez destruido los escollos generados por la dictadura porfirista. La industrializacin tom un nuevo impulso, nunca antes visto. La economa entr en un ciclo de crecimiento sostenido que, an con peridicas crisis, se mantuvo sin sobresaltos hasta 1976. Lo mismo sucedi con los salarios, por lo menos de la aristocracia obrera agrupada en la industria minera, petrolera y de la transformacin. El pas se urbaniz. Naci y se consolid la industria petrolera cuyo control a manos del Estado a partir de 1938 dej abundantes recursos a disposicin del rgimen. Los optimistas le llamaron a todo esto el milagro mexicano, aunque no era precisamente lo que haba soado el nacionalismo revolucionario porque todo estaba fincado alrededor del capital extranjero, cuyo predominio era ya evidente a mediados de los aos sesenta. Sobre esta base material se asent la inclusin subordinada de la clase obrera y la generalizacin de una conciencia obrera centrada en la obtencin de prebendas, sobre todo destinadas a sus dirigentes. La contraparte rural fue el reparto agrario: la esperanza en la propiedad de la tierra se aliment de hechos contundentes que quedaron permanentemente marcados en la imaginacin campesina. La cspide del proceso se alcanz con Lzaro Crdenas que reparti 18,786,131 hectreas, beneficiando a 728,847 campesinos que conformaron el ncleo fuerte de su base social de apoyo en el mbito rural. En este reparto y en la promesa de mantener a la tierra fuera de los circuitos del capital se fund la fuerza de una conciencia popular que concibe al Estado como dador y protector.

  7. Pero todo estaba hecho apuntalar el desarrollo acelerado del capitalismo. El orden de cosas no se movi en el sentido de generar una va distinta hacia el socialismo ni una pretendida tercera opcin que no fuera ni capitalista ni socialista. El resultado final es lo que estamos viviendo: capitalismo simple y llanamente, con un predominio absoluto del capital monopolista, con una burguesa conformada por la asociacin de los empresarios mexicanos con los extranjeros. La ruta seguida por la fraccin ganadora de la Revolucin Mexicana contena en su seno contradicciones insalvables. Tarde que temprano era inevitable el choque entre la modernizacin capitalista y el mantenimiento de un rgimen poltico con bases campesinas y obreras. El momento lleg con la inversin de los ciclos de la economa mundial. Hacia 1976 el capitalismo entr en una crisis de larga duracin para cuya salida se estableci el programa de reformas estructurales que todava padecemos, orientadas a incrementar la tasa de explotacin del trabajo y hacerse con nuevos recursos va la reactualizacin de la acumulacin originaria. Por un tiempo, de 1976 a 1982, gracias a los recurso petroleros, el rgimen mexicano pudo aplazar los cambios exigidos por el capital a escala planetaria. Pero hacia 1982 se sum al programa de ajuste estructural. Y con ello toc a su fin la forma de dominacin surgida de la Revolucin Mexicana, como primera vctima del llamado neoliberalismo.

  8. La restructuracin econmica destruy las bases de legitimidad del estado surgido de la Revolucin Mexicana y mell su poltica de masas. Es cierto que contina controlando, al viejo estilo, amplios contingentes de trabajadores y campesinos. Pero su margen de operaciones se estrech con la reforma al Artculo 27, la reciente reforma laboral y el desmantelamiento del sistema de educacin pblica. Y la legitimidad que se articulaba en la concesin de derechos no ha podido ser efectivamente suplida con la abstracta legitimidad surgida de las urnas, sobre todo por los recurrentes fraudes electorales. Adicionalmente, la modernizacin capitalista no gener las bases sociales necesarias para una repblica de ciudadanos, de propietarios, como soaba el PAN y la camada de modernizadores del PRI. Por el contrario, el cuadro de las clases sociales derivado de la recomposicin capitalista no es compatible con la resolucin del conflicto mediante el voto. Ms bien, nuestra poltica se parece mucho a la de la antigua Roma donde los demaggicos Tribunos del Pueblo mantena la ilusin de la repblica mediante la compra del voto de los ms pobres, con el miedo permanente del estallido social. Una forma de administracin o contencin de las muchedumbres urbanas empobrecidas.

  9. Quebradas las antiguas bases de legitimidad y con las nuevas ya desgastadas, el estado mexicano vive un momento de involucin a su momento de fuerza, que es el reducto ltimo de la dominacin. Sin consenso, sin hegemona, lo nico que queda para garantizar la continuidad de la dominacin burguesa es la fuerza pura, sin ropajes. El Estado en nuestros das exhibe as su verdadera naturaleza, su esencia se presenta directamente: se trata de destacamentos de hombres armados, bsicamente el Ejrcito y la polica, que es la nica presencia estatal que muchos mexicanos conocen. El Ejrcito fue sacado a las calles para recordarnos que el Estado existe y que su ncleo permanece sin necesidad de consenso, pacto o compromiso alguno y que manda el que tiene la fuerza de las armas y el derecho a decidir el momento de su uso. No se trata del fascismo o de las consecuencias de tener un gobierno de derecha. Se trata de que la gestin de las consecuencias de la restructuracin hicieron necesaria la actualizacin de las medidas dictatoriales contempladas en toda constitucin burguesa: suspensin de derechos, declaracin del estado de guerra, movilizacin de tropas. Cosa curiosa: la democracia burguesa tiene en su seno la posibilidad constitucional de convertirse en dictadura ante un peligro, real o inventado, que amenace su existencia. En Mxico, estos procedimientos jurdicos tienen la ventaja de la concentracin tradicional del poder en manos del Ejecutivo que acta como comandante supremo de las fuerzas armadas. En todo caso, lo nico que se intenta es eliminar el molesto paso de la autorizacin del Congreso para la declaracin del Estado de emergencia que haga legal la utilizacin del Ejrcito en tareas de seguridad pblica. Caldern impuls la idea de que esta decisin la tome no el Congreso sino un nmero ms reducido de funcionarios: el Consejo de Seguridad Nacional. Y tambin impuls que este recurso se pueda utilizar no slo ante una amenaza en curso sino ante un peligro potencial, futuro, tomando la medida un cariz preventivo.

  10. Con la dictadura constitucional el estado mexicano se preserva de su disolucin, en un momento de debilitamiento de su legitimidad y de desacuerdo generalizado con el programa de modernizacin capitalista. En la demostracin de su fuerza est evidenciando su debilidad. Los comunistas debemos situarnos ante este fenmeno sin confusiones para aprovechar al mximo el momento y tomar las medidas necesarias para movernos con seguridad en este escenario. No se trata del fascismo ni de la derecha: se trata de la democracia. Esta es la democracia de los capitalistas, esta es la Repblica parlamentaria. No es una anomala: es la normalidad capitalista. Y sta es el resultado final del Rgimen surgido de la Revolucin Mexicana, dada la derrota histrica de la guerra campesina. En este escenario es que debemos construir una opcin para recuperar la tierra y el trabajo y buscar el poder. Queremos la tierra, el trabajo y tambin el poder! Cualquier intento de divorciar algunas de las partes de este programa terminar mal. Esa es la enseanza del siglo XX mexicano. Por eso, debemos construir un Partido Comunista con aspiracin mayoritaria y vocacin de poder.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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