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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-01-2013

Entrevista a Michael Lwy, investigador del Centre National de la Recherche Scinentifique
Sin indignacin, nada grande y significativo ocurre en la historia de la humanidad

Fundacin Oswaldo Cruz
Viento Sur


En la entrevista concedida a la Fundacin Oswaldo Cruz, en Brasil, el investigador del Centre National de la Recherche Scinentifique (CNRS) dice que la dinmica de movimientos como los Indignados es de una creciente radicalizacin anticapitalista, aunque no siempre de forma consciente.

Michel Lwy estuvo en Brasil a finales de 2012 para promocionar el libro La teora de la revolucin en el joven Marx, que fue publicado en Francia en 1970 y hasta ahora no se haba editado en portugus.

Durante su estancia en Brasil particip en muchos eventos y trat temas diversos, como literatura y la cuestin ecolgica. Nada que pueda sorprender en el perfil de un investigador que se mueve con desenvoltura entre el estudio de los clsicos y el anlisis de la coyuntura actual, adems de su militancia poltica de izquierda. En esta entrevista, echa mano de los conceptos que aprendi de los clsicos (principalmente Marx y Walter Benjamin) para discutir sobre la crisis que atraviesa el capitalismo y los movimientos reivindicativos que han surgido en las diferentes partes del mundo. Adems, explica los principios y limitaciones del ecosicialismo, con la legitimidad que le otorga haber sido uno de los autores del Manifiesto que lo defiende.

Brasileo residente en Francia desde 1969, Lwy es director de investigaciones en el CNRS profesor en la coles de Hautes en Sciences Sociales. Slo en portugus es autor de ms de 20 libros.

Cmo la teora de la revolucin del joven Marx, de la que trata en su libro, nos ayuda a entender el momento actual, con movilizaciones de indignados en el Estado espaol, Grecia y otros pases de Europa, adems de los movimientos de ocupacin en varios lugares del mundo? Son movimientos anticapitalistas?

Los movimientos de los Indignados se oponen a las polticas dictadas por el capital financiero, por la oligarqua de los bancos y aplicadas por los gobiernos de corte neoliberal, cuyo principal objetivo era hacer que los trabajadores, los pobres, la juventud, las mujeres, los pensionistas y jubilados (esto es, el 99% de la poblacin) paguen la cuenta de la crisis del capitalismo. Esta indignacin es fundamental. Sin indignacin, nada grande y significativo ocurre en la historia de la humanidad. La dinmica de estos movimientos es de una creciente radicalizacin anticapitalista, aunque no siempre de forma consciente. Es en el curso de su accin colectiva, de su prctica subversiva, que estos movimientos pueden tomar un carcter radical y emancipador. Es lo que explicaba en su teora de la revolucin, inspirada por la filosofa de la praxis.

Marx escribi en el siglo XIX. Las revoluciones socialistas a las que asistimos sucedieron en el siglo XX. La diferente forma en que se materializaron las revoluciones, en qu influye a la hora de entenderlas en los siglos XIX, XX y XXI?

Las revoluciones siempre toman formas imprevistas, innovadoras, originales. Ninguna se parece a la anterior. La Comuna de Pars (1871) fue un formidable levantamiento de la poblacin trabajadora de la gran ciudad y la Revolucin rusa fue una convergencia explosiva entre el proletariado urbano y las masas campesinas. En las dems revoluciones del siglo XX, desde la mexicana de 1911 hasta la cubana de 1959, o en las revoluciones asiticas (China, Vietnam), fueron los campesinos el principal sujeto en el proceso revolucionario. No podemos prever como sern las revoluciones del siglo XXI; sin duda, no se repetirn las experiencias del pasado. Por otro lado, existe lo que Walter Benjamin llamaba la tradicin de los oprimidos: la experiencia de la Comuna de Pars inspir a la Revolucin Rusa y aun hoy en da es un ejemplo de autoemancipacin revolucionaria de las clases subalternas.

Con la crisis capitalista de 2008 y la intervencin de los estados para salvar la economa de los pases, se acredit que la era neoliberal haba llegado a su fin. Entretanto, se ha intensificado cada vez ms la destruccin de los derechos conquistados como el estado del bienestar social, como hemos visto suceder en Europa (Francia, ahora Espaa). Qu significa esto?

La intervencin de los estados no signific de forma alguna el fin del neoliberalismo. El nico objetivo de la intervencin era salvar a los bancos, salvar la deuda y asegurar los intereses de los mercados financieros. Para este objetivo, fueron sacrificadas las conquistas de decenas de aos de lucha de los trabajadores: derechos sociales, servicios pblicos, pensiones y jubilaciones, etc. Para la lgica de plomo del capitalismo neoliberal, todo esto son gastos intiles.

Un antiguo debate en la izquierda versa sobre la relacin entre revolucin y reforma. En el contexto de finales del siglo XX y principios del XXI, con situaciones como, por ejemplo, la victoria electoral de partidos de izquierda en Amrica Latina e incluso en algunos pases de Europa retornan la cuestin. Cmo analiza esa relacin hoy en da?

Rosa Luxemburgo ya haba explicado, en su hermoso libro Reforma o revolucin? (1899), que los marxistas no estn en contra de las reformas; al contrario, apoyan cualquier reforma que sea favorable a los intereses de los trabajadores: salario mnimo, seguro mdico, seguro de desempleo, por ejemplo. Simplemente, recordaba ella, no podemos llegar al socialismo por la acumulacin gradual de reformas; slo una accin revolucionaria, que derribara el muro de piedra del poder poltico de la burguesa, podra iniciar una transicin al socialismo. El problema de la mayora de los gobiernos de centro-izquierda, tanto en Europa como en Amrica Latina, es que las reformas que aplican son muchas veces de corte neoliberal: privatizaciones, degradacin de la situacin de los pensionistas, etc. Se tratan de variantes del social-liberalismo, que aceptan el cuadro econmico capitalista, pero al contrario que el neoliberalismo reaccionario, tiene algunas preocupaciones sociales. Es el caso de los gobiernos de Lula-Dilma en Brasil. Me temo que en el caso de Francia (Franois Hollande, recientemente elegido), ni siquiera llegue hasta ah.

Un desafo para la izquierda que lleg al poder en Amrica Latina ha sido equilibrar la dependencia econmica de la explotacin de los recursos naturales (como el petrleo en Venezuela o el gas natural en Bolivia) con la tentativa de superacin de la lgica capitalista de destruccin del medio ambiente. En su opinin, es posible ese equilibrio?

Contrariamente a los gobiernos social-liberales, los de Venezuela, Bolivia y Ecuador han estado llevando adelante una verdadera ruptura con el neoliberalismo, enfrentando a las oligarquas locales y al imperialismo. Pero para su propia supervivencia econmica y para financiar sus programas sociales, dependen de la explotacin de energas fsiles (petrleo, gas), que son los principales responsables del desastre ecolgico que amenaza el futuro de la humanidad. Es difcil exigir a estos gobiernos que dejen de explotar estos recursos naturales, pero podran utilizar una parte del rendimiento del petrleo para desarrollar energas sostenibles (lo que hacen muy poco). Una iniciativa interesante es el proyecto Parque Yasun, en Ecuador, una propuesta de los movimientos indgenas y de los ecologistas asumida, despus de algunas dudas, por el gobierno de Rafael Correa. Se trata de preservar una vasta regin de bosques tropicales, dejando el petrleo bajo tierra, pero exigiendo, al mismo tiempo, que los pases ricos paguen la mitad del valor (9 millones de dlares) de ese petrleo. Hasta ahora, no hubo iniciativas comparables en Venezuela o Bolivia.

La crtica de destruccin del medio ambiente como intrnseca del capitalismo ya estaba presente en Marx?

Muchos ecologistas critican a Marx por considerarlo un productivista, tanto como los capitalistas. Tal crtica me parece completamente equivocada: al hacer una crtica al fetichismo de la mercanca, es justamente Marx quien hace la crtica ms radical a la lgica productivista del capitalismo, la idea de que la produccin de ms mercancas es el objetivo fundamental de la economa y la sociedad. El objetivo del socialismo, explica Marx, no es producir una cantidad infinita de bienes, sino reducir la jornada de trabajo, dar al trabajador tiempo libre para participar en la vida poltica, estudiar, jugar, amar Por lo tanto, Marx nos dota de las armas para una crtica radical del productivismo y, en concreto, del productivismo capitalista. En el primer volumen de El Capital, Marx explica como el capitalismo agota no slo las energas del trabajador, sino tambin las propias fuerzas de la Tierra, esquilmando las riquezas naturales, destruyendo al propio planeta. Por lo tanto, esa perspectiva, esa sensibilidad est presente en los escritos de Marx, aunque no haya sido suficientemente estudiada.

El Manifiesto Ecosocialista, que usted ayud a escribir en 2001, dice que el capitalismo no es capaz de resolver la crisis ecolgica que produce. Cmo analiza usted las soluciones a ese problema que presenta el propio capitalismo, como es el caso de la economa verde?

La as llamada economa verde, propagada por los gobiernos e instituciones internacionales (Banco Mundial, etc), no es otra cosa que una economa capitalista de mercado que busca traducir en trminos de lucro y rentabilidad algunas propuestas tcnicas verdes bastante limitadas. Claro, tanto mejor si alguna empresa trata de desarrollar la energa elica o fotovoltaica, pero esto no traer modificaciones sustanciales si no viene acompaado de drsticas reducciones en el consumo mercantil y rentabilidad del capital. Otras propuestas tcnicas son aun peores. Por ejemplo, los famosos biocombustibles que, como dice Frei Betto, deberan ser llamados necrocombustibles, porque tratan de utilizar suelos frtiles para producir pseudogasolina verde, para llenar los depsitos de los coches, en vez de llenar los estmagos de los hambrientos de la tierra.

Es posible implementar una perspectiva como la del ecosocialismo en el capitalismo?

El ecosocialismo es anticapitalista por excelencia. Como perspectiva, implica la superacin del capitalismo, ya que se propone como una alternativa radical a la civilizacin capitalista/industrial occidental moderna. Por otro lado, la lucha por el ecosocialismo comienza aqu y ahora, en la convergencia entre las luchas sociales y ecolgicas, en el desarrollo de acciones colectivas en defensa del medio ambiente y los bienes comunes. Es a travs de estas experiencias de lucha, de autoorganizacin, como se desarrollar la conciencia socialista y ecolgica.

La perspectiva ecosocialista presupone una crtica a la nocin de progreso. En qu consiste esta crtica?

Walter Benjamin insista, con razn, en que el marxismo necesitaba librarse de la ideologa burguesa del progreso, que contamin la cultura de amplios sectores de la izquierda. Se trata de una visin de la historia como proceso lineal, de avance, llevando, necesariamente, a la democracia, al socialismo. Estos avances tendran su base material en el desarrollo de las fuerzas productivas, en las conquistas de la ciencia y la tcnica. En ruptura con esta visin (poco compatible con la historia del siglo XX, de guerras imperialistas, fascismo, masacres, bombas atmicas), necesitamos una visin radicalmente distinta del progreso humano, que no se mide por el PIB, por la productividad o por la cantidad de mercancas vendidas y compradas, sino por la libertad humana, por la posibilidad, para los individuos, de realizar sus potencialidades; una visin para la cual el progreso no es cuantificable en bienes de consumo, sino en calidad de vida, en tiempo libre (para la cultura, el ocio, el deporte, el amor, la democracia) y una nueva relacin con la naturaleza. Para el ecosocialismo, la emancipacin humana no es una ley de la historia, sino una posibilidad objetiva.

Cules son las principales diferencias entre el ecosocialismo y la forma como el socialismo real lidi con los problemas ambientales? Y la socialdemocracia, consigui construir alternativas a esa lgica destructiva del capital?

El as llamado socialismo real (muy real, pero poco socialista) que se instal en la URSS sobre la dictadura burocrtica de Stalin y sus sucesores trat de imitar el productivismo capitalista, con resultados ambientales desastrosos, tan negativos como su equivalente en Occidente. Lo mismo vale para los otros pases de la Europa Oriental y para China. Las intuiciones ecolgicas de Marx fueron ignoradas y se llev a cabo una forma de industrializacin forzosa, copiando los mtodos del capitalismo. La socialdemocracia es otro ejemplo negativo: no intent cuestionar el sistema capitalista, limitndose a una gestin ms social de su funcionamiento. Incluso en los pases en los que gobern en alianza con los partidos verdes, la socialdemocracia no fue capaz de asumir ninguna medida ecolgica radical. El ecosocialismo corresponde al proyecto de un socialismo del siglo XXI, que se distingue de los modelos que fracasaron en el transcurso del siglo XX. Esto implica una ruptura con el modelo de civilizacin capitalista y propone una visin radicalmente democrtica de la planificacin socialista y ecologista.


Fuente: http://www.vientosur.info/spip/spip.php?article7567



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