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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-01-2013

Idle No More ("Se acab la inaccin")
Hacia un invierno indgena en Canad?

Pierre Beaucage
Alainet


En Canad se utiliza la expresin verano indgena (t des Indiens) para designar unos perodos inesperados de calor que ocurren en pleno otoo, cuando normalmente hace fro. Sin embargo, este ao, es en pleno invierno canadiense cuando se est calentando el escenario poltico indgena.

Hace seis semanas, Theresa Spence, jefa del pueblo indgena de Attawapiskat, en el norte de la provincia de Ontario, empez una huelga de hambre para protestar contra las condiciones infrahumanas en que viven los 1200 habitantes de su comunidad, en particular el hacinamiento inaceptable de las familias en viviendas precarias e insalubres en una regin donde las temperaturas bajan hasta 40 grados bajo cero. Esta situacin, lejos de ser nica en el pas, es desgraciadamente comn en las llamadas reservas indgenas, o sea los territorios donde han sido relegados los pueblos indgenas despus de la llegada de los europeos. La jefa Spence dijo que solamente pondra fin a su huelga de hambre si el primer ministro Stephen Harper y el gobernador general aceptaban recibirla para discutir de los problemas agudos que azotan a la poblacin indgena.

Como respuesta, el gobierno federal canadiense, que tiene jurisdiccin sobre el milln de indgenas del pas, declar que los problemas en Attawapiskat vienen de una mala administracin de los fondos. Pocos meses antes, la mayora conservadora en el parlamento forz la adopcin de las leyes 38 y 45, leyes mamt que incluyen una limitacin sin precedentes de los derechos indgenas sobre sus territorios y sus aguas frente a las empresas que explotan los recursos forestales, hidrulicos, mineros e hidrocarburferos (petrleo y gas).

La huelga de hambre de Theresa Spence fue la chispa que encendi un descontento indgena creciente frente a las polticas neoliberales del gobierno federal. En todo el pas, surgi un movimiento de apoyo a sus demandas y de repudio a la actitud gubernamental. Sonaron los tambores indios tanto en las aldeas remotas como en las grandes ciudades y en la mera capital Ottawa. Haba nacido el movimiento Idle No More (Se acab la inaccin) que agrupa tanto a los indgenas de las zonas rurales como a los muchos que residen en las ciudades, en particular a la juventud. Otros canadienses, preocupados por los derechos humanos y el medio ambiente, se sumaron a la protesta.

Hace una semana, el gobierno canadiense convoc de improvisto a los jefes indgenas de la Asamblea de Primeras Naciones (APN), principal organizacin indgena del pas, a un encuentro este viernes 11 de enero. Los periodistas independientes y los analistas polticos coinciden en que se trata de un intento (bastante burdo, adems!) de desarticular el movimiento de protesta. Se tratara de ofrecer unos pocos millones a los lderes oficialistas para que se disocien de las reivindicaciones actuales y afirmen su confianza en el gobierno. La jefa Spence dijo que seguir su huelga y no asistir al encuentro porque se trata de un simulacro: no estar el gobernador general, lo que convierte la reunin en un banal intercambio de puntos de vista. El xito de la maniobra gubernamental no est asegurado: las bases indgenas estn presionando al liderazgo para que rechace las leyes 38 y 45 y que apoye a Theresa Spence. Dos asociaciones indgenas de Alberta (principal provincia petrolfera del pas) acaban de iniciar, ante la Corte federal, demandas legales contra las dos leyes, que consideran anticonstitucionales, por negar la consulta previa y violar sus derechos territoriales insertados en la Constitucin canadiense de 1982. Por los mismos motivos, en Columbia Britnica, otro grupo indgena ataca ante los tribunales el Acuerdo sobre Promocin y Proteccin de las Inversiones Extranjeras (APIE) que el Gobierno canadiense acaba de firmar con China.

El invierno indgena actual recuerda mucho a la primavera de los arces (printemps rable) de Qubec del 2011: lo que fue al principio una huelga estudiantil contra una subida de las matrculas desemboc en un amplio movimiento social que acab por derrocar un gobierno corrupto que mandaba a su antojo en la provincia desde hace nueve aos. Al igual que los estudiantes, los indgenas son una minora en Canad, pero se ven muy decididos y estn ganando apoyos ms amplios cada da. Podr este movimiento generar una ola de fondo capaz de poner en jaque al gobierno ms reaccionario que Canad haya conocido en medio siglo? Esta parte de la historia queda por escribir.

Pierre Beaucage es antroplogo, Universit de Montral, Canad.


Fuente: http://alainet.org/active/60846


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