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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-01-2013

El sistema de sufrimiento que Estados Unidos impone a los pueblos del mundo (1965-2014)
Ha muerto tanta gente

Nick Turse
TomDispatch.com

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez


Pham To tena un aspecto estupendo para sus 78 aos de edad (al menos, esa era la edad que l pensaba que tena). Su cabello era fino, canoso, y le raleaba en las sienes, pero sus ojos eran vivaces y su fsico robusto, todo ello resultaba notable teniendo en cuenta por todo lo que haba pasado. Le escuch atentamente, como hice siempre tantas veces ante tantas historias similares, pero lo que me relataba estaba ms all de mi capacidad de comprensin. Es probable que tambin de la de Vds.

Pham To me dijo que los aviones empezaron sus series de bombardeos en 1965 y que los lanzamientos peridicos de artillera se iniciaron tambin en esa poca. Nadie sabr nunca cuntos civiles murieron en los aos que siguieron. El nmero es incalculable, me dijo un da de primavera de hace pocos aos en un pueblo situado en las montaas del centro del Vietnam rural. Muri tanta gente.

Y eso slo fue a peor. Lo que sobrevino a continuacin fueron los defoliantes qumicos, que arrasaban la tierra. Tambin empezaron a ametrallar a los civiles desde los helicpteros. En 1969, las bombas y la artillera no descansaban ni de da ni de noche. Muchos campesinos huyeron. Algunos se dirigieron hacia las zonas profundas de la montaa, cambiando el terror de una muerte inminente por una lucha diaria de miseria y privacin; otros se vieron obligados a dirigirse hacia mseras zonas donde se intentaba reasentar a los refugiados. Los que se quedaban en sus pueblos sufran an ms cuando aparecan los soldados. Siempre les quemaban las casas. Golpeaban y pateaban a la gente. Disparaban a los hombres cuando corran presos del miedo. Violaban a las mujeres. Una maana, los soldados estadounidenses masacraron y liquidaron a veintiuno de sus vecinos. Todo esto represent la Guerra de Vietnam para Pham To, lo mismo que para muchos vietnamitas de las zonas rurales.

Uno, dos cuntos Vietnam?

Al principio de la Guerra de Iraq, y durante los aos que siguieron, expertos, veteranos, polticos y estadounidenses de a pie se preguntaron si la debacle de EEUU en el Sureste Asitico se estaba repitiendo. Habra otro Vietnam ? Se convertira en otro atolladero ?

Lo mismo puede decirse de Afganistn. Aos despus del 11-S y como esa guerra tambin se ha ido a pique, las preguntas sobre el Vietnam de Obama empezaron a plantearse cada vez con mayor frecuencia. De hecho, en octubre de 2009, una mayora de estadounidenses haba llegado a creer que estaba convirtindose en otro Vietnam .

En aquellos aos, incluso Vietnam mostraba una sorprendente doble analoga , al menos despus de que los generales empezaran a leer y citar textos revisionistas sobre esa guerra. Afirmaban, a pesar de todas las apariencias, que el ejrcito estadounidense haba ganado realmente en Vietnam (antes de que los polticos, los medios y el movimiento antibelicista les arrebataran tal triunfo). Esa misma frmula de xito, insistan, podra utilizarse para triunfar de nuevo. Y as fue como sacaron a relucir una solucin fallida de aquella fracasada guerra: la contrainsurgencia, o COIN (por sus siglas en ingls), como la panacea militar del desastre inminente.

Las comparaciones objeto de debate entre las dos guerras en curso y la guerra que de alguna forma nunca se fue, llenaron de basura los peridicos, revistas e Internet, hasta que David Petraeus, un alto general COINdinista que haba escrito su tesis doctoral sobre las lecciones de la Guerra de Vietnam, fue llamado para resolver el asunto poniendo a trabajar esas lecciones a fin de ganar las otras dos guerras. Al final, como caba esperar, las tropas estadounidenses fueron expulsadas de Iraq mientras que la guerra en Afganistn prosigue su marcha hasta este mismo da, aunque sombramente estancada y complicada ahora con los ataques de verde sobre azul o desde dentro contra las fuerzas estadounidenses, mientras que el mismo general, que volvi a Washington como director de la CIA para ejecutar guerras clandestinas en Pakistn y Yemen , tuvo que retirarse en desgracia tras un escndalo sexual.

Sin embargo, a pesar de toda la tinta vertida acerca de las analogas con Vietnam , prcticamente ninguno de los expertos, historiadores, generales, polticos u otros miembros de las clases intelectualoides se refiri nunca a la Guerra de Vietnam de la misma forma en que lo hizo Pham To. As fue como se las arreglaron para perder el nico paralelismo constante entre las tres guerras desencadenadas por EEUU en los tres lugares: el sufrimiento de los civiles.

En cuanto a todas las diferencias, analogas chapuceras y comparaciones tortuosas, ha habido un hilo conductor en las guerras exteriores de Washington del ltimo medio siglo por el que, al menos en aos recientes, los estadounidenses no han mostrado ni el menor inters: la miseria de los nacionales locales. El sufrimiento de los civiles es, de hecho, la caracterstica que define en general las guerras modernas , aunque apenas se mencione en las altas esferas del poder o en los medios dominantes .

Un dao incalculable

Pham To fue afortunado. l y Pham Thang, otra vctima y vecino suyo, me dijeron que de las dos mil personas que vivan en su pueblo antes de la guerra, solo trescientas lograron sobrevivir. Los bombardeos, los ametrallamientos, las masacres, las enfermedades y el hambre estuvieron a punto de exterminar todo su asentamiento. Haba tantas personas hambrientas, dijo Pham Thang. Sin comida, muchos murieron. Otros enfermaron y al no disponer de medicamentos ni atencin sanitaria, tambin murieron. Despus estaban los bombardeos y los proyectiles, que se llevaron an ms vidas. Todos ellos murieron como consecuencia de la guerra.

Dejando a un lado a los que perecieron de enfermedades, hambre o falta de atencin sanitaria, al menos 3,8 millones de vietnamitas murieron de forma violenta durante la guerra, segn los investigadores del Harvard Medical School y de la Universidad de Washington. La estimacin ms aproximada que tenemos es que dos millones de ellos eran civiles. Utilizando una extrapolacin muy conservadora, esto sugiere que 5,3 millones de civiles resultaron heridos durante la guerra, de un total global de 7,3 millones de vctimas civiles vietnamitas. A esas cifras podran aadirse aproximadamente 11,7 millones de vietnamitas obligados a huir de sus hogares y convertirse en refugiados, ms 4,8 millones rociados con herbicidas txicos como el Agente Naranja, aproximadamente entre 800.000 y 1,3 millones de hurfanos de guerra y un milln de viudas de guerra.

Las cifras son aterradoras, el sufrimiento incalculable, la miseria casi incomprensible para la mayora de los estadounidenses, aunque quiz no para un iraqu. Nadie sabr nunca cuntos iraques murieron a raz de la invasin estadounidense en 2003. En un pas con una poblacin aproximada de unos 25 millones en aquel momento, una muy debatida investigacin cuyos resultados fueron publicados en la revista mdica britnica The Lancet- sugera que hasta el ao 2006 haba habido un exceso de muertes violentas de ms de 601.000. Otro estudio indicaba que en 2007 haban muerto ms de 1,2 millones de civiles iraques a causa de la guerra (y de los diversos conflictos internos provocados por la misma). Associated Press registr 110.600 muertes a principios de 2009. Una investigacin realizada con familias iraques fijaba en junio de 2006 la cifra de muertes violentas en 151.000 . Documentos oficiales hechos pblicos por WikiLeaks contaban hasta 109.000 muertes, incluyendo las de 66.081 civiles, entre 2004 y 2009. Iraq Body Count ha recogido hasta 121.220 casos documentados slo de muertes violentas de civiles.

Y tenemos tambin los 3,2 millones de iraques internamente desplazados o que tuvieron que huir hacia otras tierras para encontrar solo incertidumbre y privaciones en lugares como Jordania, Irn y Siria, tan asolada ahora por la guerra. En 2011, el 9% o ms de las mujeres iraques, hasta alcanzar un milln , eran viudas (una cifra que se dispar en los aos de la invasin estadounidense). Una investigacin reciente hall que entre 800.000 y un milln de nios iraques haba perdido a uno o a ambos padres, una cifra que no deja de crecer con la continuada violencia que EEUU desat y nunca erradic.

En la actualidad, el pas que experiment una inmensa fuga de cerebros de sus mejores profesionales, tiene tan slo un total de 200 trabajadores sociales y psiquiatras para ayudar a todos los que, armados y desarmados, sufrieron todo tipo de horrores y traumas. (En comparacin, en slo los ltimos siete aos, la Administracin de Veteranos de EEUU ha contratado a 7.000 nuevos profesionales de la salud mental para que traten a los estadounidenses afectados psicolgicamente por la guerra).

Seguramente que tambin muchos afganos podran relat ar lo que Pham To y millones de vctimas vietnamitas de la guerra soportaron. Desde hace ms de treinta aos, Afganistn, excepto algn raro perodo, ha estado en guerra. Todo empez con la invasin sovitica en 1979 y con el apoyo de Washington a algunos de los militantes islmicos ms extremistas que se oponan a la invasin rusa del pas.

La ltima reiteracin de la guerra all empez en 2001 con la invasin estadounidense y de las fuerzas aliadas, y desde entonces se ha llevado las vidas de muchos miles de civiles en bombardeos areos y en bombas que estallan junto a las carreteras , en ataques suicidas y ataques de helicpteros , en asaltos nocturnos y odiosas masacres . Innumerables afganos han muerto tambin al carecer de acceso a los cuidados sanitarios (hay slo dos doctores por cada 10.000 afganos) y por congelacin , incluyendo impactantes noticias de nios congelndose hasta morir en los campos de refugiados el pasado invierno y de nuevo este ao. Formaban parte de los cientos de miles de afganos que han sido desplazados internamente durante la guerra. Varios millones ms viven como refugiados fuera del pas, la mayora en Irn y Pakistn . De las mujeres que permanecen en el pas, la cifra de viudas alcanza los dos millones . Adems, se estima que hay ya dos millones de hurfanos afganos. No es de extraar que el sondeo de Gallup del pasado verano hallara que el 96% de los afganos afirman que estn sufriendo o luchando y slo el 4% sentan que estaban en situacin boyante.

Refugiados estadounidenses en Mxico?

Para la mayora de los estadounidenses, este tipo de implacable miseria relacionada con la guerra es incomprensible. Muy pocos han experimentado nunca a nivel personal nada parecido a lo que sus dlares en impuestos han causado en el Sureste Asitico, en el Oriente Medio, en el Suroeste Asitico en los ltimos cincuenta aos. Y aunque s que disponemos ya de cifras sorprendentes de pobreza y privaciones, muy pocos son conscientes de lo que es tener que vivir un ao de guerra y no digamos diez, como le ocurri a Pham To- bajo la constante amenaza de ataques areos, fuego artillero y violencia perpetrados por tropas de tierra extranjeras.

No obstante, aunque sea como mero experimento mental, consideremos por un momento cmo podra ser esa situacin en trminos estadounidenses. Imagnense que EEUU ha vivido una ocupacin de una fuerza militar extranjera. Imagnense que hay millones o incluso decenas de millones de civiles estadounidenses muertos o heridos como consecuencia de una invasin y de los enfrentamientos civiles resultantes.

Imagnense un pas en el cual unos jvenes extranjero s, armados hasta los dientes, con uniformes extraos, cascos en la cabeza e imponentes armaduras puedan tirar de una patada la puerta de tu casa en la oscuridad de la noche, gritando cosas en un lenguaje que no puedes comprender. Imagnenselos rebuscando en los cajones, volcando los muebles, mantenindoles a punta de pistola, amenazando a su marido o a su hijo o a su hermano, y marchndose con l en medio de la noche. Imagnense, asimismo, un pas en el que esos extranjeros maten a los insurgentes estadounidenses y despus les desnuden de forma rutinaria; en el que esas tropas ocupantes se orinen sobre los cadveres estadounidenses (y graben videos de tal accin); o tomen fotos de las piezas cobradas ; o les mutilen ; o posen con partes del cuerpo de los estadounidenses muertos; o de vez en cuando por razones que escapan a su comprensin- se dediquen a matar y violar a sus amigos y vecinos.

Imaginen por un momento una violencia tan extrema que Vds. y millones como Vds. tienen que escapar de sus hogares e instalarse en mseros campos de refugiados o en los anillos de barrios de chabolas que rodean las ciudades ms cercanas. Imaginen que tienen que cambiar su hogar por otro donde no hay electricidad ni calor, que muy posiblemente estar hecho de residuos con un tejado de metal corrugado que produce un estruendo cada vez que llueve. Despus imaginen que tienen que vivir all durante meses, cuando no aos.

Imaginen que las cosas van tan mal que decide n cruzar andando la frontera mexicana para vivir una existencia plena de incertidumbre, plantendose siempre si habr ms violencia y ms pobreza en la nacin anfitriona que har que les expulsen de ah de nuevo y si podrn volver a su hogar en EEUU. Imaginen vivir todas esas realidades da tras da durante ms de una dcada.

Despus de desastres naturales como el de los Huracanes Katrina o Sandy, cifras reducidas de estadounidenses experimentaron brevemente algo de lo que millones de vctimas de la guerra vietnamitas, iraques, afganos y otros- han tenido a menudo que soportar durante una parte significativa de sus vidas. Pero para todos los que se hallan en las zonas de las guerras de EEUU, no habr telemaratones , ni conciertos benficos ni recogida de fondos va mensajes de texto .

Pham To y Pham Thang tuvieron que enterrar los cuerpos de sus familiares, amigos y vecinos despus de que las tropas estadounidenses les masacraran al pasar de patrulla por sus pueblos. Tuvieron que reconstruir sus hogares y sus vidas tras la gu erra con muy, muy escasa ayuda. Una cosa fue tan cierta para ellos como lo ha sido para los iraques y afganos traumatizados por la guerra de nuestros das: ninguna luminaria de Hollywood hizo cola para ayudar a recoger fondos para ellos o su pueblo. Y nunca lo harn.

Perdimos tanta gente, tantas cosas. Y esta tierra se vio tambin afectada por el Agente Naranja. Has venido a escribir sobre la guerra, pero nunca podrs conocer toda la historia, me dijo Pham Thang. Despus se volvi cauteloso. Ahora, nuestros dos gobiernos, nuestros dos pases, viven en paz y armona. Y nosotros slo queremos recuperar la vida que tenamos aqu. Sufrimos grandes prdidas. El gobierno estadounidense debera ofrecer ayuda para que aumentara el nivel de vida local, proporcionar mejor asistencia sanitaria y construir infraestructuras, como mejores carreteras.

No hay duda de que muchos iraques y afganos expresaran sentimientos parecidos, a pesar de la ltima dcada de debacles estadounidenses construyendo nacin en sus zonas de guerra . Quiz incluso le digan el mismo tipo de cosas a un periodista estadounidense dentro de varias dcadas.

A lo largo de estos ltimos aos he entrevistado a cientos de vctimas de la guerra como Pham Thang y creo que tiene mucha razn: Probablemente, nunca conocer bien qu ocurri con la vida en esos mundos que se vieron arrasados por las guerras exteriores de EEUU. Y no slo yo. La mayora de los estadounidenses nunca se acercan a una zona de guerra e incluso el personal militar de EEUU llega slo para pasar un tiempo limitado de servicio, y para los corresponsales de guerra y los trabajadores de la ayuda queda siempre abierta por lo general una puerta de salida. Sin embargo, los civiles como Pham To tienen que permanecer all para los restos.

En los aos de Vietnam, hubo al menos un movimiento antiblicista en este pas que incluy a muchos veteranos de Vietnam , que hicieron sinceros esfuerzos para poner de relieve el sufrimiento que saban estaban soportando los civiles a niveles casi inimaginables . En cambio, en los ms de diez aos desde el 11-S, con muy raras excepciones , los estadounidenses han permanecido escandalosamente indiferentes ante sus distantes guerras, ignorando por completo todo lo que deba conocerse acerca del sufrimiento causado en su nombre.

Cuando estaba poniendo fin a mi entrevista, Pham Thang me pregunt por el propsito de la ltima hora y media de pregun tas que le haba hecho. A travs de mi intrprete, le expliqu que la mayora de los estadounidenses no saban prcticamente nada del sufrimiento soportado por los vietnamitas durante la guerra y que la mayor parte de los libros escritos sobre esa guerra en mi pas tambin lo haban pasado por alto. Quera, le dije, ofrecer por vez primera a los estadounidenses la oportunidad de or las experiencias de los vietnamitas normales y corrientes.

Si el pueblo estadounidense conociera esos hechos, si supieran del sufrimiento que la guerra caus al pueblo de Vietnam, cree Vd. que se compadeceran de nosotros?

Muy pronto iba a conocer la respuesta a esa pregunta.

Nick Turse es editor asociado de TomDispatch.com . Laureado periodista, sus trabajos se publican en Los Angeles Times, The Nation y, con regularidad, en TomDispatch . Es autor de varios libros, el ms reciente de los cuales es Kill Anything that Moves: The Real American War in Vietnam (The American Empire Project, Metropolitan Books). Es tambin autor de The Changing Face of Empire: Special Ops, Drones, Spies, Proxy Fighters, Secret Bases, and Cyberwarfare (Haymarket Books). El presente artculo es la ltima parte de su serie acerca del cambiante rostro del imperio estadounidense, proyecto financiado por la Fundacin Lannan. Pueden seguirle en Tumbrl .

Fuente:http://www.tomdispatch.com/post/175635/tomgram%3A_nick_turse%2C_a_war_victim%27s_question_only_you_can_answer/#more



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