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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-01-2013

Algunos comentarios sobre la contribucin de los modelos socialistas y la agroecologa cubana
Qu democracia econmica para el decrecimiento?

Sbastien Boilla, Julien-Franois Gerber, Fernando R. Funes-Monzote
Futures


1. Introduccin

Se ha definido al decrecimiento sostenible como una transicin equitativa y democrtica a una economa ms pequea con menor produccin y consumo [1] . Se trata de reducir los flujos de energa y materiales cubriendo al mismo tiempo necesidades humanas bsicas y crecientes como la alimentacin, la educacin y la vivienda. Sin embargo, resulta que las instituciones capitalistas promueven exactamente la tendencia opuesta. Cmo se va a llevar a cabo entonces el decrecimiento a gran escala? Es razonable pensar que ser suficiente con las democracias liberales de hoy, asociadas con cambios en la opinin pblica?

Durante mucho tiempo, los tericos socialistas han argumentado que el tipo de poltica e ideologa que prevalece en una sociedad dada est fuertemente relacionado con la estructura econmica que desarrolla [4,5]. Ms concretamente, muchos de ellos son escpticos sobre la posibilidad de combinar una verdadera democracia con el capitalismo al caracterizarse este ltimo por la falta de democracia en la empresa-. Esto se refleja, defienden, en el hecho de que la vida poltica y econmica tiende a tomar su forma en funcin de los intereses de un pequeo grupo de gente que posee (o gestiona) los medios estratgicos de produccin [6]. De hecho, esta lite puede usar su desproporcionado poder econmico para influir en los procesos polticos mediante campaas de (des)informacin, la financiacin de partidos polticos y de los candidatos de aquellas organizaciones que producen y difunden un cierto tipo de conocimiento considerado apropiado [7]. Alternativamente, esta clase dominante puede tambin amenazar con meter de cabeza al pas en una crisis si un gobierno rechaza satisfacer sus intereses (puede hacerlo deslocalizando la produccin, invirtiendo en el extranjero, etc.). Un gobierno dado est por tanto forzado hasta cierto punto a complacer a la lite econmica para seguir en el poder.

Dahl y Lindblom [8] distinguan clsicamente entre democracia y poliarqua. La poliarqua representa el sistema representativo dominante de hoy: en ese sistema, el electorado no es plenamente soberano puesto que es una clase de lites especializadas no a una lite nica, monoltica, como en una autocracia- la que compite y negocia entre s por el control del gobierno y de la sociedad mediante elecciones. La democracia, por el contrario, es un sistema en el que el electorado es verdaderamente soberano, lo que significa que:

(1) sus miembros estn razonablemente bien informados sobre los temas que deben decidirse en el proceso poltico, y son razonablemente activos en la contribucin a su resolucin; y (2) no existe una lite minoritaria estable con ms poder poltico que cualquier otro grupo estable, especialmente que los cargos electos. La democracia en este sentido puede coexistir difcilmente con el capitalismo, un sistema caracterizado fundamentalmente por la estratificacin de clase.

Volviendo al tema de una transicin sostenible al decrecimiento, creemos que tales transiciones solo las pueden realizar ciudadanos razonablemente bien informados sobre los temas socioecolgicos en juego y razonablemente activos en la contribucin a su resolucin, esto es, por ciudadanos que no estn obstruidos por una clase privilegiada. Esto significa, de nuevo, que el decrecimiento parece ser difcilmente posible dentro del capitalismo de hoy y las democracias liberales asociadas. En lnea con esto, muchos partidarios del decrecimiento parecen ms inclinados por modelos de democracia directa y participativa [3] pero no son muy claros sobre qu idea especfica de democracia se puede combinar con una estructura econmica que promueva el decrecimiento-. Martnez-Alier et al. [1] defienden que la investigacin futura sobre el decrecimiento debera centrarse de forma crucial en la comprensin de las condiciones para alcanzar una reduccin del tamao de la economa. De hecho, la investigacin sobre estas condiciones debe ser terica tanto como emprica y debe centrarse tanto en experiencias contemporneas como histricas.

En el presente documento nuestro objetivo es precisamente investigar los vnculos entre la estructura econmica, los principios democrticos y el decrecimiento. Lo haremos explorando preliminarmente algunas cuestiones tericas as como una experiencia de mbito nacional. En primer lugar, daremos una explicacin sobre algunos de los principales modelos de sistemas poltico-econmicos alternativos para descubrir su potencial para conseguir la democracia econmica y el decrecimiento. Creemos que los partidarios del decrecimiento conseguirn algn beneficio de la discusin sobre tales modelos tericos. Entre ellos se encuentran la planificacin participativa, el socialismo de mercado y los modelos basados en la autogestin de los trabajadores. Defendemos que esta ltima es la que tiene mayores oportunidades de conseguir una transicin al decrecimiento.

En segundo lugar, intentamos aprender algunas lecciones empricas de la agricultura de Cuba la mayor experiencia actual real de decrecimiento agroecolgico-. Al hacerlo, mantenemos una visin crtica sobre la combinacin de participacin, organizacin econmica y decrecimiento sostenible. Nuestra hiptesis es que un sistema bsicamente no capitalista como la economa cubana a pesar de sus muchos defectos- est en una mejor posicin para conseguir formas de decrecimiento sostenible que los pases capitalistas, pero que lo estara an ms con ms democracia. Especficamente, defendemos que las cooperativas campesinas a pequea escala tienen el mejor potencial para conseguir los objetivos orientados al decrecimiento de la agroecologa.

2. Decrecimiento, democracia y modelos tericos de socialismo

Hoy, pasado el debate clsico socialista sobre la planificacin, las discusiones tericas sobre sistemas poltico-econmicos alternativos ya no se encuentran tanto entre los partidarios del mercado contra los de la planificacin sino entre las diferentes vas para articular mercado, comunidad y regulaciones polticas [9]. Tres familias principales de modelos tericos se oponen unas a otras en los debates de hoy: (1) las de planificacin participativa, cuyos partidarios continan negando cualquier rol importante a los mercados (2) las de socialismo de mercado y (3) las de autogestin de los trabajadores. Las presentaremos brevemente y examinaremos cul parece ms adecuada para promover una transicin sostenible al decrecimiento.

Los partidarios de la planificacin participativa, fieles a la tradicin marxista, critican el mercado sobre la base de su intrnseco fetichismo de mercancas ficticias (como la tierra y el trabajo) y por la competicin que promueve, que atomiza a los ciudadanos y destruye solidaridades. Mandel, Devine y Albert y Hahnel describen con mucho detalle sistemas de planificacin participativa basados en arquitecturas complejas de consejos de empresas autogestionadas y de comits locales, a travs de los cuales los productores y consumidores confrontaran sus respectivas visiones y prioridades. Estas unidades locales elegiran representantes en una vasta red de cuerpos intermedios a diferentes escalas (sectorial, regional, nacional) con el objetivo de determinar las principales orientaciones macroeconmicas. La riqueza creada sera entonces redistribuida en bienes y servicios bsicos gratuitos, mientras se utilizara el intercambio de cupones para el resto. El objetivo de tales modelos es desarrollar la mayor democracia posible, tanto en la esfera poltica como en la econmica, satisfaciendo al mismo tiempo las necesidades al menos con la misma efectividad si no ms porque lo hara de una forma igualitaria- que el mercado capitalista.

Los partidarios del mercado critican el modelo argumentando que ningn debate democrtico puede manejar con efectividad la masa de info rmacin implicada en las numerosas decisiones econmicas diarias que se toman en todos los diferentes niveles de la sociedad. A esto, los promotores de la planificacin participativa responden que los ordenadores personales e Internet proporcionan una posibilidad extraordinaria para el desarrollo y funcionamiento en red de la democracia directa [13]. Es ms, estos tipos de modelos debido a su nfasis en la circulacin de la informacin y su estrecha conexin con las realidades locales- tienen un gran potencial institucional para materializar la simplicidad voluntaria y formas de decrecimiento. Sin embargo, tales modelos chocan con una objecin fundamental: sin suponer la emergencia de nuevos seres humanos altruistas, es difcil ver, ante la ausencia de incentivos de mercado, qu llevara a los productores a cooperar libre y plenamente y a usar de forma eficiente los recursos y el capital de sus empresas [9]. Es por ello que una mayora de autores admite la necesidad de mercados. Pero un punto crucial los divide: debe mantenerse el salario o debe suprimirse a favor de la autogestin de los trabajadores? Y cules son en cualquier caso las implicaciones para el decrecimiento?

El socialismo de mercado es una economa competitiva en la que los trabajadores poseen los medios de produccin. Sus partidarios parten de la siguiente idea bsica: los mercados son una gran herramienta para producir y procesar informacin y para asignar recursos, pero el capitalismo genera tanta desigualdad, falta de democracia y destruccin socio-medioambiental que los desperdicios son sencillamente enormes [14]. Los capitalistas deben usar una cantidad considerable de recursos solo para controlar y disciplinar el trabajo [15]. Para Roemer [14], el hecho de que los beneficios del crecimiento estn concentrados en las manos de una minora lleva a estos ltimos a olvidar la mayor parte de los males pblicos (contaminacin, pobreza, criminalidad, etc.). Estos resultados adversos no son un problema para la lite siempre que sea capaz de protegerse de ellos mediante altos ingresos, viviendo por ejemplo en reas seguras, etc. Segn Roemer, un igualitarismo basado en los activos estimulara a los trabajadores y evitara muchas de las ineficiencias del capitalismo. Tambin promovera un mejor equilibrio social entre crecimiento econmico y males pblicos. Tales modelos van mucho ms all del desarrollo del reparto de acciones con los empleados e implican una descentralizacin radical de las acciones, una de las formas ms concentradas hoy en da de propiedad.

Las crticas a los modelos de mercado socialista se centran a menudo en su intento de establecer la competencia perfecta que se encuentra en los libros de texto neoclsicos. De hecho, utilizan las herramientas y suposiciones estndar y cuestionables- neoclsicas. El modelo de Roemer [14] por ejemplo, est basado en un sistema institucional sofisticado que maximiza los beneficios mediante la competencia de mercado impidiendo al mismo tiempo cualquier reconcentracin de capital en las manos de los ms hbiles tras unas pocas dcadas. Pero como seala Coutrot [9], los modelos de socialismo de mercado estn todos sujetos a la crtica de Einstein (y de Marx): al mantener el trabajo asalariado y la competencia generalizada, siguen promoviendo el individualismo y socavan la solidaridad social as como la comunidad [16]. Es ms, al imitar el crecimiento capitalista, estos modelos estn tambin sujetos a la crtica decrecentista. Personifican la ceguera medioambiental que todava se puede encontrar en el trabajo de muchos tericos marxistas. La gran ventaja de los modelos de autogestin de los trabajadores se basa en su naturaleza democrtica: democracia no solo presente en la esfera poltica sino tambin dentro de la empresa, como veremos a continuacin.

En una economa autoregulada, del tipo descrito por Schweickart [17], los trabajadores asociados controlan las empresas: deciden libremente, mediante elecciones democrticas, quin las gestionar y discuten la organizacin y proyectos de sus empresas. Sin embargo, no son los propietarios de la empresa, que sigue perteneciendo a la comunidad. Por tanto no habra mercado de los ttulos de propiedad: a nadie se le permitira comprar, vender o poseer una empresa en la que trabajen otras personas. Este modelo no tendra por tanto trabajo asalariado, sinnimo de dominacin. Como defenda Marx [18], los trabajadores empleados por un salario no pueden controlar su trabajo ni el producto de su trabajo; deben someterse a una jerarqua sobre la que no tienen ninguna influencia. En una empresa autogestionada, por el contrario, son los trabajadores mismos quienes contratan capital: en el modelo de Schweickart, pagaran un inters fijo a organizaciones crediticias por prstamos usados como capital y pagaran los equipamientos y las materias primas necesarias para mantener las capacidades productivas y vender en el mercado. Los ingresos serviran principalmente para reembolsar los prstamos y pagar impuestos mientras el saldo constituira la remuneracin de los trabajadores, asignada de acuerdo a una escala de salarios democrticamente establecida. Ms an, el modelo de Schweickart incluye un original control social de la inversin que se articula as: las empresas autogestionadas pagan impuestos para proveer a un fondo de inversin democrticamente controlado y jerrquicamente distribuido entre diferentes niveles (nacional, regional, comunal bancos pblicos). Estos fondos financiaran las inversiones de las cooperativas de trabajadores y los servicios pblicos, al nivel geogrfico apropiado, segn un conjunto criterios basados en el valor de uso, la rentabilidad, la justicia social y las condiciones medioambientales.

Los modelos econmicos autogestionados no suponen un cambio radical de la naturaleza humana. Algunos de los elementos clave de una economa de mercado se mantienen la eleccin de los consumidores, la competencia entre productores y su motivacin mediante la remuneracin de sus esfuerzos-. Se dice que estas caractersticas promueven la eficiencia y las innovaciones. No obstante, la diferencia con el capitalismo es doble: prohibicin de autofinanciacin y apropiacin privada del capital; y prohibicin de contratar trabajo. De esta forma, nadie puede acumular privadamente poder econmico. Adems, a diferencia de los modelos de socialismo de mercado, los sistemas basados en la autogestin de los trabajadores generan nuevas dinmicas que superan las conductas puramente egostas: el igualitarismo y el sentimiento de comunidad estn encarnados en sus instituciones, igual que la desigualdad y el individualismo estn grabados en las instituciones del capitalismo. Ms an, la socializacin de la inversin supone que los ciudadanos pueden decidir democrticamente qu hacer con el crecimiento econmico.

Para resumir, los modelos de socialismo autogestionado permiten una sntesis realista entre la democracia econmica y el potencial para una transicin decrecentista a gran escala. De hecho, una reduccin del tamao de la economa, en consumo de energa y material, parece mucho ms probable en una sociedad en la que: (1) el sentido de comunidad sea ms fuerte, lo que implica que no pueda haber una clase privilegiada que tenga el poder de presionar para su enriquecimiento personal en detrimento de la sociedad y su medio ambiente; (2) la inversin est socializada, lo que implica que los costes sociales y medioambientales se reduzcan drsticamente y por tanto las industrias dainas estn limitadas; y (3) la informacin pueda circular mucho ms libremente que en el capitalismo, lo que significa dos cosas. Primero, no habra agresivas campaas de publicidad empujando a la poblacin a consumir ms, esto es, a proyectar necesidades inmateriales en bienes materiales y de ah a satisfacer ilusiones ms que necesidades. Todo lo contrario, fuera de tal sociedad de consumo de masas, la gente podra estar ms cerca de sus verdaderas necesidades, muchas de las cuales son inmateriales [19]. Segundo, por la implicacin general de los trabajadores y los ciudadanos, libres del obstculo de una clase dominante, la sociedad en su conjunto sera mucho ms reactiva al estado de sus recursos naturales porque estara estrechamente conectada con ellos. Una va orientada al decrecimiento sera por tanto una opcin muy real. El mismo Schweickart [17] escribi que el crecimiento econmico no es la respuesta y distingua cuidadosamente entre indicadores cuantitativos y cualitativos de desarrollo.

A continuacin pasaremos a una experiencia de la vida real al examinar la transicin de Cuba hacia sistemas agroecolgicos para la produccin de alimentos. Aunque se puede describir a la economa cubana como centralmente planificada y con falta de autogestin de los trabajadores, esto no significa que no haya cooperativas de trabajadores. Argumentamos que este ltimo sector tiene el mejor potencial para un consecutivo desarrollo de mtodos agroecolgicos para la produccin de alimentos y otras formas de decrecimiento sostenible.

3. La experiencia cubana con la agroecologa

Antes de 1989 Cuba tena el sector agrcola ms industrializado entre los pases latinoamericanos [20, 21] y haba alcanzado los estndares del mundo desarrollado en los ndices de esperanza de vida, educacin y desarrollo social. Tras el colapso de la Unin Sovitica y el endurecimiento del embargo estadounidense, Cuba sufri una aguda crisis econmica que afect especialmente al sector agrcola. Drsticas reducciones de importaciones de alimentos, agroqumicos y equipamiento industrial forzaron a los cubanos a pasar a una forma de agricultura con bajos insumos externos y a potenciar la produccin domstica de comestibles. Se implementaron principios de agricultura orgnica o semiorgnica a gran escala, suponiendo una experiencia de este tipo sin precedentes a la escala de todo un pas [20]. Teniendo en cuenta que la educacin superior y los estndares de salud se mantuvieron [22] mientras se reduca drsticamente la huella ecolgica, el cambio cubano a una agricultura agroecolgica de bajos insumos puede interpretarse como una experiencia real de decrecimiento.

3.1 Breve reporte histrico y situacin general de la agricultura cubana

Antes de 1959, la produccin agrcola cubana estaba fuertemente centrada en el monocultivo de exportacin especializado en la produccin de azcar. Aunque el gobierno revolucionario llev a cabo dos reformas agrarias con la intencin de diversificar la agricultura, reducir la dependencia econmica de la exportacin de azcar y disminuir la carga de las importaciones [23], el mercado seguro y estable del azcar que proporcionaba la Unin Sovitica motiv que el gobierno cubano siguiese con la dependencia del pas del comercio exterior.

En 1989, unos dos millones de hectreas de tierra cultivable estaban dedicados a la caa de azcar, mientras la produccin cubana supona el 7,4% del mercado mundial de azcar [24].

La revolucin cubana trajo cambios radicales en la posesin de la tierra y en las formas de explotacin agraria: antes de 1959, el 9,4% de los propietarios de tierras posean el 73,3% de la tierra; mediante las Leyes de Reforma Agraria de 1959 y 1963, la tierra fue distribuida a 200.000 familias campesinas, mientras el 70% de la tierra pas al control del estado [24, 25]. En los aos 70, aproximadamente el 80% de la tierra cultivable era explotada por grandes granjas estatales bajo el modelo industrial de agricultura convencional de altos insumos: cada ao se utilizaban 1.300.000 toneladas de fertilizantes qumicos y 1.400.000 toneladas de pienso animal. Se gastaban cada ao ochenta millones de dlares para comprar pesticidas. El nmero de tractores aument a 90.000 (uno cada 50 Ha) y las tierras de regado llegaron al 14% del total. Como consecuencia, la productividad del trabajo se multiplic por tres, y el nmero de bueyes utilizados disminuy a niveles marginales [25].

Durante el mismo periodo, aproximadamente el 12% de la tierra cultivable permaneca en manos de pequeos propietarios que fueron agrupados bajo el techo de la Asociacin Nacional de Agricultores Pequeos (ANAP), creada en 1961. Simultneamente se crearon las Cooperativas de Crditos y Servicios (CCS) para dar apoyo a los pequeos campesinos con crditos y transferencia de tecnologa. Los pequeos campesinos siguieron siendo propietarios individuales de sus tierras de hasta 67 hectreas. La tierra por encima de este lmite haba sido redistribuida por la Reforma Agraria de 1963 [26]. Despus de 1975, como una va para la socializacin de la agricultura y para evitar la fragmentacin de tierra, los pequeos campesinos fueron fuertemente alentados por el estado a agrupar voluntariamente su tierra y sus medios de produccin. Formaron Cooperativas de Produccin Agropecuaria (CPA) y se convirtieron en propietarios colectivos [27]. Desde los aos 70 hasta ahora, tanto las CCS como las CPA coexistieron y preservaron el uso tradicional de la tierra con agricultura mixta, traccin animal y menores insumos que en las granjas estatales [25], aunque durante los 80 las CPA parecan ms empresas estatales que cooperativas.

La productividad del modelo de agricultura convencional empez a disminuir tras 1980 con la reduccin de la fertilidad del suelo, incluyendo la salinizacin, erosin y compactacin [24]. Adems, la agricultura industrial haba provocado un xodo rural masivo [25], y las condiciones comerciales con el bloque sovitico tambin empezaron a disminuir, con el aumento de la deuda nacional, la escasez y el desarrollo de mercados negros como consecuencias [24]. Tras el colapso de los as llamados regmenes socialistas en Europa, el gobierno cubano introdujo una especie de economa de guerra racionalizada llamada el periodo especial en tiempos de paz. Entre 1989 y 1993, las importaciones totales entre las que se encontraban comestibles, repuestos, equipamiento industrial y agroqumicos se redujeron un 75%; la importacin de combustible se redujo a un tercio, los fertilizantes al 25%, los pesticidas al 40% y los piensos concentrados al 30%, afectando seriamente al sector agrcola [25]. El PIB cay de 19,3 a 10,0 mil millones de dlares. Muchos complejos industriales cerraron, el transporte pblico y el consumo de electricidad se redujeron al mnimo, lo que afect a las condiciones de vida de la poblacin.

La agricultura cubana se vio repentinamente enfrentada al reto de aumentar la produccin de alimentos y mantener la produccin para la exportacin usando un 50% menos de insumos.

Para hacer frente a la crisis se tomaron medidas en los niveles tcnico, institucional y econmico. En el nivel tcnico, Cuba moviliz sus bien desarrolladas competencias en investigacin en agronoma, entre los que se encontraban jvenes investigadores influenciados por el movimiento Verde que ya estaban interesados en mtodos alternativos de produccin desde los 80 [29]. Las innovaciones tcnicas incluyeron la produccin de controles biolgicos de plagas y biofertilizantes [25], la promocin del uso de energa renovable como el biogs [30], y el desarrollo de produccin de ganado basado en legumbres ricas en protenas y su integracin en los sistemas agroforestales. Adems se redescubrieron y se desarrollaron an ms tcnicas tradicionales, entre las que se encuentran el uso de traccin animal, la rotacin de cultivos, la diversificacin gentica y la conversin de granjas especializadas a la agricultura mixta [31]. En el nivel institucional, la medida ms importante fue la creacin de Unidades Bsicas de Produccin Cooperativa (UBPC) en 1993. Las UBPC son cooperativas con el objetivo de asignar la tierra en usufructo y vender los medios de produccin a la gente que trabajaba en antiguas granjas estatales [27]. En una UBPC el propietario de la tierra sigue siendo el estado, pero los miembros de la cooperativa son ahora los propietarios de la produccin. Adems se redujo el tamao de las granjas estatales hasta diez veces como media para formar las UBPC. De esta forma, estas alcanzaron aproximadamente el tamao de las CPA [27].

Actualmente, las UBPC suponen el tipo de explotacin ms importante en el pas, con el mayor nmero de poblacin implicada [32] en el 40% de todas las tierras cultivadas [33]. La agricultura urbana y la horticultura en los niveles familiar y comunitario tambin fueron impulsadas. Adems, dado que la agricultura orgnica demanda ms fuerza de trabajo que la agricultura industrial, el gobierno est alentando una especie de xodo urbano, promoviendo un retorno al campo con mejores viviendas y distribucin de la tierra en usufructo. La publicacin del Decreto Ley 259 dio derechos de usufructo de tierra a unos 100.000 campesinos nuevos en granjas a pequea y mediana escala de hasta 13,4 Ha cubriendo ya ms de un milln de hectreas.

Finalmente, la principal medida econmica tomada consisti en la reapertura en 1994 de mercados campesinos trabajando bajo condiciones de oferta y demanda. Segn esto, los campesinos pueden vender sus productos al estado o al mercado campesino. Pueden vender all cualquier producto que no est bajo contrato del estado, y tambin pueden vender productos que excedan las cantidades fijadas por los contratos del estado [34]. Al principio, los precios en el mercado campesino acostumbraban a ser significativamente ms altos que los designados por el estado, dando por tanto a los campesinos fuertes incentivos para producir excedentes. Al mismo tiempo, muchos insumos estn solo disponibles mediante contratos del estado, alentando as a los productores a contribuir tambin al sistema estatal de distribucin de alimentos. Adems, el gobierno ha aumentado ahora significativamente los precios de mercado para la leche, la carne, los granos y los cereales.

A pesar de estos esfuerzos, el sector agrcola sigue siendo uno de los mayores retos de Cuba: el pas no es autosuficiente en lo que se refiere a la oferta de alimentos y tiene que importar ms de 1,5 mil millones de dlares al ao en alimentos. Es ms, alrededor del 50% de la tierra agrcola no se utiliza [26] y desde 2004 la produccin agrcola se ha estancado o incluso ha disminuido [22]. En breve, conseguir el reto de un decrecimiento sostenible en Cuba no solo significara reducir las importaciones de alimentos, sino tambin disparar la produccin interna respetando al mismo tiempo los principios agroecolgicos y los estndares de igualdad. Como muchas estructuras todava no estn adaptadas y todava persisten entre muchos gestores polticos influyentes las formas convencionales de pensamiento, reestructurar las bases del sistema agrcola cubano hacia un sistema agroecolgico, descentralizado y diversificado llevar algn tiempo.

3.2 Tipos de explotaciones agrcolas cubanas y sus caractersticas

El proceso de transformacin sociopoltica de la agricultura cubana descrito arriba llev a la coexistencia al mismo tiempo de granjas estatales, UBPC, CPA, CCS, huertos urbanos y nuevos campesinos. Todos estos tipos de explotaciones agrarias estn legal y socialmente bien definidos y comparten caractersticas especficas en todo el pas. Por una parte, cada tipo de explotacin tiene un grado especfico de autonoma en su estructura de toma de decisiones y en el acceso a los mercados. Por otra, muestran diferentes rendimientos en productividad, eficiencia, uso de insumos y adopcin de prcticas agroecolgicas, mostrando as heterogeneidad en su aplicacin y diferente potencia para el decrecimiento sostenible. Estas diferencias se describen en el presente captulo, centrado en las granjas estatales, UBPC, CPA y CCS.

3.2.1. Grado de autonoma en la toma de decisiones

La participacin popular, aunque es uno de los principios fundacionales de la revolucin cubana [35], ha experimentado una renovacin dinmica en los ltimos diez aos [36]. En el sector agrcola, el grado de autonoma en la toma de decisiones est estrechamente vinculado con los tipos de explotaciones agrcolas y su trasfondo histrico.

En primer lugar, las CCS son la forma menos socializada de cooperativa [27]. Los granjeros son propietarios privados de tierra y trabajan sus granjas de forma independiente, lo que incluye la eleccin de cultivos y la produccin de ganado, con la excepcin de los productos considerados estratgicos. En todo el pas, solo el estado puede vender o comprar tierra [37] y cualquier transferencia de derechos individuales derivada de la propiedad de la tierra est prohibida [34]. Esto significa que la ley protege a los granjeros de la prdida de sus tierras por deudas y castiga la especulacin sobre el valor de la tierra. Adems, como resultado de las reformas agrarias, ningn individuo privado puede poseer ms de 67 hectreas de tierra. Los miembros de las CCS pueden poseer medios de produccin propios o compartirlos colectivamente dentro de las llamadas CCS fortalecidas. En segundo lugar, los miembros de las CPA poseen colectivamente su tierra y, como en los CCS, escogen libremente dedicarse a un cultivo y produccin de ganado especficos y la compra de insumos y servicios. La organizacin social de las CPA y CCS est fijada por regulaciones generales que definen los deberes y poderes de un presidente y junta de directores elegidos, as como de los derechos y responsabilidades de los miembros de la cooperativa [34]. En tercer lugar, aunque son ahora los propietarios de su produccin y sus medios, los UBPC tienen menos autonoma de decisin que las CPA y las CCS. Mantienen relaciones comerciales con la cadena de distribucin de la empresa estatal original de la que surgieron, y negocian los precios y los planes de produccin basados en un sistema de cuotas [32]. Por tanto, la planificacin de la produccin se define principalmente por la empresa estatal que proporciona insumos y compra productos [38], dejando muy poca autonoma en las decisiones productivas y de compra. Finalmente, las granjas estatales la mayor parte de las cuales pertenecen a las fuerzas armadas- siguen la produccin planificada tradicional. Adems de esto, tambin se crearon las Granjas Estatales de Nuevo Tipo, una especie de forma mixta entre las granjas estatales y las UBPC [32]. La Tabla 1 resume las caractersticas de estos tipos de explotacin agrcola diferentes.

Tabl a 1

Comparativa de las principales categoras de las granjas cubanas.

 

Granjas estatales

UBPC

CPA

CCS

Posesin de la tierra

Estatal

Estatal (tierra en usufructo)

Colectiva

Individual (a veces tambin tierra estatal en usufructo)

Propiedad de la produccin y de los medios de produccin

Estatal

Colectiva

Colectiva

Individual, algn equipamiento es colectivo

Eleccin de la produccin de cultivos y ganadera

Estatal

Estatal

Colectiva

Individual

Eleccin de compra de insumos y servicios

Estatal

Estatal

Colectiva

Individual

Principales mercados a los que accede

Mercado estatal y campesino

Mercado estatal

Mercado estatal

Mercado campesino, mercado estatal

Fuente : Adaptado de Jaff y Zeller [26] .

3.2.2. Rendimiento y prcticas agroecolgicas

Dado que las estadsticas nacionales normalmente solo diferencian entre el sector estatal (granjas estatales) y el no estatal (UBPC, CPA, CCS y otras), no hay datos comparativos sobre la productividad, el uso de insumos y la puesta en marcha de prcticas agroecolgicas entre los diferentes tipos de granjas que se pueden encontrar. Algunas observaciones hechas por diferentes estudios puedan dar sin embargo una idea sobre el rendimiento productivo y agroecolgico de estos diferentes tipos de granjas. El hecho de que durante la crisis las CPA y las CCS mantuviesen altos niveles de productividad, contrariamente a las granjas estatales, fue el principal motivo para la creacin de UBPC [27]. Se reconoce generalmente que el sector de las pequeas granjas, representado por las CCS y las CPA, es ms productivo que las UBPC y las granjas estatales, y usa prcticas ecolgicamente ms sensatas [39]. Aunque haya mejorado ligeramente en los ltimos aos [21], la productividad de las UBPC no ha cumplido las expectativas. Es ms, han experimentado problemas de gestin y su fuerza de trabajo ha disminuido [27]. El hecho de que las UBPC no sean autnomas en la eleccin de lo que producen y dnde comercializan se ha identificado como una causa mayor de estos problemas [27]. Este es especialmente el caso de las UBPC ganaderas, que estn obligadas a comercializar su produccin exclusivamente a travs del sistema de distribucin estatal centralizado, y de las cuales solo el 21% fueron consideradas rentables en 2005 [26].

La temprana conversin a la agricultura orgnica y de bajo consumo se ha documentado principalmente en las CCS y las CPA, y fue considerablemente apoyado por el hecho de que la mayor parte de los granjeros podan basarse en su conocimiento tradicional [40, 41]. Este es especialmente el caso en la conversin de los sistemas de granjas lecheras especializados a sistemas granjeros mixtos, en los que las UBPC y las granjas estatales todava van a la zaga [21]. No obstante, las reas dentro de las UBPC dedicadas al autoconsumo y las UBPC dedicadas a otros cultivos que no sean la produccin lechera han puesto en marcha prcticas agroecolgicas [42]. Las UBPC han contribuido tambin ampliamente a enraizar a la gente en la tierra y esta forma de organizacin se parece cada vez ms a las CCS. No obstante, el mejor rendimiento en los indicadores combinados de diversidad, productividad y eficiencia lo alcanzan actualmente los pequeos campesinos que pertenecen a las CCS, pero hay una importante variacin dentro de este sector [43].

Una caracterstica importante de las CCS es que en 1996 proporcionaban ms del 70% de los alimentos vendidos en los mercados campesinos, pero estaban ampliamente involucrados en la venta directa a la poblacin [32, 39]. Mientras tanto, las CPA y las UBPC juntas suponan menos del 4% de este abastecimiento, comercializando as el grueso de su produccin en el sistema de distribucin estatal.

Como las UBPC estn atadas a cumplir contrato con el estado que les proporciona los insumos, tienen pocos incentivos para cambiar las prcticas. Por el contrario, los miembros de las CCS e stn fuertemente animados a poner en marcha prcticas agroecolgicas y liberarse de la dependencia de insumos porque esto les da la opcin de vender sus productos a los mercados campesinos [37].

Finalmente, las UBPC se caracterizan por mantener grandes cantidades de tierra sin cultivar, principalmente por la falta de fuerza de trabajo. Por el contrario, los miembros de las CCS han aumentado porque sus ingresos son mucho mayores que en las UBPC. Mientras las UBPC y las granjas estatales tienen la tendencia a subutilizar sus recursos, los miembros de las CCS tambin podran sobreutilizarlos, especialmente en el caso de la ganadera [26], mostrando que la desaceleracin econmica tras el periodo especial no estaba completamente libre de dao medioambiental [44].

4. Discusin: Promueve la autonoma en la toma de decisiones el decrecimiento?

Aunque los diferentes tipos de granjas cubanas coexistan dentro de un nico sistema, tienen caractersticas legales y econmicas especficas que muestran algunas similaridades con los modelos tericos de produccin descritos arriba. Las UBPC y las granjas estatales comparten algunas caractersticas con los modelos de planificacin participativa. La planificacin tericamente implica no solo a los productores sino tambin a los consumidores que estn representados por el estado, quien tiene la funcin de redistribuir la produccin a la poblacin. En este sentido, las UBPC estn obligadas a producir bienes considerados de importancia social por el estado en lugar de aquellos bienes que privadamente prefieran [26]. Las UBPC y las granjas estatales se enfrentan a la crtica mencionada antes, es decir, que la cadena estatal de distribucin no puede gestionar adecuadamente la cantidad de informacin implicada en las numerosas decisiones econmicas que se deben tomar. Por otra parte, los actores de la distribucin no tienen ningn incentivo para cooperar y utilizar de forma eficiente los recursos que gestionan. Dadas estas condiciones, la productividad sigue baja, los recursos se subutilizan y hay pocos incentivos para poner en marcha ms prcticas ecolgicas.

Los miembros de las CCS, por el contrario, son libres para vender sus productos a travs de los mercados campesinos. Poseen los medios de produccin y pueden competir para acceder al mercado. Pueden alquilar trabajo a pequea escala. La presencia de un mercado impulsa la productividad y las innovaciones (entre las que se encuentra el desarrollo de prcticas agroecolgicas) pero esto no significa que las CCS sean capitalistas. Como no hay un mercado libre de la tierra ni un mercado libre de insumos y servicios, los miembros de las CCS no pueden comercializar sus medios de produccin ni acumular capital. En este sentido, las CCS comparten algunas caractersticas del socialismo de mercado, en el que hay competencia de mercado, incluyendo el trabajo asalariado, pero un obstculo a cualquier reconcentracin de capital. Sin embargo, las CSS difieren de los modelos estndar de socialismo de mercado porque estn vinculadas a cooperativas y tambin porque no son libres para comprar insumos, especialmente agroqumicos, que estn controlados por el estado y su importacin sufre la carga del embargo estadounidense. El hecho de que los sistemas de mercado socialista se les pueda aplicar la crtica del decrecimiento, como se dijo ms arriba, se podra observar en los casos de sobreuso de los recursos en los ranchos privados de ganado citados por Jaff y Zeller [26].

Por su parte, las CPA tambin son libres para escoger lo que producen y dnde comercializar sus productos, pero no pueden contratar trabajo puesto que todos sus miembros son parte de la cooperativa. De forma similar, las inversiones son controladas por los miembros de la cooperativa. Estas caractersticas acercan a las CPA al modelo de socialismo autogestionado. La diferencia es que muchas CPA todava mantienen relaciones privilegiadas con el estado, compartiendo as algunas caractersticas con las UBPC. Sin embargo, las CPA han tenido suficiente autonoma para poner en marcha y desarrollar con xito prcticas agroecolgicas. Su debilidad relativa puede encontrarse en el hecho de que estn perdiendo fuerza de trabajo a favor de las CCS porque los trabajadores de estas ltimas tienen mayores ingresos. Esto podra ser un indicador de desigualdades crecientes en el pas, lo que debera ser estudiado ms a fondo.

Estas consideraciones preliminares tienden a mostrar que la autonoma y el poder de decisin local son un importante impulso para una transicin decrecentista sostenible, cuando se cumplen determinadas condiciones en los niveles superiores. En el caso cubano, estas condiciones incluyen el control del estado, la disponibilidad limitada de insumos qumicos y la ausencia de un mercado de la tierra, lo que impide la acumulacin de capital [30].

5. Conclusin

Cuba se enfrenta al reto de ir ms all del desarrollismo productivista heredado tanto del bloque sovitico como del Oeste capitalista [29]. El pas reconoce hoy ampliamente que el modelo de agricultura convencional lleva a una dependencia mayor de las importaciones, una seguridad alimentaria dbil, una mayor vulnerabilidad contra las tendencias del mercado mundial, el crecimiento del endeudamiento y graves degradaciones medioambientales [21, 45]. En este contexto, la experiencia cubana con la agroecologa es un ejemplo nico y prometedor de decrecimiento ya que ningn otro sitio se podra observar una transicin as a gran escala.

Una sociedad relativamente igualitaria (desde un punto de vista econmico) combinada con fuertes polticas pblicas y la ausencia de intereses de terratenientes y de los agronegocios representa sin duda una ventaja clave para conseguir dicha transicin. No obstante, la herencia centralizada de tipo sovitico ha promovido las granjas industriales en detrimento de las granjas de tamao pequeo autogestionadas (especialmente UBPC) ms inclinadas a adoptar una va orientada al decrecimiento. Dado que las granjas estatales el modelo favorito- fueron gestionadas por administradores que aplicaron recetas a gran escala de uso de qumicos en el monocultivo de exportacin, el sistema ha separado a gestores y productores, olvidado el conocimiento tradicional e impedido que la produccin agrcola se adaptase a las condiciones naturales locales [20, 29]. Unidades de produccin ms pequeas y ms gestin democrtica son sin duda las claves para buscar un decrecimiento sostenible en este contexto. Aunque el gobierno cubano se atribuye esta opcin, todava hay un largo camino para superar la resistencia al cambio tras muchos aos de productivismo de planificacin central.

Este ejemplo emprico sugiere que los modelos tericos de socialismo de autogestin tienen el tipo de democracia econmica realista que se adapta mejor a una transicin decrecentista a gran escala. De hecho, una reduccin voluntaria del consumo de material y energa solo es posible en una democracia econmica que haga a la gente responsable, como comunidad, de las consecuencias medioambientales de su propio patrn de produccin y consumo. La gente es directamente responsable porque, en el modelo de Schweickart, la inversin est socializada, los trabajadores tienen que gestionar su propia empresa y no hay una clase privilegiada que manipule los votos de acuerdo a intereses particulares. Sin la presin de una sociedad de consumo de masas, la gente puede acercarse ms a algunas de sus verdaderas necesidades, siendo las ms importantes de ellas bsicamente inmateriales. En tal democracia econmica, la gente no tendra otra opcin que seguir conectada al estado de sus recursos naturales. Combinados juntos, estos diferentes elementos abren el camino para una va muy real orientada al decrecimiento. En este sentido, defendemos que un sistema no capitalista proporciona un mayor potencial para conseguir un decrecimiento sostenible que un sistema capitalista.

La experiencia cubana proporciona sin duda algunas importantes lecciones de este tipo, pero muchas cuestiones, experiencias y debates sern necesarias para construir un nuevo modelo ecosocialista movilizador que sea al mismo tiempo eficiente en tiempo, democrtico y sostenible. Las fortalezas y debilidades de la experiencia cubana nos muestran sin embargo que existen esas alternativas y que la gente no est atada a repetir los mismos errores del productivismo de planificacin centralizada, la concentracin de capital, la alienacin del trabajo o la bsqueda escurridiza de un crecimiento infinito. Segn Martnez-Alier et al. [1], para que un decrecimiento sostenible tenga xito un paso importante sera proporcionar una plataforma en la que los movimientos sociales del Norte y del Sur, incluyendo a conservacionistas, sindicatos, movimientos de pequeos campesinos y aquellos movimientos del sur que defienden una economa de impacto medioambiental bajo, puedan converger. En particular, se deben comprender y promover pacientemente las condiciones bajo las que tal convergencia se puede desarrollar. Las lecciones de la agricultura cubana forman parte de este entendimiento.

Referencias

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