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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-01-2013

No hay vuelta atrs en Belfast: el sectarismo debe terminar

Gerry Adams
Gara

En estas lneas, parte de un artculo mas largo colgado en el blog de Gerry Adams, el autor analiza la llamada guerra de las banderas de Belfast y considera que la estrategia de ciertos unionistas de azuzar el sectarismo anima una protesta a la que hay que enfrentarse. Jugar la carta orangista -alimentando las divisiones sectarias- es una vieja tctica unionista y britnica para movilizar a la opinin unionista y poner a los nacionalistas en su sitio. Es una tctica peligrosa que en el pasado trajo pogroms, la particin y dcadas de violencia


Belfast de 2013 no es la ciudad en la que crec. En mi juventud, y durante gran parte de mi vida adulta, Belfast fue un lugar en el que los nacionalistas no tenan ningn derecho: un lugar donde el sectarismo y la discriminacin, la injusticia y la desigualdad eran comunes y se ejercan con carcter de prctica institucional y poltica.

A decenas de miles de nacionalistas se les deneg el voto en las elecciones locales y en las de Stormont. Se les neg el empleo y la vivienda. La lengua, la msica y la cultura irlandesa fueron marginalizadas, y los representantes polticos nacionalistas del norte no tenan ninguna influencia ni poder. El Estado del norte era un Estado orangista. La Orden Orange era el cemento que mantena las estructuras polticas, econmicas e institucionales del Estado en su conjunto.

El legado de esas dcadas todava frecuenta el norte de Irlanda. El sectarismo sigue siendo una lacra. Las cicatrices de la discriminacin pueden encontrarse en los nmeros desproporcionados de ciudadanos en listas de espera de vivienda en las zonas nacionalistas; en las pautas de empleo en los seis condados donde las zonas nacionalistas experimentan los mayores niveles de desempleo.

Para el unionismo, el Estado del norte era su estado. No importaba que algunos unionistas tambin vivieran en casas espantosas o trabajaran en condiciones terribles. El Estado del norte -el Estado Orange- les perteneca. Les dio un sentido de pertenencia, de cohesin y de superioridad.

El Proceso de Paz y el Acuerdo de Viernes Santo han cambiado todo eso. Ha sido bueno para todo el mundo en esta isla. Es tambin un proceso que es irreversible. El ethos subyacente del Acuerdo del Viernes Santo es la paridad de estima, respeto mutuo e igualdad. Pero tambin es un cambio. Y todo proceso de cambio presenta grandes desafos. Hay quienes temen cambiar. Ven la igualdad para todos los ciudadanos como una amenaza.

La igualdad no se trata de una parte que domina a la otra, ni se trata de que nadie ataque lo que algunos llaman la cultura unionista. Se trata de todos los ciudadanos -nacionalistas y unionistas- siendo tratados, por primera vez desde la particin, con respeto mutuo y sobre la base de la igualdad .

Se trata de nacionalistas y unionistas, y otros, que viven en una sociedad en la que las decisiones se toman democrticamente y pacficamente. Se trata de la tolerancia y la inclusin, no del odio y la amargura.

Los smbolos, como las banderas, pueden causar divisiones, pero solo si el debate se ve en su contexto ms estrecho.

Belfast ya no es una ciudad unionista. Es una ciudad compartida que quiere ser una ciudad moderna. La gran mayora de los ciudadanos no quieren el viejo Belfast.

La decisin adoptada por el Ayuntamiento de Belfast es parte de este afn. Fue una posicin de compromiso, democrticamente impecable. Sinn Fin no quera banderas y, en su defecto, propuso la igualdad de smbolos, con ambas banderas -la de la unin y la tricolor- ondeando de par en par. Los concejales de Sinn Fin apoyaron la posicin de compromiso para que la bandera de la unin ondeara en un nmero de das designados al ao. Este compromiso estaba basado en la ley de banderas aprobada por el Gobierno britnico y que los lderes unionistas recomendaron en su da.

El Acuerdo de Viernes Santo tambin fue un compromiso entre posiciones contrapuestas. Su xito radica en las vidas salvadas, en la paz que se ha logrado, en los acuerdos para el reparto de poder que estn funcionando, y el nmero de jvenes, que a diferencia de sus padres o abuelos, no han tenido la experiencia del conflicto.

Entonces, hacia dnde vamos desde aqu? Est claro que hay algunos en el unionismo que quieren volver al pasado. Que creen que el ethos unionista es dominar. Eso no es ni respeto mutuo ni igualdad. Tampoco refleja las realidades polticas y demogrficas de hoy.

El Estado del norte fue tallado al margen del resto de la isla hace 90 aos sobre la base de que les dara una mayora permanente de dos tercios a los unionistas. Pero las cifras de los censos ms recientes reflejan que menos de la mitad de la poblacin se consideraba como britnica. Solo el 40% dijo que tena una nica identidad britnica.

Una cuarta parte de los ciudadanos declararon que tenan una nica identidad irlandesa mientras que el 21% dijo que tena una identidad nica del norte de Irlanda. Esto hace que el 46% de la poblacin rechaza una identidad britnica y se ven a s mismos como irlandeses. As que el norte no es tan britnico como Finchley -como dijo Margaret Thatcher- y los unionistas tienen que aceptar que casi la mitad de los ciudadanos tienen una identidad diferente.

Podra este cambio gradual en la demografa y en las opiniones de la gente ser la motivacin de aquellos que tratan de avivar los fuegos sectarios? Jugar la carta orangista -alimentando las divisiones sectarias- es un vieja tctica unionista y britnica utilizada para movilizar a la opinin unionista y poner a los nacionalistas en su sitio. Es una tctica peligrosa que en el pasado trajo pogroms, la particin y dcadas de violencia.

La gran mayora de las protestas de la bandera son ilegales. La mayora estn siendo organizadas por la UVF, el BNP y elementos criminales. Es importante entender que el Acuerdo de Viernes Santo no debe darse por sentado. Requiere una atencin y un trabajo constantes.

Despus del ataque Massereene en 2009, en el que murieron dos soldados britnicos, Martin McGuinness y Peter Robinson reunieron a todos los lderes polticos, religiosos y cvicos para trazar un camino a seguir y garantizar que una pequea minora de voces que quieren socavar la progresos no tuvieran xito.

Este enfoque vuelve a ser necesario. Necesitamos una respuesta transversal en la comunidad, de todos los partidos frente a las protestas de la bandera y la violencia. Tambin es necesario abordar las cuestiones pendientes. Este ser un gran desafo.

Los republicanos no subestimamos los problemas y, en particular, las dificultades a las que se enfrenta el unionismo. Pero no puede haber vuelta atrs. Las pequeas minoras que quieren aferrarse al pasado debe ser rechazadas. Hay que hacer frente al sectarismo para atajarlo. La promesa del Acuerdo de Viernes Santo de una nueva sociedad en la que todos los ciudadanos sean respetados, y donde la igualdad y la justicia sean los principios rectores, tiene que avanzar.

Fuente: http://gara.naiz.info/paperezkoa/20130114/382568/es/No-hay-vuelta-atras-Belfast-sectarismo-debe-terminar



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