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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-01-2013

Tres mitos comunes sobre los bancos

Alejandro Nadal
La Jornada



Existen tres fbulas sobre los bancos y su papel en la economa. La gran mayora de la gente (y de los economistas) abraza con fervor estos tres mitos que estn ntimamente relacionados. El anlisis de la economa poltica del capitalismo exige disipar esta mitologa. El primer mito dice que los bancos son unos simples intermediarios entre los ahorradores y los agentes que necesitan recursos adicionales, ya sean inversionistas o consumidores. Segn esta idea los bancos reciben en depsito los fondos de los ahorradores para proceder a prestarlos. A los ahorradores les pagan una tasa de inters inferior a la que cobran a los prestatarios y la diferencia constituye la ganancia de los bancos.

Suena lgico pero es falso. La realidad es que los bancos son algo ms que simples intermediarios. Entre las actividades de la banca se encuentra la creacin monetaria. Para realizar un prstamo los bancos no necesitan que los recursos que van a ser objeto del crdito hayan sido ahorrados con anterioridad.

Normalmente, cuando un banco otorga un prstamo simple y sencillamente abre una cuenta a nombre del prestatario y le adjudica un saldo positivo (por el monto del crdito). En el mismo acto le otorga al receptor del crdito instrumentos de pago, dinero bancario, una chequera o una tarjeta de crdito. Si el prestatario requiere dinero en efectivo (billetes emitidos por el banco central), el banco prestamista lo consigue de sus arcas o lo adquiere del banco central. El banco prestamista no acude a verificar si le quedan recursos de los agentes ahorradores para otorgar un prstamo. No tiene que hacerlo porque el crdito no depende de esos depsitos. Es cierto que hay gente que deposita sus ahorros en bancos privados, pero la captacin bancaria no es lo que permite a los bancos realizar prstamos. Para intervenir como prestatario, el banco no tiene ms que evaluar el proyecto en el contexto del horizonte econmico. Al otorgar el crdito se abre un depsito en el banco: los prstamos crean los depsitos y no al revs, como dice este mito.

El segundo mito est ligado a la idea de que los bancos guardan en reserva parte de los depsitos de los ahorradores para enfrentar una eventual demanda de los depositantes que deseen recuperar sus ahorros. Esta es una variante del mito anterior y est ligada a lo que se ha denominado banca de reserva fraccionaria y que se supone funciona como sigue. Si en un banco se depositan cien pesos y dicho banco guarda el 10 por ciento en reserva, puede prestar los otros noventa, que son depositados nuevamente en el mismo o en otro banco. Sobre ese depsito se deben guardar 10 por ciento de reservas, pudiendo volver a prestar 81 pesos y as sucesivamente. Al final de la serie, suponiendo reservas de 10 por ciento, los primeros cien pesos se habrn convertido en mil pesos por el efecto del multiplicador bancario (equivalente al recproco del coeficiente de reservas que guardan los bancos).

Parece que aqu tambin se crea dinero de la nada, pero no es as. Hay un depsito anterior a cada prstamo y las reservas imponen un lmite a los fondos prestados. Parece lgico, pero el sistema bancario no funciona de este modo: en 2007, antes de la crisis financiera, las reservas de los bancos en Estados Unidos ascendan a 20 mil millones de dlares (mmdd), lo que tendra que haberse acompaado de una oferta monetaria de 200 mmdd si el multiplicador existiera y no de los varios billones (castellanos) que existan en circulacin. El multiplicador simplemente no existe como lo demuestran varios trabajos auspiciados por el FMI.

Queda el tercer mito: las reservas. Se piensa que con las reservas el banco central controla la expansin del crdito (y la oferta monetaria), adems de establecer un requisito prudencial para eliminar el riesgo de corridas contra los bancos. Pero hace mucho que los bancos centrales dejaron de imponer niveles realmente significativos de reservas obligatorias. En muchos pases los requerimientos de reservas son cero, y eso incluye Inglaterra, Canad y Mxico. Esto es quizs el reconocimiento de que en un sistema de creacin monetaria endgena el banco central no tiene control sobre la oferta monetaria. Por eso la poltica del banco central, obsesionada por el control de la inflacin, est centrada en el control de la tasa de inters a travs de sus operaciones de descuento.

Si un banco necesita reservas al final del da, las puede obtener en el mercado interbancario de corto plazo o directamente del banco central. No es la base monetaria (el dinero de alto poder emitido por el banco central) lo que se necesita para arrancar todo el proceso. La causalidad es la inversa: los crditos bancarios generan la cantidad de dinero de alto poder. Y la razn es que si el banco central no tiene la exclusividad sobre la creacin monetaria, no le queda ms remedio que proporcionar las reservas que requiere el sistema. El banco central est al servicio de los bancos privados y del capital financiero.


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