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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-01-2013

Vientos (contradictorios) del Este: movimientos antinucleares en India y apuestas fustico-desarrollistas en China

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Han durado poco los efectos sobre la prudencia de la hecatombe nuclear nipona [1] en la Repblica Popular. China ha reanudado la construccin de una planta nuclear de "cuarta generacin" que fue suspendida a raz de la catstrofe de la central de Fukushima en 2011. Se anuncia que ser la mayor instalacin nuclear del mundo.

La construccin en la planta nuclear de la Baha Shidao, en Rongcheng (una ciudad en la provincia de Shandong (este)) [2] se reanud a finales de 2012. Si se llegase a finalizar su construccin, sera "el primer proyecto comercializado con xito en el mundo de tecnologa nuclear de cuarta generacin" segn informes oficiales.

Adems, para encender todas las armas, el proyecto fue diseado para ser al mismo tiempo ms seguro y reducir los costos. Veremos en qu queda el asunto, esencial donde los haya, de la seguridad.

El Grupo China Huaneng es el principal inversor y el proyecto ha sido desarrollado y diseado nicamente por investigadores chinos", segn ha afirmado la Radio Internacional China. La planta debera comenzar a suministrar electricidad hacia 2017. Se calcula que generar 6.600 megavatios.

No cuadran del todo las finalidades con la inversin en el proyecto que, segn fuentes oficiales y de la empresa, es de 3.000 millones de yuanes (unos 480 millones de dlares). Probablemente se est hablando de la inversin inicial. No hay datos sobre el coste total.

En La Repblica Popular de China hay actualmente 15 reactores nucleares comerciales. Los dirigentes chinos han hablado de acelerar su apuesta nuclear, el desarrollo de una industria que, paradoja entre paradoja, ser en cambio abandonada en breve en otra gran potencia econmica, en Alemania. Se habla de la construccin de 27 reactores en reas cercanas a la costa.

Podemos imaginarnos los riesgos para la poblacin y la incalculable generacin de residuos radiactivos que se producira, adems del uranio necesario para alimentar tantos reactores.

En India, entre la ciudadana popular, las cosas no caminan en esa direccin. Campesinos indios protestan contra la energa nuclear es el ttulo de un excelente artculo informativo de K. S. Harikrishnan [3].

Mahalakshmi, seala KSH, una mujer de 52 aos, esposa de un campesino de Kudankulam, en el sur de India, teme por el futuro de su familia y est molesta porque considera que las autoridades del pas "traicionaron" a los agricultores pobres. El motivo de sus preocupaciones es la construccin de una enorme planta nuclear, controlada por la Nuclear Power Corporation of India Limited (NPCIL). La central est ubicada a 24 kilmetros del centro turstico de Kanyakumari (extremo sur de la pennsula) y, probablemente, sea puesta en servicio a finales de enero de 2013. La planta debera producir inicialmente unos 1.000 megavatios, segn fuentes de NPCIL

Mahalakshmi, y decenas de mujeres ms de Kudankulam, temen que el proyecto les arruine su futuro, sus casas y sus medios de vida. Temen, con razn, la posibilidad de un desastre similar al de Fukushima, de marzo de 2011, o a la catstrofe de Chernbil (Ucrania), en 1986.

Los campesinos han organizado protestas contra la planta porque, arguyen documentadamente, que no est dotada de las mejores medidas de seguridad posibles. Es probable que tengan razn. La seguridad, lo hemos visto en repetidas ocasiones, no est en el puesto de mando de las prioridades empresariales ni siquiera en el mbito de la industria nuclear.

Un activista, Arul Vasanth, ha criticado que polticos, cientficos y burcratas han hecho todo lo posible para aplastar las protestas contra la lucrativa central de energa. Aadi adems: "Los pobres somos los que recibimos las falsas promesas de las autoridades El riesgo pesa sobre nuestros hombros, as que lucharemos con todo hasta el final".

Las protestas vienen de lejos. La oposicin al proyecto comenz cuando la India suscribi en 1988 un acuerdo para construir la central de Kudankulam con la ex Unin Sovitica, confiada hasta el exceso y el desvari en las bondades de la industria nuclear incluso despus del desastre de Chernbil. Las protestas cobraron fuerza de nuevo en 1997, cuando India suscribi un nuevo convenio con Rusia que reflotaba el anterior acuerdo. Tras el desastre de Fukushima, los pobladores de Kudankulam ampliaron su lucha.

Pero no slo ellos. Los pobladores de Idinthakarai, Koottappalli, Perumanal, Koothankuli y Uoovri (localidades vecinas de Kudankulam) temen las consecuencias sanitarias de la planta nuclear. "Los problemas de salud derivados de la radiactividad son los principales motivos de preocupacin de la gente", segn el activista K. Sahadevan. Un estudio sobre las viviendas cercanas a la central atmica de Rajasthan revel una fuerte prevalencia de cncer y tumores. El pediatra Binayak Sen, miembro del comit directivo sobre salud de la Comisin de Planificacin, emiti un comunicado tras visitar el lugar en el que aseguraba que la planta supona graves problemas para la salud, no solo para los residentes de la zona, sino para toda la regin. Hay motivos ms que razonables para el desasosiego y la lucha.

El gobierno, por otra parte, no ha compensado a las gentes del lugar por las grandes cantidades de tierras cultivables que fueron declaradas parte del proyecto. Un pequeo agricultor indic claramente sus preferencias: prefiere otras formas de energa, como la elica, antes que una central atmica. Un grupo de estudiantes de la escuela secundaria Saint Annes (Kudankulam), mostraron su indignacin ante un futuro enmarcado en el riesgo de una catstrofe nuclear de dimensiones incalcubles.

Sin olvidar la otra cara de la moneda, la cara represiva: agencias de polica e inteligencia redoblan la represin de las manifestaciones. Ms de 250 personas, segn fuentes periodsticas, han sido detenidas. Los organizadores sostienen que la cantidad real es mucho mayor. Las autoridades siguen el guin repetido en otras ocasiones: tratan de sabotear el movimiento de protesta, intentan aplastarlo con mano de hierro y con algunas falsas promesas.

Incluso el alto tribunal de justicia de India se mostr preocupado por la falta de medidas de seguridad en la planta y detuvo todo el proceso. Se presentaron demandas a la Corte Suprema de India y al Tribunal Nacional Verde. En noviembre de 2012, la Corte instruy al gobierno nacional a desplegar todas las medidas de seguridad necesarias en Kudankulam. La opinin de los jueces K. S. Radhakrishanan y Deepak Misra parece muy razonable: "No se puede comprometer la seguridad y la rehabilitacin. Estamos dejando totalmente claro que todas las pautas y medidas de seguridad en materia de gestin de desastres deben implementarse antes de que la planta entre en funcionamiento". Sera pensable otro escenario?

As, pues, tambin en India es razonable una consigna de validez universal, casi un principio internacionalista: Mejor activos que hoy que maana radiactivos. En China, en la Repblica Popular, tambin debera serlo desde luego. Y acaso con ms motivo.

Fuente:

[1] Eduard Rodrguez Farr y Salvador Lpez Arnal, Ciencia en el gora, Barcelona, El Viejo Topo, 2013 (especialmente captulo VI).

[2] http://www.afp.com/es/noticias/topstories/china-reanuda-construccion-de-la-mayor-planta-nuclear-del-mundo

[3] http://www.ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=102208

Salvador Lpez Arnal es miembro del Frente Cvico Somos Mayora

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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