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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-01-2013

Por qu no nos sirve el PSOE

Vctor Alonso Rocafort
El Diario.es


Han sido aos de miedo a la derecha desde la derecha. Han sido demasiados aos escuchando a los mayores recordando la disolucin del golpismo, o lo que se hizo por la sanidad y la educacin pblica en este pas hace ya tres dcadas. Han sido aos de esperanzas frustradas una y otra vez; han sido aos de espejismos. Si de verdad se quiere dar paso a un nuevo tiempo poltico desde la izquierda, debemos ser claros respecto al PSOE.

Porque fue precisamente el Partido Socialista el que implant el trabajo precario a fines de los ochenta; los tribunales condenaron a un Ministro del Interior del PSOE, as como a diversos altos cargos, por secuestro y malversacin en relacin a una banda armada que asesin a cerca de 30 personas; hubo, y siguen dndose, mil y un escndalos de corrupcin; se cre una fuerte y jerrquica burocracia partidista, donde todos se daban codazos de puertas adentro y se colocaban de puertas afuera. El PSOE incumpli pronto su palabra para meternos en la OTAN. Acept entusiasmado los tratados europeos que construan una Europa fortaleza y neoliberal. Se pleg a los banqueros desde tiempos de Miguel Boyer, Carlos Solchaga y la beautiful people, recuerdan? Las privatizaciones las comenz Felipe Gonzlez, hoy en Gas Natural. El PSOE fue ms duro incluso que el PP al abordar la inmigracin, con redadas policiales xenfobas y el fortalecimiento rubalcabiano de un rgimen que atemorizaba a los sin papeles con las deportaciones y los Centros de Internamiento para Extranjeros (CIE).

Mientras, se mantenan los privilegios de la Iglesia Catlica y, de manera vergonzante, no ha dejado de apoyarse a la Monarqua. Nunca se actu para quebrar la estructura y la cultura institucional heredada del franquismo que se insertaba en la polica, y a da de hoy seguimos sufriendo las consecuencias. Zapatero fall a todo un pas cuando dej su tmido programa a un lado en mayo de 2010 para iniciar, con fuerza, el trgico camino de los recortes sociales. Como es sabido, este trnsito finaliz en una reforma de la Constitucin hecha a espaldas de la ciudadana.

Pero son amables, educados y tolerantes al hablar; se saben muy bien la teora. No son caverncolas con el tema del aborto, y han trado el matrimonio homosexual. Se opusieron a la Guerra de Irak aunque enseguida nos metieran en Afganistn, y crearon un Ministerio de Igualdad en una digna poltica contra la violencia machista. Aunque nunca han hecho ascos a utilizar la represin policial en diversas variantes, saben de su base social y seguramente nunca pondran a personajes como Francisco Javier Ansutegui o Cristina Cifuentes como Delegados del Gobierno en Madrid. El problema ms gordo que tienen es que ahora mismo no recuerdo mucho ms.

Porque bien pensado, todo lo anterior les sita si acaso como el menos malo de los dos partidos hegemnicos que se turnan en el poder desde 1982. Nunca han tocado las lneas principales de la economa neoliberal. Jams se han atrevido a alterar una estructura fiscal injusta y regresiva. Su poltica medioambiental, cuando afrontamos una crisis climtica monumental, ha sido ms de lo mismo: desde medidas para la galera hasta polticas abiertamente antiecolgicas. Sobre sus reformas universitarias no hay ms que estudiar la puesta en marcha que hicieron de la llamada Estrategia Universidad 2015, que en breve rematar el PP siguiendo la misma lnea. Rinden pleitesa a los bancos, como confes Miguel Sebastin que le ordenaba Pepe Blanco, y son ya demasiados los que abiertamente tratan de colocarse en multinacionales privatizadas cuando se jubilan de la poltica. Suelen hablar de democracia en pblico y tirar de despotismo en los pasillos sin despeinarse; lstima produce cuando observas a algn/a joven aprendiz tomando nota.

Sin ser los nicos en esto, hay modos no democrticos de hacer poltica que se han incrustado demasiado en el ADN institucional de este partido. Pocos se atreveran a afirmar que se permite la transparencia, la libertad de expresin y la horizontalidad en sus estructuras. Mucho me temo que el concepto que ms acude a la cabeza de la gente de izquierdas al pensar en ellos, tras tanta decepcin, ya es slo hipocresa. Comprobemos, si no, lo que est sucediendo con su peridico, perfecto reflejo del progresismo impostado de este pas.

Ahora pretenden plasmar en su Conferencia Poltica un proceso de dilogo con ciudadanos y militantes. Por supuesto, nada de hablar de romper con el funcionamiento interno del partido, ni de cuestionar (siquiera por primarias) a la direccin. Recuerdan a las dirigentes que luego fueron ministras del gobierno de Zapatero en las manifestaciones contra la LOU? Yo casi me lo crea. Es decir, ya sabemos que pueden marearnos, acercarse, dialogar, montar primarias estratgicamente. para luego en el poder hacer lo de siempre. Han perdido todo derecho a la confianza.

La postura del PSOE durante los ltimos aos en el tema fundamental de los desahucios, a pesar de las contorsiones de ltima hora, es lo que ha causado las ltimas deserciones de antiguos simpatizantes. Se puede votar hasta 4 veces en el Congreso a favor de los bancos en este tema? Cmo han sido capaces de sobrevolar indiferentes el profundo dolor de las clases populares de este pas, cuando podan haberlo detenido? Quin les va a creer ahora? Ms de 500 desahucios al da, que se dice pronto. Familias arruinadas de por vida, suicidios evitables, 400.000 ejecuciones hipotecarias desde 2007, contrastan con los rescates bancarios y con la ya indeleble imagen de Alfredo Senz indultado por los socialistas.

Sumado al asunto de los desahucios, de la corrupcin y al aire fresco que demanda ya tanta gente, la imagen negativa que desprende la actual direccin es otro gran hndicap para el PSOE, quiz el definitivo. Se trata de una direccin gris y sumisa, an ahta de poder, que mira mal cualquier intento de cambio interno empeada en ganar tiempo no s sabe para qu. Lo peor no es que ya no les creamos, es que han dejado de creerse a s mismos hace mucho tiempo. Son adems tantos y tan profundos los cambios que debiera afrontar una nueva direccin, que lo razonable para los regeneradores sera empezar desde otras coordenadas.

El PSOE no sirve por tanto a la izquierda, hoy menos que nunca. Porque si alguna vez estuvo all, lo que es seguro es que hace tiempo que no sabe dnde est. La socialdemocracia no lleg a desarrollarse en nuestro pas, a pesar de que un partido supuestamente socialista estuvo en el gobierno ms de veinte aos. Aun as, es dudoso que las propuestas socialdemcratas tengan espacio en un escenario donde el capitalismo, para sobrevivir, anda desbocado provocando crisis gigantescas en el primer mundo. En la direccin del PSOE tampoco hay ya en cualquier caso socialdemcratas que busquen siquiera domar al capitalismo mediante nuevos ingenios; slo dirigentes temerosos de la jerarqua, sometidos a los dictados de los poderes financieros y sin libertad para cultivar unos vnculos democrticos con quienes supuestamente representan.

Se precisa coraje e imaginacin para afrontar las grandes rupturas por venir, pues estamos ante un tiempo nuevo.

El 15M no olvidemos que surgido un da de represin policial, ordenada por el gobierno socialista, contra quienes ejercan su derecho a manifestarse lo dej muy claro: se precisa un cambio radical contra el rgimen del PPSOE. Muchos socialistas insatisfechos transitan desde hace tiempo por el propio 15M, en las asambleas de sus barrios, en sus sindicatos, luchando de otra manera en las diversas mareas en defensa de lo pblico; tambin los habr an paralizados, frustrados o pensativos en sus casas. Es as como la militancia de base, profundamente desengaada en su mayora, busca otros cauces para seguir haciendo una poltica que les permita reconocerse con orgullo. Los hay tambin que desde dentro del partido, en sus agrupaciones, an piensan que es posible el ensimo intento de regeneracin. Es la gente que pidi perdn en aquel vdeo , en un gesto que les honraba pero que a todas luces resultaba insuficiente: no eran ellos quienes deban disculparse, los temas mencionados eran nfimos respecto a la dimensin del problema, y aun siendo mnima la asuncin manifestada de las culpas, lo justo hubiera sido apartarse de la poltica tras hacerla.

No quisiera resultar injusto con algunas personas de la direccin del PSOE que quiz lleven aos luchando contra este estado de cosas. Slo puedo decirles que, en mi opinin, no es el sitio ms adecuado para hacerlo. Es ms, el tiempo ha demostrado que nunca lo fue. Los imagino cansados de no conseguir nada. Por la puerta de atrs de nuestro rgimen poltico se ha ido conformando una casta poltico-econmica que se beneficia y se protege mutuamente de la crisis a costa de empobrecer al resto. Es la definicin de oligarqua que conocemos desde los griegos, y el PSOE no resulta ajeno a ello. Lo ms visible est en esos lderes que participan en las puertas giratorias de colocacin que mencionaba antes. Pero su alcance es an mayor a otros niveles. Por tanto, no slo es que hayan cometido acciones polticas lamentables que recordaremos largo tiempo aun de manera involuntaria, pues tal es su fuerza. Es que representan mucho de lo que hoy por hoy nos aleja de la democracia. El peso del aparato, de la jerarqua, de la cultura poltica asumida en su seno, de nuestra propia memoria, es tal, que resulta imposible valerse de ese partido para ningn objetivo de la izquierda.

As que gentes del PSOE, chense a un lado o aproxmense a ttulo individual y sin dobleces, la izquierda real de este pas quiere unirse y pide paso.

http://www.eldiario.es/zonacritica/sirve-PSOE_6_89651036.html



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