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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-01-2013

La desmitificacin del desarrollo y las lecciones del Sumak Kawsay

Susana Merino
Rebelin




Las autoridades financieras del mundo desarrollado estn nerviosas y la opinin pblica de esos pases no ve de buen grado que sus contribuciones tributarias se destinen a subvencionar a banqueros irresponsables e imprudentes al tiempo que deben someterse a polticas restrictivas que les reducen el empleo y los servicios sociales

La cita precedente no ha sido extrada de ninguna crnica o informacin contempornea, ni siquiera de la ltima dcada sino que corresponde a un trabajo de Osvaldo Sunkel,[1] elaborado hace casi 30 aos. Algo que desde luego pone de relieve la similitud de situaciones o ms bien dicho la continuidad y el actual agravamiento de situaciones que comenzaron a perfilarse a mediados del siglo pasado luego de la terminacin de la llamada Segunda Guerra mundial.

Desde entonces se ha venido hablando de desarrollo a partir de las dos vertientes tericas dominantes en el pensamiento econmico una vinculada al desarrollismo poskeynesiano impulsada en Latinoamrica por Ral Prebisch, durante largo tiempo Secretario ejecutivo de la CEPAL[2] y la otra al monetarismo neoliberal de Milton Friedman y la muy famosa escuela de Chicago. La primera pone nfasis en el desarrollo de las fuerzas productivas, industria, agricultura, infraestructura y aunque no ignora al factor humano, su presencia se integra como un recurso ms de los factores productivos, mientras que en la corriente monetarista neoliberal aparecen con mayor fuerza la liberalizacin de los mercados de bienes y servicios y el desarrollo de los instrumentos financieros de carcter transnacional.

En ambas corrientes de origen estrictamente economicista el concepto de desarrollo se relaciona o est dirigido a sostener el crecimiento de la estructura productiva sin considerar de qu manera se distribuyen los rditos de esa produccin en la sociedad que los genera. Pero tal vez por eso mismo se ha transformado en un inalcanzable mito, al que ha llegado la hora de renunciar definitivamente.

Porque adems aunque se le haya agregado la palabra socioeconmico al vocablo desarrollo anteponindole lo social a lo econmico no es que se haya intentado a mi entender darle prioridad conceptual a los objetivos sociales sino que en su incorporacin han primado simples razones de eutona. Es decir que en cualquier caso la importancia de los social se halla subordinada no al ser humano genrico como sujeto ltimo del crecimiento econmico sino como imprescindible instrumento de la produccin y en consecuencia la sociedad o el estado no deberan desatender ni su atencin sanitaria ni el acceso a niveles educativos que lo capaciten para ingresar a ese mismo sistema productivo y sin embargo son condiciones que tampoco se cumplen ni siquiera con el mezquino objeto de garantizar su continuidad.

De modo que el trabajo se ha convertido en una nueva esclavitud. No se trata ya de un medio para alcanzar el propio crecimiento o para realizar aportes personales al desarrollo de una comunidad sino de un fin que le permita al individuo tener apenas garantizada en muchos casos nada ms que su propia supervivencia. El trabajo se ha transformado casi en un devorador de existencias, exigiendo del trabajador una entrega casi absoluta en la que el ocio, la recreacin, el desarrollo de la propia creatividad, las artes plsticas, la msica, las actividades manuales, la meditacin, el deporte, la vida en familia, la amistad, el contacto con la naturaleza, han pasado a ser utopas casi absolutas o exclusivas de los pocos que logran hacer de alguna de ellas su propio medio de vida pero que al comn de la gente le estn absolutamente negadas.Cuando, donde, qu tiempo libre dispone un trabajador de nuestro tiempo para desarrollar otras vocaciones que las que le impone el rutinario y absorbente trabajo de la fbrica, la oficina, el taller, el servicio pblico o privado, cuya extensin horaria imaginramos en algn momento que la tecnologa permitira reducir?

Nada ha cambiado en realidad como nos lo recuerda Paul Lafargue[3] en El derecho a la pereza desde el momento en que Napolen, all por el 1807 escriba: "Cuanto ms trabajen mis pueblos, menos vicios habr""Yo soy la autoridad [...] y estara dispuesto a ordenar que el domingo, luego de la hora de la misa, las tiendas se abrieran y los obreros volvieran a su trabajo". No se abren ahora acaso una gran cantidad de negocios no solo los sbados, en los que antes solo se trabajaba medio da y solamos llamar sbado ingls sino tambin los domingo, misa mediante o no?

Pero existen otras filosofas de vida que nos empeamos en ignorar. Una filosofa que han cultivado y siguen cultivando pese al avasallamiento de la cultura occidental los pueblos indgenas y que poco a poco han sido reivindicadas en algunos pases como Bolivia y Ecuador e incorporadas a sus respectivas constituciones nacionales, el Sumak Kawasay, buen vivir o mejor an buen convivir que se traduce en la necesidad de emprender un camino al bienestar general diferente al que el tan promocionado desarrollo pareca prometer, rescatando experiencias ancestrales que pongan nuevamente en valor y en primer trmino el bienestar y la calidad de vida de la gente, de toda la gente

Un buen vivir que exige una mayor armona entre la sociedad y la naturaleza. El buen vivir no es no es un simple regreso a las ideas de un pasado lejano, sino la construccin de otro futuro dicen Eduardo Gudynas y Alberto Acosta[4] en que tambin caben muchos cuestionamientos de la sociedad contempornea posturas ticas alternativas que reconocen los derechos de la naturaleza, los aportes del feminismo como reaccin a la dominacin de base patriarcal y nuevas conceptualizaciones en reas como la justicia y el bienestar humano incorporadas en la constitucin boliviana a partir de tres principios tico-morales de la sociedad plural; ama qhilla, ama llulla, ama suwa (no seas flojo, no seas mentiroso ni seas ladrn) Propsitos que el estado se compromete cumplir para mejorar la calidad de vida () a travs de la redistribucin equitativa de los excedentes mediante polticas sociales de diverso tipo () para lograr el vivir bien en sus mltiples dimensiones

En sntesis como agregan Gudynas y Acosta se trata de una visin que supere los estrechos mrgenes cuantitativos del economicismo y permita la aplicacin de un nuevo paradigma cuyo fin no sea los procesos de acumulacin material, mecanicista e interminable de bienes sino que promueva una estrategia econmica incluyente, sostenible y democrtica

Una visin que se ha mantenido inconmovible en gran parte de las estructuras indgenas pese a los embates del capitalismo occidental y que les ha permitido superar con llamativa unidad las excluyentes circunstancias que les han sido impuestas a lo largo de los ms de 500 aos de dominacin europea y latinoamericana.

Se trata sin duda de una, aunque milenaria, original propuesta que busca contrabalancear los reiterados y ya evidentemente irreversibles fracasos de los proyectos desarrollistas y cuyo acento, de algn modo ya largamente experimentado por las comunidades indgenas est dirigido a las personas concretas en realidades concretas, procedente de pueblos que fueron largamente marginados e irrespetados y cuya cultura considerada inferior y primitiva se est imponiendo no solo en la letra de las constituciones de dos pases del continente sino como una insoslayable alternativa orientada a solucionar los problemas de nuestro tiempo y de nuestro incierto futuro.

Pero solo si logramos independizarnos de nuestra prolongada adiccin al dinero y de nuestro culto al dios epnimo ser posible tal vez seguir avanzando en la construccin de un mundo promisoriamente ms humano porque como dice Garca Lorca en La zapatera prodigiosa Ay dinero, dinero sin manos y sin ojos debera haberse quedado el que te invent Que el Sumak Kawasay le d el golpe de gracia!

[1]. Sunkel, Osvaldo Amrica Latina y la crisis econmica internacional Grupo Editor Latinoamericano, Pg.44, 1985.
[2] CEPAL: Comisin Econmica para la Amrica Latina, una de las cinco comisiones regionales de las Naciones Unidas con sede en Santiago de Chile. Fundada con el objeto de contribuir al desarrollo econmico de Amrica Latina, coordinar las acciones encaminadas a su promocin y reforzar las relaciones econmicas de los pases entre s y con las dems naciones del mundo

[3] Lafargue, Paul, periodista, mdico, terico poltico y revolucionario francs de origen cubano. (1842/1911)

[4] El buen vivir ms all del desarrollo E. Gudynas, eclogo social uruguayo, investigador en el Centro Latino Americano de Ecologa social (CLAES).y A. Acosta, economista ecuatoriano, profesor e investigador de FLACSO. Ex ministro de Energa y Minas y ex presidente de la Asamblea Constituyente del Ecuador.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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